Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
En esta sección colocamos los artículos recientes de este espacio electrónico, con la intención de que los visitantes más asiduos (los que ya conocen el resto del contenido) tengan un acceso rápido a la información más reciente. Los mismos artículos también figuran en su sección correspondiente.
Artículos recientes
 
 
 
 
 
SITIOS Y DETALLES
Aquí están algunos edificios o detalles de éstos. También hay objetos y elementos que de tan comunes podrían haber sido fotografiados en cualquier parte pero, créanme, todos provienen del territorio chamacuerense.
 
DANZANTES Y OTROS
Les llamo Danzantes y otros porque en esta sección la mayor parte de las fotografías son de danzantes, pero hay también de personas que desfilan por alguna festividad cívica o quienes participan en alguna procesión. Lo que todos los participantes tienen en común es que están ataviados con alguna indumentaria en particular, sin embargo las imágenes, lejos de destacar la indumentaria, se concentran en los rostros y las expresiones.  Como es de imaginarse. ninguno de quienes aquí figuran me autorizó a retratarles y —menos aún— a figurar en esta página; si esto les desagrada no tienen más que hacérmelo saber para retirar la imágen. Por el momento el modo de contacto es el correo electrónico davidmanuelcarracedo@prodigy.net.mx.  Por el contrario, si les hubiese gustado su foto, con muchísimo gusto les envío el archivo electrónico en la resolución original, para que se manden imprimir una fotografía de gran formato, o les obsequio una imagen ya impresa, para tal efecto el modo de contacto es el mismo.




























Paisajes


Fotografías
PAISAJES

Estas fotografías no están aquí por que yo considere que son una obra de arte cada una de ellas, ni siquiera porque las considere buenas fotografías, las incluyo porque siento que transmiten muchas cosas, desde la evidente información documental que proporcionan, hasta lo que puedan despertar en cada espectador. Aunque prácticamente todas las imágenes son de mi autoría, toda colaboración será bienvenida. En las secciones previas hablamos de muchos temas y en la mayoría de ellos hay un buen número de imágenes. En esta sección, las imágenes no ilustran un tema específico, están aquí por sí mismas. Este apartado, que he llamado paisajes, contiene imágenes de espacios abiertos, en muchos lugares de nuestro municipio.



























GENTE

Creo que a ninguna de las personas que aquí figuran les pedí que posaran para una foto, la mayoría no supo que eran fotografiados y espero que no les moleste estar en esta página. Pero si así fuera no tienen más que hacérmelo saber para retirar sus imágenes. Si bien todos los presentes son personas honorables —y a algunos les aprecio y admiro en particular—, aquí sólo mostramos sus fotografías; en otras secciones de esta misma página hablamos o hablaremos de su trabajo o de su vida.





































Gente


Sitios y detalles


Danzantes y otros

De entre la enorme cantidad de documentos compilados por el profesor Plácido Santana, y cuyas copias me compartieron sus familiares,  además delreclamo de don Blas de la Cuesta de quién ya hablamos, llamó también mi atención un grupo de imagenes que reproducen un fragmento del libro que sobre el tema se conserva en los Archivos del Templo Parroquial. En este libro se reproducían, para guardar constancia de los mismas algunos documentos relativos a la cofradía de Jesús el Nazareno, particularmente la elección de sus mayordomos y las cuentas renidas por éstos. Las copias que he podido analizar comprenden  veitidós imágenes de dicho libro, aparentemente son consecutivas y lo que continuación comentamos y transcribimos son las cuatro primeras.
Los dos primeros fragmentos son estos; de hecho están en una misma hoja.


Paisaje
Gente
Sitios
Danzantes
Más Fotografías
(Tenemos un montón)



Nuevos Artículos
en Octubre
Agradeciendo la sugerencia de una amable lectora, que nos hizo notar que el contraste de fondo y texto hacía complicada la lectura, experimentamos con esos tonos sepias y cafés, por lo que agradeceremos a todos los lectores nos digan si les parece bien el cambio o nos regresamos a los tonos originales.
La inundación de 1998
Cuentas de la Cofradía de
Jesús Nazareno, siglo XVII
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La inundación de 1998


Peregrinación ciclista del Bajío al Tepeyac
Hay manifestaciones religiosas que evolucionan hacia formas que pudieran parecer lúdicas, pero nunca pierden el carácter devoto que las originó. Lo menciono porque me ha sorprendido la intensa alegría con que los integrantes de la peregrinación ciclista se lanzan a los caminos. Claro que la alegría no quita el esfuerzo necesario para recorrer en bicicleta tanta distancia, pero, sin lugar a dudas que, en determinado momento, hará más ligero el discurrir de los kilómetros.
Para quien no esté familiarizado con estas celebraciones le comento que, en particular, la Peregrinación del Bajío al Tepeyac, consiste en recorrer en bicicleta la distancia que media, entre las comunidades de origen de los participantes, hasta la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Entre trescientos y cuatrocientos kilómetros, según el punto de partida. El grupo que más distancia recorre es el que parte de Dolores Hidalgo, este grupo se incorpora al contingente en Comonfort y de ahí parten hacia Celaya. Si bien hay un grupo de la Cabecera Municipal, aquí mismo se suman los grupos provenientes de Neutla, Jalpilla y San Agustín. Más adelante, pero el mismo día, se unen los grupos de Empalme Escobedo y Soria. Al día siguiente los grupos de Apaseo. 
No es atípico que los familiares acompañen a despedir al peregrino, el cual se identifica, entre el grupo familiar, por su llamativo uniforme, del mismo modo, algunos niños portan la misma vestimenta, incluso unos pocos más acompañan a los adultos en un pequeño tramo del recorrido, pedaleando sus propias bicicletas.

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Peregrinación Ciclista
del Bajío al Tepeyac

Un par de libros
Cuentas de la Cofradía  de Jesús Nazareno en el siglo XVII

 
La Peregrinación Ciclista del Bajío al Tepeyac
de Corpus
LA INUNDACIÓN DE 1998

El hecho de que el territorio municipal esté cruzado de norte a sur por el Río Laja y la cabecera municipal se sitúe en su ribera nos da una idea de que esta zona es proclive a que sus cursos de agua le afecten cuando llegan a salirse de sus cauces. Hoy en día es fácil sugerir que el pueblo debía fundarse un poco más hacia el poniente, en  terrenos más elevados. Cinco o seis metros de diferencia dejarían la población invulnerable a las crecidas ocasionales de sus ríos y arroyos.  Sin embargo, también es fácil entender que estar cercano a los causes de agua trae más ventajas que las eventuales dificultades. Además, los habitantes de hace seis o siete siglos no podían imaginar las locuras del hombre contemporáneo y su aparente obsesión por alterar el clima en el planeta entero. 

Volviendo a nuestra posición geográfica, el Río Laja tenía, por su conformación y las zonas de captación, aguas arriba de nuestro pueblo, la costumbre de llegar con crecidas eventuales que inundaban el poblado, se recuerdan crecidas e inundaciones en los años cincuenta así como las crecidas de los años treinta que derrumbaron el antiguo puente de Guadalupe. Esto sucedió hasta la construcción de la presa Allende a finales de los sesenta que, si bien estructuró un sistema de riegos de mucha importancia, tuvo como principal objetivo el control de avenidas. Irónicamente la apertura de las compuertas de la presa  Allende ha provocado varias inundaciones, como la de la ciudad de Celaya en 1973 y la más reciente en nuestro propio poblado este año 2018. Imagino que la presa Allende se llena de agua sorpresivamente y los encargados se ven obligados a desfogarla indiscriminadamente y, literalmente perdonando el dicharajo, sin decir "agua va". Imagino que así es, de otro modo no podríamos sino calificar de irresponsable que una enorme obra de ingeniería hidráulica, construida para evitar las grandes avenidas del Río Laja, provoque a su vez terribles inundaciones.


Un tarde de domingo que, como todas las tardes de domingo del mundo, según un gran escritor, tenía un aire triste, llegó a visitarme un señor de aspecto amable quien, guitarra al hombro me preguntó si podía yo revisar la letra de un corrido histórico sobre Chamacuero. Como accedí con sumo interés me tendió la transcripción de su corrido. Luego de una media hora entre mis sugerencias y sus propuestas la letra definitiva del corrido se fue perfilando.  Una semana después ya no me presentó la letra corregida, me cantó el corrido de viva voz. Además del gusto de escuchar su interpretación y constatar lo muy a bien que había tomado mis sugerencias, continuó, a lo largo de varias visitas dándome a conocer sus materiales, solicitando alguna opinión o escuchando alguna sugerencia de otros de sus corridos. Para cuando le propuse grabar sus interpretaciones ya sabía yo que su nombre es Toribio Gómez Parras, nativo de esta población, específicamente en la Hacienda de Virela y radicado en el rumbo de Camacho. Durante muchos años artífice de la cantera y durante otros tantos músico que aprendió a tocar la guitarra con las instrucciones de otro célebre interprete a quien apodaban "El Viki". Con dicho bagaje estuvo algunos años en la ciudad de México ejerciendo el oficio de la música. No obstante el daño que el trabajo de la cantera produjo en sus pulmones, a sus 76 años acumula más de cincuenta dedicado a cantar a voluntad y recompensa de los oyentes.  No solamente compone corridos, de los que tiene más de una veintena, sino cantos de alabanza en número similar. El hecho de que se dedique a narrar la historia y las historias de su pueblo, ya sea por encrgo directo, o con la idea de despertar el aprecio de los oyentes y con ello alguna recompensa lo convierte en un corridista, en el sentido más auténtico del término.  Para mí, que este pueblo tenga un corridista que, con el alcance de su creatividad, escribe sus composiciones para dejar constancia de la vida cotidiana o los sucesos especiales de su pueblo, es uan singularidad suficiente para regocijarme, pero que una persona tan especial me honre con su amistad es una de las mayores satisfacciones que mi labor como cronista me proporciona.

En la sección de videos de esta página están cuatro de los corridos de don Toribio Gómez Parras, le recomiendo que los vea y, en substitución de la moneda que él suele recibir, le deje algún comentario positivo.

 
Don Toribio Gómez Parras, Corridista

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De lo anterior, nos enteramos que, aparentemente,  en 1679 don Martín de Lira, fundó y fue electo mayordomo de la Cofradía del Santo Jesús Nazareno. Sería fantástico si esta cofradía es la misma o antecedente de alguna de las que se encargan de las fiestas que aún se celebran. Por el título nos podemos apresurar a compaginarla con las fiestas de Corpus y el Sagrado Corazón, sin embargo las fechas de las elecciones (alrededor del mes de agosto) no confirma ni desmiente tal suposición. El hecho de que lo gastado supere lo recibido en veintidós pesos con cinco reales y que don Martín de Lira decida no cobrarlos nos dan idea de su generosidad y de que, seguramente, su posición económica era un tanto deahogada. El hecho de que sea reelecto en varias ocasiones nos da idea de su gran desempeño como mayordomo. El siguiente fragmento, que incluso da inicio en la misma página que los anteriores, es sumamente interesante:

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Ya que aparece gente famosa en este libro, es competente aclara que Fray Joseph de Torquemada, no tiene nada que ver con el célebre inquisidor Fray Juan de Torquemada, al menos hasta donde pudimos corroborarlo. Estos dos escritos, como el resto del documento en cuestión, van dejando registro de las elecciones de cargos en la Cofradía y a la vez de los gastos. Se confirma que la citada Cofradía fue creada en  1678 y que para esa fecha, 1684 ya tenía, don Martín de Lira, seis años de trabajo fructífero, el cuál no se cansan de reconocer y agradecer. Aparentemente, en ese momento había algún problema con la forma en que se registraban las cuentas, pero sin poner jamás en entredicho el trabajo de don Martín, deciden trasladar ciertas cuentas a otro libro, dejando constancia en este documento en que, para ese momento, lo recibido y gastado era una cantidad superior a los 10,000 pesos, acumulados en seis años, lo cual no deja de parcereme sorprendente, dado que en el año de 1679 dichas cantidades eran del orden de los 200 pesos y, en los años subsecuentes, el ingreso y gasto anual, rondó entre 200 y 300 pesos. Siendo así y al margen de que mi interpretación sea errónea, es de total justicia que se encomiara la forma en que creció la cofradía, en sus acciones y en sus bienes. El documento que he parcialmente transcrito, alcanza hasta el año de 1704, a reserva de transcribir, que no paleografiar que es asunto de enterados más enterados que yo, el resto del documento, comento a ustedes que en 1704 ya no presidía la cofradía don Martín de Lira, pero si ésta prosiguió después de muchos años, su labor puede considerarse doblemente fructífera.

Habiendo salido, en esta ocasión el día 6 de octubre, su llegada a la Ciudad de México está programada para el día 10, es decir, deberán pernoctar cuatro veces a lo largo del camino.  Esto se facilita porque en cada punto donde llegan les disponen algún sitio, no digamos que cómodo, pero sí apropiado para descansar y recuperar energía. Además, porque a cada grupo le acompaña uno o varios camiones que transportan sus equipajes. También, y lógicamente al final, viene un vehículo etiquetado como "Carro escoba"; los encargados me explicaron que, aunque por supuesto no son competencias, sí hay un límite para la duración del recorrido, si este vehículo, que viene al final, encuentra peregrinos que van ya muy lentos, por cansancio o cualquiera otra circunstancia, deben subirlos a bordo y llevarlos hasta el término del recorrido de ese día.  No solo los camiones brindan ayuda a los participantes, también hay un grupo de motociclistas que colaboran en el buen discurrir del trayecto, sobre todo laborando por la seguridad de los participantes. Uno de estos motociclistas me comentó que, pese al nutrido número de participantes, los incidentes se reducen a caídas, golpes, o enfermedades, mismos que pueden provocar que los afectados abandonen el recorrido. Lamentablemente, en una ocasión el imprudente conductor de un vehículo automotriz se impactó contra los participantes, provocando el deceso de dos de ellos.
Esta de 2018 es la edición número cincuenta y ocho o, más correctamente dicho, la quincuagésima octava Peregrinación del Bajío al Tepeyac. Con semejante antigüedad es fácil imaginar cómo esta actividad forma parte de la memoria colectica de los chamacuerenses (por supuesto, también de las demás poblaciones que participan). Más aún, como toda actividad que se remonte tanto tiempo atrás, resulta un factor de cohesión social, aunque nunca haya sido esa la intención para su desarrollo. La experiencia acumulada contribuye, de un modo u otro, a que la organización sea muy completa y eficiente. Se puede decir que más de un 10% de los participantes cumplen alguna función dentro del desarrollo del evento, ya sea que también viajen en bicicleta, en motocicleta o en los vehículos que apoyan en el trayecto.

Cada participante debe portar un uniforme, que en el caso de los peregrinos de Comonfort, tiene una combinación llamativa de naranja y amarillo. El equipo de seguridad no es obligatorio; ojalá llegue a serlo. El participante también  debe registrarse y  pagar una cuota, recibe un gafete, que debe portar en todo momento, y una etiqueta para su bicicleta. Con esto se evitan malentendidos sobre la propiedad de las correspondientes bicicletas. Entre tantas personas, que se conjuntan en un mismo momento, pueden ocurrir esos incidentes, pero el ambiente en general es de camaradería; del mismo modo que los organizadores, y la mayoría de los participantes, promueven una actitud juiciosa y de respeto a los demás participantes y hacia los habitantes de las poblaciones que se visitan. El consumo de alcohol está prohibido y puede provocar un castigo, no sólo para el infractor sino para todo el grupo al que pertenece.   En cada grupo hay participantes que, siendo ciclistas y peregrinos, cumplen una función de orientación, apoyo y vigilancia hacia los demás. Su uniforme les permite ser fácilmente identificados. Como es de suponerse, son elegidos de entre los participantes con mayor experiencia.
La motivación general de los participantes es siempre su devoción, ya sea por cumplir una manda, es decir por corresponder a algún favor recibido, o en agradecimiento a la forma en que su existencia en lo general se ha desarrollado. Quienes acuden cada año agradecen, como corresponde, por lo acontecido desde la última peregrinación hasta este momento.

En cada lugar en que se hace una pausa hay personas que ofrecen alimentos a los peregrinos, lo mismo que personas que venden refrigerios; por este motivo ningún ciclista necesita viajar con alimentos.
Ya he mencionado tres veces el número de participantes, algunos de los organizadores hablan de que son miles, uno de ellos estima el número de los que llegan a la Ciudad de México en quince mil y a éstos se suman los peregrinos que partieron a pie hace unos días y que llegarán el mismo día 10 para conjuntarse, de alguna forma, con los ciclistas.  No sé qué tan certeras sean estas cifras, pero quince mil, diez mil o cinco mil, son muchísimos participantes y, como ya lo mencioné, la logística necesaria obliga a una organización esmerada y eficiente. 

Trato de imaginarme la emoción que debe revestir llegar a un sitio tan especial y significativo, luego de pedalear cientos de kilómetros. Sea por esa profunda recompensa o por el gusto de realizar cada parte del trayecto,  la mayoría de los participantes tiene lustros, o décadas,  asistiendo a la cita anual de la Peregrinación Ciclista.

Agradezco a todos los peregrinos y organizadores que, no sólo amable sino animadamente,  me compartieron sus testimonios, ello me permitió asimilar, un poco más, el por qué a su paso la gente les despide, les grita palabras de aliento y les desea, con solidaridad y entusiasmo, que lleguen con bien y que Dios los bendiga.

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El documento deja constancia de la visita de un alto personaje, en este caso el obispo de la diócesis y nada menos que Francisco Aguiar y Seijas, quien no sólo fue, posteriormente arzobispo de México sino un personaje destacado en el ejercicio de su  ministerio, siendo de aquellos que recorrió la extensión del su jurisdicción. También se le recuerda por su postura moralista que, de manera anecdótica, pero por lo mismo muy conocida, le hizo ver con malos ojos la actividad literaria de Sor Juana Inés de la Cruz. No sé si se tenía constancia de la visita a Chamacuero de tan singualr personaje, para mí ha sido sorprendente encontrarlo en los archivos de nuestra Parroquia. Reafirman su concepto de hombre moralista sus órdenes, que no recomendaciones, al mayordomo de la cofradía "...para  que no gaste cosa Superflua ni Corran toros, Cañas, sortijas, ni gaste en Convites ni bebidas..."  Más singular, pero totalmente lógico, me parece la mención de la  "Cofradía de Jesús Nazareno de los indios naturales que está fundada en la Parroquial de ella".  Este tratamiento nos indica que en 1679 (y muchas décadas después) la población de Chamacuero era mayoritariamente de origen indígena, muy en concordanca con lo ya dicho en este espacio, que Chamacuero fue asimilado por los españoles como un pueblo de indios y que, por lo mismo, era preexistente a la llegada de los europeos. También nos corrige la fecha de la creación de la cofradía en 1678. Las siguiente partes nos dicen:

2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

Al margen de que estoy, por supuesto, tomando una frase forjada para la memoria del movimiento estudiantil de 1968 y al margen de la conciencia histórica y social que cada quien tenga, debo decir lo siguiente:

Debido al fenómeno meteorológico conocido como "El Niño" el año de 1998 fue extremadamente lluvioso, pero, más que eso, provocó lluvias de gran intensidad en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. Desde el mes de mayo era común ver en los noticiarios reportes de inundaciones en muchos pueblos de toda la república. Aun así nadie esperaba que el 2 de octubre de 1998, prácticamente todos despertáramos para encontrarnos con el agua en la puerta de nuestras casas o con el agua en el interior de nuestras viviendas. Dependiendo de la ubicación de cada casa, y por supuesto del nivel de las propias calles, el agua pudo subir unos centímetros en el interior o más de un metro. Las calles de la cabecera municipal llevan una pendiente concordante con la del propio Río Laja, de norte a sur. Esto hace que, de la plaza 5 de Febrero a la colonia Álvaro Obregón, pueda habar hasta unos  ocho metros de diferencia y, por lo mismo, si el nivel de aguas en dicha plaza llegó a  unos treinta centímetros del nivel del pavimento de la calle, en sitios no tan distantes como la Escuela Tresguerras, fue de un metro y veinte centímetros.  Pero, agradeciendo, por supuesto que la inundación como tal duró unas horas y que las aguas arribaban al pueblo de manera realmente muy pacífica, el hecho de que se forme un espejo de agua de 5 cms en el interior de una vivienda es para desquiciar a sus habitantes, porque implica retirar muchos litros de agua si es que no se retiran como volvieron, limpiar concienzudamente pisos y muebles, porque es un hecho que el agua revuelve y remueve los drenajes y sus contenidos.   Pero si el agua se hizo presente a un nivel de treinta centímetros entonces les espera a los inquilinos una labor que les llevará muchos días y, probablemente, les arruine muchos muebles, aparatos y otros bienes.  Si, como sucedió en muchas viviendas y otros inmuebles, el agua campeó al metro con veinte centímetros, es muy probable que todo se arruine y que la propia construcción vea comprometida su estabilidad, esto suponiendo que los pobladores ya se pusieron a salvo, pues no se puede permanecer horas en un metro y tantos de agua. Si a esto le añadimos que las personas en este rumbo de la ciudad suelen criar algunos animales en sus casas, es un tremendo esfuerzo poner estas especies a salvo o una tremenda pérdida económica no poder hacerlo.

Hablé de la sorpresas de despertar entre las aguas, le cuento que mis primeras impresiones cuando iniciábamos nuestra rutina a las 6:00 de la mañana: aún oscuro vimos pasar un autobús en sentido contrario y, asomados por las ventanillas, entre temerosos y sorprendidos, los pasajeros que no dejaban de mirar las banquetas.  Entonces nos percatamos cómo el arroyo y la banqueta estaban cubiertos por el agua. Frente a nuestra acera se estacionó el señor Alejandro Gómez, le preguntamos, desde la planta alta, qué ocurría y nos explicó que el arroyo llevaba más de dos metros por arriba de su cauce. No íbamos a preguntarle, en ese momento, de dónde a donde estaba considerando los dos metros, entendimos que el arroyo (el arroyo Jalpilla) se había desbordado. Un entrañable maestro de la facultad me dijo que una de las cosas más desesperantes de una inundación es la incertidumbre, si uno observa como empieza a subir el nivel de las aguas, no hay forma de intuir o suponer hasta donde podrá llegar dicho nivel, aun cuando su flujo sea tan lento como en esta inundación. Esta situación era palpable en ese momento. Mirando la calle inundada y a algunas personas que deambulaban con la misma incertidumbre, mi hijo mayor, que en ese momento era un niño que cursaba la primaria, me sorprendió cuando, recordando las escenas de los noticiarios de ese año dijo, lacónico y sereno: "Ahora nos tocó a nosotros" y así era, pero no espera uno tanta reflexión en un niño de seis años.  Para nosotros fueron solamente unas horas de incertidumbre, hacia las nueve de la mañana era evidente que el agua estaba bajando su nivel, aunque hubiera subido unos treinta centímetros sobre el nivel de la calle. Hacia las once habían llegado elementos del ejército mexicano ostentando el distintivo amarillo DNIII y, de manera absolutamente atípica, había varias lanchas "atracadas" en el jardín de la Plaza 5 de Febrero que mantenía sus andadores por encima de las aguas.  Claro que las lanchas no eran para solventar los treinta centímetros en ese punto, eran porque hacia el sur las aguas llegaban a superar un metro y  los solidarios propietarios de esas embarcaciones hicieron varios viajes, trasladando a niños y ancianos hasta sitios más seguros o, al menos donde pudieran estar secos.  Hacia el mediodía el agua había desaparecido en una buena parte de la población, pero en esos lugares la gente comenzaba a limpiar sus casas, a poner a secar sus pertenencias, incluso sus muebles, la calle Luis Cortazar exhibía una larga colección de todo esto.  Se decía que la lluvia de la noche anterior había sido inusualmente intensa y duradera, lo cual había provocado la creciente. No ignoro que para muchas personas, sobre todo en las zonas más al sur de la población, el agua les provocó no sólo una leve molestia sino grandes trastornos, los obligó a permanecer varios días fuera de sus casas y  afectó profundamente su patrimonio, afortunadamente no fue el caso generalizado de la mayoría de los afectados.  A lo largo del resto del día, algunos vehículos perifoneaban instrucciones o recomendaciones, principalmente en el sentido de ahorrar el agua potable.  Cerca de las ocho de la noche me acerqué a la calle para escuchar un nuevo mensaje, me sorprendió lo animado del mismo, era para anunciar que al día siguiente: sábado 3 de octubre, estaría el grupo de Los Leones de la Sierra de Xichú, dando un recital de su música en la Plaza Cívica Dr. Mora.  La programación de este evento no tenía relación alguna con la inundación y era muy anterior a ésta, por supuesto. Recuerdo que le comenté a mi esposa: es increíble qué rápido regresó todo a la normalidad…

quizás a causa de mi comentario mi hijo me despertó a las cinco de la mañana del día siguiente para decirme: "Hay viene el agua otra vez". Al asomar mi incredulidad a la ventana, vi como, por la calle Magisterio, como en una playa extensa y calma, el agua se iba acercando en lentas oleadas hacia la Plaza 5 de Febrero, cada ola mojaba más las partes aún secas de la calle y las olas subsecuentes incrementaban el nivel del agua. Era exactamente el mismo fenómeno del día dos. Imagino la terrible frustración para todos aquellos que pasaron todo el día anterior limpiando y secando sus casas. Otra vez el mismo asunto. Como un calco de la ocasión anterior el agua subió al mismo nivel, quizá un par de centímetros más, y se retiró luego de unas horas. Ante la reiteración del fenómeno, las autoridades se dieron a la tarea, no sólo de ayudar a la población, sino de analizar la causa de estas inundaciones, por lo mismo decidieron  reforzar los bordos en  la margen derecha del Arroyo Jalpilla.  La medida debió ser efectiva pues tuvieron que pasar bastantes años para que el arroyo volviera a salirse de su cauce, y no  lo hizo por la margen derecha.

La imagen anterior, evidentemente, no es de 1998, sino de 2018, pero permítame ilustrar con ello aquél momento; el Arroyo es el mismo, las técnicas de contención también y, por si faltara algo, el Presidente Municipal que en la imagen aparece,  también es el mismo que en 1998.

El concierto de los Leones de la Sierra se realizó con toda normalidad, aunque en un ambiente de incertidumbre por parte del público asistente. No faltó en las trovaciones de don Guillermo Velázquez alguna décima mencionando el suceso y de paso indicando que, pese a lo bienvenida que es siempre la lluvia en una población agrícola, al Señor ya se le había pasado la mano con las lluvias. Ahí yo recordé lo que siempre decía mi Madre: "El agua siempre deja más de lo que se lleva".

Luego de todas las inundaciones, las de los años setenta, noventa o de 2018, las puertas de las viviendas en las calles de Cortazar y Guerrero exhiben unos muros de tabique de cuarenta, sesenta o noventa centímetros, dependiendo del nivel de la terrible experiencia de los moradores de cada inmueble.  Estas protecciones llegan a permanecer años, si la temporada de lluvia siguiente es tan intensa como la previa.  Hoy, veinte años después de aquella inundación me pareció apropiado recordarla, más en la consonancia con el otro aniversario del 2 de octubre y sí, en Comonfort, el 2 de octubre no se olvida y el 3 tampoco.


Corrido de la Pipa 30 de enero de 1997

Autor e interprete: Don Toribio Gómez Parras


Fecha:  8 de octubre de 2018

Grabación: David Manuel Carracedo

Mi Lindo Comonfort

Autor e interprete: Don Toribio Gómez Parras


Fecha:  8 de octubre de 2018

Grabación: David Manuel Carracedo

Mi Comonfort y su Historia

Autor e interprete: Don Toribio Gómez Parras


Fecha:  22 de septiembre de 2018

Grabación: David Manuel Carracedo

Mi Comonfort sus Calles y Mercados

Autor e interprete: Don Toribio Gómez Parras


Fecha:  22 de septiembre de 2018

Grabación: David Manuel Carracedo

 
Un par de Libros

Del Huapango Arribeño te cuento risueño

En nuestra idea y nuestro gusto por compartirle algunos libros, en esta ocasión le comparto el primer libro que un amable promotor cultural, llamado Carlos García Martínez, tuvo a bien publicarme, mediante la Unidad Regional de Culturas Populares de Querétaro.  Creo que el Dr. García no supo todo lo que desencadenó con la publicación de este material. Quizás a un servidor nunca le habría pasado por la mente ser cronista, si antes no lo hubieran hecho creer que era bueno escribiendo.  El libro trata sobre la tradición del Huapango Arribeño y es anterior a otro, muy similar que ya hemos compartido en este espacio.

El segundo libro es de una calidad y singularidad enormes, se trata del libro de poemas de don Pancho Berrones Castillo, todo un poeta y trovador arribeño que ejerció su labor como Poeta Campesino en los años veinte del siglo anterior. No obstante haberse retirado de los tablados hacía muchos años, siguió escribiendo poemas con una calidad asombrosa.  Don Pancho era, además todo un personaje. No tengo el gusto de haber participado en esta edición, ni lejanamente, pero pedí autorización con las personas más cercanas al autor, lamentablmente ya fallecido, para compartirlo en este espacio. Siendo un libro tan valioso es ya imposible de conseguir impreso, mi intención es que esta acción solvente un poco tan lamentable carencia.

Poesía Campesina

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Don Toribio Gómez Parras
Corridista