Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
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SITIOS Y DETALLES
Aquí están algunos edificios o detalles de éstos. También hay objetos y elementos que de tan comunes podrían haber sido fotografiados en cualquier parte pero, créanme, todos provienen del territorio chamacuerense.
 
DANZANTES Y OTROS
Les llamo Danzantes y otros porque en esta sección la mayor parte de las fotografías son de danzantes, pero hay también de personas que desfilan por alguna festividad cívica o quienes participan en alguna procesión. Lo que todos los participantes tienen en común es que están ataviados con alguna indumentaria en particular, sin embargo las imágenes, lejos de destacar la indumentaria, se concentran en los rostros y las expresiones.  Como es de imaginarse. ninguno de quienes aquí figuran me autorizó a retratarles y —menos aún— a figurar en esta página; si esto les desagrada no tienen más que hacérmelo saber para retirar la imágen. Por el momento el modo de contacto es el correo electrónico davidmanuelcarracedo@prodigy.net.mx.  Por el contrario, si les hubiese gustado su foto, con muchísimo gusto les envío el archivo electrónico en la resolución original, para que se manden imprimir una fotografía de gran formato, o les obsequio una imagen ya impresa, para tal efecto el modo de contacto es el mismo.




























Paisajes


Fotografías
PAISAJES

Estas fotografías no están aquí por que yo considere que son una obra de arte cada una de ellas, ni siquiera porque las considere buenas fotografías, las incluyo porque siento que transmiten muchas cosas, desde la evidente información documental que proporcionan, hasta lo que puedan despertar en cada espectador. Aunque prácticamente todas las imágenes son de mi autoría, toda colaboración será bienvenida. En las secciones previas hablamos de muchos temas y en la mayoría de ellos hay un buen número de imágenes. En esta sección, las imágenes no ilustran un tema específico, están aquí por sí mismas. Este apartado, que he llamado paisajes, contiene imágenes de espacios abiertos, en muchos lugares de nuestro municipio.



























GENTE

Creo que a ninguna de las personas que aquí figuran les pedí que posaran para una foto, la mayoría no supo que eran fotografiados y espero que no les moleste estar en esta página. Pero si así fuera no tienen más que hacérmelo saber para retirar sus imágenes. Si bien todos los presentes son personas honorables —y a algunos les aprecio y admiro en particular—, aquí sólo mostramos sus fotografías; en otras secciones de esta misma página hablamos o hablaremos de su trabajo o de su vida.





































Gente


Sitios y detalles


Danzantes y otros

Entre los documentos que integran el archivo histórico municipal (al menos los que lo integraron inicialmente en 2008) hay una serie de circulares que, si bien no son documentos únicos generados en nuestro municipio, si nos dan una idea de la forma en que nuestro poblado era considerado en situaciones de nivel estatal o nacional.   Tal es el caso de un conjunto de documentos fechados hacia finales de 1830.  El primero de ellos es una circular; estas circulares, al menos las que la Jefatura de Celaya enviaba a Chamacuero, eran escritas en hojas un poco más pequeñas que el actual tamaño carta, divididas verticalmente, escritas en ambas caras, pero conservando la singularidad de que el texto se escribía siempre del lado derecho y los datos del destinatario y remitente del lado izquierdo:

Paisaje
Gente
Sitios
Danzantes
Más Fotografías
(Tenemos un montón)



Nuevos Artículos
en Octubre
Agradeciendo la sugerencia de una amable lectora, que nos hizo notar que el contraste de fondo y texto hacía complicada la lectura, experimentamos con esos tonos sepias y cafés, por lo que agradeceremos a todos los lectores nos digan si les parece bien el cambio o nos regresamos a los tonos originales.
Ignacio Comonfort
Documentos sobre la búsqueda
de cuatro prófugos 1830

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Un libro de Agustín Ayala García
Conversaciones, Con José "Quintiliano" Prado
Documentos sobre la búsqueda de cuatro prófugos 1830
 
Ignacio Comonfort
En nuestro país, desde hace varios siglos, existen lugares que son punto de destino para los creyentes, especialmente en los días de su festividad. Sin embargo es muy diferente acudir a visitar el templo de una imagen religiosa en particular a participar en una peregrinación. El hecho de participar en una peregrinación implica cierto esfuerzo, cierto sacrificio, de ahí que éstas se realicen a pie, en bicicleta o a caballo, pero no existen peregrinaciones en camioneta o en autobús, por más devotos que fueran los participantes. Del mismo modo, hay sitios que son hermosos en sí y realizan fiestas de muy bella factura, por este motivo reciben muchos visitantes que acuden por el gusto de participar en la festividad, por devoción a la imagen venerada o por ambas cosas.  Para no verme regionalista puedo ponerle el ejemplo de la Fiesta de la Candelaria en Tlacotalpan, Ver. Sin embargo, algunas de estas fiestas no atraen la peregrinación de los devotos o sus peregrinaciones son pocas o muy discretas. Hay otros sitios en los que las celebraciones mismas de la fiesta llegan a pasar un tanto a segundo término por la cantidad y volumen de las peregrinaciones que hasta ellos llegan. Los ejemplos más evidentes son la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México,  San Juan de los Lagos o Fresnillo, Zacatecas. ¿Qué determina que una imagen religiosa sea objeto de estas peregrinaciones? Generalmente su fama como buenos intercesores de causas complicadas, entiéndase su fama de milagreros se va extendiendo, de boca en boca y de generación en generación. No obstante, sorprende que una población tan pequeña como San Martín de Terreros, que tiene menos de setecientos habitantes, cuente con una imagen que es objeto de una veneración tal que, durante los quince o dieciséis días que dura la festividad recibe miles de visitantes y, sobre todo, miles de peregrinos.
Pese a lo fascinante que este pode de convocatoria resulta, no es mi intención extenderme al respecto de esta festividad, dado que me salgo del tema primigenio de esta sección, circunscrita al municipio de Comonfort. No obstante, vale la pena recordar que esta población se localiza al sur del territorio del municipio de Dolores Hidalgo. También vale la pena recordar que San Martín de Tours  fue un personaje del siglo IV, que fue obispo en la ciudad francesa de Tours, sin embrago, su acción más celebre, que consistió en partir su capa para compartirla con un mendigo, sucedió cuando ni siquiera se había convertido al cristianismo y era un militar del imperio romano. Esta escena es, casi exclusivamente, la utilizada en su iconografía. Generalmente se le representa, acertadamente, como un centurión del ejército romano. Sin embargo, la imagen venerada en el santuario de San Martín de Terreros es un poco diferente, al dotarlo de una armadura de cuerpo entero y un yelmo adornado con grandes plumas. La imagen tiene una inscripción que la fecha el 15 de mayo de 1776. La antigüedad de la imagen, aunque no afirmo que desde entonces esté a la veneración pública en este poblado,  nos da una pista sobre la actual devoción de que es objeto  en la región.
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La Peregrinación a "Terreros"
Continuando con nuesro añejo gusto por compartir el trabajo literario de Agustín Ayala, el Padre Agustín, en esta ocsión recurrimos a el conjunto de poemas probablmente más conocido de este autor.


La peregrinación a "Terreros"
En este documento  se nota, primeramente, que, luego de una serie de reenvíos, llegó a la Alcaldía de Chamacuero:.  El fiscal, Miguel Azcárate, envía un oficio al Comandante General de las armas de México, el cual lo copia y envía al Gobernador de Guanajuato, mismo que copia y envía a la Jefatura de Celaya y ésta última redacta el oficio que obra en el archivo municipal.  El documento inicial hace referencia a cuatro individuos que han sido declarados en rebeldía y, por el delito de "infidencia", condenados a muerte. Infidencia literalmente significa: Violación de la confianza y la fe debida a alguien.  Esta Infidencia los cataloga como colaboradores de Loreto Cataño. Para su fortuna, los cuatro condenados fueron juzgados en ausencia, por lo que el objetivo de este documento es promover su captura, antes claro, dando a conocer la sentencia que pesa sobre los citados y, más adelante, dando a conocer la "media filiación" de estos.  Debo confesar que me sorprendió que el término "media filiación" fuera usado desde hace tanto tiempo.

Partiendo de lo que expresa este documento podremos creer que estos cuatro individuos, y su jefe Cataño, tenían aterrorizada a la población del país y era una demanda popular su captura. Sin embargo, conviene recordar que  si bien la guerra de independencia fue un periodo de agitación popular que, con altibajos en su intensidad, significó once años de guerra, la paz que llegó con la consumación de nuestra Independencia fue sumamente efímera; con la maniobra que culminó en la proclamación de Iturbide como emperador se inauguraron  más de tres décadas de conflictos, durante  las cuáles ningún presidente terminaba el periodo para el que había sido designado.  En 1830 gobernaba, gracias a un golpe de estado, Anastasio Bustamante, quien desde sus primeros días ejerció una represión generalizada que le ganó el apodo de "Brutamante". Como es de suponerse, no era raro que existieran grupos rebeldes y, menos aún, que fueran especialmente mal vistos por el gobierno en turno. Esto no significa que Loreto Cataño, fuese, y menos en ese momento, un pulcro paladín de la justicia. De hecho hubo bastantes acciones, de mayor trascendencia, realizadas contra el gobierno de Bustamante por otras personalidades.  Como quiera que haya sido Loreto Cataño fue un insurgente y estuvo siempre del lado del partido liberal.  En octubre de ese año este personaje fue condenado a muerte por el Consejo de Guerra Ordinario, él si se encontraba en prisión pues se había entregado voluntariamente a condición de que no se le castigase, se cree que el gobierno de Bustamante no pensaba cumplir la sentencia contra Cataño, pero éste murió repentinamente en prisión. Es decir  que para cuando el documento que estamos analizando fue emitido el "faccioso" Cataño ya había muerto. 

Desde mi punto de vista, el encono con que se intenta apresar a los cuatro sujetos y el hecho de haberlos juzgado en ausencia, es un reflejo del clima de represión promovido por Bustamante pues había cientos de opositores realizando todo tipo de acciones contra su gobierno, al grado tal que para agosto de 1832 ya había sido depuesto. El siguiente es el segundo documento de esta serie.

Este  documento es, justamente el oficio en donde, desde el expediente legal correspondiente, se transcribe la Media Filiación de dos de los prófugos.   Hoy en día, y quizás desde entonces, la  Media Filiación no es solamente una descripción del individuo en cuestión, sino el conjunto de todos los datos que puedan ayudar identificarlo, por ello pueden incluirse los datos de los padres, lugar de residencia, oficio, etc.  Pese a lo formal que es todo esto creo que aún en el México de 1830 buscar a un individuo "de cuerpo regular, delgado, blanco y barbi cerrado" era entrar en sospechas sobre decenas de miles de individuos. Tampoco ayuda que se le crea vecino de la ciudad de México.  En el caso de Manuel Luyano hay más datos, pero su descripción física lo asemeja con miles de mexicanos, de hoy y de entonces. Debo decir que cuando leí que se le describe como de color rosado, lo primero que vino a mi mente fue un cerdito que aparece en algunos dibujos animados. El siguiente es el tercer documento de esta serie:
El artículo precedente lo redacté, en noviembre de 2018, por solicitud de un medio impreso en el que colaboré algún tiempo, probablemente por el hecho de que la fiesta ocurre en otro municipio no lo incluí en este espacio electrónico, sin embargo, al conocer que las personas que coordinan una gran parte de este proceso son de nuestro municipio, me pareció más que apropiado hablar un poco de esta celebración. El sábado 7 de noviembre de este 2020 platiqué con el Sr. Javier Pérez quien, además de honrarme con su amistad, me ha platicado acerca de muchas tradiciones de nuestro municipio en las que él, también, tiene una actividad muy destacada. Todas las imágenes con que se ilustra este apartado son de la fiesta de 2018.

Yo tendré cuarenta y siete años yendo a Terreros, empecé muy chiquillo.
Algunas personas ya grandes, como el difunto Chorreao, un jicamero de la calle Juárez, me platicaba que de muy niño iba a la peregrinación. Este señor falleció hace unos quince años y murió de más de setenta. O sea que al menos hace ochenta y cinco ya había gente yendo a Terreros. Él me contaba que  todo el peregrino llegaba con un piedrita de acuerdo a como pudiera con ella. Era para la construcción del templo.  Contaba que el templo era un cuartito de adobe, pequeñito, con techo de tejas, medía unos dos por dos metros según sus recuerdos de niño. Poco después fue cuando se empezó a usar que cada quien arrimara una piedra, que no éramos muchos, pero cada quien cargaba una, la misma gente del rancho les decía: "Llévense una piedrita, como manda, como devoción o como ayuda, tómenlo como quieran, pero ayúdennos a cargar una piedrita". En parte gracias a eso es que ahí está el templo.
Allá en Terreros no hay otras celebraciones alrededor de la fiesta, no hay danzantes, no hay otras cosas. Es que no se puede, es demasiada gente. Hay un castillo, que por cierto lo lleva alguien de Comonfort, aunque este año no va a haber.

A nuestra organización, la que maneja todo esto, nosotros le llamamos Celaduría General Diocesana.  Hay un presidente de la Celaduría, pero no se moviliza, él vive donde es el cuartel general que es Roque. Roque es el cuartel general porque hace entre ochenta y cinco y noventa y cinco años que ahí se inició la peregrinación para Terreros. Yo respeto eso aunque el presidente no me ayude.
Este año cumpliría yo cuarenta años en la Mesa Directiva. Cuando empecé nada más había presidente y secretario. No éramos tantos en la Mesa Directiva porque entonces manejábamos seiscientos de caballería. Hace veinticinco años ya bajábamos cuatro mil de aquí del Bajío. Hace diez años se disparó todo. Se debió a que se divulgó la Peregrinación, se corrió la voz Cuando vimos que cada año venía más caballería y más gente, tuvimos que poner más gente en la mesa directiva.  Entonces el Presidente siguió como Presidente yo subí a Vicepresidente y agregamos un Secretario General de toda la caballería, es un abogado. También tenemos un Subsecretario y el Tesorero, somos cinco. Esos cinco miembros manejamos todo.
Los acuerdos siempre los llevo yo a cabo, de todo a todo. Soy el que asisto a las reuniones; se hace una reunión en el ayuntamiento de Dolores Hidalgo a la que acude mucho Gobierno, viene el Delgado de Tránsito del Estado; Bomberos y Protección Civil de Dolores Hidalgo. Como a los quince días de esa reunión hacemos otra, en San Miguel Allende; nuevamente vuelve a venir Tránsito del Estado con su delegado; han acudido miembros del ejército para analizar  y dialogar con nosotros en qué parte uno necesita más  apoyo de ellos, porque parte de los problemas se deben a que muchas gentes  van libres, no están afiliados a ninguna peregrinación.

Además de las credenciales que damos, llevo un registro con datos y fotos de todos los celadores.
Las credenciales de los Celadores son rojas, las de los Vigilantes son verdes y las de la Mesa Directiva son Azules, mi distintivo tiene una estrella de bronce que dice "Mayor". En una ocasión estábamos en San José Agua Azul, se juntó mucha gente y unas personas que estaban ahí nos vieron y dijeron: "Pues aquí hay cuatro estrellados,  pero no le hallo caso a tantas personas con estrellas". Y en palabras llanas preguntó: "¿Aquí quién es el fregón, o qué? Y le contesté: "Aquí somos todos iguales, nadie es más que nadie. Únicamente los que portan una estrella como esta somos los que dirigimos todo lo que es caballería". E insistió: "Pero debe de haber uno que sea el fregón". Le dije: "Fíjese bien en las estrellas", se fijó y me dijo: "Ah caray, entonces usted es el fregón". "No, no me siento más que los demás. Soy igual que todos, únicamente que debe de haber una persona que lleve las riendas de todos, con la ayuda de todos estos demás compañeros que son celadores. Por ejemplo: ellos son jefes de grupo, yo me dirijo con ellos y ellos con los demás. Pero aquí nadie es más que nadie. Sí debe de haber quien dirija un poquito en lo que acaba esto, porque es mucha la tropa, mucha la gente que manejamos y si nadie dirigiera sería un desorden. Repito: aquí todos somos iguales y por decisiones del destino aquí están las estrellas". Ya con esa explicación no hizo comentarios y entendió nuestras razones.

El desarrollo de la Peregrinación más o menos es así: yo espero gente aquí que viene desde San Juan del Río que es lo más lejos; se juntan con Jurica, Querétaro y de ahí todos los Ranchos hasta Santa Rosa Jauregui y se extiende hasta la parte de arriba de Apaseo. Por el sur abarca hasta Tarimoro, Salvatierra.
El día ocho espero un promedio de mil quinientas personas con sus caballos, los acomodamos aquí y en otros predios de por este rumbo.  La misa es a las tres y media de la mañana, para esas horas ya hay cerca de dos mil quinientos; para  cuando la misa termina  ya vamos un promedio de tres mil. Cuando se estira la caballería de aquí al centro de Comonfort la punta irá en el libramiento cuando está saliendo la cola aquí, a medio camino de Comonfort a Jalpilla. Y eso que les dice uno que agarren línea, deben ir de a dos, pero van hasta de a seis, por eso no se extiende más el contingente, si no llegaría de aquí a Neutla.

Cuando ellos empiezan a llegar aquí es el día ocho, a las tres de la tarde van llegando unos tras otros. Se van acomodando todos, por aquí en todas las casas hay espacios. Cada celador agarra su aposento de cada año, hay unos grupos que traen su camioneta cargada de paja; aquí se les abastece de agua a los caballos y si algunos no traen pastura, aquí hay pastura. La gente arrima rastrojo para los caballos que no saben comer alfalfa porque, desgraciadamente, hay muchos caballos que no la conocen.
Un poco antes voy yo al Municipio para sacar el permiso de paso de tres mil quinientos caballos. Voy a la JAPAC [Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Comonfort] a decirles que, por favor, ese día no nos corten el agua sino hasta las diez de la noche que es cuando llega todo lo fuerte de la caballería; me hacen caso.  También la gente del Municipio me colocan un reflector que ilumina casi toda el área,  así la gente tiene acceso a entrar, salir o llegar a las pilas de agua. En todas las casas de por aquí la gente les da agua a los caballos, inclusive hay mucha gente que les da cafecito (a los peregrinos). También me preguntan los taqueros si hay inconveniente en que vengan a poner algún puesto por aquí cerca,  claro que se les permite que hagan su negocio; como a las once levantan el puesto porque es cuando ya está dormida la tropa. Se duermen temprano porque a las tres y media es la Misa y la mera salida es a las cuatro treinta, para llegar a San José de los Allendes entre dos y media y tres de la tarde.

San José de los Allendes está sobre la carretera que va de Juventino Rosas a la Sauceda, por ahí por donde entronca con la que baja de la presa Allende, queda a cuatro kilómetro y medio rumbo a Juventino. Pero ya para llegar allí no son exactamente los que salimos de aquí, ya para las tres de la tarde hemos de ser entre cuatro mil quinientos y cinco mil cabalgadores,  que es lo mero grueso de la tropa. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, llegan unos seis mil que son de los que se van de un solo jalón porque van de más cerca: de Escobedo,  Neutla, San Jerónimo, La tapona, Nopalera, Las Orduñas, Morales, los San Pedros, Calderón. Ya cuando se reúne todo el contingente estamos hablando de unos veintidós mil de a caballo. Ahí llegan cuatro peregrinaciones más chicas, porque estamos hablando de veintidós mil caballos, que es lo que yo manejo de este lado, pero me llegan otras cuatro peregrinaciones y estoy manejando otra chiquita, de aquí de Landín, un promedio de dos mil  caballos y mil de infantería; esa la manejo con el Celador Mayor de ese lugar, las otras son de quinientos, seiscientos. Pero para entonces ya tengo acampado a Irapuato en la Loma del Perdón, Irapuato también me corresponde y son sobre dos mil quinientos caballos y tres mil quinientos de a pie. Para ese momento Acámbaro ya ha bajado, ya está descansando, son tres mil caballos. Me doy cuenta porque se me pasa todo el comunicado de las peregrinaciones  La otra peregrinación que manejo es la que viene de Dolores, San Felipe, Ojuelos, Jaral de Berrio, un promedio, entre infantería  y caballería de veinticinco mil. La que no manejo es la que viene del lado  San Miguel de allende, San José Iturbide, San Luis de la Paz, ellos están afiliados y nosotros les damos sus credenciales, pero no la manejamos directamente como manejar esta del Bajío o la de Dolores Hidalgo, inclusive mis compañeros no se meten con el manejo de allá ni con el manejo de aquí, yo soy el que me encargo de los conectes.

Toda la caballería duerme en Los Allendes, yo me voy a vigilar en la Loma del Perdón, ahí está grande el pedazo, estamos protegiendo la llegada de la infantería y la caballería, cuidamos el espacio porque si no se llena de carros y camiones. Ese es uno de los grandes problemas que siempre debemos resolver. Para brincar esa cantidad de caballos en la mañana hacemos uso de las Autoridades Estatales que nos vienen a auxiliar en lo que brincamos la carretera. Yo me pongo de acuerdo con ellos, pero para esto tengo unos cuarenta celadores auxiliándome, detenemos a toda la gente y dejamos pasar los carros. Viene una peregrinación, esperamos a que llegue al borde de la carretera, ya que llega checamos cuánto mide la peregrinación, detenemos el flujo y los cruzamos en media hora o cuarenta y cinco minutos. Pero cuando llega la mera grande, la peregrinación de nosotros, es hora y media para cruzar la carretera. También es hora y media cuando toda la caballería se acomoda en la entrada del templo, todos acomodados línea por línea hasta que dejan la pura entrada por la que va a acceder la infantería. La Infantería también dilata otro tanto, van unas cuatro bandas de música acompañando a los de a pie, todo ese rato está montada la Caballería. 

Un Libro de
Agustín Ayala García
EL REGRESO Y LA INTERVENCIÓN FRANCESA

El expresidente tuvo mucho tiempo para analizar las consecuencias de su conducta, habrá llegado a imaginar que por querer conciliar provocó una guerra más terrible que la que la aplicación de la Constitución hubiera provocado.

Comonfort radicó en Nueva York y, cuando consideró que su regreso a México era posible, se trasladó a Nueva Orleans; a mediados de 1859 ofreció a Juárez sus servicios como militar para apoyar la causa liberal. Juárez no tomó en cuenta su solicitud y, un tanto por el desencanto, el expresidente partió a Europa, regresó a Estados Unidos  a principios de 1860.

Terminada la Guerra de Reforma, en 1861  envió una carta al congreso que fue mal recibida por éste y cerró la posibilidad de su regreso a México por dicha vía.  Comonfort entró en comunicación con Santiago Vidaurri, en ese momento gobernador de Nuevo León, éste vio con simpatía el regreso del expresidente y le facilitó el acceso a su estado. El tránsito no estuvo exento de penalidades pues por todas partes había partidarios de apresarlo y llevarlo a Juicio, pero Vidaurri inició una serie de comunicados con el presidente Juárez donde uno insistía en la amnistía para el expresidente y otro en la necesidad de hacerlo prisionero.

Ante la inminencia de una invasión extranjera el Presidente optó por declarar la amnistía para Comonfort, no tanto por deferencia a éste sino para no crear un conflicto con el Gobernador de Nuevo León y comprometer su apoyo contra los invasores.  Comonfort fue designado Comandante de los Ejércitos del Norte, posteriormente fue nombrado Comandante del ejército del Centro que apoyaría al Ejército de Oriente, al mando de González Ortega quien tenía a su cargo la defensa de la ciudad de Puebla. Como sabemos la ubicación estratégica de Puebla la convertían, en aquellos años, en un punto clave para la defensa de la Ciudad de México. Luego de la célebre batalla del 5 de mayo de 1862, casi un año después los invasores atacaron nuevamente esta ciudad.  Aunque se rindió con honores y tras una resistencia heroica, González Ortega acusó a Comonfort de no haberle brindado el apoyo que requería.

Al margen de todas las interpretaciones y análisis históricos que puedan hacerse, lo cierto es que los propios franceses aseguran que no había nada que Comonfort pudiera hacer por González Ortega, desde el momento en que este último decidió atrincherarse en Puebla. El 8 de mayo de 1863, Comonfort enfrentó con su ejército a los franceses en San Lorenzo Almecatla, Pue., padeciendo, quizás, la única derrota en su larga carrera militar.  Pese a las críticas de González Ortega el presidente Juárez felicitó a Comonfort por su desempeño en combate, aunque le aceptó la renuncia como  Comandante del ejército del Centro.
Hace unos años, el señor Raúl García me invitó a participar en una entrevista que concertó con el Sr. José Prado, con dicho material, el señor Raúl armó un relato que incluyó en uno de los libros de su autoría, preevia autorización comparto lo que nos dijo en aquella ocasión el Sr. Prado.  Ya sin autorización ilustro esta entrevista con una foto de nuestro entrevistado tomada por el Sr. Raúl.

Como siempre en estas transcripciones he suprimido las preguntas y coloco entre corchetes  [  ] mis aclaraciones.
 
Conversaciones,  Con José "Quintiliano" Prado
Todo va cambiando y a veces ni nos damos cuenta, a mí me tocó tratar a varios Curas que pasaron por Comonfort, de hace mucho recuerdo a José María Reyna que duró muchos años aquí,  luego de que lo cambiaron a otra parroquia llegamos a visitarlo allá por los santuarios de las mariposas; cada año salía un camión con gente que iba a verlo, es que, como dije, duró aquí muchos años. Enfrente de la Brisa había una cantina que era de don Carlos Espinoza; estábamos jugando póker, pasaba el Señor Cura Reyna y decía: "Con permiso" y se llevaba los centavos de la apuesta y ni quien dijera nada. Se llevaba el dinero, ni siquiera decía: "Es una cooperación para esto". Ya nosotros mismos decíamos al estar jugando: "Apúrense, antes de que venga el cura; se lo va a llevar". Siendo el Señor Cura se metía a la cantina como si nada. Pero uno sabía que ese dinero llegaba a las obras que hacía.   Después llegó otro cura que cerraba las puertas del templo y para salir formaba a todos en fila india y exigía su limosna (y no se veía ninguna obra).

Yo me fui un tiempo a México, cuando regresé todos los muchachos de la Oficina de Rentas andaban en el mismo ambiente: Roberto, Napoleón Martínez, Ramón Vallejo y dos o tres muchachos más, incluso el jefe de Rentas. Eran otros tiempos y el pueblo era exageradamente pacífico, cómo sería de pacífico que nos íbamos a dormir al campo deportivo. Por los mismos años que ya tengo he conocido a muchas personas que ya no están con nosotros. Yo conocí a don Pepe Carracedo incluso antes de que se casara; nos llevábamos muy bien con él, una vez estábamos platicando ahí en su tienda y llegó una señora, pidiendo alguna cosa y le dice don Pepe: "Señora, apenas salió ayer en la televisión y ya quiere que lo tenga en venta".  Mi esposa se sacó una tele, en una rifa que hicieron unas personas  y él la tenía él ahí como en exhibición.  Y me dijo don Pepe: "Tu mujer se sacó una tele", Y yo insistía: "Pues démela de una vez, ya me la puedo llevar".  Pero bien sabía que me la tenía que dar los organizadores de la rifa.

El negocio de don Carlos, el de la cantina en la plazuela de Galeana,  era comprar pollos; los compraba y los mandaba en tren. (En cajas y en el tren de carga, no crea que les compraba su boleto). Es que antes la gente tenía sus pollos en las casas, era una forma de ahorro o de producción, no era raro ver gente con un burrito que a ambos lados traía sus jaulas de varas. También solían tener puercos en las casas y en algunas comunidades los puercos andaban en las calles como si fueran perros.  Ahorita le cuento del Taxi, pero yo le trabajé a don Agustín Govea y a veces me decía, espérate a ver si agarro ese puerco que anda por ahí. Me estacionaba y él tenía una habilidad bárbara para agarrar los puercos, no es fácil agarrarlos y en campo abierto menos. Yo lo esperaba y de rato ya íbamos con el puerco en el Taxi.

Don Moisés Olalde era el dueño del cine Ideal, nosotros tocábamos ahí el 10 de mayo, porque se usaba hacer festival ese día e íbamos a cantarle a las mamás, ya luego fue el mismo festival, pero en el cine Macías. Ahí en la calle Cortazar, donde está la caja popular,  estaba el cine Ideal. Don Moy sí regresaba alguna película que a su juicio fuera inmoral, aunque no la hubiera visto.
En el cine Ideal estaba Calixto Puente como cácaro y también Artemio Sánchez, a este último le gritábamos para vacilarlo, porque nos llevábamos con él,  él en respuesta nos cortaba la película. Ese cine funcionó como hasta mediados de los sesenta o un poco antes.  No nos fallaba el ir a tocar al festival del diez de mayo.

En ese cine también hubo teatro, doña Lupe Moreno dirigía y promovía esas representaciones. Yo participé en "Se vende una mula", yo era el arriero y mi esposa participó como la sirvienta.  En la obra ambos personajes se enamoran y nosotros de ahí nos hicimos novios.  Antes de esa obra ya nos conocíamos, había un club de mujeres que se dedicaban a esto del teatro, entre otras cosas,  estaba Tere parga, Chucha Govea, pero no querían entrarle al teatro.  Y luego de aquel asunto del teatro hicimos un baile de aquellos tiempos, fue El Rojo con su esposa Mili, su hermana blanca y ella bailaban Charleston. Acabando la obra venía el baile. A mí me tocó bailar danzón con mi futura esposa, pues a todo dar. A los demás les tocó la polka, el charleston, el swing, las baladas, pero eran puras parejas.  Éramos ella y yo amigos, ya despuesito, como es de suponerse, le llevé serenata.


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Dos Vídeos muy
del centro de Chamacuero
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Esta actualización de octubre de 2020 tiene una singularidad que queremos publicitar, para este momento toda la página ha sido reformateada a la combinación de colores que, por lo que hemos sabido, resulta más cómoda par su lectura. Lo promocionamos porque fue un esfuerzo contínuo y sostenido, pero creemos que vale la pena.
Creo que toda mi vida jugué futbol, antes no había quien nos pagara para jugar, había que poner entre todos  para el árbitro y comprarse cada quien su uniforme. Yo todavía usé zapatos con tachones con clavos. Jugábamos el domingo y entrenábamos unos dos días a la semana, aquí en el campo. Pero yo jugué más en la municipal con Los Calzonudos de don Lupe de acá de por La Rinconada, yo era centro delantero. Don Lupe no jugaba, era el encargado del equipo, después nos fuimos con Los Rebeldes, en la liga municipal, Ramón Vallejo era el portero, también fui compañero de Ricardo Sánchez, un porterazo, todavía jugué con Carlos Guerrero, El Pulques, también era portero de El Azteca. José González San Vicente también fue portero y también jugué con él. Yo siempre jugué adelante era el que metía los goles, en la municipal.

Durante años estuvo una piedra enorme en un extremo de la cancha, le decían la piedra de los sacrificios, un día la partieron y la retiraron, también me acuerdo de los torneos relámpagos, qué coraje cuando nos echaban fuera luego luego, el primer juego y ya.
Me pusieron Cafarati porque un futbolista argentino llegó al Celaya, se llamaba Florencio Caffaratti, alguien le encontró parecido a mí y me empezaron a decir Cafarati, 'ora Cafarati.  Así unos me llaman Quintiliano y otros Cafarati y ninguno de los dos es mi nombre.

Hablando del Taxi: Yo empecé a manejar muy  joven, creo que antes de cumplir los dieciocho, bajaba tierra aquí en Neutla, el caolín lo acarreábamos hasta la estación del tren y ahí lo subían a los vagones, durante años fueron típicos los montones de tierra blanca cerca de las vías. Manejaba camiones que les dicen rabones, esos eran de la familia pero para entonces ya nos habíamos venido de Celaya para acá. Después don Pedro Ulloa, uno de Guanajuato, me contrató para lo mismo, aunque con él movía barro para los tabiques refractarios y ese trabajo  sí era en una tolva (un camión de volteo). También estuvieron en ese jale Manuel Tovar y Miguel Vallejo.

Cuando tenía como treinta años, empecé con el Taxi, yo andaba entonces trabajando aquí, traía el coche de Francisco Hernández, hermano, en ese entonces del Presidente Municipal José Hernández, el dueño de la cantina de la plazuela. Para tener el Taxi yo hice mi solicitud; don Luis Ferro de la Sota era el mero mero del transporte en Guanajuato, él fue quien me dio mi concesión, firmada por el Gobernador Juan José Torres Landa, y no tuve que pagar nada. Ya con mi concesión compré un  carro de medio uso, un Ford 200, como modelo 60, en aquel año durábamos mucho con los taxis, ahora ya no, el gobierno nos da diez años de vida del carro,  ya después nos dan un permisito en lo que se compra otro vehículo. En esos tiempos Cobrábamos veinte pesos a Celaya, ocho pesos a Escobedo. Es muy poco y también muy poco costaba la gasolina. Parece que de aquí a Camacho eran dos pesos, también dos pesos aquí en el pueblo. La mayoría de mis compañeros de los taxis de aquel entonces ya me dejaron. Éramos nada más nueve, el primer taxista de este pueblo fue don Armando Ibarra, después Bricio Moreno, luego Rutilo Santana, ellos ya estaban cuando yo entre. Después Antonio Hernández, José Arellano (El Pando), Eugenio Espinoza (El Caramelo), Francisco Hernández, Fernando Nieto.  En ese entonces los carros no estaban pintados de un mismo color.  De rato yo la hacía  de jefe, aunque era el más Joven de ellos. El sitio estaba en el jardín, frente al templo de San Antonio.  Teníamos un teléfono que estaba en una casetita, casi casi clavado en uno de los Laureles, ahí nos llamaban y si estaba alguien contestábamos; después le pasé ese teléfono a El Rojo.

Trabajábamos de muy temprano hasta la tardecita, pero ya tarde aquí no caía nada; nos íbamos a Escobedo a esperar el tren, el tren llegaba en la noche, a veces de madrugada. El que venía de Laredo para México pasaba a esas horas, el que iba para allá pasaba a las tres de la tarde. Por ese motivo en Escobedo agarrábamos el pasaje para Acámbaro, para Celaya, para Salvatierra. En todos estos años se juntan muchas anécdotas, Sí llevé muchas parturientas, pero nunca tuvieron que parir en el taxi (¿qué iba yo a hacer en esos casos?),  siempre llegamos al hospital a tiempo.  Y es que me  tocó llevar a muchísimas señoras casi aliviándose.  Borrachos que se vomitaban en el taxi muchísimos más.  También pasa que se suben los borrachos al Taxi, y se quedan dormidos y uno no sabe a dónde van.  Y los baja uno por ahí porque no saben a dónde van, ni modo de llevárnoslos a la casa.  Y a veces en San Juan de la Vega, ya ven cómo eran en ese tiempo, echaban balazos al aire desde el taxi, abrían la ventanilla y ¡pas!, ¡pas! Los dejaba en el jardín de San Juan y me decían "Pues fíjate que no traemos con que pagar". Y yo pues qué iba a decir: "Ta' bien, no hay problema, luego me pagan". Al otro día llegaban a la cantina La Cucaracha de José Soto: "¿Cuánto te debemos, amigo?".  Eran otros tiempos. La Cucaracha era el centro de reunión; antes estaba aquí en la plaza 5 de febrero, antes de que abrieran la calle Magisterio; de aquí se cambió para allá en la calle de Allende. También a José Soto le trabajé muchos años, lo llevaba a él, lo llevaba a los toros, a las corridas nocturnas a Morelia, a Ricardo Sánchez, José Soto y un cuñado de José Soto que venía de Moroleón y era Jefe de Rentas. Yo no era muy aficionado a los Toros pero pues si ya estaba allá, ni modo de no entrar.

Yo trabajé con el señor José (no recuerdo el apellido) el que tenía una tienda en la Plaza Dr. Mora, frente a la tortillería; llevaba alfalfa en su camión, me daba 20 pesos y una torta y era bastante, de regreso traía cal para su negocio. La torta era para mantenerse, pero el otro ya era buen dinero. Ese era mi trabajo con José.   Es fama que el taxi también acerca amores y aventuras, la verdad es que no falta, a la mera hora se raja uno, porque no sabe qué consecuencias tenga.  Es frecuente que llegando al lugar de destino algunas pasajeras digan: "No traigo dinero, pero, ¿cómo le hacemos?". Con don Rubén Aboytes duré veinticinco años llevando y trayendo a los niños a la escuela; ese era mi trabajo: el viernes iba por ellos a Celaya y el domingo en la tarde los llevaba de regreso. Mencioné hace rato a Agustín Govea, él tenía una troquita, en esa le enseñé a manejar, tenía un Willys y gritaba a la gente: "¡Háganse a un lado que los atropello con mi Willys!".

   En el 76 o 77 hubo un asalto, hasta eso frustrado, pero con heridos y un policía fallecido, fue aquí en el centro, para huir unos de los asaltantes se treparon al taxi de Antonio Hernández y lo obligaron a llevarlos.  A pesar de la angustia de sus familiares y la preocupación de todo el pueblo, don Toño apareció al día siguiente.  Cuando le preguntaban en donde los había dejado siempre decía que en la entrada a la ciudad de México. Y todos decíamos que ese carrito que traía no llegaba ni a Querétaro, era el más viejo de todos los Taxis.

Ya hoy en día no tengo tanto trato con los demás taxistas, con casi puros de Jalpilla.  A comparación con mis compañeros viejos que sí echábamos relajo.
Yo convencí a mi hermano Aurelio a que dejara los camiones y se viniera al taxi. Siempre me pareció menos peligroso andar aquí en Taxi que manejando un camión de pasajeros siempre en Carretera. De todos modos ya me voy a retirar, si Dios me ha dado licencia y no me ha pasado nada, para qué andarle buscando, me voy a retirar pero ya tengo por ahí en qué estar activo. Porque yo he visto que todos mis compañeros se han quebrado por eso, está uno acostumbrado ya tantos años a andar activo y ponerse de pronto a no hacer nada, algo tiene que afectarnos.  Por ahora no tengo ninguna enfermedad, quién sabe mañana.
Hoy regreso al personaje epónimo de nuestro pueblo y nuestro municipio. Perdón por la palabra dominguera, epónimo es un adjetivo que designa a quien da nombre a un lugar (o también una época).  El General Ignacio Comonfort es, como pocos personajes, un hombre al que se necesita estudiar bastante para valorar sus acciones con ecuanimidad. A muchos de los chamacuerenses/comonforenses nos parece un despropósito haberle añadido el nombre de Comonfort al pueblo que desde mediado del siglo XIV llevó el nombre de Chamacuero. Muy temprano, en nuestra infancia o adolescencia aprendemos que nuestro pueblo lleva el nombre de Comonfort debido a que en el siglo XIX este personaje fue asesinado en el territorio de este municipio. Crecemos sin entender si esta designación es un castigo impuesto desde afuera (por el gobierno estatal)  o una disculpa sugerida desde adentro (por el gobierno municipal). Como quiera que realmente haya sido no es ningún motivo de orgullo recordar que tuvo que ser aquí, en nuestro territorio, donde este hombre vino a perder la vida. Sobre todas estas reflexiones volveremos más adelante, por ahora convienen empezar por el principio.

NACIMIENTO

Algunas biografías aseguran que nació en Amozoc, Puebla, el 12 de marzo de 1812, otras fuentes afirman que nació en Puebla, pudiendo referirse al Estado o a la Ciudad Capital. A final de cuentas Amozoc dista escasos quince kilómetros del centro de  la ciudad de Puebla. Para más singularidad varias fuentes citan como documento original una copia certificada de su acta de nacimiento obtenida el 11 de mayo de 1864. ¿Para qué se obtuvo un acta de nacimiento cuando el General ya había muerto? y ¿Cómo existe un acta de nacimiento de un personaje nacido en 1812 cuando el Registro Civil se instituyó hasta 1857, curiosamente cuando Comonfort era Presidente de la República? Como para estas preguntas no tengo respuestas le comento amable lector que la fe de Bautismo de nuestro personaje no está en la parroquia de Santa María de la Asunción en Amozoc, sino en el archivo de la Parroquia del Sagrario Metropolitano de la ciudad de Puebla, en el libro de Bautizos de españoles y el registro correspondiente dice:


Al margen: José Ignacio Gregorio Comonfort
En la ciudad de los Ángeles a doce de marzo de mil ochocientos doce años. El presbítero D. Máximo Barragán con licencia de los señores curas del Sagrario de esta S.Y.C. Bautizó solemnemente a José Ignacio Gregorio que nació en el mismo día: hijo legítimo de don Mariano Comonfort, subteniente del Batallón de Izúcar; y de doña María Guadalupe Ríos; fue su padrino el Teniente Coronel don José Segundo López Cordero, todos españoles y vecinos de esta ciudad y feligresía  al cual hizo notorio el parentesco espiritual que contrajo y la obligación que tiene, y lo firmó con el teniente de Cura.
Máximo Barragán                                             Mariano Goya

Como es evidente, según este documento ambos padres y hasta el padrino eran vecinos de la ciudad de Los Ángeles, es decir Puebla. No se menciona Amozoc. No sé si soy demasiado suspicaz pero hay algo muy raro en este registro. Como habrán notado quien realiza la ceremonia del Bautizo es un sacerdote ajeno a la parroquia, que recibe el permiso de los curas de dicho Sagrario para realizar la ceremonia. Por ello inusualmente el registro está redactado en tercera persona.  Esto no era común, pues era propio de familias pudientes que, además tenían un pariente sacerdote. Lo que me parece inusual es que el sacerdote Máximo Barragán haya estado disponible el mismo día que nació el  infante José Ignacio Gregorio. Creo que la fecha de nacimiento es incorrecta, quizá nació unos cuantos días antes. O igualmente la familia Comonfort era muy activa y organizada y pudieron llevar a buen término el parto, conferenciar con el Sacerdote externo al sagrario y con el Padrino, que además era teniente coronel y conjuntarlo todo para realizar la ceremonia del bautismo el mismo día. No digo que sea imposible pero parece poco probable y con ese orden de sucesos más complejo sería hacer todo esto el mismo día si, además, el parto ocurrió en Amozoc.
Hablando con más seriedad, no dudo que existan documentos que demuestren que el General Comonfort nació en Amozoc, pero, por el momento no tengo conocimiento de los mismos.
PRIMEROS AÑOS

Se dice que el niño Ignacio pasó sus primeros años en la casa paterna en el centro de Puebla y la hacienda de la familia en Izúcar (otra vez se nos escapa Amozoc). Fue inscrito en el Colegio Carolino de Puebla, pero no pudo terminar una carrera debido al fallecimiento de su padre, acaecido en 1828.  Aunque administró con eficiencia los negocios familiares, en 1832 dio inicio a su carrera política, al sumarse a la rebelión de Antonio López de Santa Ana contra Anastasio Bustamante. Fue nombrado capitán de Caballería, obviamente del bando rebelde, y en tal grado participó destacadamente en el sitio de Puebla y en acciones en el entorno de la Ciudad de México.  Esto es relevante porque, en contraposición de todas las opiniones negativas que suelen hacerse acerca de Comonfort, es importante destacar que su desempeño como militar siempre fue sobresaliente. Terminado este movimiento, y ya depuesto Bustamante, Comonfort fue nombrado Comandante Militar en Izúcar, ahora sí por el gobierno en turno, pronto tuvo ocasión de entrar en acción: Mariano Arista se levantó en armas contra el nuevo gobierno e Ignacio Comonfort debió alistar la defensa de Izúcar. No obstante contar sólo con 300 hombres se dispuso a resistir e hizo frente a uno de los generales de Arista que contaba con 2,000 hombres; ante tal resolución el general desistió de su ataque a dicha plaza. Posteriormente, Comonfort acudió con su regimiento a la defensa de la ciudad de Puebla, el combate duró siete días pero Puebla no cayó en poder de los rebeldes.
LA REVOLUCIÓN DE AYUTLA
A pesar de la buena impresión que causan, o al menos me han causado a mí, las acciones de Comonfort hasta este momento, sería muy difícil que hubiera trascendido en la historia de nuestro país sólo con este desempeño.  Se puede decir que en este punto da inicio la parte más importante de su ejercicio público. 
Hacia principios de 1854 Santa Anna gobernaba el país por onceava ocasión y a nadie sorprenderá que su gobierno, no sólo ineficiente sino profundamente corrupto, generara un enorme descontento. En marzo de 1854 se proclamó el Plan de Ayutla en dicho lugar, este plan proclamaba la destitución de Santa Anna y diversas acciones tendientes a reorganizar el país.  En respuesta, Santa Anna se dirigió a Acapulco para sofocar la insurrección. Ignacio Comonfort se atrincheró en el fuerte de San Diego y resistió, con 600 hombres, los ataques del goernante. Siendo un hombre de probada honestidad, más fácil le fue resistir el cañonazo de  cien mil pesos con que el dictador pretendía sobornarlo para abandonar la lucha y traicionar a los demás rebeldes. Viendo Santa Anna la ineficiencia de sus ataques decidió regresar a la ciudad de México. En tanto, en el mes de junio Comonfort partió a los Estados Unidos, en busca de apoyos. Regresó a Acapulco en diciembre con muchos recursos en armas, municiones y dinero, dirigiéndose a Michoacán para extender el movimiento.  Desde mediados de 1855 sugirió a Benito Juárez, que en ese momento  se encontraba en Estados Unidos, a que se incorporara al Plan en Acapulco. Así sucedió y Juárez llegó a este puerto en Julio del mismo año.  La revolución se generalizó al grado que en agosto de 1855, el dictador renunció por última vez a la presidencia y en octubre fue nombrado presidente interino el General Juan Álvarez.  Con este movimiento llegaron al poder algunos de los más enconados liberales de aquella época junto con Ignacio Comonfort que, siendo liberal se destacaba más por su moderación y por su, ya mencionado, espíritu conciliatorio.



Durante su mandato se promulgó el Reglamento de la Libertad de Imprenta o Ley Lafragua, 29 de diciembre de 1955.

El decreto que suprimía la coacción civil de los votos religiosos, 26 de 1856.

El decreto que suprimió la Compañía de Jesús en México, 7 de junio de 1856.

Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas Propiedad de Corporaciones Civiles y Eclesiásticas o Ley Lerdo, 25 de junio de  1856.

Ley Orgánica del Registro del Estado Civil, 27 de enero de 1857.
Constitución Política de la República Mexicana, 5 de febrero de 1857.
Ley sobre derechos y obvenciones parroquiales o Ley Iglesias. Abril 11, 1857.

Como seguramente ya había usted notado, amable lector, la constitución de 1917 y  la de 1857 se promulgaron el mismo día.

Al hacer la mención de estas leyes no estoy asegurando, ni sugiriendo que todas se deban a la iniciativa ni al impulso de Ignacio Comonfort, pero si, como ha trascendido, hubiese sido pusilánime, tibio o, como algunos aseguran conservador, no hubiese permitido todos estos cambios en la legislación del país.

La entrada en vigor de estas leyes no fue un acontecimiento suave en modo alguno, los sectores que consideraron afectados sus intereses no dudaron en oponerse y en promover alzamientos, en particular en los estados de Puebla, Jalisco, Guanajuato y Oaxaca.  Comonfort respondió combatiendo a los alzados, sin embargo la benevolencia fue el sello distintivo de su respuesta militar.  Si aquí hubiese terminado su presidencia, hubiera trascendido como un gran presidente. Se destacarían como un mérito su capacidad conciliadora y el progreso que impulsó en el país, así como su apoyo a las reformas liberales y la Constitución de 1857. Pero…


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El tercer documento no se relaciona directamente con los anteriores,  pero nos permite conocer la situación que reinaba en casi todo el territorio nacional, la cual llevó al Gobernador el Estado, en ese momento el Señor Carlos Montes de Oca, a crear una fuerza armada específica con la intención de "recorrer la línea del Estado en persecución de los perversos hasta conseguir su total exterminio". Al margen de qué tan cercano del presidente Bustamante haya estado el Gobernador de Guanajuato, parece innegable que los movimientos armados sí lesionaban la seguridad y tranquilidad de las poblaciones. También puede intuirse que en ese momento no existía una fuerza armada, ni nacional ni estatal que pudiera desarrollar esa función.

Hay dos detalles que llaman mi atención, el primero es que se pide a los dueños y administradores de haciendas que aporten hombres para una fuerza armada y en algún momento me parece que se trata a dichos hombre como mercancía, se pide a los dueños que aporten caballos  para dichos hombres, pero no hay ningún comentario hacia la disposición o el interés de los enviados para integrarse a un ejército o desenvolverse en el uso de las armas.  

El segundo detalle nos da una idea del tamaño de nuestro pueblo, se le pide solamente aportar cinco hombres y me atrevo a pensar que fue el mínimo que se impuso a los poblados más pequeños del estado.

Finalmente, por el momento no tengo información sobre el fin que tuvieron los prófugos ni de si finalmente fueron capturados, algo me lleva a imaginar que continuaron libres y Andrés Reyes siguió paseándose por las calles de México con sus cotonas de cuero y Manuel Luyano continuó presumiendo su color  rosado en su natal Jacuarillo.

Sin embargo, en esos cambios de dirección tan propios de la época de Santa Ana, Comonfort apoyó un levantamiento en su contra, con la rendición vino la separación de su cargo como Comandante en Izúcar, lo que lo llevó a retomar los negocios familiares.

En 1838 fue nombrado Prefecto y Comandante de la región de Tlapa, hoy estado de Guerrero, pero en aquél entonces parte del estado de Puebla. Si usted, amable lector, buscando información sobre su municipio ha encontrado este lugar, probablemente se haya preguntado por qué una región del estado de Guerrero honra al expresidente Comonfort. Sin que yo haga uso de ninguna ironía, puedo afirmar que el agregado de su apellido a dicho municipio es sobradamente merecido.

Durante su administración como prefecto consiguió muchas mejoras para ese pueblo: escuelas, edificios públicos, el proyecto y buena parte de la construcción de una carretera hasta Ometepec, crucial por el aislamiento geográfico de Tlapa. Se dice que su administración fue tan eficiente y honrada que, por primera vez en su historia, hubo un sobrante en la tesorería del poblado. Cuatro años después, cuando consideró Tlapa encaminado al progreso renunció a su cargo.

Dos años estuvo retirado de la vida pública, sin embargo, por diferentes circunstancias, todas originadas en las constantes revueltas del periodo Santanista, los pobladores de Tlapa solicitaban insistentemente el regreso de Ignacio Comonfort a la administración de ese lugar.  Este aceptó por recomendación de Juan Álvarez y, aunque esta vez desempeñó su papel durante dos años, continúo las labores en beneficio de este poblado, posteriormente llamado Tlapa de Comonfort. 

Se considera que tuvo un papel digno durante la intervención de los Estados Unidos en nuestro país (1846-1848). Sin embargo, como ya sabemos, en esa negra etapa de nuestra historia todo, aún esfuerzos más heroicos, resultaron infructuosos. Aun así es de destacar que participó en las batallas de Chapultepec y Molino del Rey junto a Nicolás Bravo.

Desde su renuncia a la prefectura de Tlapa Comonfort había sido nombrado constituyente en un par de ocasiones, sin que llegara a desempeñar esas funciones. En el periodo que va de 1848 a 1853, desempeñó varios cargos y fue senador durante un periodo y diputado en otro, ahora sí entrando en funciones. Tenía fama de gran mediador y gran conciliador, en muchas ocasiones este talento fue utilizado por sus superiores para resolver conflictos.

En 1851 fue nombrado administrador de la Aduana de Acapulco, no sólo dirigió un estudio del Código de Señales Portuarias, colocó a personas honestas en los puestos más importantes y logró, nuevamente con su eficiente y honesta administración, que los ingresos de esta aduana, durante los tres años de su gestión pasaran de 60,000 a 200,000 pesos anuales.
EL AUTOGOLPE DE ESTADO

El presidente interino Ignacio Comonfort ganó las elecciones y fue declarado presidente electo el 13 de Julio de 1857,  asumió el cargo, ahora como Presidente Constitucional, el 1 de diciembre de 1857. Se dice que ganó con mucho margen las elecciones, esto habla, por supuesto de su buena gestión en la Presidencia. Muchos habrán pensado que, si como sustituto hizo muy buen papel, como Presidente Constitucional lo haría todavía mejor. Pese a lo anterior y a su innegable popularidad la situación en el país era extremadamente tensa, dada la entrada en vigor de la Constitución de 1857 el 16 de septiembre de dicho año.  Se rumoraba con insistencia sobre un inminente levantamiento de los sectores conservadores. Baste decir que la constitución había sido "excomulgada" y de paso aquellos que la juraran (muy al estilo de la excomunión de los primero insurgentes).
Sin embargo hacia principios de diciembre dicho levantamiento continuaba en rumores. Del mismo modo, se extendía la idea, promovida por ciertos sectores, de que la Constitución del 57 no era lo más apropiado para el país, no al menos en las circunstancias de ese momento. Se ha dicho que la intención de Comonfort era aplicar las reformas liberales de una forma muy gradual y que su desapego a la constitución era creciente. También se cree que temía que la aplicación irrestricta de la nueva legislación provocara sangrientos conflictos en todo el país. Ambas ideas, sin que se hayan demostrado, sí coinciden con su actuar siempre conciliador. 
A los oídos del Presidente llegó la noticia de un levantamiento orquestado, entre otros, por Manuel Payno, Juan José Báez y Félix Zuloaga. Fiel a su actitud conciliadora los mandó llamar, éstos, con franqueza casi cínica le expusieron la necesidad de derogar la Constitución, aduciendo que era imposible gobernar aplicando sus leyes. Dada la actitud de Comonfort, parece ser que, tras de mucho dudarlo, encontró útil la conspiración que le permitiera suspender la Constitución liberal de 1857 e hizo sugerencias a los futuros alzados para facilitar el éxito de la revuelta. El 17 de diciembre de 1857 Félix Zuloaga se pronunció con el que sería llamado Plan de Tacubaya; en este documento básicamente se desconocía la constitución de 1857 y se reconocía a Comonfort como presidente. No muy convencido y entre un mar de dudas, Comonfort se adhirió al plan el 19 de diciembre. Pero nada sucedió como él, en su afán de encontrar soluciones pacíficas, habrá imaginado para sumarse a semejante plan. Además, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia fue puesto en prisión.
Para el 11 de enero de 1858, Zuloaga modificaba el plan y desconocía a Comonfort como presidente, proclamándose a sí mismo como General en Jefe de los sublevados. El presidente quiso hacer frente a los rebeldes pero no tuvo éxito, salió de Palacio Nacional el 21 de enero, no sin antes haber liberado a Juárez de prisión y permitirle dirigirse a Guanajuato.  Como Presidente de la Suprema Corte de Justicia correspondía a Juárez asumir la presidencia, esto no fue aceptado ni permitido por los conservadores, quienes impusieron a Zuloaga como presidente de facto.  Comonfort se dirigió al exilio en los Estados Unidos y el país se sumió en lo que se conocería como la Guerra de Reforma. Ninguno de los que percibían  la inminencia de un conflicto armado entre liberales y conservadores imaginó que éste se prolongaría por tanto tiempo y resultaría tan enconado y sangriento.  Como se ha dicho, Comonfort necesitó muy poco tiempo para percatarse de su error y tuvo muchos años para arrepentirse y lamentarse de lo hecho, máxime si llegó a percibir la forma en que uno y otro bando le acusaban de ser el responsable de tan tremendo conflicto.

Se ha dicho, con cierta mofa, que la madre de Comonfort influyó en él para que renegara de la Constitución del 57, argumentándole su obligación hacia los preceptos religiosos; aunque así hubiera sido, la responsabilidad de sus actos compete solamente a Ignacio Comonfort y, hasta donde sabemos, así lo asumió siempre, no se sabe de escrito alguno en donde haya dicho: "Yo no quería rechazar la Constitución pero mi mamá me obligó". Siendo así, achacarle cualquier responsabilidad a la Señora Ríos o  la relación entre ambos, no es más que una malintencionada y bastante ruin conclusión tendiente a denostar al expresidente. Nadie puede justificar el autogolpe de Estado, y el peso de semejante error perseguirá la memoria de nuestro personaje para siempre pero ¿aporta algo inmiscuirnos en la relación del expresidente con su madre y el carácter de ésta?

MUERTE

Con la toma de la ciudad de Puebla, los franceses pudieron avanzar a la capital del país. El presidente Juárez movió su gobierno a la ciudad de San Luis Potosí, en este lugar Ignacio Comonfort fue nombrado Ministro de Guerra y jefe del Ejército de Operaciones, este último cargo le creaba la encomienda de organizar un ejército que operaría en el Bajío. Luego de conferenciar con el Presidente en San Luis Potosí, Comonfort partió hacia Querétaro; en uno de los últimos tramos murió de muchas maneras diferentes.  Bueno ya sé que esto no es posible pero hay demasiadas versiones acerca de lo ocurrido, en ellas varían tanto las circunstancias como los autores materiales, aunque más adelante transcribiremos estas versiones, por lo pronto compartimos la ilustración de un semanario francés llamado Le Monde Ilustré. No sólo la bien lograda ilustración hecha mano de la fantasía, la nota que acompaña la imagen también lo hace, en su edición del 9 de enero de 1864 nos dice:
Expedición de México

MUERTE DE COMONFORT
Las noticas que recibimos de México siguen siendo dolorosamente satisfactorias. Los progresos del general Bazaine son rápidos y los Indios, llenos del terror que les inspira el gobierno de Juarez, vienen a todas partes en ayuda delas tropas francomexicanas. Las contraguerrillas se organizan de todas partes para dar caza a los saqueadores, y el general Comonfort acaba de morir en una emboscada del orgulloso Tromoro  quien destruyó al mismo tiempo su escolta de caballería.

Los detalles que nos han llegado sobre la muerte del expresidente de México quien había sido uno de los más firmes aliados de Juárez, tienden a probar que la discordia existe entre los jefes mexicanos y que Comonfort representaba un partido que no conocíamos, porque su partida de San-Luis de Potosí, tuvo lugar con todos los síntomas de una ruptura entre él y Juárez.
Esto es lo que nos manda a este respecto nuestro corresponsal:

En la hoja de diligencia de San-Luis, número 118, todos los lugares habían sido reservados a nombre de E. Canedo; Comonfort y sus ayudantes de campo la llenaron.
En San-Miguel, ellos tomaron un vehículo particular que escoltaba un destacamento de 80 hombres. A la salida de Celaya, entre los molinos de Sarabia y Chamajuero, el vehículo fue rodeado por 200 partisanos emboscados y Comonfort cayó muerto en la primera descarga. M. Canedo solo pudo regresar a Celaya.
Se ha encontrado dentro del portafolio del general Comonfort tratados sobre Guanejato y Gueritaro por un valor de treinta mil piastras, papeles de gran importancia y un plan de campaña.

Otras versiones:

"Cuando Comonfort marchaba del pueblo de Chamacuero -que hoy lleva su nombre- a Querétaro, fue sorprendido por hombres al mando de los hermanos Troncoso que, aunque militaron bajo las órdenes del general conservador Tomás Mejía, saqueaban y robaban por su cuenta, y precioso botín debió parecerles el ministro de Guerra de Juárez al que atacaron, partiéndole la cabeza de un machetazo" (Comonfort y la intervención francesa).

"el 8 de noviembre salió de Querétaro rumbo a San Luis Potosí, en compañía de algunos oficiales, pero el 13 del mismo mes, en el camino a Celaya fue atacado por una guerrilla al mando de Sebastián Aguirre, donde Comonfort fue herido de muerte. Al día siguiente fue conducido al pueblo de Chamacuero, Gto., donde murió" (13 de noviembre de 1863, Fallece Ignacio Comonfort, SEDENA).

"Ignacio Comonfort falleció el 13 de noviembre de 1863 en Chamacuero. Murió a consecuencia de una herida mortal provocada por el ataque de una banda de malhechores de San Juan de la Vega en su camino a Santiago de Querétaro, ciudad a la que protegía. Fue sepultado en el panteón de San Fernando" (Puebla de Los Ángeles, Ignacio Comonfort).

"Morir en combate significaba su vindicación: el momento llegó en una emboscada el 13 de noviembre, cuando la filosa lanza de un guerrillero enemigo partió en dos su corazón.
El golpe fue tan violento que lo derribó del caballo. El frío metal atravesó su pecho. Agonizó con su espíritu en la más absoluta calma. La herida moral abierta desde 1857 cicatrizó al fin con su muerte. Camino de San Luis Potosí a Guanajuato, en el molino de Soria cerca de Chamacuero, la Patria lo había redimido" (Relatos e historias de México).


"Al hacer un recorrido, muy confiado y solamente con una escolta de cien soldados, yendo del Molino de Soria a Celaya el día 13 de noviembre de 1863, fue atacado por una numerosa partida de bandidos al mando de un tal Sebastián Aguirre que se decía conservador, y herido de muerte de una lanzada que según aseguraron le dio el propio Aguirre, cuando Comonfort se defendía con valor, el general, trasladado a Celaya rápidamente, expiró en el camino" (México Siglo XIX).

"En Chamacuero, Guanajuato, Comonfort y su pequeña escolta, fueron emboscados en el Molino de Soria por una partida de guerrilleros imperialistas al mando de Sebastián Aguirre. A pesar de que Comonfort era muy hábil jinete y sumamente diestro en el manejo de las armas, fue herido por una lanza y aunque logró escapar hacia Celaya, murió al día siguiente, el 13 de noviembre de 1863"
(Memoria política de México, Biografías).

"La zona estaba cruzada por pequeños riachuelos que eran franqueados por puentecillos
que hacían a zona estaba cruzada por pequeños riachuelos que eran franqueados por puentecillos
que hacían el camino muy angosto en tramos. Alrededor había árboles y arbustos en profusión que permitían que los gavilleros se escondieran fácilmente y que hacía difícil ver más allá de la vera del camino, lo cual era perfecto para las emboscadas. Al ver la comitiva, que no era pequeña, y saberse en desventaja trataron de hacer creer lo que decían los rumores, que eran como doscientos, para lo cual con ramas hicieron una gran cantidad de polvo mientras otros escondidos entre los árboles esperaban con los rifles cargados. Aunque la escolta de Comonfort se preparó para el ataque, al no ver a los bandidos de una manera franca, éstos tuvieron la ventaja de la sorpresa y fácilmente acabaron a balazos con los soldados que protegían al ministro. Comonfort iba dentro de su coche con otras dos personas de Chamacuero, don Antonio Vergara y don Mucio López; al verse rodeado de los bandidos y sin protección alguna salió de su coche para defenderse, pero en ese momento uno de los bandidos saltó de entre los demás y le hundió una lanza en el pecho causándole la muerte instantánea. Sus dos acompañantes corrieron la misma suerte" (Chamacuero Origen y destino).


Por más que queramos ser fieles al espíritu conciliador de nuestro personaje no podemos decir que Comonfort murió a consecuencia de sus heridas, una machetazo en la cabeza y un lanzazo en el pecho, un día después de morir instantáneamente por una cerrada descarga, rodeado de unos cuantos escoltas que sumaban más de cien. Los hermanos Troncoso, Beltrán, Tromoro y Tomás mejía son los autores, cada uno por su cuenta, del asesinato.

Por otra parte, a pesar de lo disparatado que resulta el itinerario que le achaca a Comonfort Le Monde Illustré creo que no debe subestimarse la información que aporta, pues es un artículo escrito muy poco después de ocurrido el ataque. Dicho sea de paso sí existe un lugar llamado Molino de Sarabia, pero, por supuesto debieron decir Molino de Soria.

Habiendo tal disparidad de información es imposible dar  por fidedigno cualquier dato, lo más que puede concluirse es que el expresidente Ignacio Comonfort murió, muy cerca del Molino de Soria, el 13 de noviembre de 1863.

Muestra del aprecio que el Gobierno Federal y el propio Juárez le tenían es el siguiente decreto, emitido al conocerse la trágica noticia.

DESPUÉS Y EN LA ACTUALIDAD

Como sabemos hacia mediados de 1867 terminó la guerra de Intervención y el llamado Segundo Imperio.  Unos años después, y no sé si por algún sentido de culpa, el todavía Jefe Político de Chamacuero, Ignacio Bernal, realizó una investigación acerca del lugar preciso del atentado y, concretamente, de dónde quedó el cuerpo del General Comonfort, el acta correspondiente, paleografiada por el Dr. Federico Groenewold,  nos dice:

En el Campo camino que conduce del Molino de Soria á San Juan de la Vega en el intermedio de dos puentes y terrenos del rancho de Sorita perteneciente al Molino de Soria espresado. El cinco de Setiembre de mil ochocientos setenta y cuatro, Yo el C. Ignacio Bernal, Comandante de Escuadrón y Jefe Político del Partido de Chamacuero, asesorado de el C Srio Rafael Aragón,
y los igualmente C. C. Lucio Cuello, Pánfilo Maldonado, "propietario del rancho de Sorita en la época de la catástrofe de que se va a hablar", Rafael Almanza, Guadalupe Chávez, Francisco de J Figueroa, Francisco de J Moreno, Vicente Anaya, Juan Salazar, Secundino Campos, Marcial Sanchez, Atanacio Lucas, Victoriano Ríos, Luis Calderón, Silvestre Morales, Atanacio García y José Ma Gallegos con objeto de esclarecer con toda precisión el punto del fallecimiento del Ilustre y memorable Gral Ignacio Comonfort, hechas las investigaciones más exactas por el testimonio uniforme de las cinco últimas personas que figuran en esta acta y confirmándolas el C Pánfilo Maldonado, todas cuyas personas son fidedignas y contemporáneas de la época del asesinato del digno varón que acabamos de hablar, y cuya venerable memoria jamás será suficientemente llorada por todo buen mejicano, apreciador del mérito, del valor y la ilustración; resultó que el teatro del acontecimiento está situado al Sur del Molino relacionado, a la distancia de noventa y cinco metros cuarenta centímetros del puente llamado "Toma del Río" en una pequeña prominencia distante del puente llamado "Malagón" catorce metros sesenta centímetros hacia la hizquierda del camino, viniendo del primero al segundo de tales puentes, siendo de advertir que como el punto preciso en que espiró está enteramente tangencial al camino se levantó en la prominencia dicha, y a la distancia de cuatro metros un promontorio de piedra en figura cuadrilátera que lo determine para no embarazar el tránsito demaciado angosto del camino, en el punto tantas veces repetido.- Y habiéndose dado lleno en cuanto cabe en la honrosa misión que se me confiere se suspendió esta acta á la una de la tarde de la fecha espresada, firmándola el C Jefe por ante mí, juntamente con las demás personas mencionadas que saben escribir. Doy fe. Ignacio Bernal. Lucio Cuello. Rafael Aragón Srio. Pánfilo Maldonado. Rafael Almanza. Guadalupe Chávez. Fco de J Figueroa. Fco de J Moreno. Vicente Anaya. Juan Salazar. Secundino Campos. Rúbricas.

En honor a la verdad hoy en día, este documento no nos dice nada pues las referencias desde las que se determinan las distancias han desaparecido.  Es preferible pensar que el monumento que hoy en día, milagrosamente se mantiene en pie, es la más fidedigna referencia del teatro de los acontecimientos.

Unos meses después de realizada esta investigación el Gobierno del Estado de Guanajuato emitió el decreto que no transcribo sino comparto en su imagen original.

Hasta aquí todo iba bien, he comentado, en alguna ocasión en este mismo espacio que fue una desmesura agregar el apellido de Comonfort a nuestro Pueblo. Más desatinado todavía fue quitarle el nombre de Chamacuero en los años treinta del siglo XX. Se pregunta uno ¿en qué les estorbaba el antiquísimo nombre de Chamacuero? Además fue una decisión muy inequitativa, no perdieron sus nombres primigenios para privilegiar a sus personajes epónimos Santa Cruz, San Miguel, Dolores, León o San José. Yo sé que cambiarle el nombre a un municipio no es tan sencillo, tampoco debe ser tan difícil si ya se lo cambiaron dos veces. Pero por alguna razón imagino que regresar al nombre de Chamacuero de Comonfort, debe ser un poco más sencillo.

Muchos Chamacuerenses pensamos que el Dr. José Ma. Luis Mora debiera ser el personaje epónimo de este municipio, por la doble razón de su enorme mérito como ideólogo y por haber nacido aquí.  Por el contrario, sin atrevernos a menospreciar la labor de Ignacio Comonfort que recién detallamos, el hecho de haber encontrado la muerte mientras iba pasando por aquí no parece razón suficiente, además si lo hubieran atacado medio kilómetro más adelante, habría muerto en el territorio de Celaya y dudo mucho que nadie hubiera sugerido cambiarle el nombre a dicha Ciudad o complementárselo.

Y ya que menciono al doctor Mora, hay una doble ironía en esto, muchos comonforenses lo único que saben del Dr. Mora es que nació aquí. Muchos otros, o los mismos, lo único que saben de Ignacio Comonfort es que murió aquí.

No por esta razón pero sí creo que, a lo largo de los años que llevamos realizando este espacio electrónico, hacía falta hablar del General  Ignacio Comonfort, termino transcribiendo esta certera síntesis de su persona, citada por Francisco Sosa:

"Comonfort jamás opinó contra ninguna indulgencia. Su físico revelaba al hombre observador, tenía la frente ancha y despejada, y su cara, picada de viruelas, era generalmente seria; usaba barba poblada, su cuerpo era alto y grueso; tenía el don de mando, valor y serenidad, y sus disposiciones fueron tan acertadas, hasta que dio el paso en falso, que sus tropas jamás sufrieron derrota alguna; le gustaba andar solo y era tan laborioso, que en el tiempo en que el Sr. Lerdo dejó el Ministerio de Hacienda, Comonfort lo despachó. Estaba dotado de grande benevolencia, nunca agotada por los desengaños más crueles, en su bello corazón vibraba muy alto la fibra de la humanidad; siempre estaba dispuesto a la reconciliación y cifraba su mayor ventura en perdonar y dar un fraternal abrazo a los que habían sido sus enemigos."

                                   Monumento en el sitio en que murió Ignacio Comonfort




Bibliografía

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Taibo II, Paco Ignacio, La gloria y el el ensueño que nos dieron Patria, Vol. 2 1859-1863, México, Ed. Planeta, 2017.

Villegas Revueltas, Silvestre, El liberal Moderantismo durante el Gobierno de Ignacio Comonfort, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, 2018.

Villegas Revueltas, Silvestre, La Constitución de 1857 y el golpe de estado de Comonfort, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, México, No. 22, julio-diciembre 2001.


Lo de la guitarra y la cantada fue de mucho más chico, yo tocaba con Guaní que era zapatero, su mamá se apellidaba Naranjo,   vivía en Allende. Nos enseñamos viéndolo, a él y a Juan Ciprián que  tocaba el tololoche, también con los hermanos Elías, ya ve que los jueves y domingos no le fallaban en el jardín. Eso habrá sido en el año 45, El Rojo tocaba la batería con ellos. Yo todavía no tocaba, pero había una guitarra en la casa, le rascábamos y nos gustaba el sonido.

Para cuando yo andaba en el taxi ya tocaba la guitarra, sacábamos Los Gallos, las serenatas pues,  ya no hay esa costumbre antes era de a diario.  El horario apropiado era entre 11 o 12 de la noche,  nada más íbamos mi hermano Aurelio y yo.  Yo más o menos le enseñé  a él, pero luego se fue a trabajar a la Flecha Amarilla.  Teníamos un grupo, el Son Babalú, en ese grupo entró El Guaní, El Zirunda, Toribio Patiño que  tocaba el bongó, Memo, el fotógrafo de allá por la veinte, tocaba las maracas y El Rojo tocaba las congas. Yo no tocaba nada, era nada más el cantante. Nos contrataban en las posadas, bueno a Guaní, porque hacían sus posadas allá, era un bailazo a todo dar, ya con las guitarras y el tololoche de El Zirunda, sonaba muy bien. Yo le hallé solo a la guitarra, éramos totalmente líricos, tocábamos de oído; a la guitarra, entre más le buscas más le hallas.  Llevábamos gallo a los novios de aquél entonces.  Uno de los clientes era José, ese que les digo que tenía una tienda en una esquina de la plaza Dr. Mora. También me acuerdo que una vez le fuimos a llevar gallo a mi futura esposa, había que llegar por una huerta que le decíamos la Selva; ahí  estábamos cantando, mi hermano Aurelio y otros amigos que nos juntábamos, y don Chucho, mi futuro suegro,  sin que nos diéramos cuanta nos puso mecates de aguacate a aguacate, acabamos: "Buenas noches mi amor…" nos vámonos y que nos dábamos contra los mecates y no hallábamos la salida. 

Luego también en los gallos pasaban cosas, Fito Paredes andaba con una muchacha, que vivía en la calle Juárez, por donde vive ahora la maestra Rocío.  Fito ya sabía que no le caía al papá. Él se escondía atrás de una puerta. Y nosotros: "Buenas noches mi amor…" y que sale el papá:  "¿Y ustedes qué?",  "No, pos aquí estamos nomás echando una serenatita". Y él nos preguntaba: "¿Y dónde está el fulano?". Y el otro escondido allá, ni modo de decirle: "Allá está atrás de un marco".  Y ahí se quedó, nos fuimos y ya de rato apareció, pero se vio medio raro que cantáramos sin remitente y sin destinatario.

En la cantada, hay jóvenes con talento, pero imitan más de lo que cantan,y el chiste es que sea uno el que cante. Una cosa es imitar y otra que salga uno de su voz. Cuando tenemos un grupo, cada quince días nos juntamos, ya sea con Gaspar o con Ramón Vallejo, estamos a gusto, cantamos y no nos pagan nada, pero nos juntamos por el gusto de la música.
 
Cuando cumplimos 25 años de tocar nos hicieron una fiestecita en la hacienda de Morales con don Rubén Aboytes, que en paz descanse, fue en el año setenta o algo así. 

Lupe Leal nos hizo también un homenaje, cumplimos más de cincuenta años tocando, fue en la casa de la cultura y nos trajo a Güicho Cisneros, el compositor de todas las canciones de los Dandys.  Estuvimos con él, cantamos con él, ahí en la plazoleta de Galeana, fue algo muy bonito.  Lupe es ahijada de bautizo de mi hermano Aurelio, mi hermano trabajó con Gil Leal, el papá de Lupita en el camión de Pasajeros, muchos años.

Todo lo que tocamos es líricamente, no sabemos nada de nota, yo si escucho un requinto por ahí me lo aviento.  Tenemos algunos casetes que hemos grabado, tanto Aurelio como yo.

El repertorio es puro romántico.  De lo de antes y algunas de ahora, nuestro repertorio de tríos es muy grande, ya ve que hubo su época, Los Reyes, Los Dandys, Los Panchos,  Los Diamantes.

De Comonfort acude, por supuesto mucha gente, sea por las motivaciones religiosas propias de cada quien, sea por el gusto de participar o, inclusive, porque es una tradición familiar la participación. Los peregrinos que viajan a pie salen el día ocho, por la mañana y pernoctan en varios lugares para llegar el día diez a su destino. Una vez cumplida su visita retornan en autobús. Incluso, como un río que va  recibiendo afluentes, a los peregrinos que de Comonfort parten el día ocho, se unen otros peregrinos que partieron con antelación del rumbo de Querétaro.
Un poco más singular y más propio de la veneración de San Martín de Tours (venerado como San Martín Caballero), son las peregrinaciones a caballo desde distintos puntos de la región. Si con un compás trazáramos un círculo con el centro en el poblado de Terreros, de los 360 grados que dibujáramos provendría una peregrinación hacia este punto.  No debe pensarse que realizar este trayecto a caballo es mucho más descansado que realizarlo caminando, cabalgar durante jornadas tan largas también cobra una cuota grande de agotamiento físico además de que, como veremos, muchas peregrinaciones efectúan el regreso por el mismo medio.

En Comonfort hace más de cincuenta años, y tal vez muchos más,  que un nutrido grupo de cabalgadores, bien organizados, se dirigen a San Martín de Terreros. Parten el día 9 de noviembre, a las cinco de la mañana, del rumbo de la Calle 20 de noviembre,  sin más solemnidad que los estandartes que portan los jinetes que encabezan el contingente y sin más sonido que el acompasado golpeteo de las herraduras sobre el pavimento. Debo confesar que la singularidad de la escena, a esa hora y en las calles tan desiertas me impresionó, tal vez a los jinetes les haya sorprendido ver a un tipo tomándoles fotos a esas horas, pero muchos de ellos espontáneamente me saludaban con un amable Buenos Días. En un número indeterminado, pero que ronda los trescientos participantes, se encaminan al poniente del municipio. Como es de suponerse, las peregrinaciones a caballo, no van por la cinta asfáltica de las carreteras, se puede decir que van cortando camino para hacer más recto su derrotero.  Incluso, cuando alguna de las muchas peregrinaciones ecuestres sigue el rumbo de alguna carretera, viajan por los senderos que suelen correr paralelos a la cinta asfáltica, algo que agradecemos todos, incluso los propios caballos.

La peregrinación ecuestre de Comonfort a Terreros pernocta el día nueve en un punto intermedio y parten, muy de mañana el día diez para llegar a su destino a las doce del mediodía. Ahí serán como una gota en el océano, bueno, no tanto: como una gota en un garrafón porque se estima que, de todos los rumbos, como ya mencioné, acuden en un número que ronda los diez mil cabalgadores.  Los peregrinos a caballo entran montados en su animal hasta el atrio del templo, quizás, pese a los conflictos para entrada y salida de tantos peregrinos que esto conlleva, esa sea la esencia de esta peregrinación y así se ha observado desde hace muchos años. Muchos de estos jinetes emprenden su regreso en camioneta, misma que lleva un remolque en donde transportan sus animales. Así que, si usted visita esa población en los días de fiesta, tan común como ver peregrinos a caballo será ver remolques para transportar equinos, lo mismo que autobuses que parecen muy lejanos a sus rutas habituales. El grupo de peregrinos de Comonfort permanecen en Terreros hasta el día siguiente, bueno es un decir, porque descansan el día diez y emprenden el regreso a las doce de la noche, para llegar a Comonfort el día once por la mañana. Como un detalle práctico, los estandartes, para esta jornada del regreso, suelen enviarlos en alguna camioneta, pues es muy complicado cabalgar de noche con el añadido de portar dichos distintivos.  Entre los peregrinos a pie y los peregrinos a Caballo que parten de Comonfort, se consigue que algunas de las calles luzcan inusualmente desiertas, dado que buen número de vecinos están en tránsito de su peregrinar. Ojalá que unos y otros acudan durante muchos años a tan singular lugar, no sólo por la devoción propia de cada uno, sino por el innegable valor social que conlleva una actividad con tal poder de convocatoria.

La asociación únicamente distribuye dos mil cuatrocientos distintivos para los peregrinos, en parte porque llegan a falsificar estas credenciales, las hacen en otro lado y se ven idénticas a las que mandamos a hacer. Anteriormente eran más pequeñas y también los distintivos de los peregrinos.   Un celador de Apaseo el Alto empezó a falsificar las credenciales y entonces decidimos hacerlas grandes para que salieran las firmas de varios de nosotros.  Antes las credenciales eran de infantería y caballería, pero hace unos cinco años la infantería decidió separarse. Ahora se organiza cada quien por su parte, con sus recursos y sus aportaciones por separado.   A los celadores se les vende su credencial en cincuenta pesos, pero si los sacerdotes encargados duran varios años, la misma credencial les sirve todo ese tiempo. Las de los peregrinos sí se cambian cada año. Con lo recabado se mandan a hacer las credenciales, las pancartas, las lonas, aunque mucho de eso se vende a los participantes. Con lo que se sigue juntando compramos un equipo funerario y lo hemos puesto a disposición de los deudos de algún compañero que fallece en la peregrinación.  No puedo decir que nunca se accidenta nadie, pero a pesar de la cantidad de gente que va y viene, cuando se toman todas las precauciones que deben tomarse, no pasa nada, no es tan común que fallezca alguien en algún accidente, ha habido años y llegaron a ser dieciocho seguidos en que no había estos percances.  También han pasado accidentes en los campamentos. Ya otro tema es si hay una riña o un pleito.

En el año tengo reuniones con los Celadores. Por ejemplo:  a los del rumbo de Dolores, yo les pongo un día, los cito a reunión en el Templo de los Remedios, acuden de Dolores Hidalgo, Jurica, San Juan del Río y todo lo que es Querétaro. Los Apaseos no porque luego yo me traslado para allá, para La Labor y hacemos la junta. Pero esta de Comonfort es la mera importante, la hacemos en el templo para que ubiquen fácilmente el lugar los que vienen de fuera. Ahí ocupamos uno de los patios, donde toca la música; si considero caber con toda mi gente arriba, nos vamos arriba y si no, hacemos la junta abajo.

Durante el año hay misas para la comunidad de peregrino, por ejemplo acá en San Pedro; me pongo de acuerdo con el sacerdote, traemos el carro capilla y nos dice la Santa Misa para estos  grupos.  Hay otra misa que es para acá arriba, se juntan otros mil de a caballo y dos mil de infantería.  Me preguntan a mí y yo coordino que se diga la misa. Ya tengo una programada para el 27 de diciembre de Orduña, va mucha gente, van de siete comunidades. El año pasado el señor encargado mató tres puercos, al último a cada directivo nos dio un bonche como de dos kilos, "Yo esperaba más gente", nos decía.   La gente queda tan agradecida que, donde ellos soliciten una misa, yo veré como le hago, porque nosotros como encargados de toda esta romería estamos para servir no para que nos sirvan. Es la obligación de nosotros, servir, ayudar, auxiliarlos. Yo he regañado celadores, les digo: "Un celador no se gana su credencial porque está güero, porque está prieto o porque tenga el apellido fulano de tal. No, la credencial se gana de acuerdo al trabajo que desempeña uno dentro de los grupos, dentro de la peregrinación y dentro de los días de peregrinar.  Además, todos y cada uno de ustedes, inclusive yo, cuando nos piden información debemos darla, así sea el hombre más rico de la peregrinación, como si la información me la pide el más pobrecito. Le tengo que dar la misma atención a uno que a otro, aquí no se discrimina a nadie, a toda la gente se le trata igual. Eso es lo que les he enseñado, a que no maltraten a la gente y la información la den igual al que tiene como al que no. Lo comento, porque hay celadores que son muy déspotas, por es les enseño que no debemos trata mal a nadie.

Las misas son porque a la gente le da gusto tener la oportunidad de reunirse y asistir a misa, convivir en el año. También hago yo una junta para acá, para estas comunidades y dialogo con ellos. Igual, si me piden otra voy y platico con ellos, si tienen un problema voy y platico y lo arreglo de la mejor manera posible. Cuando me hablan de San Juan del Río, les digo: "No puedo ir hasta allá, pónganmela en los Tlacotes, se me facilita la ida, inviten a todas las comunidades y dialogamos".  Cruzamos lo bueno y lo malo para que todo sea bueno. Si hay algún problema en los Apaseos agarro la comunidad a donde pueda acudir más gente (Apaseo, San Miguel Octopan), y realizamos estos diálogos, intercambiamos ideas, para poder llevar un mejor caminar, un mejor peregrinar. Así es como lo trabajamos nosotros, todo lo arreglamos antes, no podríamos hacer planeaciones el mero día.
No todo el de caballo entra al templo, nada más ciertas peregrinaciones debido a tanta gente de a pie, nosotros entorpecemos mucho a los de a pie, pero mientras estén entrando los de a pie nosotros los debemos de proteger, tapamos callecitas, unas y otras como desde ciento cincuenta metros, tapando las bajadas a lo largo de cinco calles; en cada bocacalle pongo hasta  nueve, o cuatro o cinco jinetes según el ancho de la bocacalle y todo para que no entre el raterismo, esos carteristas son los que entran y fastidian mucho al peregrino de a pie.
Los peregrinos no entran al atrio en caballo, deben formarse afuera y entrar en grupos pequeños; si es un grupo de veinte, diez hacen la visita, regresan, entran los otros diez. Si traen taco se ponen a calentar y se preparan para el regreso, su jefe de grupo les advierte, si se van a ir a echar una cerveza: "Los quiero a tal hora aquí para la vuelta".
También viene la peregrinación del lado de Jalisco, de ese rumbo  entra mucha tropa también, para llegar a terreros el día 10. Hacia las doce del día entramos nosotros al templo y somos los últimos que entramos a caballo (a los patios, no al interior del templo).

El año pasado fueron, según el reporte, setenta y un mil setecientos cincuenta y algo,  de pura tropa; de infantería se considera que son más de doscientos mil contando los visitantes y las peregrinaciones que llegan de a pie.

Es muchísima la cantidad de gente que va allá son unos veinticinco o treinta tantos de la gente que viene a la Fiesta de los Remedios.  La caballería se extiende mucho, muchísimo y los carros no se diga; en ocasiones, cuando hemos llegado a allá en domingo, hay tantísimos carros que la gente, sin saber, toma el camión en Terreros a la una de la tarde, a las siete de la noche apenas está tocando carretera y esa distancia son tres y medio kilómetro. Así se pone de feo. 

El regreso es en un solo día, a caballo también. La gran mayoría. Los que van más lejos sí hacen una escala, por ejemplo los de Mompaní se quedan aquí en Comonfort y al día siguiente llegan a su pueblo.
Todo lo que es Querétaro, Jurica, manejan Torton, y los que tienen traila llevan sus trailas.  Los de Jurica son sesenta y todos se regresan en Torton.
En cuanto a los de a pie, Querétaro y San Juan del Río salen el día 7 para estar allá el día 10, de Comonfort salen el día 8 y se quedan en San José de los Allendes, pero un día antes de la caballería.
Todos los de a pie se regresan en camión o en su carro si los van a esperar.

Hoy en día  muchos lo siguen tomando como una devoción, pero muchos lo toman como unos días de recreo. Van porque les gusta andar a caballo. No está específicamente prohibido el alcohol, pero la obligación es que cada celador tenga que ver por sus peregrinos. Se les habla, se les explica, se les recomienda, pero el que la riega mucho es el que va libre y se quieren alinear, precisamente porque van ellos en otra cosa, porque parte de los problemas se deben a que muchas gentes  van libres, es decir no están afiliados, no llevan distintivo, pero llegan a todas las quedadas de nosotros, buscando el amparo y la protección para sus caballos; no los puede uno correr, aunque no estén afiliados a la peregrinación, no es dueño uno de decirles "Aquí no cabes"; todos vamos a lo mismo y vamos al mismo lugar. Pero si ellos no quieren agarrar la línea y aceptar las disposiciones de seguridad no hay mucho modo de cuidarlos.

Las mujeres suelen ir más en infantería, aunque de un ranchito que se llama San Miguel, cerca de Jurica, son como doscientos caballos y vienen como sesenta mujeres.  Hasta hace unos veinticinco años eran puros varones. Un día vinieron conmigo y me pidieron permiso, me explicaron que había unas muchachas que debían una manda a caballo a Terreros y que ya tenían tres años sin cumplirla porque no había permiso.  Yo les dije: "Si estas mujeres deben una manda tráiganselas, no hay inconveniente, si el cabalgador puede ir y venir, adelante". Y me dijeron: "Huy, de haber sabido, pensábamos que no". Participan, en caballería las mujeres que quieran participar, pero la verdad es que son muy, muy pocas
Este año,  debido a esta contingencia, hace un mes que empecé a mandar grupos, querían irse grupitos de a veinte, les dije que se fueran por lo menos cien o doscientos y con los Celadores controlándolos. Ayer me llegó Jurica: setenta caballos, dieron agua aquí en la pila. Pasó Mompaní con muy poca gente, dialogué tantito con ellos, pasaron y se fueron. Pero como le digo todos salen del pueblo en la madrugada, en esta ocasión Jurica salió a las tres de las tarde, entonces los organicé,  salimos por la Estación, calle Ocampo, por atrás del mercado y los dejé en el Santuario, agradecieron el acompañamiento y se fueron muy contentos. Ya ahorita ellos deben ir llegando a la carretera de Juventino.

Todo el mes de noviembre el templo, allá en Terreros, va a permanecer cerrado, el primero de diciembre se va a abrir otra vez y es cuando voy a ir yo con mi tropa, bueno, los grupos que me siguen, de por aquí. Yo les digo: "No se desesperen".

En la última junta que se hizo con el gobierno se determinó que a partir del día primero de noviembre no van a dejar entrar a nadie. El templo va a permanecer cerrado, desde la puerta del atrio; únicamente va a entrar y salir gente del rancho con identificación. Va a haber un cordón de soldados alrededor del templo, un anillo,  otro anillo alrededor del rancho para no dejar gente de a pie.  Porque entre la gente de a pie hay gente muy necia, yo ya hablé con muchachos que dicen: "Yo me voy el día fulano de tal", les explico que va a estar cerrado y resguardado y me dicen: "No importa, yo me voy".  Yo ya les avisé a Infantería y Caballería, les dije: "Si van no me culpen a mí".  Uno cumple con avisar. En esa misma reunión se trató que en la Loma del Perdón, donde se ha hecho una misa para treinta mil gentes que se quedan ahí, va a haber campamento militar, otro campamento militar abajo, donde está el crucero, otro en santa Catarina rumbo a San Miguel Allende, uno más en la mera entrada a Terreros desde la carretera. Del lado norte hay otras tres entradas, en cada una va a haber un campamento. Debido a la cantidad de gente que acude, va a andar un helicóptero de la Zona Militar rondando y avisando de dónde y por dónde va avanzando la gente, para que los de abajo los regresen, para no dejar llegar a nadie.

Este año nos dijo un coronel: "A la caballería no le tengo miedo de que se amontone, el mismo caballo les va guardando la distancia entre la gentes, a la infantería sí le tengo miedo porque van todos pegados como borreguitos, todos hechos bola, mientras más se hacen bola como que más les gusta. Estas restricciones  de este año son, finalmente, para evitar el aglomeramiento de la infantería.  En la caballería el mismo animal mantiene la distancia. Yo a todos les he recomendado, y les sigo recomendando, que lleven cubrebocas y no uno, varios. Si se les cae, se les vuela o se les ensucia, traen otro.

Todo esto sí es un proceso demasiado pesado porque es estresante.

Pero hacerlo es, por supuesto, un gusto, una satisfacción. Me preguntan: "¿Cómo le haces para trabajar con tanta gente? Estoy acostumbrado a trabajar con mucha gente, no con poquita.

Yo duro tres noches sin dormir, salimos a las tres de la mañana, y antes debo preparar muchas cosas, la segunda noche debo vigilar en la Loma del Perdón para que no entren carros y la última noche es ensillar a las once y media para salir a las doce, de allá para acá. Llego, dejo encargadas varias cosas y me voy a dormir, eso sí muy contento del esfuerzo y de sus resultados.


Video "Hacia Terreros"

Grabado el 9 de noviembre de 2018, muy de madrugada en el centro de Chamacuero. Coincidentemente, don Javier Pérez, quien nos obsequió este muy interesante testimonio, cambia unas palabras conmigo en ese momento. Por esa singularidad decidimos  incluir este video.



Tengo cincuenta y dos años en el Taxi y ochenta y tres de edad; nací el 13 de abril de 1933 pero no me lo creen.  Yo soy hijo de José María Prado Laguna, Vicente, el árbitro, era mi hermano (él es el papá de Reinaldo). Era el más grande, somos: Vicente, Honorio, (que ya fallecieron) yo, Aurelio, Manuel y mi hermana Magdalena (que se casó con Darío Juárez, hermano de Melitón, los dos, Darío y Melitón jugaban futbol). Todos nacimos aquí en Comonfort, en Ocampo 16, la cosa es que mi papá se fue a Neutla a trabajar a la fábrica, ahí donde estaba Blanca Nieves, que antes era Begoña. Yo, para muchos soy Quintiliano porque cuando nací mis padrinos fueron Alfredo Sánchez (don Alfredito) con doña Carmelita la que se casó con don Chon, el que cantaba en la misa; ellos fueron mis padrinos de bautizo y ellos fueron los que me pusieron Quintiliano -en la Iglesia-. Pero mi papá ya me había registrado en Neutla como José Prado, nada más, no José Quintiliano, así que en el registro Civil estoy nada más como José. Incluso mi certificado de primaria dice Quintiliano. Cuando hice mi servicio militar fue cuando me enteré.

Yo hice la primaria aquí, hasta el tercer año, después en Celaya, porque de Neutla nos fuimos a Celaya. El servicio militar que comentaba lo di en el campo deportivo. Aquí en la Calle Cortazar vivía el Capitán, era famoso, ya falleció. Yo  me casé en el 50, mi primera esposa era una hermana de Mauro Espinoza, pero falleció muy joven, con ella tuve una hija; Enviudé, después me casé con mi actual esposa, Abigail y con ella tengo casi cincuenta años de casado.

Hay muchas cosas del pueblo que los jóvenes no conocieron y no les han platicado, yo recuerdo la plaza que estaba aquí en la calle Juárez,  que también se usaba para el Box, ahí entraba el campeón Guaní que vivía en el callejón de Guaní, precisamente,  y era de aquí de Comonfort. Todavía Tobías y otros muchachos de aquí pelearon en esa plaza.
El Cristo Aquel
 
Dos vídeos muy del centro
No obstante que los vídeos realizados para esta página son todos de grabaciones con drone o Corridos de don Toribio Gómez, en esta ocasión incluimos dos vídeos "terrestres", uno de ellos motiviado por mi fascinación hacia el nutrido canto de las aves entre los árboles de la Plaza 5 de Febrero, el otro consecuencia del mismo, se puede decir que circunstancial pero cuyo resultado me gustó tanto o más que el vídeo de las aves.


AVES POR LA MAÑANA


Grabado en la Plaza 5 de febrero, en los primeros días de noviembre de 2020, aprovechando que el cambio de horario mantenía poca gente en las calles y ya bastante luz, como para grabar un vídeo.



¿POR QUÉ TE TAPAS?

Grabado el 7 de noviembre de 2020.

Canción: ¿Por qué te tapas?

Letra: Margarito Ledesma

Música, Arreglo e Interpretación: Juan José Carracedo



LAS PRESIDENCIAS
Para muchos historiadores y para muchos que no lo somos, las Leyes de Reforma representan un avance importantísimo en la legislación de nuestro país y un gran impulso para una sociedad más libre y menos atada al conservadurismo. Estas leyes y la constitución que las engloba no fueron promulgadas durante la presidencia de Benito Juárez, como suele creerse, sino durante la presidencia de Ignacio Comonfort.

El General Juan Álvarez renunció al mando como Presidente de la República y, por ese motivo y dado que era el Vicepresidente, el 11 de noviembre de 1855 Comonofort fue designado como Presidente Interino.  El título de Interino o substituto, como también se le designa, parece no haberle preocupado mucho, siguiendo su ya conocida eficiencia y honestidad, se dio  a promover la construcción del ferrocarril México-Veracruz. Fundó la dirección de Pesas y Medidas y estableció el uso del Sistema Métrico Decimal. fue un gran promotor de la educación: decretó la creación de la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela Normal, la Academia de Ciencias y Artes, la Nacional de Comercio, la Nacional de Agricultura y colegios para pobres. Decretó la creación de la Biblioteca Nacional. Inició el alumbrado de gas en la Ciudad de México. Hoy en día es difícil valorar la importancia de estas acciones, sin embargo hay que considerar que estamos hablando del México de hace ciento setenta años y de que es un país convulso que, desde el inicio de la Independencia no tuvo periodos importantes de paz y estabilidad.