Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
SEMBLANZA DE JOSÉ MARÍA LUIS MORA (1794-1850)

Tomado de   http://www.agrupacionhumanistademocrata.org/index.html

Uno de los constructores del México actual es el Dr. José María Luis Mora, quien con su práctica y labor intelectual coadyuvó al nacimiento y desarrollo de la República Federal, soberana, laica y democrática de que hoy gozamos. José María Luis Mora fue el precursor de la Reforma liberal, la desamortización de los bienes del clero y la Constitución de 1857, puestas en práctica por el grupo liberal en la segunda mitad del siglo pasado.
Tras la independencia de México, el joven país enfrentó muchos y graves problemas de inestabilidad propios de una nación que transitaba de la vida colonial a una independiente. Pero, al mismo tiempo, existía la esperanza de hacer de México una República soberana, representativa y democrática basada en su independencia y libertad. En este contexto histórico nació, creció y se desarrollo José María quien abrazó con vehemencia la bandera del liberalismo y, por tanto, del constitucionalismo.
Así pues, las circunstancias históricas de su tiempo, modelaron la personalidad y el destino de José María Luis Mora, quien tuvo sus primeras impresiones de la revolución de independencia, acaudillada por Miguel Hidalgo, cuando era un joven de 16 años.
José María Luis Mora nació en 1794 en Chamacuero -hoy Comonfort-, Guanajuato, en el seno de una familia de criollos prósperos. A la edad de 12 años fue enviado a la capital para iniciar sus estudios en la más destacada de las antiguas escuelas de los jesuitas: el Colegio de San Ildefonso.
Mora fue un alumno brillante. A la edad de 25 años (1819), obtuvo el grado de licenciado en teología sagrada. Poco después comenzó a enseñar en San Ildefonso, tomó las órdenes sagradas y desempeñó el cargo de diácono en el arzobispado de México.
Aunque al principio permaneció apartado de las turbulencias de los años revolucionarios, en 1821 se apoderó de él la euforia constitucionalista, causa que abrazó vehementemente. Al restablecerse la Constitución de Cádiz de 1812, comenzó a actuar en política y, a los 30 años de edad, Mora se convirtió en dirigente de un grupo de delegados que redactó la primera constitución para el estado más poblado e importante de la época, el estado de México.
Al año siguiente, Mora cantaba las glorias de la Independencia como editor del Semanario Político Literario, iniciando así su carrera de periodista político liberal. Los primeros artículos de Mora contienen una teoría de la política secular y liberal que, en dos de sus características principales, no sufrieron cambios durante una década. La primera de estas características fue su admiración por la Constitución española de 1812, la otra, su identificación con el liberalismo constitucional francés, en particular con el pensamiento de Benjamín Constant, uno de los principales teóricos del liberalismo doctrinario francés.
En opinión de Mora, la Independencia mexicana estaba justificada porque las Cortes españolas no habían tratado a México de acuerdo con las disposiciones liberales de la Constitución de 1812. El problema estribaba, según él, en "el empeño de sus autores a fin de disminuir la representación americana e impedir el influjo que los nativos de estos países podían y debían tener en el gobierno instalado en la península". El rompimiento con España se llevó a efecto en medio del optimismo constitucional que corrió por México al restaurarse el documento de 1812. En México, bajo el amparo de una prensa libre, aparecieron docenas de panfletos que expresaban un "determinismo constitucional", cuyo tema era que, con una constitución benigna, los problemas de México desaparecerían.
A medida que fue transcurriendo la década, a Mora le preocuparon cada vez más las dificultades de la transición de México desde ser colonia hasta ser república independiente. El problema fundamental del liberalismo político mexicano, durante la primera década de la Independencia, fue la formación de un sistema constitucional. En 1824 México se dio una forma federal de organización por contraposición de los sistemas centralistas dominantes en España y Francia.
Los gobiernos estatales del sistema federal nacieron naturalmente de la institución de la diputación provincial, establecida en la Constitución española de 1812. Constitucionalmente, la diputación provincial era un cuerpo administrativo elegido en el lugar, y decisivamente controlado por dos funcionarios nombrados por el centro. Las diputaciones apenas se habían organizado cuando Fernando VII abolió la Constitución el 4 de mayo de 1814 y restableció la administración colonial tradicional. Las diputaciones provinciales volvieron a instaurarse con la Constitución de 1820, y constituyeron los antecedentes constitucionales de los estados de una república federal.
En marzo de 1822 Mora prestó juramento como miembro de la diputación provincial de México. Junto con José María Fagoaga y su grupo, Mora criticó manifiestamente a Iturbide; fue detenido, pero logró evadir el encarcelamiento efectivo. Fagoaga y sus seguidores estaban a favor de las disposiciones liberales y anticlericales de la Constitución de 1812. Aunque Mora no era un ferviente federalista, se lamentó del ascendiente del "egoísmo provincial" que no agradecía los esfuerzos realizados por los representantes nacionales para "limpiar y desmontar el terreno de tantas hierbas venenosas que habían germinado y crecido a la sombra del despotismo".
Y es que las diputaciones se habían excedido en sus facultades, decía, y "rompen el vínculo que las une con las demás provincias". Mora abogaba por la unión en contra del provincialismo desintegrador, por lo cual es comprensible que se le haya calificado de "centralista". Sin embargo, el punto de vista de Mora era semejante al de Fray Servando Teresa de Mier, el respetado diputado nacional de Monterrey, vigoroso antagonista tanto de Iturbide como de las fuerzas centrífugas del provincialismo.



































EL FUNESTO PASO DE IGNACIO COMONFORT

David Manuel Carracedo


Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos nació en Amozoc, Puebla en 1812, a los veinte años se alistó con Santa Ana para combatir la dictadura de Anastasio Bustamante. En 1854 secundó el Plan de Ayutla y, cuando don Juan Álvarez asumió la presidencia fue nombrado ministro de Guerra, a la renuncia de Álvarez, Comonfort quedó como presidente interino, cargo que desempeño de diciembre de 1855 a noviembre de 1857. El primero de enero de 1857 es electo presidente. Aunque era un hombre de extracción liberal, pretendió gobernar conciliando los intereses de su partido con los conservadores, ello lo llevó al extremo de adherirse al plan de Tacubaya promovido por Félix Zuloaga, donde se desconocía la constitución de 1857, este hecho trascendió como un autogolpe de Estado y una auténtica traición a los liberales. Comonfort abandonó el país en 1858, regresó años más tarde y fue rehabilitado por Juárez para enfrentar la intervención francesa, nombrándolo ministro de Guerra en octubre de 1863.
En trayecto de San Luis Potosí a la Ciudad de México, Ignacio Comonfort pasó por Chamacuero el día 13 de noviembre de 1863, fue atendido por el Jefe Político Ignacio Bernal quien le advirtió que en las cercanías del poblado de San Juan de la Vega eran frecuentes los asaltos de una gavilla de bandoleros de la zona. Comonfort no hizo caso a la recomendación, pero el jefe político de Chamacuero envió con él dos acompañantes. En las cercanías del Molino de Soria, la comitiva fue atacada y, aunque los asaltantes no los superaban en número, al tomarlos por sorpresa pudieron acabar con la escolta sin dificultad; Comonfort, con el ánimo conciliador que le caracterizó, quiso dialogar con los asaltantes y fue muerto, de una lanzada en el pecho, por el jefe de la gavilla. La misma suerte corrieron los chamacuerenses que lo acompañaban. Los asaltantes tomaron todo lo que consideraron de valor y huyeron. Al saberse la noticia, el jefe político fue a recoger los cadáveres, el cuerpo del Ministro de Guerra fue velado en Chamacuero esa noche y enviado a la ciudad de México por solicitud de su  madre.


















EMPALME ESCOBEDO, EN EL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN

Eladio González
Joanna Rostañska



HISTORIA DE UN BUSTO DE MÁRMOL CONTADA POR ÉL MISMO

David Manuel Carracedo

Aunque oficialmente no he cumplido un siglo nací hace mas de cien años en el enorme taller de un maestro escultor; sus manos diestras golpearon durante muchas horas un áspero, pero hermoso bloque de mármol blanco con vetas grisáceas, propio de las canteras italianas donde permanecí durante milenios hasta que vi la luz en la ciudad de México. Claro, pude haber sido una moldura, una dovela, o un capitel corintio y haber terminado en cualquier lugar del mundo, pero me tocó la distinción de honrar la memoria del padre Hidalgo. En el taller donde nací había una enorme dotación de figuras en todos los tamaños imaginables: ángeles para sepulcros, torsos, diosas griegas y algunos equinos. Por boca de las otras esculturas, dado que nunca me he mirado en un espejo, supe que mi aspecto sería el de un anciano benévolo que fue pieza clave para la historia de esta nación y que doscientos años después inspira respeto y admiración para la mayoría de habitantes de nuestro país. Digo nuestro país porque a final de cuentas yo nací aquí, aunque con materia traída de muy lejos. Cuando me declararon oficialmente concluido fui colocado en una caja de madera muy sólida y empacado en un mar de virutas de pino para amortiguar cualquier caída. Así, a lomo de mula llegué a Comonfort o Chamacuero, como todavía le llamaban muchos de sus habitantes. Llegué en Julio de 1910, sin saber aún, el lugar de privilegio que me estaba deparado. 
Es propio de todos los seres humanos el deseo de dejar constancia de alguna fecha significativa; el primer Centenario del inicio de nuestra Independencia dejó numerosos edificios, monumentos y objetos que sobreviven hasta hoy en día. Los chamacuerenses de aquel entonces decidieron construir un monumento, quizá por el orgullo de sentir que una fecha tan importante no pasó desapercibida incluso para un pueblo tan pequeño. En la plaza cívica se colocó un basamento rectangular que soportaba una columna central de dos cuerpos, en cada esquina del basamento había un jarrón muy ornamentado y en el punto culminante un busto de mármol de don Miguel Hidalgo, es decir yo. En el primer cuerpo de la columna una placa de mármol con letras primorosamente grabadas daba fe de los responsables del monumento y el motivo del mismo, además de un par de banderas entrecruzadas, una rama de encina y otra de laurel; textualmente decía:

LOS EMPLEADOS SUPERIORES
Y OPERARIOS DE SORIA
PERPETUAN EN ESTE
MONUMENTO EL
PRIMER CENTENARIO
DE LA
INDEPENDENCIA
DE
MÉXICO











Nombre

José de la Luz Mota    
Ezequiel Nieto         
Tiburcio Guevara       
José Ortega             
Jesús Franco Estrada    
Salvador Dávila        
Carlos Espinoza Vázquez 
Félix Almanza Leal      
José Morales            
Francisco Pérez Pérez   
Jesús Leal Franco       
José Hernández García   
Arturo Monreal Tinajero 
José Hernández Camacho       
José Hernández García        
Francisco Rubio Vázquez      
Adalberto Téllez Márquez     
Consuelo Estrada León        
Antonio Bucio Ortiz            
José Sánchez Delgado           
José Sánchez Mancera           
Constantino Olalde Moreno 
Francisco J.Ramírez Martínez
Agustín Zárate Ramos             
Isidro Flores Laguna             
Leopoldo Rubio Salinas           
Pedro Laguna Pérez               
Isidro Flores Laguna        
Cirilo Vázquez Hernández    
Francisco J.Ramírez Martínez
Hugo Salcedo Munguía         
Sergio Prado Tapia          
Alberto Méndez Pérez         
Isidro Flores Laguna        
Roberto Páramo Ríos       
Isidro Flores Laguna        
Moises Arnulfo López Portillo Rodríguez
Bricio Balderas Álvarez       
José Carlos Nieto Juárez
Francisco J.Ramírez Martínez
Susana Michel Araiza
Pablo López Portillo Rodríguez
Alberto Méndez Pérez

Desde

1 de enero de1932
Mayo de 1933
1 de enero de  1934
1 de enero de1936
1936
1 de enero de 1938
1 de enero de 1940
1 de enero de 1942
1 de enero de 1944
1 de enero de 1946
1 de enero de 1948
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1 de enero de 1952
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1 de enero de 1958
1 de enero de 1961
1 de enero de 1964
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1 de enero de 1970
1 de enero de 1973
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junio de 1986
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Hasta

Mayo de 1933
31 de diciembre de 1933
31 de diciembre de 1935
1936
31 de dieciembre de 1937
31 de diciembre de 1939
31 de diciembre de 1941
31 de diciembre de 1943
31 de diciembre de 1945
31 de diciembre de 1947
31 de diciembre de 1949
31 de diciembre de 1951
31 de diciembre de 1954
31 de diciembre de 1957
31 de diciembre de 1960
31 de diciembre de 1963
31 de diciembre 1966
31 de diciembre de 1969
31 de diciembre de 1972
31 de diciembre de 1973
31 de diciembr de 1976
31 de dieciembre de 1979
31 de diciembre de 1982
31 de diciembre de 1985
28 de febrero de 1986
mayo de 1986
31 de diciembre de 1988
agosto de 1991
31 de diciembre de 1991
26 de abril de 1994
31 de diciembre de 1994
31 de diciembre de 1997
9 de octubre de 2000
marzo de 2003
julio de 2003
9 de octubre de 2003
9 de octubre de 2006
marzo de 2009
9 de octubre de 2009
marzo de 2012
9 de octubre de 2012
9 de octubre de 2015
Al igual que Mier, Mora se opuso claramente a la tendencia de la autonomía provincial extrema tal como Miguel Ramos Arizpe, Lorenzo de Zavala, Valentín Gómez Farías, todos los cuales figuraban en la mayoría del congreso nacional de 1824. Sin embargo, Mora en su calidad de miembro de la diputación provincial y más tarde de legislador estatal, fue por necesidad defensor de las prerrogativas de los estados. Se sentía orgulloso de los esfuerzos realizados por las diputaciones provinciales y en 1826 declaraba que "obraron positivamente en muchos asuntos e hicieron la federación
El 3 de marzo de 1824, el Congreso Constituyente del estado de México inició sus sesiones en el Palacio de la Inquisición de la ciudad de México. Además de sus trabajos consagrados a la redacción de una constitución y al establecimiento de un sistema fiscal y hacendario, de la redacción de una ley electoral, del establecimiento de los fundamentos de un sistema judicial completo con regulaciones pormenorizadas en materia de proceso jurídico y criminal, así como de una ley sobre los municipios, el congreso fue blanco de una gran cantidad de peticiones locales y solicitudes insignificantes. En medio de la confusión que trajo consigo la Independencia, el Congreso hacía las veces de virrey, audiencia e intendente a juicio de los ciudadanos y las comunidades.
En los debates Mora desempeñó un papel fundamental y se alzó como jefe intelectual pues, en la mayoría de los casos, sus opiniones se impusieron. Era presidente de los dos comités fundamentales: de legislación y constitución.
Fueron tres las esferas de interés especial para este Congreso: la organización del gobierno municipal, el establecimiento del sistema judicial, particularmente la introducción del juicio mediante jurado, y la composición de una ley electoral.
En mayo de 1830 Mora comenzó a escribir un ensayo sobre México, que tenía como modelo el "Ensayo político sobre el reino de la Nueva España" (1811) de Alexander von Humboldt. En él comentó en forma pormenorizada la Constitución de 1824. Aunque conservaba una fe en el sistema constitucional, había hecho su aparición un nuevo espíritu de análisis realista. En él iban a la cabeza de la lista dos nuevas preocupaciones: la reforma del artículo 3°, que daba lugar a la intolerancia y aseguraba la protección oficial de la Iglesia Católica Romana y, la supresión del artículo 154 que perpetuaba los privilegios jurídicos del clero y de los militares.
Monumento al sitio en que falleció Ingnacio Comonfort. Debe ser de buena manufactura; a pesar del tiempo, el vandalismo y el abando, continúa en pie.


LOS BARRIOS DE CHAMACUERO

Federico Groenewold

Cuando se habla de un barrio se tiene la idea moderna que lo equipara con una colonia o un fraccionamiento. No puede discutirse este concepto porque tiene un profundo significado social, ya que implica la relación de las familias ubicadas en ese sitio. Sin embargo cuando nos referimos al origen mismo del concepto el significado es totalmente distinto, particularmente cuando hablamos de los barrios en nuestro Pueblo de Indios.
Desde hace ya algunos años, más de los que desearía, he sido abominado por cierto sector de la sociedad chamacuerense por sostener que nuestro asentamiento, dentro de lo que llamamos Municipio, es un pueblo de indios y no una villa de españoles, como pudieran ser Celaya o San Miguel. Consideran que es peyorativo el hecho de señalarlo como un lugar de habitación propio de los naturales y que les fue arrebatado por la conquista hispana. En Chamacuero hemos perdido casi todo, nuestra identidad, nuestro nombre, nuestra integración social y lo seguimos haciendo porque dejamos que las costumbres modernas extrañas  sacrifiquen las tradicionales. Este es un precio que necesariamente tenemos que pagar, pero eso también no implica que desconozcamos nuestros orígenes, raíces y cultura.
Un barrio es una entidad poblada por personas que tienen los mismos ideales, bienes patrimoniales, carencias y necesidades, limitada en su territorio generalmente por barreras ideológicas o étnicas, y que comparte con sus habitantes las mismas reglas administrativas, políticas y religiosas.
Quizás el nombre barrio le quita el verdadero sentido social del grupo humano que lo conforma. La palabra barrio es, curiosamente, de origen árabe barri y fue introducida a nuestro lenguaje por los españoles con el significado de "exterior", pero en su connotación original significa "salvaje" (1)   . El mismo diccionario nos dice que barrio es "cada una de las partes en las que se dividen los pueblos grandes o sus distritos". En este último sentido es correcta la utilización de la palabra para significar colonia o fraccionamiento. Pero regresando al sentido original, barrio era designado como algo fuera de lo que le es propio a la ciudad y que era habitado por salvajes. Entendamos esta acepción de la palabra en toda su profundidad. Los españoles utilizaron ese vocablo con la intención de señalar los sitios territoriales que no les pertenecían - recordemos que la Bula Ex Cætera de 1493 otorgaba en posesión todo lo que era descubierto en el Nuevo Mundo  a la Corte Española y que era cedido por gracia del rey a un ciudadano español distinguido - entonces los barrios eran extensiones territoriales que no les pertenecían a los españoles, sino a los naturales del lugar.
A la llegada de los españoles a este territorio, por el año de 1543(2)  - no puede ser antes, como aseguran algunos autores para justificar la presencia de misioneros en la zona - hallan un poblado, una verdadera ciudad, dice la Relación de Acámbaro(3)  formada por un numeroso grupo de naturales en casas distribuidas a lo largo de la margen izquierda del Río Laja, con huertos y lugares de cultivo propios. Los anales señalan que eran muchos más de mil habitantes los que vivían en este lugar. Los habitantes eran "mansos", para utilizar el vocablo de los relatores, es decir no eran belicosos y prefirieron abandonar sus casas antes que pelear con los invasores. Al abandonar el sitio, éste quedó a merced de los conquistadores quienes no dudaron en solicitar al Rey la merced de estancias. Las mercedes incluían no sólo el territorio de cultivo sino a los individuos naturales que ellos contenían. Es de considerarse que de esta manera los nuevos terratenientes se hicieron de los primeros peones y trabajadores a los que deberían cristianizar, antes de pensar en esclavizarlos, en virtud de la Bula antes mencionada. Para los inicios del siglo XVII ya había en territorio chamacuerense veinte estancias de más o menos gran extensión.
No cabe duda que el asentamiento principal debería haber sido muy grande porque mereció el respeto de los españoles, quienes lo bautizaron como "pueblo de indios" y no lo destruyeron. Todas las estancias se establecieron alrededor del asentamiento principal y lo que sí se hizo fue un nuevo reparto de tierras (4) , para todos los naturales que no habían huido, que regresaron por sí o por la fuerza, o bien se quedaron en sus casas. El reparto se hizo a partir del atrio del templo principal, que apenas se encontraba en construcción, hasta el recién formado presidio de San Agustín hacia el Sur por la margen izquierda del Río de la Laja.
Lo importante que deseo subrayar en este ensayo es el tremendo proceso de aculturación sufrido por los habitantes naturales. Sin ser éste el medio para discutir el problema de la lengua, que en su parte medular era un dialecto hña hñu, el español trató por todos los medios de sustituirlo por el castellano. De una manera similar se produjo un choque con el concepto religioso, ya que según el europeo de aquel tiempo, los naturales eran seres "sin alma" semejantes a los animales a los que había que redimir por medio de la fe de Cristo a fin de que a su muerte pudieran ir al Cielo. No fueron éstos los dos únicos objetos de controversia en el proceso de aculturación, aunque sí los principales. Hay que señalar también que el etnocentrismo español no podía entender muchas de las costumbres de sus encomendados como era su forma de comer, su comida, sus lechos, sus muebles y muchos detalles más. Su espíritu era uno y sólo uno: cambiar al natural al estilo español en su totalidad.
A los indígenas de este territorio debo insistir se les trató con  suavidad, como reacción de su propia forma de ser, pero con mano firme, es decir quedaban sujetos al amo para cultivar la tierra y sus animales, pero eran libres para vivir en sus propias casas y tener su propio terreno de cultivo para sus insumos domésticos. De esta manera se fueron formando barrios, primeramente en torno de la gran ciudad y luego en cada una de las estancias.

































 
Su objeción al artículo 154 constituye el meollo de su nueva manera de considerar la Constitución. Este artículo simbolizaba para Mora el abismo que mediaba entre la realidad social mexicana y un orden jurídico liberal y republicano.

Lo que había cambiado en 1830 eran las ideas en torno a la manera en que se podía alcanzar el progreso liberal. Era la sociedad, ejemplificada por estos vestigios del pasado, lo que ahora debía reformarse. El término "institucional" poseía ahora un nuevo significado social para Mora, como no lo había tenido en la década de 1820. Reconoció que, de la multitud de cuerpos privilegiados que habían existido en el México colonial, los únicos que aún conservaban privilegios políticos eran la Iglesia y el Ejército. Estos cuerpos ejercían una suerte de tiranía sobre los miembros de la sociedad, que inhibía la independencia personal y el desarrollo de una comunidad de ciudadanos que disfrutaban de derechos y obligaciones iguales. En la década de 1830, Mora había llegado a la conclusión de que la mayoría de los males del país tenían su origen en los órdenes privilegiados que debían ser suprimidos.
La nueva orientación de Mora venía acompañada de una diferente interpretación del proceso político desde la Independencia. El anticlericalismo constituía la base de este programa de reformas: la desamortización de los bienes de la Iglesia; la desmembración de los monasterios y la difusión de la educación pública laica. A mediados de la década de 1820, el progreso estuvo representado por los gobiernos de los estados, y la reacción por el clero y los militares, siendo el gobierno central un poder neutral moderador. En la nueva concepción que se había formado Mora acerca de la historia reciente, el régimen de Bustamante representaba el ascendiente del clero y de los militares y el sometimiento de los estados.
Los hombres del progreso llegaron por fin al poder en abril de 1833, "la primera vez que en la República se trató seriamente de arrancar de raíz el origen de los males. . . y de sentar las bases de la prosperidad pública de un modo sólido y duradero". Los principios del régimen de Gómez Farías eran "las tendencias generales e irresistibles del mundo civilizado". Gómez Farías encabezó un gobierno revolucionario, consagrado a reformar la sociedad de corporaciones a favor de la libertad individual.
El blanco principal del programa de reforma de 1833 fue la Iglesia, que era la institución más poderosa de la sociedad. La Iglesia se negaba a reconocer que el nuevo gobierno civil tuviese la fuerza o que mereciese el respeto de los monarcas españoles. El problema principal a que se enfrentaban los liberales era el de recuperar la soberanía del Estado y su principal antagonista era la Iglesia. Mora recalcó que su ataque contra "los abusos y la superstición" y "la ambición y la codicia de los ministros del altar" no constituía un ataque contra la religión. En su opinión, los anhelos reformistas estaban siempre acosados por el hecho de que se le podía hacer creer fácilmente al pueblo que las creencias religiosas y las pretensiones clericales eran una y la misma cosa.
Respecto al ejército, Mora consideraba que "La parte más considerable de los desórdenes políticos y de la desorganización social de la República Mexicana, depende de la milicia considerada como clase privilegiada". El soldado privilegiado se portaba insolentemente con la justicia civil, cometía toda suerte de delitos civiles con impunidad, las levas bárbaras de los soldados causaban gran terror en el campo.
La inevitable "reacción de los fueros" en contra del régimen de Gómez Farías se produjo en mayo y junio de 1834, y la encabezó el propio presidente Santa Anna quien expulsa de su gabinete a los reformadores. La labor de "limpieza" política fue rápida y efectiva. Mora cerró El Indicador el 15 de mayo de 1834, quejándose de que Santa Anna se había echado para atrás en el programa reformista. Renunció a la Junta de Instrucción Pública el 11 de junio, tres días antes de que el Ayuntamiento de la ciudad de México aclamase como héroe a Santa Anna. México aclamase como héroe a Santa Anna.
Como consecuencia de la situación política nacional, a fines de noviembre de 1834 Mora decide partir hacia Europa, en donde permanecerá hasta su muerte. La salida de Mora y Gómez Farías cerró un capítulo en la crónica de la política liberal.
José María Luis Mora vivió el resto de sus años en el exilio. Mantuvo contacto con México a través de una amplia correspondencia. Es en París en donde publica los tres primeros tomos de su obra "México y sus revoluciones" (1836) y sus "Obras sueltas" (1837). En 1846, el gobierno recientemente establecido de Valentín Gómez Farías, lo nombra embajador de México en Inglaterra desde donde su valiente pluma y su espíritu liberal, escriben en contra de la invasión de Estados Unidos a nuestro país. En medio de los desconcertantes acontecimientos de 1947-1949, los gobiernos liberales volvieron su mirada hacia el hombre que había sido el jefe intelectual del anterior movimiento de reforma. Así, desde el exilio, Mora brindaba consejos sobre cuestiones políticas a los ministros de Relaciones de aquella época: Mariano Otero y Luis de la Rosa. Mora falleció en París, el Día de la Bastilla, en 1850. Sus restos mortales fueron trasladados a México en 1963 en donde se depositaron en la Rotonda de los Hombres Ilustres, en el Panteón Civil de Dolores.


Llamamos a este texto el funesto paso de Ignacio Comonfort por una doble razón, su paso por Chamacuero fue, evidentemente, funesto para él, pero fue funesto para nuestro pueblo pues, hasta la fecha lleva su nombre a manera de homenaje, cuando el general Comonfort no tuvo más relación con este pueblo que haber encontrado la muerte en su territorio.
En1874, el todavía jefe político, Ignacio Bernal promovió que San Francisco Chamacuero fuese llamado Chamacuero de Comonfort, en honor al general asesinado once años antes en las inmediaciones del municipio. En 1934, en con motivo de un laicismo mal entendido, el gobierno estatal reforma el nombre de algunos municipios y Chamacuero de Comonfort acaba por llamarse simplemente Comonfort.
No es nuestra intención, en modo alguno, denostar la memoria de Ignacio Comonfort, ni siquiera la de juzgar su papel histórico como militar o político. Nuestro gran cuestionamiento y mayúscula inconformidad radica en el hecho de que nuestro municipio y nuestra población deban llevar el nombre de un personaje por demás gris, tibio, de méritos y aciertos que compiten por igual con sus defectos y errores. No imagino qué llevó a Ignacio Bernal a semejante propuesta, quizá fue una maniobra política para congraciarse con alguien o para llamar la atención sobre su persona. Si analizamos otros sucesos semejantes, notaremos que Tlaxcalantongo no se llama Venustiano Carranza; Chinameca no se llama Emiliano Zapata; ni Tepeji Melchor Ocampo; Huixquilucan Santos Degollado, Cuajimalpa Leandro Valle, etc, etc. Siendo imparciales, San Cristóbal Ecatepec sí se llama San Cristobal Ecatepec de Morelos y Cuilapan se llama Cuilapan de Guerrero, pero entre el generalísimo Morelos y don Vicente Guerrero hay un abismo con relación a Ignacio Comonfort. Además, dichos poblados no substituyeron su nombre por el del prócer, lo complementaron. Nuestro desencanto sería mucho menor si nuestro municipio se siguiera llamando Chamacuero de Comonfort, pues para todos nosotros sería Chamacuero y el general poblano figuraría, si acaso, en los documentos oficiales. Pero mucho más allá de estos supuestos, preferimos que este lugar lleve el nombre con el que los purépechas lo refundaron en el siglo XIV y con el que se le conoció durante seiscientos cincuenta años. También preferimos que se le rinda homenaje al Dr. José María Luis Mora, nacido en esta población y, en honor a la verdad, con méritos muy superiores a los de Ignacio Comonfort. Sí, Chamacuero de José María Luis Mora, ese debe ser el nombre de nuestro municipio.




Empalme González (Empalme Escobedo) base y camino de la revolución.

Durante las diferentes etapas de la revolución, el pueblo de Empalme González fue un camino y una base en donde se establecieron temporalmente los diferentes grupos en pugna. Esto sucedió debido a que dicho pueblo era un centro ferrocarrilero de gran importancia, donde se realizaban los transbordos de mercancías y de personas con otros ferrocarriles como fue el Central. Además porque también esta era una ruta directa hacia la frontera con los Estados Unidos.
Por ese motivo, el presidente Don Francisco Ignacio Madero comisionó, al general Cándido Navarro para que custodiara esta línea ferrocarrilera. La primera acción que llevó acabo el general Navarro fue el 20 de mayo de 1911, cuando tomó por asalto el tren número dos que venía de Laredo, en San Miguel de Allende. Después de haberlo hecho, le notificó al maquinista y al conductor que tenían que detener el tren y esperar hasta que concluyera la captura de los soldados de las fuerzas federales que viajaban en el mismo. Terminada la misión, el tren continuó su marcha hasta la Estación de González, donde el general Navarro descendió con todos los hombres capturados. Otra de las acciones que efectuó el general Navarro fue la del día 22 de mayo del mismo año, pero ahora en la Estación de San Felipe cuando siendo las 2:55 p.m. le ordenó al jefe de la estación de esa región que suspendiera todo el tráfico de trenes de ambos lados: del Distrito de San Luis Potosí hasta la Estación de Empalme González.
En tanto, no recibiera las órdenes correspondientes del Presidente Madero, no debería de permitir que corrieran los trenes porque habían colocado minas en las vías y puentes. Y en caso de que lo hicieran, la misma empresa sería la responsable de la destrucción de los puentes y de las vías. Pues también dejó una escolta provista con la suficiente dinamita, además con más minas iguales a las que ya previamente habían sido colocadas por sus hombres. Debido a esta situación, la empresa ferrocarrilera ordenó la creación de dos nuevos trenes extras para suplir a los bloqueados y dispuso, en principio, que el tren número 2 que salía de San Luis Potosí a las 9:20 a.m. con rumbo a la ciudad de México, siguiera temporalmente una nueva ruta, muy distinta a la suya. Pues ahora, en lugar de pasar por Empalme González, tomaría la vía que iba con dirección a Aguascalientes. Y en el caso del tren número 1 que sale de México este seguirá la misma ruta, para llegar a San Luis Potosí. Esta nueva situación causo que el tren número 1 viniera, hasta con siete horas de retraso.
Fue hasta el día 25 de mayo de 1911 cuando el general Navarro recibió a las 4:15 p.m. un telegrama y unas cartas del presidente Madero, en las cuales le comunicaba que ya se podía reanudar nuevamente el tráfico de los trenes en sus dos sentidos. Se les garantizó que ya no serían molestados y que podían contar con las vías libres de minas, pues ya habían sido retiradas en su totalidad. Debido a ese acontecimiento, el mismo día se normalizó el servicio de trenes. Por este motivo se regresó el tren extra que había salido de San Luis Potosí con rumbo a la ciudad de México, por la vía de Aguas calientes.
El mismo día que se levantó la prohibición el tren número uno salió de González con rumbo a San Luis Potosí a las 2:40 p.m., como lo hacía habitualmente. Ese mismo día, el general Cándido Navarro abordó ese tren con rumbo a San Luis Potosí, junto con su tropa que se componía de 2 oficiales y 16 hombres. 1
En 1911, éste era el horario y el itinerario de los trenes del Ferrocarril Nacional de México que iban a Empalme González (Escobedo). El tren que iba a Laredo, salía de la estación Colonia a las 7:30 p.m. y llegaba a la misma estación Colonia a las 6:00 a.m. Su recorrido iniciaba en México, continuaba en Querétaro, llegaba hasta González: y continuaba su recorrido hacia norte.
El tren que iba a Querétaro y González salía de la estación Colonia a las 07:45 AM. y llegaba a la misma a las 06:30 AM.
Otros destinos fueron: México, Acámbaro, Morelia vía Uruapan y vía González: Éste salía de la estación Colonia a las 2:00 PM. y llegaba a la misma estación Colonia a las 7:45 PM. México, Toluca, Acámbaro, (en donde se conectaba con el que iba a Empalme González): salía de la Estación Colonia a las 7:45 PM. y llegaba a la misma estación Colonia a las 7: 05 PM. del día siguiente. 2 A la muerte de Francisco I. Madero, en el país se desato un conflicto de ingobernabilidad. Lo que causo que por órdenes del general Victoriano Huerta la plaza de San Luis Potosí, fuera ocupada por las fuerzas federales al mando del general Don José Refugio Velasco. El que después, fue relevado por los generales Joaquín Mass y el Luis Medina Barrón, el día 5 de junio de 1914. Pero debido a las grandes avanzadas y a los sonados triunfos de los revolucionarios en el norte, los generales Mass y Barrón decidieron no enfrentarse a los rebeldes, encabezados por los generales Jesús Carranza y Pablo González. Por ese motivo, durante los días 18 y 19 de junio de 1914 las fuerzas federales se resguardaron en San Luis Potosí y por órdenes que les fueron giradas desde la Ciudad de México por la Secretaria de Guerra, abandonaron esta plaza. Debido a esto, el general Barrón quien estaba al mando supremo de estas fuerzas, dio la orden para que se formaran varios trenes militares especiales para abandonar esta ciudad.
Debido a ello se formaron tres trenes: uno especial para conducir a los enfermos y heridos otros para transportar los víveres y otro para transportar las tropas, asignándoles a estas últimas la misión de destruir las vías y los puentes después de haberlos cruzado, para así cubrir su retirada. Debido a esta situación la plaza de San Luis Potosí fue abandonada por las fuerzas federales el 19 de julio de 1914. 3 La primera escala que hicieron estos 6,000 hombres, entre tropa y oficiales, después de abandonar San Luis. Fue la estación terminal de Empalme González a la cual llegaron el día 20 de julio de 1914. A su llegada ninguno de los que ahí viajaban se imaginaron, el accidente que le sucedería a uno de los trenes de este convoy militar. Porque precisamente al entrar al pueblo de González, uno de los trenes en que venían se descarriló por estar la vía abierta. Al momento del accidente se formó una gran confusión y pánico. No fue sino momentos después, que ya con más calma que revisaron el tren para cuantificar los daños sufridos.
Una de las mayores pérdidas fue el descarrilamiento de 27 carros, los cuales quedaron totalmente destrozados. Debido al accidente y para el rescatar a los heridos y sacar a los muertos de entre la madera, y los hierros retorcidos, así como para curar a los heridos e incinerar a los muertos, se organizaron varias brigadas de salvamento para después continuar la marcha. En este accidente perdieron la vida: los mayores Sevilla, Quintana, Barrios y Cortés el coronel Ovalle, un sub. Teniente y 10 soldados de la tropa, además de dos bueyes. Ya habiendo terminado la tarea de sacar a los muertos y atender a los heridos, se dispusieron a quemar los carros accidentados y justo en el momento en que lo iban hacer, se escucharon los gritos de una mujer pidiendo auxilio. Se trataba de una soldadera que se salvó de morir aplastada durante el descarrilamiento y ahora pedía ayuda para no morir quemada. Ya después de haberla sacado de los escombros, esta dijo que al no encontrar lugar en ninguno de los carros, decidió viajar desde San Luis Potosí en uno de los truks de los carros hasta González. Inmediatamente después del accidente se telegrafió a Querétaro para solicitar ayuda la que llegó, al cabo de cierto tiempo. Ésta se componía de varios trenes vacíos. 4 Después de organizarse nuevamente, tan sólo una parte de éste ejército permaneció en Empalme González porque la mayoría llegó a México a la estación Colonia el 21 de julio a las 7:15 p.m. de la noche. Uno de los oficiales, que llegó esa noche fue el general Víctor Preciado junto, su estado mayor. De igual manera, con estas tropas llegaron varias familias procedentes de San Luis Potosí. 5
En cuanto a las fuerzas revolucionarias, el "Ejército del Noroeste" salió de San Luis Potosí el mes de julio y tomó el camino real con rumbo a Rinconcillo, en donde se dividió en dos columnas. Éste fue el motivo, por el cual se alargó su llegada a González. La primera mitad de este ejército estuvo formada por "la División del Centro" que comandaba el general Jesús Carranza y "la División del Noroeste" que comandaba el general Francisco Murguía. Estas dos divisiones partieron juntas con dirección a Empalme González, después de tomar Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende. En cuanto la segunda mitad de este ejército,  esta estuvo al mando del general Pablo González, que se fue con rumbo a Santa Rosa, en una dirección un poco más al sur, con rumbo a Querétaro. Fue hasta el 30 de julio de 1914, que los revolucionarios llegaron a Empalme González. El factor que influyó decisivamente en esta tardanza fue la destrucción total de la vía, hecha por los federales que aún ocupaban la Estación de González. Fueron los generales Jesús Carranza y Francisco Murguía quiénes entraron a Empalme de González al frente de 6,000 hombres. El general Carranza decidió tomar González por ser este pueblo una importante terminal ferrocarrilera que estaba conectada a la línea troncal de Acámbaro y Celaya. Y los federales que hasta antes de ese momento ocupaban González, al enterarse de que los revolucionarios ya merodeaban esta importante región. Decidieron abandonar González, y a su salida el teniente coronel Arredondo, mandó a sus fuerzas que en cuanto iniciaran su marcha hacia Querétaro, fuesen destrozando y arrasando toda la vía a su paso, principalmente la que iba a San Juan de la Vega, porque esta estaba unida a un ramal que iba con dirección a Celaya. Toda esta maniobra, con el objeto de retrasar aún más la llegada del ejercito revolucionario a Querétaro y a la capital de la República. Al ocupar las fuerzas revolucionarias en Empalme González, se organizaron grupos para reparar la vía y continuar con su avance a Querétaro y al parecer lograron su objetivo, pues se les vio como a las 4:00 de la tarde del mismo día 30, en la Estación de Maríscala. 6 En la última de las etapas revolucionarias  (si es que le puede llamar así) cuando se suscitó el rompimiento entre Villa y Carranza, Empalme González también fue un escenario en donde se desarrolló una parte de estos acontecimientos. Esto fue debido a la conexión que tenía con Celaya por medio de un ramal, además porque también formaba parte del sistema ferroviario que partía de la frontera norte hacia la Ciudad de México. El conflicto que había iniciado durante la lucha revolucionaría, al término de la misma se agudizó a principios del mes octubre de 1914, cuando Villa en su calidad de jefe de la División del norte desconoció a Carranza, como jefe del ejército Constitucionalista.
Este suceso dio, como resultado, una serie de desacuerdos entre los diferentes grupos armados, lo que concluyó en un nuevo enfrentamiento entre las diferentes fuerzas revolucionarias al tratar de imponer cada uno su propia ideología. En ese mismo año en "Empalme González" estuvo ubicada una plaza militar que se encontraba al mando del general Carrera Torres, él cual tenía a su mando 5000 hombres, a los que, al suscitarse las hostilidades, se les ordenó que resguardaban el paso de los trenes hacia Celaya y hacia el norte. Así mismo fue en Empalme González donde el general Álvaro Obregón, cuando llegó procedente de San Luis Potosí el día 25 del mes de julio de 1915 y pernoctó toda la noche, para después partir a las 8 de la mañana del día siguiente con rumbo a Celaya, con la finalidad de combatir al general Villista Rodolfo Fierro. 7 En referencia al mismo tema, los habitantes de Empalme Escobedo dijeron que en este sitio acontecieron más sucesos históricos como los anteriores, pero, desgraciadamente no quedaron registrados en ningún documento o publicación que hasta la fecha se conozca. Quizás aparezcan en el transcurso del tiempo. Con este relato dimos cuenta la importancia estratégica que tuvo Empalme Gonzáles, hoy (Empalme Escobedo) en las diferentes etapas de este conflicto armado, en esta parte del Estado de Guanajuato.
1.    A. G. N. Archivo, S.C.O.P. Daños Causados por la Revolución Clasif.10 / 2601-1- Págs. 239- 244- 248-255-264-265- 266.
2.    A. G. N. Biblioteca, Periódico Nueva Era. 3 de Abril de 1911. Pág.4.
3.    A. G. N. Biblioteca, El Imparcial, 19 de Julio de 1914. Núm. 7400. Pág. 1.
4.    A. G. N. Biblioteca, El Imparcial, 21 de Julio de 1914. Núm. 7402. Pág. 4.
5.    A. G. N. Biblioteca, El Imparcial, 23 de julio de 1914. Núm. 7404. Pág. 8.
6.    A. G. N. Biblioteca, El imparcial, 30 de Julio de 1914. Núm. 7410. Pág. 1-8. Moreno
7.    M. Manuel Guanajuato, Cien Años de Historia. Edit. Gob. del Estado de Guanajuato. Octubre de 1989. Págs.188-202- 204- 225.














En la esquina inferior izquierda: 1810; en la derecha: 1910.
Cuando fui colocado en la cima de la columna sentí que el destino no pudo depararme un mejor lugar, a partir de entonces yo sería la pieza clave para la veneración de los comonforenses hacia sus héroes y también de un motivo de orgullo por la forma en que perpetuaríamos el Centenario de la Independencia.
El propio dieciséis de septiembre de 1910 tuvo lugar la develación. La solemnidad que se palpaba en el ambiente, el sentimiento de júbilo y la veneración que embargaban a los chamacuerenses aún permanece en mi memoria. 









Desde el 16 de septiembre de 1910 hasta mediados de los años setenta presidí la plaza cívica de Comonfort, sesenta y tantos años, suficientes para integrarme a la memoria colectiva de este pueblo. Suficientes para ver nacer y morir a cientos de sus habitantes, para conocer de sus alegrías y sus inevitables tragedias. Salvo porque algún despistado decidió ponerle "colorcito" a mi mármol todo lo consideraba perfecto, la eternidad parecía esperarnos en este lugar de honor. Pero el progreso y el deseo de cambio traen modificaciones que acaban por ser radicales: ni la plaza, ni el mercado adjunto parecían ya apropiados para el Chamacuero de ese entonces. Así que el monumento en su totalidad fue desmontado y a la larga desapareció casi por completo. Aunque temí terminar en el camión del escombro o archivado para siempre entre los trebejos municipales no sucedió así. Tanto un servidor como la placa, quizá, dicho sin falsa modestia, por nuestra excelente manufactura, fuimos preservados de la destrucción, aunque pasó un buen tiempo para que fuésemos reubicados. Otro factor nos puso al margen del papel protagónico que ejercimos durante tanto tiempo: de alguna forma los chamacuerenses comprendieron la importancia que, para la historia de nuestro país, tuvo su coterráneo más ilustre: el doctor José María Luis Mora. Ello decidió que la plaza que presidí durante más de sesenta años fuera dedicada a su memoria, llamándola con su nombre y colocándole una hermosa estatua de bronce de cuerpo entero. Curiosamente, en el año sesenta y nueve se colocó un monumento de cantera en el jardín principal, en el lugar que ocupaba una de las fuentes; este monumento -un basamento rectangular muy alto- estaba coronado por un busto de bronce de José María Luis Mora y fue erigido con motivo de los ciento setenta y cinco años de su natalicio. Hacia el año setenta y seis, luego de un periodo de deslucido resguardo en la oscuridad, la placa conmemorativa y yo fuimos colocados en ese pedestal del jardín y el busto de bronce se llevó a la casa, ahora museo, del doctor Mora. Es decir que si a mí (que encarno a Hidalgo) me quitaron de la plaza para poner a Mora, a manera de una pequeña restitución me llevaron al jardín y ahora yo tomé el lugar de don José María Luis. Aunque el jardín principal no tiene la solemnidad de la plaza cívica es un lugar muy concurrido y agradable. Una vez que me hubieron quitado el colorcito que, en honor a la verdad, me hacía parecer como una inoperante mojiganga de piedra, nos aclimatamos rápidamente al lugar, a la vista de árboles tan añejos como nosotros mismos. Pero, mucho tiempo después, hacia el año dos mil, se proyectó remodelar el jardín principal. Además de cambiar los acabados, que databan de los años cincuenta, la modificación más radical fue desaparecer el basamento que nos legó el doctor Mora para substituirlo por una fuente. A un servidor y mi inseparable placa nos dedicaron otro período de enclaustramiento. En cada uno de tales encierros creíamos no volver a la luz pública. Tres años después volvimos al jardín principal, a la calle peatonal del costado poniente. Para nuestro desconsuelo el basamento que nos recibió tenía un diseño muy pobre, además de estar mal ubicado, tan mal ubicado que para mirarme cualquier interesado tenía que contorsionarse, pues quedé prácticamente frente a la copa de los árboles y su ingente población de pájaros. De cualquier manera, preferí estar a la luz pública y a la veneración (aquí no tan profunda) de mis conciudadanos. Sin embargo, en este lugar supe, de boca del cronista de Dolores Hidalgo (llamado Alberto Gloria y que en gloria esté) que mi aspecto es muy parecido a don Miguel Hidalgo, es decir que soy uno de los retratos más fieles que se tienen del padre de la Patria.







Como el monumento era de muy poca aceptación -al grado de que algún chistoso lo llamaba "Monumento al mal gusto"- bastó la remodelación de la calle peatonal para desaparecer nuestro tercer pedestal; dicha remodelación se dio antes de tres años, así que otra vez, la placa y un servidor, pasamos al encierro mientras se debatía buscando un buen lugar para reubicarnos. Con motivo del Bicentenario del Inicio de nuestra Independencia y el centenario de mi nacimiento se hicieron muchos proyectos. Claro, ya sé que no se festeja el nacimiento de un busto de mármol, pero no deja de ser significativo el hecho de que los sobrevivientes del monumento que festejaba el primer Centenario estén por cumplir, a su vez, otros cien años. Se habló de ubicarme en el camino a Neutla, en el Andador 5 de Febrero, en la salida A San Miguel, incluso, para nuestro regocijo, alguien, partiendo de fotografías, dibujó el plano del monumento con las dimensiones originales, para reconstruirlo tal cual y, no sólo eso, para ubicarnos nuevamente en la plaza Dr. Mora; en una esquina discreta, sin afectar la armonía de la plaza misma. Lamentablemente algunos pocos ciudadanos no comprendieron la trascendencia que conlleva restituir el basamento original, casi en su ubicación primigenia, en la irrepetible coyuntura del Bicentenario. No nos fue posible volver a la plaza, ni rehacer el basamento con el proyecto original. Ahora, en este agosto del año 2010, a pocos días de cumplir oficialmente 100 años, la placa conmemorativa y el busto de mármol de don Miguel Hidalgo (o sea yo, el fidelísimo retrato del Padre de la Patria) estamos en la nueva Presidencia Municipal, sobre un pedestal de cantera que rememora y sugiere aquel que tuvimos a principios del siglo XX; estamos en un jardín hermoso, cerca del astabandera, con el aire del campo corriendo por nuestra piel de mármol ya pulida por un siglo de existencia. Desde este digno y confortable lugar miramos las lejanas serranías de Chamacuero y acompañamos la diaria labor de los empleados municipales y sus visitantes. Esperamos afianzarnos nuevamente en la conciencia colectiva de nuestros coterráneos, máxime si desde este nuevo pedestal podemos creernos a salvo de nuevas mudanzas, para aguardar, si no la eternidad, al menos la llegada del Tricentenario.









Los barrios así formados no eran simples cúmulos de casas y habitantes sino eran el resultado de una fuerte reacción interna del dominado en contra del dominador. Aunque exteriormente accedían a los deseos del patrón y del sacerdote encargado de la catequesis, internamente seguían practicando sus costumbres ancestrales. Para ello el barrio debería ser administrado sólo y nada más por los habitantes del conglomerado habitacional, no era permitida la presencia de los españoles dentro de ellos, amén que los españoles tampoco deseaban ingresar a los barrios. Para ello elegían al más viejo, o al más sabio del grupo como el encargado de esta administración al que denominaban "mayordomo" - que en español significa el más grande de la casa. Los acuerdos se tomaban por la decisión de la mayoría consensada del grupo, es decir se trataba de convencer a todos de la bondad de la decisión antes de tomarla. Cada barrio tenía sus brujos o médicos para curar las enfermedades del grupo, los que practicaban sus ritos envueltos en una atmósfera cristiana, para no enfrentar a los sacerdotes. Así en cada barrio se construía una capilla que contenía, además de las imágenes religiosas cristianas, elementos de la tradición ritual propia en un nicho que llamaban "calvarito". Es importante recalcar que el proceso de asimilación de la lengua española estuvo lleno de vocablos y actitudes propias de su lengua nativa y que hasta la fecha conservamos, como el hablar siempre en diminutivo como una señal de cortesía. Así al nicho junto a la capilla que generalmente era de piedra labrada y contenía en su cúspide una cruz se le llamaba calvar-ito para significar el respeto por la pasión de Cristo. Todo calvarito tenía un hueco en su parte inferior donde eran colocadas velas, generalmente de sebo, y se quemaban hierbas y resinas olorosas. Durante las ceremonias se cantaban canciones propias del ritual y en algunas ocasiones se bailaba alrededor del mismo. Los sacerdotes encargados de la catequesis dejaban hacer a los conversos porque consideraban estos ritos como un mal menor ya que si los impedían u obstaculizaban podía revertirse el proceso de conversión que era lo que ellos buscaban.
Cuando el campesino tenía que desplazarse largo tramo de su casa a su lugar de trabajo por no ser empleado de planta en una estancia, se erigían capillas con su correspondiente calvarito a lo largo de su trayecto, teniéndose entendido que cada capilla correspondía necesariamente a un barrio.
Había pues dos tipos de barrios, los internos de las estancias y los externos que se extendían de manera ocasional en los trayectos de los naturales. Los ocasionales formaban un conglomerado urbano en torno al pueblo de indios y en muchas ocasiones se convertían en un barrio mayor, como ocurrió con los de San Agustín y Los Remedios.
Los barrios competían entre sí durante las festividades propias de la imagen patrona de su capilla para ver cuál era el que mejor adornaba y celebraba su fiesta. Cada fiesta estaba saturada de cantos, danzas y mucho licor, generalmente pulque, que abundaba en la región y tanto patrones como sacerdotes permitían estas celebraciones como una forma de controlar a sus encomendados. No es de asombrarse que la mayoría de las capillas veneraran a la Santa Cruz, no sólo por su significado cristiano sino por su reminiscencia pagana. También fue importante la veneración a la Virgen María en sus diversas advocaciones, principalmente a la Virgen de la Candelaria y a la Virgen de los Remedios.
Con el tiempo las celebraciones fueron contaminándose y se empezaron a relajar en su contenido íntimo. La principal contaminación fue su transculturación en donde se adquirían costumbres de otros sitios que al transcurrir los años eventualmente se modificaron y se ajustaron a los deseos y sentimientos propios de la comunidad.
Una de las principales variaciones de las fiestas de los barrios fue la de la celebración religiosa hecha por miembros del barrio a los que se denominaron cofrades, por influencia de los sacerdotes. Cofrade significa un hermano que comparte. Lo que compartían los cofrades era la veneración a la imagen principal del barrio y los gastos por su veneración. Las celebraciones tuvieron un carácter meramente religioso y eran presididas y animadas por sacerdotes nombrados expresamente por el obispado. Las celebraciones religiosas hicieron a un lado las celebraciones paganas propias de la comunidad por lo que las fiestas de la capilla se convirtieron desde ese momento en dos, que fueron muy difíciles de disociar: la religiosa y la pagana, que se supuso era en "honor" del Santo Patrono y que íntimamente es muy difícil de considerar independiente de la cristiana.
Una de las contaminaciones más arraigadas en los barrios fue la pirotecnia, introducida de China por los españoles. Las fiestas tenían que ser ruidosas no sólo por la música y las danzas sino por los cohetes y las luces de colores. Se supone que mientras más cohetes se quemen en la fiesta más se agrada al Santo Patrono. Dos variantes de la pirotecnia que pueden considerarse como innovaciones muy mexicanas son los "castillos" que son estructuras hechas de madera y carrizo a las que se atan cohetes de toda naturaleza y color. Otra variante de los castillos son los "toritos" que son pequeñas estructuras con cohetes y luces a las que se les colocaba un par de cuernos a imitación de un toro el cual debería embestir a la multitud. La estructura se montaba en un individuo el cual al embestir a la multitud reunida producía miedo como si fuera un toro; la gente se apartaba y se escondía, pero algunos trataban de torearlo. Estas terminaron finalmente por prohibirse durante el siglo pasado por ser altamente peligrosas para quien las portaba y para los espectadores.
En conclusión, hay que señalar que en los barrios, creados por la tradición en los pueblos, como en Chamacuero, hay un día al año en el que se celebra de una manera especial a un Santo Patrono que puede ser, en general, la Santa Cruz o la Virgen María y en ocasiones algún santo en especial. Antes de la fiesta los cofrades se preparan para su celebración tanto espiritual como materialmente formando un fondo monetario. Durante la fiesta los cofrades realizan una serie de actos religiosos y litúrgicos como peregrinaciones y rezos, mientras el pueblo celebra con lujo de esplendor la fiesta con cánticos, danzas y pirotecnia. La fiesta puede durar uno o dos días y a veces hasta una o dos semanas. En este caso la segunda semana es la preparación a la llamada "remuda" que es en sí una fiesta más pequeña, pero en la cual se reparten las llamadas "mandas" que son entregas de alimentos - generalmente pan - colocadas en estructuras verticales llamadas "parandes" - vocablo purhépetcha que habla del origen de la tradición.  Cuando la fiesta es muy grande atrae a otras personas ajenas al barrio y se pueden hallar juegos mecánicos donde niños y jóvenes se distraen sanamente y puestos de mercancías donde las familias pueden realizar compras más baratas para su hogar.
No todas las fiestas de barrio son sanas. Muchas veces el alcohol, ahora ya no sólo del pulque - que por cierto ya es muy escaso - sino de toda clase de bebidas embriagantes y en ocasiones la proliferación del uso de drogas, produce una alteración en la conducta de la gente haciéndola agresiva e incitándola a la violencia. La presencia de armas de todo calibre y todo tamaño causa enfrentamientos tanto entre sí como con las autoridades y genera algunos heridos y muertos en estas celebraciones, además de la consiguiente aprehensión de rijosos. También es de observarse la no muy sana costumbre de la apuesta y mini-casinos o palenques se convierten en verdaderas arenas de juego donde se pierden y se ganan grandes fortunas. Las peleas de gallos - en ocasiones de perros -  y las corridas de toros son ejemplo de estas desviaciones.

(1) Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima Tercera Edición. 2009
(2) Archivo General de la Nación. Ramo Tierras. Tomo 24. Exp 5. ff 7 - 35
(3) Relación de Acámbaro 1580 en Relaciones Geográficas de la Diócesis de Michoacán 1,61 ss
(4) El Colegio de Michoacán 1602 Doc 4-447


 
Atentado al Presidente Emilio Portes Gil
Un atentado presidencial siempre es noticia, aun cuando éste haya sido fallido. Para los chamacuerenses este atentado tiene la singularidad de haber sucedido en el territorio de nuestro municipio. Este dato es muy poco conocido, tuvo que ser un hombre de edad avanzada quien me platicara el suceso y me llevara hasta el propio lugar de los hechos.  Nuevamente, y por tercera ocasión, agradezco al señor Andrés  Sepúlveda García el ponerme al tanto de este acontecimiento.
Antes de relatar el suceso conviene recordar que en los años veinte el tren era el más  importante medio de comunicación en el país. El presidente de la República, para desplazarse por el terrirorio nacional, utilizaba un tren exclusivo para su uso oficial. Desde 1927 se utilizaba el "Tren Presidencial Olivo", uno de los más lujosos del mundo, según se cuenta(1).   Algunos vagones, convenientemente restaurados, se conservan en el Museo Tecnológico  de la CFE.  De su lujo dan fe las siguientes fotografías que tomé de la página de la presidencia de la república.


Pero sobre el suceso en sí,  el mejor testigo y relator de los hechos es el propio Emilio Portes Gil quien nos cuenta:


Tal y como se me había anunciado en Tampico, cuando Valente Quintana me entregó la carta de la llamada Liga Defensora de la Libertad Religiosa, el tren presidencial en que viajaba en compañía de mi esposa y de mi pequeña hija Rosalba, entonces de dos años de edad, la mañana del 10 de febrero de 1929 fue dinamitado al llegar al puente ubicado en el kilómetro 327, entre las estaciones de Comonfort y RinconcilIo, en el Estado de Guanajuato.

Serían aproximadamente las seis y media de la mañana del citado día cuando, en los precisos momentos en que terminaba de vestirme, se sintió un fortísimo choque en el tren. Inmediatamente salí, para darme cuenta de lo que ocurría, reuniéndose conmigo los señores generales Joaquín Amaro, secretario de Guerra y Marina; Anselmo Macías V., jefe de las Guardias Presidenciales; Ing. Marte R. Gómez, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas; Enrique C. Osornio, jefe del Servicio Médico Militar; Ing. Mariano Cabrera, director general de los Ferrocarriles Nacionales; Valente Quintana, jefe de las Comisiones de Seguridad; Adolfo Roldán, secretario particular, y otras personas, civiles y militares, que me acompañaban en mi recorrido.

Momentos después del accidente se me presentó el presidente municipal de Celaya, licenciado Ernesto Gallardo, actualmente subdirector administrativo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, y otros funcionarios de la ciudad para ponerse a mis órdenes.
Todos pudimos darnos cuenta de que la dinamita que estalló había sido colocada bajo el puente, en cuyo lugar se encontraban aún varios cartuchos que no habían hecho explosión.
Cerca del sitio de la voladura había huellas que demostraban que los autores habían pasado la noche -o quizá días- en espera del tren. El saldo de aquel atentado dinamitero fue la muerte del garrotero Agustín Cárdenas; la destrucción de dos carros pullman y la voladura de la locomotora y el tanque que saltaron sobre el puente (2).

Antes de seguir la narración de Portes Gil, le muestro un mapa donde marcamos la ubicación del puente,  éste dista  6 kilómetros de la estación de Ferrocarril de Comonfort y cruza un pequeño arroyo, de muy ocasional cause.  Don Andrés Sepúlveda lo llama "Puente San Pedro" y puso más empeño que un servidor para llegar hasta él, no obstante sus años y sus dificultades para desplazarse. Finalmente llegamos, luego de transitar los caminos paralelos a la vía de norte a sur, habiéndolo intentado de sur a norte.

¿Qué tanto este puente será el mismo de aquél entonces? La mampostería de los muros que sostienen la estructura de concreto se ve sumamente añeja,  bien pudiera ser la original. La narración de los hechos no dice que el puente haya sido destruido.  El resto de los elementos seguramente sí son posteriores a la fecha del suceso.
Quizá, amable lector, se pregunte el  por qué de este atentado. El presidente Portes Gil había sido amenazado de muerte si no procedía a indultar a José de León Toral, asesino material del presidente electo Álvaro Obregón. La ejecución de León Toral sucedió el 9 de febrero. Es decir que un día después los autores del atentado cumplieron su amenaza.  Al respecto, nuevamente Emilio Portes Gil nos dice:


De las investigaciones que, para descubrir a los autores intelectuales del atentado, practicó el detective Valente Quintana, llegó a la conclusión de que la carta recibida en la Inspección General de Policía había sido escrita por una distinguida dama de la ciudad de México, miembro de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa. Esta misma señora confesó a Quintana su participación y, arrepentida, se resolvió a denunciar a la policía aquel hecho.

En cuanto a los autores materiales, lo fueron un muchacho de 17 años, de nombre Fernando Islas, aprehendido en la casa de la señora Concepción del Moral, en la ciudad de Celaya, y Eulalio Anaya, que logró fugarse. La señora Del Moral manifestó que había sido llamada a México por señoras de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, quienes le entregaron trescientos pesos para que a su vez se los diera a un muchacho de nombre Fernando Islas a quien no conocía, éste negó terminantemente ser el autor del delito y para evitar que las autoridades inferiores cometieran con él una violencia, opté por mandarlo a las Islas Marías, recomendándole al Gral. Múgica, director de dicho penal que se le enseñara algún oficio.

Antes de entregar el poder a mi sucesor, el Gral. Múgica llevó a mi presencia a Islas y al interrogarlo para que confesara su delito, se negó terminantemente, y al decirme que pensaba radicarse en León para dedicarse al oficio de zapatero, le regalé mil pesos, poniéndolo en libertad. Durante años no volví a saber de este individuo hasta que Agustín Arroyo Ch. me informó que vivía en León en donde era propietario de un importante taller de calzado. En cuanto a la señora Concepción del Moral, cómplice de los dinamiteros, fue puesta en libertad inmediatamente después de haberse cometido el atentado (3).

Esta es la única imagen que localicé al respecto de este acontecimiento, el pie de foto original es sumamente elocuente. Aclaro que dicha imagen la tomé del sitio www.travel-leon.net .

Es por demás extraño que, habiendo explotado unos cartuchos, otros permaneciesen intactos, siendo tan suceptibles a detonar ¿por qué no explotaron? Sólo pueden hacerse conjeturas, pero  en lo personal, amable lector, tengo dos razones para alegrarme de que el atentado haya fallado en su objetivo principal (lamento, por supuesto, el deceso del inocente garrotero Agustín Cárdenas):

Por una parte me impresiona la magnanimidad que el Presidente expresa en el último párrafo transcrito, ya sea que fuera auténtica o por motivos de imagen pública.

Por otra parte, no quiero imaginar que el Presidente de la República hubiera muerto en territorio Chamacuerense, si por un expresidente sumamente gris, muerto en el extremo sur de Chamacuero,  le cambiaron el nombre al pueblo y al municipio, con más razón por un presidente en funciones. ¿Cómo hubiera quedado el nombre de nuestro pueblo?  ¿Chamacuero de Comonfort de Portes Gil? ¿San Francisco de Chamacuero Portes Gil?  O Comonfort De Portes. Esta última opción haría que los fuereños pensaran que todos somos bien asiduos al futbol o a la maratón. Para bien de casi todos, la mitad de la dinamita no hizo explosión y aquí, siendo un poco irónico, diré que: aunque la Liga Defensora de la Libertad Religiosa quería que el tren completo volara, no quiso Dios que así sucediera.



(1)  http://www.presidencia.gob.mx/elfuturodemexico/sabes-que-es-el-tren-olivo/
(2) Portes Gil, Emilio, Autobiografía de la Revolución Mexicana: Un tratado de interpretación histórica, con un ensayo crítico sobre la vida del autor, Instituto Mexicano de Cultura, México, 1964, Pág. 638
(3)  Ibídem

 
Las siguientes efemérides son, necesariamente, incompletas. Es complicado determinar qué es trascendente o no para una población, cualquier sugerencia será bienvenida al correo davidmanuelcarracedo@prodigy.net.mx.  Publicamos dos listas, la primera acomodada en orden cronológico total y la otra acomodada por día y mes.  Algunos acontecimientos de la primera lista figuran con la fecha 1 de enero, esto es una convención para sucesos de los que, en lugar de la fecha exacta, contamos sólo con el año.

 
En este espacio electrónico hemos  hablado del Dr. Mora, de Ignacio Camargo  y de la familia Roxas Taboada, todos ellos nativos de nuestro pueblo,  pero habíamos omitido la mención de un chamacuerense destacado aunque mucho más reciente que los ya citados, me refiero a don Melchor Ortega Camarena quien, entre otros logros, llegó a ser gobernador  de Guanajuato.  Al redactar estas líneas descubrimos que hay muy poca información sobre el tema y prácticamente  ninguna fotografía, aun así esperamos que lo recabado subsane esta omisión.

Melchor Ortega Camarena nació en Chamacuero de Comonfort el 15 de enero de 1896.(1) No nos fue posible localizar su fe de bautismo, por lo que recurrimos al registro civil, lo cual es bueno porque su acta de nacimiento nos ofrece más información. Transcribo dicha acta.


Aunque no es mi intención detenerme a analizar este documento, hay dos cosas que me llaman la atención, lo primero que al mencionar a los padres se hace la puntualización de que no son indígenas; jamás hubiera imaginado que  ochenta y seis años después de la abolición de la esclavitud se continuara llevando un registro étnico de los habitantes.  Otro detalle es que se llama a este pueblo "Villa de Chamacuero" esto resulta significativo por un hecho que veremos más  adelante.
El Joven Ortega trabajó como telegrafista en Empalme de González siendo un adolecente, para 1914 ingresó en el ejército constitucionalista donde por su habilidad política ascendió para servir directamente al general Álvaro Obregón. Desde su ingreso participó en diferentes enfrentamientos armados.(2) Por su cercanía con Obregón fue designado presidente municipal de Uruapan, Mich. en 1920.(3)  Fue electo diputado federal por Guanajuato a la XXXII legislatura (1926-1928) y XXXIII legislatura (1928-1930).(4) Los asuntos que en aquel entonces se atendían en la cámara de diputados tenían mucha relación con la reelección de Álvaro Obregón y tras el asesinato de éste con la omnipresencia de Plutarco Elías Calles.  Hacia este último también tuvo una filiación manifiesta, como podemos analizar en este fragmento de su discurso en la Cámara de Diputados el 3 de octubre de 1927:

Melchor Ortega fue presidente del Congreso en la sesión del 5 de febrero de 1930 cuando Pascual Ortiz Rubio tomo protesta como presidente de la República.  Así que el hombre que aparece a la derecha del presidente es él. Así como el que está incorporándose en la siguiente imagen.
Atrás  de Pascual Ortiz Rubio, en tercera fila vemos a Melchor Ortega. Para quien no lo sepa, Ortiz Rubio es el hombre de Lentes y traje a rayas en primer plano. A su lado está  Calles y a la derecha de  Calles  Luis L. León, también desterrado con el Jefe Máximo.

En las imágenes anteriores Ortega fuiguras junto a  Plutarco Elías Calles.  El de Sombrero  Blanco es Luis N. Morones.  Estas imágenes son tomadas al arribar, desterrados, a los Estados Unidos.

(1) Archivo del Registro Civil de Comonfort, Gto. Libro Nacimientos Vol 19 año 1896 foja 18
(2) Groenewold, Federico y Lopez-Eguía, Leonardo,Chamacuero, Origen y Destino, Presidencia Municipal de Comonfort, México, 2008,p.311
(3) Meoria de presidentes del Comité Ejecutivo Nacional del PNR, página electrónica del Partido Revolucionario Institucional, pri.org.mx
(4) Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos Año I.- Período Ordinario XXXII Legislatura tomo I.- Número 2 y Año I.- Período Ordinario XXXIII Legislatura tomo I.- Número 9.
(5) Groenewold, Federico y Lopez-Eguía, Leonardo Óp. cit. Pág. 312.
(6) Garrido, Luis Javier, El Partido de la Revolución Institucionalizada,  El Periodo de Melchor Ortega y la Sucesión Presidencial, ed. Siglo XXI Editores, undécima edición, México , 2005, Pág. 145.
(7) Rionda,Luis Miguel Cien años de historia de los Partidos Políticos en Guanajuato, 1910-2010.Guanajuato: Instituto Electoral del Estado de Guanajuato. Pág 64
(8)  Ibídem Pág 66.
(9)  Groenewold, Federico y Lopez-Eguía, Leonardo Óp. cit. Pág. 313, 314.



Al margen:  Registro número 35 treinta y cinco 3ª. Clase $0.50
Ortega Melchor:  En la villa de Comonfort el miércoles 29 veintinueve de Enero de 1896 mil ochocientos noventa y seis a las 8 ocho de la mañana ante mí el Juez del Estado Civil, Juan de Mata Gurrola compareció el Ciudadano Encarnación Ortega, de este origen y vecindad, no indígena, de 28 veintiocho años, casado ante la ley, empleado: y presentó un niño vivo que nació en el Jardín Escobedo, casa número 2 dos el Miércoles 15 quince del presente a las 5 cinco de la tarde y le puso por nombre Melchor Ortega: hijo legítimo suyo y de su esposa la señora Amelia Camarena, no indígena de 25 veinticinco años: siendo el niño presentado nieto por línea paterna de Secundino Ortega y Zeferina Rodríguez, finados y por la materna de José María Camarena, vecino de Pachuca, viudo, y Profeso de primeras letras y de Francisca Perez finada. Son testigos de este acto los Ciudadanos Joaquín Márquez, viudo y Manuel del mismo apellido, casado, vecino de este lugar, empleados, mayores de edad y sin parentesco con el niño nacido. Leída esta acta por el suscrito Juez al comparente y testigos fueron conformes y firmaron para constancia: Doy fe: Juan de M. Gurrola: Joaquin Márquez: J.E. Ortega: Manuel Márquez: Rubricados: Es copia Juan de M Gurrola.

El C. Ortega Melchor: Honorable Asamblea:
En estos momentos de responsabilidad histórica cumple a nuestro deber venir a exponer ante esta Representación Nacional, cuál es el papel que asumimos los ciudadanos diputados ante el conflicto que tenemos enfrente. Las prédicas de los ciudadanos antirreeleccionistas, de los candidatos a la Presidencia de la República que en diversas ocasiones dijeran que no pretendían ensangrentar el suelo de nuestra patria, han venido a dar al traste con su actitud presente; y nosotros, los que ayer, empeñados en una lucha cívica, estábamos franca y decididamente dentro de este terreno luchando democráticamente, si necesario es debemos hacer un paréntesis a esa lucha para que todos, como un solo hombre, lo mismo agrarista que laborista y obregonista, respaldemos decididos al Gobierno de la República. (Aplausos.), al Gobierno revolucionario que preside nuestro digno mandatario, el ciudadano general Plutarco Elías Calles. (Aplausos.) Y debemos, compañeros, en estos momentos de prueba, ponernos a la altura de nuestro deber. Yo dije desde esta misma tribuna alguna vez que en el momento decisivo nosotros, los diputados, sabremos abandonar nuestras curules, no para ir a ensangrentar el suelo de nuestra patria bajo nuestra iniciativa, pero sí para ir a defender, a los terrenos a que nos llamen, los sagrados principios de la revolución, y ha llegado el momento, compañeros. Yo tengo la íntima convicción, la seguridad completa de que el movimiento iniciado por una traición de malos militares.- muy pocos, por cierto, en honor del glorioso Ejercito de nuestra patria-, no tendrá eco en el corazón de nuestro pueblo; yo estoy seguro de que no tocará la fibra del elemento revolucionario si no es para volverse contra sus fines, contra su torcida ambición. Pero la reacción, que está en acecho de la menor oportunidad; el Clero; que puede empujar como aventó hace pocos meses a algunos fanáticos a la rebelión, podría aprovecharse de esta nueva oportunidad; y es entonces, compañeros cuando todos nosotros debemos de ir a ponernos al frente de nuestros agraristas, de irnos a poner al frente de los elementos obreros, que unos y otros respaldan amplia y decididamente al Gobierno de nuestra patria. Y no como políticos, sino como elementos representativos, pese a los antirreeleccionistas, debemos de ir a defender los sagrados intereses que el pueblo ha confiado a nuestras manos.

O este otro fragmento del 7 de diciembre de 1928

Compañeros: cada día es más justificable la actitud de la Cámara pasada, cuando reformamos la Constitución, para dar oportunidad a que viniera a la política con toda claridad, sin que tuviera lugar a interpretaciones, el ciudadano general Alvaro Obregón; Alvaro Obregón, cuya fuerza incontrastable, cuya popularidad inmensa atraía hacia él a toda la Revolución. Digo que cada día que pasa debe dársenos más la razón, porque estamos viendo el espectáculo de que un año antes de las futuras elecciones presidenciales, estamos dando ya desgraciadamente el elemento de la Revolución; todavía falta mucho tiempo, apenas empieza la lucha electoral, y ya ayer en este lugar, en este recinto, estuvo a punto de originarse una tragedia.

En 1932 se postuló como candidato a la gubernatura de Guanajuato, siendo electo y tomando posesión de su cargo el 26 de septiembre del mismo año.(5) No obstante ser gobernador debió fungir como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del entonces Partido Nacional Revolucionario PNR, por lo que fu substituido en su cargo del 5 de mayo al 6 de junio de 1933, su labor consistió en presidir el partido durante  la elección del candidato presidencial. Regresó a terminar su periodo como gobernador entregando el poder el 26 de septiembre de 1935.(6)   Es difícil valorar la función de Melchor Ortega en el gobierno de Guanajuato, la mayoría de los análisis históricos dan énfasis al conflicto que generaban los "callistas" y sus opositores en el ambiente político de ese momento, lo mismo que las pugnas entre los "verdes" y los "rojos", diferencias más que ideológicas, fundadas en compromisos  y lealtades estratégicos dentro del mismo partido, pero tan acérrimas que según nos dice el investigador Luis Miguel Rionda:

"La rivalidad entre "rojos" y "verdes" llegó a tanto, que  -según testimonió el desaparecido historiador guanajuatense Alfredo Pérez Bolde- al triunfar cada fracción se procedía a pintar del color respectivo las bancas de los parques y las puertas de los edificios públicos". (7)

El siguiente fragmento lo cito porque da una idea de las actividades del entonces gobernador Ortega, no es una descripción exhaustiva ni un resumen detallado.

"La crisis económica de los EUA ocasionó la deportación masiva de mexicanos de ese país. Se fundaron comités pro-repatriados en todos los municipios con un comité central en la cpital estatal, lo que lograron colectar casi seis mil pesos para ayudar a los recién llegados. El antiguo campo de concentración militar de Sarabia y la hacienda "Agustín González" de San Miguel se acondicionaron para recibir a los repatriados.  Se modificó la constitución estatal para establecer el principio de no reelección en los cargos de elección popular.  A la educación le fue asignado un presupuesto de 757 mil peos, que equivalió a más de la tercera parte del monto total de egresos del gobierno estatal. En cuanto a la educación superior, por primera vez desde hacía muchos años se les pagó el periodo vacacional a los académicos. El Colegio del Estado, que contaba con 511 alumnos, inició la transmisió por radio de de las conferencias de profesores de la institución. A partir del 1° de marzo de 1933 el gobierno estatal comenzó a emitir los certificados de inafectabilidad agraria, para dar garantía a la pequeña propiedad" .(8)   
Dije que había muy pocas imágenes de Melchor Ortega, el archivo histórico del PNR nos ofrece esta imagen la cual, al ser un retrato producido por un artista debe tomarse con las debidas reservas de ley. 
Para los Chamacuerenses no resultó intrascendente que un gobernador fuera su coterráneo, durante la administración de Melchor Ortega se fundó la primera escuela pública y laica en 1934.  También se construyó el puente sobre el río Laja del que mucho se ha hablado en este mismo espacio. Durante su gestión la Villa de Chamacuero recibió el título de Ciudad.(9)

Destacado y comprometido partidario de Plutarco Elías Calles, fue desterrado junto con éste el 9 de abril de 1936. También acompañaron a Calles: Luis N. Morones y Luis L. León. Diez años después  regresó a México  y radicó en el estado de Guerrero, dedicado a la explotación maderera hasta su trágica desaparición en el poblado de Papanoa el 7 de febrero de 1971.


 
La humanidad ha sufrido el azote de las epidemias a lo largo de toda su historia, la peste fue tristemente célebre en la Europa medieval y aún hoy la humanidad no está a salvo de viejas enfermedades de rápida transmisión o, peor aún, de nuevos padecimientos igualmente contagiosos. En nuestro país se recuerdan como las más devastadoras las epidemias de viruela durante la conquista, la influenza española a principios del siglo XX y la epidemia de cólera de 1833.  A esta última hace referencia el título de este artículo, buscando información sobre otro tema en los archivos parroquiales, llamó mi atención una  nota titulada con grandes caracteres "Época memorable"  Esta nota, misma que reproduzco dice:



Epoca memorable
Hoy 19 de Julio del presente año de 1833 fue invadido éste Pueblo por la terrible Epidemia del Cholera Morbus sacrificando las victimas que en seguida se verán; y entonces fue cuando la piedad religiosa del Sr. Cura Párroco, manifestó su desinterés por lo respectivo a dros. De entierros.


En la página siguiente figura insertada en el libro una circular remitida por el gobierno del estado de Guanajuato y que también transcribo:


Por comunicaciones que ha recibido este Gobierno ha llegado a su conocimiento que el Cholera-morbus ha invadido la República, apareciendo por primera vez en el Canton de Tampico de Tamaulipas, y aún hay quien asegure que se ha dejado ya sentir en la Villa de Tula de aquel mismo Estado.

    Una noticia de esta naturaleza ha llamado la atención del mismo Gobierno, quien encargado de cuidar la salud pública del Estado ha tomado sin perdida de tiempo todas las providencias que ha creido convenientes, si no para evitar en lo absoluto el acceso del mal, si al menos para que sus estragos se disminuyan todo lo posible. Entre las medidas que sin duda son más necesarias, un es en mi concepto la de que a los sepulcros se les de la máxima profundidad que se pueda, para quitar de esta manera ese principio de corrupción que influiría muy poderosamente en los progresos de la epidemia; y estando íntimamente persuadido de que los sentimientos de Ud. En obsequio de la humanidad en nada pueden ceder a los que mencionan a este Gobierno, dirijo a U. la presente comunicación ecsitando esos mismos sentimientos, y suplicando a U. se sirva tomar sus mas activas providencias al objeto a que dejo enunciado, quedando con  la confianza de que contribuirá  U. a mis deseos, no solo con la ejecución de esta medida, sino  con todas aquellas otras que le dicte su celo y estime conducentes al importante fin de favorecer la salud pública, en que por todos aspectos debemos tomas con particular y muy decidido interés.

    Esta ocasión me proporciona la de reiterar á U. todo mi aprecio y consideraciones.
    -Dios y Libertad. Guanajuato.
   Junio 26 de 1833.

        Manuel Baranda
        Vicente Partida

Sor. Cura Juez
Ecco. de Cahamacuero.


La última anotación, en la parte inferior izquierda del documento, parece indicar a quién se dirigió la circular; la abreviatura Ecco.  no significa Excelentísimo sino Eclesiástico. Manuel Baranda, como sabemos, fue gobernador de Guanajuato y un destacado político liberal. Pero eso no es todo, dijimos en artículos anteriores que las fuentes documentales nos proporcionan información incluso ajena a los fines por los que tales fuentes fueron escritas, en este caso, hojeando unos días antes del 19 de Julio de 1833, las defunciones en Chamacuero, al menos las que se registraban en este libro ocurrían una cada dos o tres días, es decir que podían pasar dos o tres días sin que nadie falleciera.  Queriendo ser matemáticamente precisos podemos aclarar que en el segundo trimestre de 1833, es decir durante abril, mayo y junio de ese año, hubo 41 decesos en Chamacuero, es decir, en promedio 1 cada 2.28 días.

Que una epidemia se declare debe ser devastador para los pobladores de una ciudad, cuando una enfermedad que ya se esperaba se declara la alarma debe ser mucho mayor.  Aunque no fue esta una epidemia a nivel nacional, si estuvo presente en muchas ciudades de la república, las crónicas que describen el suceso en dichas ciudades, plasman siempre una imagen lúgubre de calles abandonadas,  casas donde sólo se escucha el lamento de los enfermos y los panteones rebosantes de cadáveres.  No sé qué tanto estas descripciones sean aplicables en nuestro pueblo, lo que es evidentes es que cualquier lugar en donde la mortandad se dispare varias veces el desaliento y la preocupación deben abrumar a los habitantes. 

Durante la Época memorable que, de acuerdo con la nota citada, da inicio el 19 de julio las defunciones se multiplican al grado de que hay días que se da sepultura a treinta personas, otros días veinte, quince, siendo el peor día el 30 de julio cuando fueron sepultadas treinta y cinco personas. Me imagino el pasmo y la depresión que produciría ver fluir cuerpos y cuerpos hacia el cementerio, casi uno detrás de otro, como presagiando el propio destino de quienes atestiguaron tan dolorosas escenas.

La siguiente tabla nos da una idea del comportamiento de esta epidemia durante el tercer trimestre de 1833.









































Como puede observarse el periodo crítico va del 20 de julio al 8 de agosto, notándose una disminución  continua de la mortandad hasta el día 12 de agosto, si bien el número de defunciones diarias continuó siendo anormalmente alto, la sola noticia de que estuvieran disminuyendo las muertes debió traer una luz de esperanza para los chamacuerenses de entonces.  Hacia mediados de septiembre la mortandad estaba en los niveles previos a la epidemia, tan es así que al término del tercer trimestre, en el mismo libro se registra una escueta nota que dice:

Hasta aquí sesó en su totalidad la epidemia de Colera Morbus.

En tres meses murieron 530 personas en Chamacuero, un incremento de la mortandad del 1260%. En términos generales, las regiones afectadas vieron mermada su población en un 10%, es decir que la epidemia se cobraba una décima parte de las vidas de  los habitantes en esos lugares. Creo que en nuestro pueblo el porcentaje fue mayor, no creo que Chamacuero haya tenido 5,000 habitantes en 1833, así que el impacto de la epidemia pudo ser de hasta un 25%.

En estos días el cólera sigue presente en el mundo y han existido epidemias hace muy pocos años, afortunadamente hay medicamentos para curarla y las medidas para evitar la muerte por deshidratación suelen ser muy efectivas, del mismo modo se sabe que las medidas de higiene son fundamentales para evitar el contagio  y las condiciones higiénicas de nuestros días son, necesariamente, mejores que las de 1833. Aun así no deja de ser irónico que el contagio se produzca por el consumo de agua o vegetales contaminados. Del mismo modo las heces de los contagiados son la principal forma de transmisión entre seres humanos. Si las personas de hace casi doscientos años lo hubieran sabido, con unas pocas medidas precautorias hubieran disminuido el contagio y con ello la mortandad.  Y lo menciono porque casi cien años después una epidemia más vertiginosa y letal azotó el mundo entero y contra tal mal (la influenza española) eran menos las medidas precautorias que pudieran haberse tomado y eran, también,  menos eficicaces.

Semblanza de José María Luis Mora
El funesto paso de Ignacio Comonfort
Empalme escobedo en el centenario de la Revolución

Historia de un busto de mármol

Listado de presidentes municipales desde 1932

Los Barrios de Chamacuero

Época Memorable (Epidemia de 1833)

Proceso electoral en el Chamacuero Independiente

El Gobernador Melchor Ortega Camarena
Oficios de la Alcaldía del Chamacuero Independiente

Oficio de Anastasio Bustamante
Atentado al Presidente Emilio Portes Gil
Efemérides de Chamacuero
Oficio dirigido a Agustín de Iturbide
 
Aunque este artículo se titula  "El Dr. Mora a  través de sus escritos", hablaremos  de su vida, en el remoto supuesto de que algún chamacuerense no conozca su biografía.
El Dr. José Ma. Luis Mora, nace en Chamacuero, Gto., no sabemos cuándo con exactitud, porque su fe de bautismo sólo dice que recibió dicho sacramento el 12 de octubre de 1794, pero no agrega, como era  costumbre anexar en la descripción, "de dos días de nacido", "nacido el día 8" o "nacido el día anterior". Más aún, como el sacerdote que lo bautizó es hermano de su padre, no es de extrañar que el bautizo se haya pospuesto algunos días o semanas al nacimiento del niño, en lo que el hermano sacerdote podía acudir a Chamacuero, el hecho de que el 12 de octubre de 1794 haya sido domingo apuntala un poco esta idea.

Mora estudia en su pueblo natal las primeras letras, después parte a la ciudad de México, al prestigioso colegio de San Ildefonso donde para 1812 es bachiller  y para 1820, a los veintiséis años, es doctor en teología además de ser, desde años antes, profesor en esta misma institución.

Con la llegada de la independencia y su consolidación Mora inicia su labor como periodista en el "Semanario Político y Literario" y "El observador de la república";  se le descubre como un liberal profundo, comprometido en combatir, o al menos denunciar, los vicios del pasado que impedirían la creación de una mejor nación.
Fue parte de las diputaciones provinciales  del estado de México en 1822. En 1824 fu electo diputado del congreso del Estado de México. En este periodo fue fundamental su participación en la redacción de la constitución de dicho estado.   En 1832 fue diputado por Guanajuato en  el congreso nacional. Durante su gobierno, Valentín Gómez Farías, asesorado por Mora, promueve las primeras reformas liberales del país. Entre ellas una muy importante: la reforma educativa, que sienta las bases de la educación laica en México.  Cuando, en esa época convulsa, fue depuesto Gómez Farías, Mora prefirió exiliarse voluntariamente en Europa, concretamente en Paris.
En 1847 fue nombrado ministro plenipotenciario de México ante la Gran Bretaña, así que se trasladó a Londres, donde luego de tres años y con su salud muy mermada regresó a Paris, prácticamente a morir el 14 de julio de 1850.

Entrando en materia de sus publicaciones, ya hemos dicho que Mora fue periodista en el "Semanario Político y Literario" y "El observador de la República", también escribió en 1833 en "El indicador de la Federación mexicana". En 1831 publicó el "Catecismo Político de la Federación Mexicana". Su obra más conocida es "México y sus Revoluciones" publicada en Paris por la librería de Rosa en 1836. En 1838 se publica "Obras sueltas", donde compila muchos de sus artículos que aparecieron en diferentes diarios, años atrás.

¿Qué es México y sus Revoluciones".  En principio es un libro sobre historia de México o, como lo dice el propio autor, un libro sobre el pasado y el presente de México. La concepción original del proyecto, en ocho tomos más un atlas, nos da idea del grado de detalle que el trabajo tiene. Y si bien  el tema, ya en 1836, daba para ese volumen de información, es mucho para un solo autor.  Quizá por eso (pero no se sabe por qué) sólo se publicaron tres de los ocho volúmenes y no en orden consecutivo. Estos fueron el volumen uno, tres y cuatro.
Una de las motivaciones que Mora tuvo para escribir esta obra fue dar a conocer a México en el extranjero con  veracidad y certeza; considera el material existente como escrito con miles de prejuicios, mala fe, parcialidad e ignorancia. Sólo encomia el "Ensayo Político sobre la Nueva España" del Barón de Humboldt.

Muy al principio de su obra, al presentarla, nos dice: "Pretender o exigir imparcialidad de un escritor contemporáneo es la mayor extravagancia… …La historia contemporánea no es ni puede ser otra cosa  que la relación de las impresiones que sobre el escritor han hecho las cosas y las personas y cuando esta  relación es fiel, logrará la reputación de sincero, nunca de imparcial"
Como un hombre culto y ante la falta de normativas, Mora sienta su criterio ortográfico el cuál, además de todo, parece el más correcto.

El primer capítulo del primer tomo se inicia con la descripción geográfica del México de 1836, muy minuciosa y en la cual, tristemente, menciona Texas como una fracción de Coahuila, habla del Puerto de San Francisco y los ríos Nueces, Nazca y Colorado.  Nos habla del clima: el altiplano (o sea aquí) es sano en comparación con las costas insalubres.  El vómito negro (fiebre amarilla) es el gran flagelo de las Costas, especialmente en el Golfo.  Se ha notado que con la llegada del norte (es decir ese viento intenso que azota Veracruz en algunas temporadas), el vómito disminuye o desaparece.  Hacia 1880 se supo que el vómito negro es transmitido por el mismo mosquito que transmite el dengue. (Con ese viento no vuelan los mosquitos).

En esa época la viruela existía aún, pero Mora ya comenta que gracias a la vacuna del Dr. Jenner ha mermado mucho la gravedad del daño. Como sabemos esta enfermedad fue erradicada totalmente en los años cincuenta del siglo XX.
La agricultura del país sorprende por su variedad de plantas tanto nativas como europeas, el trigo se cultiva desde 1530 con un rendimiento mayor al de Europa.
En ocasiones, cuando se estudia la época colonial en México, llega a creerse, que al margen de la cuestión política, la economía era mucho mejor que en el periodo independiente.  Una constante en los escritos de Mora son las ventajas que en menos de quince años se producen a favor de la nueva nación. Un ejemplo de ello son los cultivos de Olivo y Vid que estaban prohibidos por la metrópoli y se cultivaron con gran éxito. Sin embargo, los lugares mejores para la agricultura son las tierras bajas, Mora propone la creación de puertos cercanos al área de cultivo para hacerlos productos de exportación.
De los bosques menciona que son abundantísimos, están sobreexplotados pero ni con eso peligran como un gran recurso natural.
En todo el país abundan los cuadrúpedos, todos de origen ultramarino, dado el pésimo estado de los caminos, su uso era indispensable.
Las plantas medicinales eran abundantísimas, pero mora les da crédito a investigadores europeos, ignorando la medicina tradicional indígena. Nacido en un pueblo de indios no era, en modo alguno, un indigenista. 
Los ríos navegables dan todos al golfo pero son muy pocos, los puertos marítimos mejores dan al pacífico donde tienen menos uso. El puerto de Veracruz tuvo su importancia en la colonia pero es un pésimo fondeadero, con la independencia comenzaron a utilizarse puertos mejores.
Los minerales en este país, han sido y son abundantísimos, al grado que forjaron una nueva era de prosperidad para toda Europa. En 1810 muchas minas fueron inundadas y se perdió tiempo y dinero en querer rehabilitarlas. Hubiera sido mejor empezar de cero en otros puntos.
"Es un error muy común de las naciones poco ilustradas querer producir todo y no recibir nada del extranjero esto ha sido pernicioso para México"
"El interés individual estimulado por la concurrencia libre de todas trabas, y no la protección, es lo que debe determinar la industria de un país.
Hay un gran vacío de impuestos y contrabando, por las altas tasas. Bajar impuestos es una fuente de riquezas.
El principal producto es la plata, también la grana para los tintes, el añil, el azúcar  y la carne salada. Pero los costos de transporte los hacen poco competitivos.
En trescientos años los españoles no construyeron un solo camino, siquiera de Veracruz a México. Nos hace una gran descripción de los caminos, sus usos y mantenimiento.

Cuando habla de la población la menciona integrada por indios, blancos y negros, habla de los indios sin caer en una defensa apasionada y sin decir nada donde se adivine falsedad o prejuicio, nos dice que al cesar la introducción de negros su presencia, salvo en las costas, ha desaparecido y desaparecerán del todo antes de medio siglo.
"Muchas veces se ha agitado la cuestión de la superioridad de unas razas sobre otras entre las que componen la especie humana; pero como jamás se ha definido con exactitud qué es lo que debe constituir esta superioridad, ni qué es lo que por ella se entiende, al entrar en la disputa, esta se ha hecho vaga, odiosa e interminable"
Ilustra con vehemencia "el descontento de los postergados criollos". Define, a su manera y en su contexto, el carácter del mexicano.
Habla de una auténtica revolución de la educación  y un enorme interés del pueblo mexicano por ilustrarse, al dejar de restringirse la lectura de cualquier texto, los libros prohibidos y todos los demás se han multiplicado (aunque no son baratos). Celebra que las reformas de Gómez Farías terminaran con el monopolio de la educación de parte del clero.
Entrando a hablar de los grupos sociales privilegiados, menciona que entere los empleados de gobierno hay un exceso de puestos públicos que además están llenos de corruptos, esta corrupción es producto de causas muy antiguas y se necesitan muchos años para que desaparezca.
Lo mismo aplica para otro grupo privilegiado: el ejército, un gasto excesivo e inútil, producto de las muchas revoluciones, más el excesivo pago de pensiones. Mora detalla los inicios de la marina mexicana (un desastre) interesante porque detalla los tipos de barcos pretendidos y adquiridos.
Al describir al clero hace una diferencia entre clero regular y clero secular. Al clero regular lo describe como decadente, por el gran poder que llegó a tener, pero fueron perdiendo importancia. Critica al alto clero que cobra diezmo (sobre el total de la producción) y lo reparte entre obispos y capitulares dejando a curas y párrocos con un trabajo excesivo, sin descanso dominical, del cual no perciben mayor paga que los que cobrasen por bautismos, casamientos y entierros. El pueblo se siente doblemente agraviado, paga su  diezmo pero debe pagar por los sacramentos. 
Había muy mala distribución de clérigos, demasiados en las ciudades, pocos en las campañas.  Critica además los fueros de los eclesiásticos.

En relación al pueblo mexicano nos dice:
"El carácter y las virtudes de los mexicanos no debe buscarse en las clases privilegiadas, sino en las masas de los ciudadanos, a pesar de sus defectos abundan los hombres de mérito. Las virtudes, la literatura, los talentos y la laboriosidad de hallan en la masa del pueblo".
Y retorna a hablar del pueblo y el gran cambio sucedido en los últimos años: con la independencia el conocimiento se extendió en México, la afición a la lectura ha dado benéficos resultados.
Mora pondera y enfatiza las virtudes de la educación en la mujer mexicana, las damas de la colonia vivían en el atraso, no hay que creer que en la época de Mora la educación de la mujer era la misma que la del hombre, pero mejoró con la independencia. Lamentablemente, por el machismo que implica, habla de que ahora las mujeres aprenden a cocinar mejores platillos y a elaborar mejores prendas de vestir. Sin embargo dice: "Mientras mayor es la educación de la mujer, sucumbe menos a los requerimientos de los varones".

Luego de muchas conjeturas y análisis, con los pocos datos que posee Mora estima la población de México en 8.4 millones de habitantes.
Cuando termina de dar un panorama geográfico, demográfico y social del México de entonces da inicio la parte histórica. Hace una detallada y minuciosa descripción del México colonial, detallando su composición política y varias instituciones administrativas, esta información es básica para entender la formación de la nación mexicana y algunas de sus características más interesantes.
Después Mora nos da un detallado análisis de cómo está integrada la nación políticamente y como está organizada para su administración, también hace un muy largo análisis de lo que a su juicio debería cambiarse.  Es curioso que, entre muchas otras cosas sugiera una duración de 3 años como periodo para los diputados y seis para los senadores. En algún punto de la historia se valoró su propuesta.
Nos detalla también los primeros años de relaciones internacionales del México independiente y la administración de hacienda. Hace un análisis de la propiedad de la tierra y otro, muy interesante  del estado de la moral pública.

Muy interesante porque puede ser ilustrativo de su postura, sabia y respetuosa, desde mi punto de vista, de la separación de la iglesia y otras instituciones.  Mora dice, con otras palabras y más precisión: "Los pecados y los delitos son de diferente naturaleza, aunque muchas acciones humanas sean ambas cosas.  Un pueblo ignorante que confunde ambas cosas no distingue el ámbito de una y otra y la fuerza de la ley acaba dependiendo de que el clero la apruebe y promueva su obediencia. Ya sean en el ámbito de la confesión o del sermón".

EL segundo tomo de México y sus revoluciones (el número tres de la obra original) nos narra la historia de la conquista de México, la versión que da no es "la visión de los vencidos" pero tampoco la de los vencedores, es ameno, bien informado y da cuenta de muchos detalles e historias complementarias que otros especialistas no mencionan. Muy pocos recurrirían a José Ma. Luis Mora para estudiar la conquista de México, pero vale mucho la pena hacerlo.  La segunda parte del tomo nos cuenta la historia de las conspiraciones ocurridas en México, desde la conquista hasta 1808. Así nos habla de la conspiración de Martín cortes, después en 1624 una asonada promovida por el clero, no con un ánimo independentista sino para obtener más control y poder.
Después nos relata una serie de conspiraciones ya en pleno siglo XIX, en donde más que los sucesos conspiratorios en sí, resulta importante porque nos da una idea del México previo al estallido independentista.

En el tercer tomo (el cuarto de la numeración original) comprende la etapa de la independencia, desde el inicio del movimiento hasta la muerte de José María Morelos.  Siempre me ha parecido que, como historiador, el Dr. Mora está en un encomiable término medio entre el conservadurimso feroz de Lucas Alamán y la complacencia abierta de Carlos María de Bustamente. Creo que valorar la historia a través de la visión de Mora nos aleja tanto de la sobrevaloración como del desprecio hacia nuestros próceres. Imagino, aunque sea irrelevante mi suposición, que el tomo cinco  de su obra narraban las siguientes etapas de la Independencia de México hasta su consumación.

Hay una especie de vacío, al menos no suele tratarse, de la vida de Mora desde su exilio hasta que es nombrado ministro plenipotenciario "cerca de su majestad Británica", es decir ante el imperio británico. 
Siendo aún gente cercana a Valentín Gómez Farías, fue de gran tino aprovechar sus servicios, los cuales Mora ejerció con toda su dedicación y capacidad.  Se conserva su correspondencia de esos tiempos, es especialmente interesante la que dirige al vizconde Palmerston. En las primeras cartas se advierte que no lo atienden de inmediato. En alguna carta menciona haber conocido a la reina Victoria y la describe como pequeña de talla y que hablaba un poco de francés.  En general su misión como ministro Plenipotenciario fue solicitar por todos los medios la ayuda de la Gran Bretaña como mediadora, arbitro o garante de los tratados.  Mora no tenía confianza alguna en los Estados Unidos y temía que México fuera absorbido por este país,  desde el inicio de la guerra ya imagina que el territorio mexicano será cercenado.  Pide ayuda a su amigo Alejandro de Humboldt para que Prusia también funja como garante. De los franceses, ya entonces declarados partidarios de establecer un sistema  monárquico en México,  no espera nada.

Pide a Santa Ana, le sugiere, hacer lo que Juárez hizo años después, abandonar, si así se requería, la ciudad de México, pero no desistir nunca de traer consigo el gobierno que se le había conferido. En ello reside la legalidad y más en circunstancias como la guerra de 1847-48
Llega al extremo de ofrecer a Inglaterra parte del territorio mexicano para formar un dique a las ambiciones expansionistas de Estados Unidos. 
Cuando los tratados de paz se han redactado insiste a Inglaterra que funja como garante porque siempre espera que los Estados Unidos los desconozcan o quieran más territorio.
Intentó contactar a Rusia sin resultado alguno.

Ojalá que esta pretendida síntesis del trabajo de José María Luis Mora, pueda motivarnos a leer su obra impresa, no siendo una labor en extremo sencilla, tampoco es tan complicada, dado que es un escritor ameno y concreto. Sin dejar de aportar sus puntos de vista no se extravía en reflexiones prolongadas. Leer su trabajo es conocer mucho de José María Luis Mora, siendo el hombre más ilustre de Chamacuero, conocerlo le da más sentido al orgullo que su coterraneidad nos ha generado desde hace muchos años.

Obras consultadas:

ROBLES SOLARES, LAURA et.al SENOSIAIN BRISEÑO, Lillian, SUAREZ DE LA TORRE, Laura.
Obras Completas: Jose Maria Luis Mora (Obra Histórica I, México y sus Revoluciones 1)
Primera Edición
México DF: Instituto Mora: Conaculta, 1986
297  p. Vol 4

ROBLES SOLARES, LAURA et.al SENOSIAIN BRISEÑO, Lillian, SUAREZ DE LA TORRE, Laura.
Obras Completas: Jose Maria Luis Mora (Obra Histórica II, México y sus Revoluciones 2)
Primera Edición
México DF: Instituto Mora: Conaculta, 1986
311  p. Vol 5

ROBLES SOLARES, LAURA et.al SENOSIAIN BRISEÑO, Lillian, SUAREZ DE LA TORRE, Laura.
Obras Completas: Jose Maria Luis Mora (Obra Histórica III, México y sus Revoluciones 3)
Primera Edición
México DF: Instituto Mora: Conaculta, 1986
365  p. Vol 6

ROBLES SOLARES, Laura y SUAREZ DE LA TORRE, Laura
Entre la Lejanía y La Incertidumbre.
Primera Edición
México DF: Publicaciones del Instituto de Investigaciones, Septiembre 2001



El Dr. Mora a través de sus escritos

 
A las actas electorales que comentamos el mes pasado, las acompañan otros documentos de singular formato en el archivo histórico municipal. Les llamo de singular formato porque el texto se coloca solamente en la mitad derecha de la hoja, sin que exista una línea divisoria  o un doblez para delimitar cada zona. Los tres documentos tienen relación con el proceso electoral ya comentado, pero el que llama mi atención es en el que Antonio Roxas Taboada agradece su nombramiento.  Cabe aclarar que este Antonio Roxas Taboada no es el padre de manuela Taboada sino uno de sus hermanos.  Y como dos de ellos llevaban el nombre Antonio, no sabremos si se trata de José María Antonio George o de José Antonio de Jesús Epifanio. Las transcribo al final interpretando las numerosas abreviaturas.










































Como puede observarse, en la mitad derecha del anverso viene el texto, en la esquina superior izquierda el "remitente", si el texto no cabe en en anverso se coloca en la mitad derecha del reverso. En la esquina inferior izquierda va el "destinatario".

En el archivo histórico municipal muchos documentos presentan este formato, si investigo el porqué y la denominación correcta de sus partes lo agregaré en este espacio.


Muy  Ylustre Ayuntamiento Constitucional de Chamacuero

Quedo impuesto por el oficio de fecha de 17 octubre que rige, haber hecho en es ylustre  cuerpo la elección de oficiales de la Milicia Nacional Local de ese pueblo y espero me remitan los Despachos  de los expresados oficiales e igualmente listas nominales por duplicado, para dar cuentas con ellos, y sean liados por el comandante General de la Provincia como lo previene el reglamento de la materia

Dios guarde  a vosotros muchos años. Celaya diciembre 31 de  1821.

Juan José Gayon

Comandancia Militar de Celaya






Muy  Ylustre Ayuntamiento Constitucional de Chamacuero

En contestación al Oficio de Fecha 17 del que rije digo que en virtud de haber reclamado ya al comandante  general de Queretaro el Armamento y municiones que de ese  pueblo , que en calidad de Deposito se llevo el teniente coronel D. Manuel Osorio Soto, y haver repuesto su señoria lo que tengo dado a vosotros,  aviso me parece seria de buena condición, lo isiesen ustedes en derechura al serenísimo señor Generalisimo cuya solicitud podrá ir por mi conducto apoyándola como debe ser

Dios guarde a Vosotros muchos años Celaya Diciembre 31 de 1821

Juan José Gayon

Comandancia Militar de Celaya






al ayuntamiento  Constitucional del Pueblo de Chamacuero.

Acompaño a este dos ejemplares de la Gaceta Ymperial extraordinaria de México del martes  27 de noviembre próximo pasado en la que se ha impreso la Combocatoria  para que con total arreglo a lo que presise se dispongan las Elecciones de que trata y Vosotros la dibulgue en ese Vecindario a efecto de que todos se instruyan en tan importantes disposiciones  a cuya ejecución han de cooperar.

Dios guarde a vosotros  muchos años Guanajuato 5 de diciembre de 1821

Ricardo Perez Martinez






Señor síndico  e Ylustre Cabildo de Chamacuero.

En contestación al oficio de Vostoros  fecha 17 del corriente en que me instruye de le elección que hizo de mi la Compañia de milicias de este pueblo  para servir en la clase de Teniente, digo que sin embargo de conocer mi ineficiencia para  desempeñar este empleo, lo acepto, tanto para no degenar del carácter dócil y obediente de los americanos, como para manifestar de algun modo a la nación mi patriotismo, al sistema mi adhesión, y a mis conciudadanos el fraternal afecto que en siendo eminente les profeso.
Es que mi gratitud a los milicianos mis compatriotas por la elección que han hecho de mi sin ningún merito: y será eterno el reconocimiento  a Vosotros  por la aprobación y honra con que han querido distinguirme.

Dios Guarde a Vosotros  muchos años. Chamacuero 19 de diciembre de 1821

Antonio Roxas Taboada

 
El general Anastasio Bustamante no es un personaje estrechamente ligado a Guanajuato. Sin embargo, dos etapas de su vida convulsa pueden asociarse con nuestro estado: fue él quien, sumado al Plan de Iguala con Iturbide, tomó las ciudades de Celaya y Gauanajuato para la causa insurgente. Como detalle anecdótico, fue él quien mandó sepultar los cráneos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez que para ese entonces aún pendían de las jaulas de la Alhóndiga. La otra etapa es su residencia en San Miguel de Allende en el ocaso de su vida y su muerte en esta misma ciudad.  Esto lo menciono porque en el archivo histórico municipal encontré un documento que a la letra dice:

Al Ylustre Ayuntamiento de Chamacuero


Conviniendo a la tranquilidad y seguridad pública que el Teniente D. Pedro Olvera y al Alférez D. Guadalupe Mora en unión de 8 ó 10 patriotas de su confianza persigan a los ladrones que infesta esas inmediaciones, se hace indispensable el que V.S. facilite algún arbitrio para proporcionar la subsistencia de esta partida pues así lo exige la pública utilidad y conveniencia, y lo espero del Patriotismo de V.S.

Dios guarde a V.S. muchos años. Leon 13 de Abril de 1821

Anstacio Bustamente O.

(La abreviatura V.S. puede interpretarse como Vuestra Señoría)

Cuando leí por primera vez este oficio, llegué a la firma y leí:  Ansto. Bustam. y luego una escalera en donde podrían interpretarse muchas letras, como me parecía improbable que se tratara de la firma de Bustamente, busqué algunas imágenes de dicha firma; la propia declaración de Independencia de nuestro país ostenta una firma similar a la que menciono y que, para mayor referencia reproduzco al final de estas líneas. No me despierta mayor aprecio este personaje, me parece, sin embargo, una singularidad encontrar un documento que remitió a nuestro ayuntamiento, aunque fuera para exigirle ayuda, acudiendo a su Patriotismo.


 
Analizando el Archivo Histórico municipal llamó mi atención un oficio dirigido a Agustín de Iturbide por el ayuntamiento de Chamacuero, en mayo de 1821. Además de su valor histórico y documental, me pareció un tanto desarticulado o disperso en su argumentación, quizá esto sea producto de las circunstancias confusas que se vivieron cercanas a la consumación de la independencia, creo que las autoridades de Chamacuero querían, con este oficio, dejar sentada  una postura que les favoreciera cuando la independencia finalmente se consumara.  

Oficio del Ayuntamiento de Chamacuero dirigido a Agustín de Iturbide 
 
 
Nuevamente, y quizá se torne una constante, comparto a ustedes un documento de entre los compilados por el profesor Plácido Santana, y cuyas copias me compartieron sus familiares,  en esta ocasión es por demás interesante que en 1829, un grupo de chamacuerenses, por solicitud del Supremo Gobierno de la Unión, redactaran una descripción de la municipalidad de Chamacuero.  Aclaran a la cabeza del documento, y a manera de título, que responde a la circular del 28 de agosto del mismo año.  Qué bueno que, por la razón que fuere, se redactara esta descripción, mejor aún, que la conozcamos hoy día.  Esta es la descripción

Cuando avanzaba yo en la lectura de este documento, me regocijaba tanto de la información que me parecía nueva y reveladora, como de la que ya teníamos alguna noticia. La descripción de los límites del municipio y las distancias revela el conocimiento que ya desde entonces se tenía del territorio. El número de habitantes y de casas también nos aporta muchos datos. Es revelador que se hable de huertas de limas, pero no de huertas de aguacate o durazno, tengo la impresión de que llegaron muchos años después. También me sorprende la mención de la presa de Jalpa y el uso de sus aguas para riego, así como otros mecanismos para proveer agua a los sembradíos. Otro dato inesperado es el hecho de que la mayoría de los artesanos se dedicaran a los tejidos de algodón y no se hable de los molcajetes.  El sistema Lancasteriano que se menciona fue una metodología educativa que consistía en que los alumnos más avanzados auxiliaran a los demás, por eso enumera la escuela como de enseñanza mutua. La descripción de los caminos nos hace concluir que dirigirse a San Miguel y directamente a Querétaro era una mala idea, sólo justificable por alguna necesidad imperiosa. La descripción del poblado de Neutla también nos dice muchas cosas, pero, sobre todo, le ubica como la segunda población en importancia del municipio, habida cuenta de que aún no existía empalme Escobedo y Soria era un rancho nada más.  

Esta es la circular que generó esta descripción:

Creo que los reunidos en la Sala Capitular, ese jueves 24 de septiembre de 1829, realizaron una labor concisa y precisa, muy acorde a lo solicitado, claro que lamento que no se hayan extendido más y nos hablaran de algunas tradiciones y costumbres, pero si la circular se firmó el 29 de agosto, considerando los tiempos de las comunicaciones de aquel entonces, la respuesta fue más que expedita.
Es apropiado comentar que el conflicto bélico de que se hace mención es la pretendiad invasión del General Barradas a nuestro territorio, en su intento fallido de reconquistar nuestro país para la Corona Española.
 
LA INUNDACIÓN DE 1998

El hecho de que el territorio municipal esté cruzado de norte a sur por el Río Laja y la cabecera municipal se sitúe en su ribera nos da una idea de que esta zona es proclive a que sus cursos de agua le afecten cuando llegan a salirse de sus cauces. Hoy en día es fácil sugerir que el pueblo debía fundarse un poco más hacia el poniente, en  terrenos más elevados. Cinco o seis metros de diferencia dejarían la población invulnerable a las crecidas ocasionales de sus ríos y arroyos.  Sin embargo, también es fácil entender que estar cercano a los causes de agua trae más ventajas que las eventuales dificultades. Además, los habitantes de hace seis o siete siglos no podían imaginar las locuras del hombre contemporáneo y su aparente obsesión por alterar el clima en el planeta entero. 

Volviendo a nuestra posición geográfica, el Río Laja tenía, por su conformación y las zonas de captación, aguas arriba de nuestro pueblo, la costumbre de llegar con crecidas eventuales que inundaban el poblado, se recuerdan crecidas e inundaciones en los años cincuenta así como las crecidas de los años treinta que derrumbaron el antiguo puente de Guadalupe. Esto sucedió hasta la construcción de la presa Allende a finales de los sesenta que, si bien estructuró un sistema de riegos de mucha importancia, tuvo como principal objetivo el control de avenidas. Irónicamente la apertura de las compuertas de la presa  Allende ha provocado varias inundaciones, como la de la ciudad de Celaya en 1973 y la más reciente en nuestro propio poblado este año 2018. Imagino que la presa Allende se llena de agua sorpresivamente y los encargados se ven obligados a desfogarla indiscriminadamente y, literalmente perdonando el dicharajo, sin decir "agua va". Imagino que así es, de otro modo no podríamos sino calificar de irresponsable que una enorme obra de ingeniería hidráulica, construida para evitar las grandes avenidas del Río Laja, provoque a su vez terribles inundaciones.


2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

Al margen de que estoy, por supuesto, tomando una frase forjada para la memoria del movimiento estudiantil de 1968 y al margen de la conciencia histórica y social que cada quien tenga, debo decir lo siguiente:

Debido al fenómeno meteorológico conocido como "El Niño" el año de 1998 fue extremadamente lluvioso, pero, más que eso, provocó lluvias de gran intensidad en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. Desde el mes de mayo era común ver en los noticiarios reportes de inundaciones en muchos pueblos de toda la república. Aun así nadie esperaba que el 2 de octubre de 1998, prácticamente todos despertáramos para encontrarnos con el agua en la puerta de nuestras casas o con el agua en el interior de nuestras viviendas. Dependiendo de la ubicación de cada casa, y por supuesto del nivel de las propias calles, el agua pudo subir unos centímetros en el interior o más de un metro. Las calles de la cabecera municipal llevan una pendiente concordante con la del propio Río Laja, de norte a sur. Esto hace que, de la plaza 5 de Febrero a la colonia Álvaro Obregón, pueda habar hasta unos  ocho metros de diferencia y, por lo mismo, si el nivel de aguas en dicha plaza llegó a  unos treinta centímetros del nivel del pavimento de la calle, en sitios no tan distantes como la Escuela Tresguerras, fue de un metro y veinte centímetros.  Pero, agradeciendo, por supuesto que la inundación como tal duró unas horas y que las aguas arribaban al pueblo de manera realmente muy pacífica, el hecho de que se forme un espejo de agua de 5 cms en el interior de una vivienda es para desquiciar a sus habitantes, porque implica retirar muchos litros de agua si es que no se retiran como volvieron, limpiar concienzudamente pisos y muebles, porque es un hecho que el agua revuelve y remueve los drenajes y sus contenidos.   Pero si el agua se hizo presente a un nivel de treinta centímetros entonces les espera a los inquilinos una labor que les llevará muchos días y, probablemente, les arruine muchos muebles, aparatos y otros bienes.  Si, como sucedió en muchas viviendas y otros inmuebles, el agua campeó al metro con veinte centímetros, es muy probable que todo se arruine y que la propia construcción vea comprometida su estabilidad, esto suponiendo que los pobladores ya se pusieron a salvo, pues no se puede permanecer horas en un metro y tantos de agua. Si a esto le añadimos que las personas en este rumbo de la ciudad suelen criar algunos animales en sus casas, es un tremendo esfuerzo poner estas especies a salvo o una tremenda pérdida económica no poder hacerlo.

Hablé de la sorpresas de despertar entre las aguas, le cuento que mis primeras impresiones cuando iniciábamos nuestra rutina a las 6:00 de la mañana: aún oscuro vimos pasar un autobús en sentido contrario y, asomados por las ventanillas, entre temerosos y sorprendidos, los pasajeros que no dejaban de mirar las banquetas.  Entonces nos percatamos cómo el arroyo y la banqueta estaban cubiertos por el agua. Frente a nuestra acera se estacionó el señor Alejandro Gómez, le preguntamos, desde la planta alta, qué ocurría y nos explicó que el arroyo llevaba más de dos metros por arriba de su cauce. No íbamos a preguntarle, en ese momento, de dónde a donde estaba considerando los dos metros, entendimos que el arroyo (el arroyo Jalpilla) se había desbordado. Un entrañable maestro de la facultad me dijo que una de las cosas más desesperantes de una inundación es la incertidumbre, si uno observa como empieza a subir el nivel de las aguas, no hay forma de intuir o suponer hasta donde podrá llegar dicho nivel, aun cuando su flujo sea tan lento como en esta inundación. Esta situación era palpable en ese momento. Mirando la calle inundada y a algunas personas que deambulaban con la misma incertidumbre, mi hijo mayor, que en ese momento era un niño que cursaba la primaria, me sorprendió cuando, recordando las escenas de los noticiarios de ese año dijo, lacónico y sereno: "Ahora nos tocó a nosotros" y así era, pero no espera uno tanta reflexión en un niño de seis años.  Para nosotros fueron solamente unas horas de incertidumbre, hacia las nueve de la mañana era evidente que el agua estaba bajando su nivel, aunque hubiera subido unos treinta centímetros sobre el nivel de la calle. Hacia las once habían llegado elementos del ejército mexicano ostentando el distintivo amarillo DNIII y, de manera absolutamente atípica, había varias lanchas "atracadas" en el jardín de la Plaza 5 de Febrero que mantenía sus andadores por encima de las aguas.  Claro que las lanchas no eran para solventar los treinta centímetros en ese punto, eran porque hacia el sur las aguas llegaban a superar un metro y  los solidarios propietarios de esas embarcaciones hicieron varios viajes, trasladando a niños y ancianos hasta sitios más seguros o, al menos donde pudieran estar secos.  Hacia el mediodía el agua había desaparecido en una buena parte de la población, pero en esos lugares la gente comenzaba a limpiar sus casas, a poner a secar sus pertenencias, incluso sus muebles, la calle Luis Cortazar exhibía una larga colección de todo esto.  Se decía que la lluvia de la noche anterior había sido inusualmente intensa y duradera, lo cual había provocado la creciente. No ignoro que para muchas personas, sobre todo en las zonas más al sur de la población, el agua les provocó no sólo una leve molestia sino grandes trastornos, los obligó a permanecer varios días fuera de sus casas y  afectó profundamente su patrimonio, afortunadamente no fue el caso generalizado de la mayoría de los afectados.  A lo largo del resto del día, algunos vehículos perifoneaban instrucciones o recomendaciones, principalmente en el sentido de ahorrar el agua potable.  Cerca de las ocho de la noche me acerqué a la calle para escuchar un nuevo mensaje, me sorprendió lo animado del mismo, era para anunciar que al día siguiente: sábado 3 de octubre, estaría el grupo de Los Leones de la Sierra de Xichú, dando un recital de su música en la Plaza Cívica Dr. Mora.  La programación de este evento no tenía relación alguna con la inundación y era muy anterior a ésta, por supuesto. Recuerdo que le comenté a mi esposa: es increíble qué rápido regresó todo a la normalidad…

quizás a causa de mi comentario mi hijo me despertó a las cinco de la mañana del día siguiente para decirme: "Hay viene el agua otra vez". Al asomar mi incredulidad a la ventana, vi como, por la calle Magisterio, como en una playa extensa y calma, el agua se iba acercando en lentas oleadas hacia la Plaza 5 de Febrero, cada ola mojaba más las partes aún secas de la calle y las olas subsecuentes incrementaban el nivel del agua. Era exactamente el mismo fenómeno del día dos. Imagino la terrible frustración para todos aquellos que pasaron todo el día anterior limpiando y secando sus casas. Otra vez el mismo asunto. Como un calco de la ocasión anterior el agua subió al mismo nivel, quizá un par de centímetros más, y se retiró luego de unas horas. Ante la reiteración del fenómeno, las autoridades se dieron a la tarea, no sólo de ayudar a la población, sino de analizar la causa de estas inundaciones, por lo mismo decidieron  reforzar los bordos en  la margen derecha del Arroyo Jalpilla.  La medida debió ser efectiva pues tuvieron que pasar bastantes años para que el arroyo volviera a salirse de su cauce, y no  lo hizo por la margen derecha.

La imagen anterior, evidentemente, no es de 1998, sino de 2018, pero permítame ilustrar con ello aquél momento; el Arroyo es el mismo, las técnicas de contención también y, por si faltara algo, el Presidente Municipal que en la imagen aparece,  también es el mismo que en 1998.

El concierto de los Leones de la Sierra se realizó con toda normalidad, aunque en un ambiente de incertidumbre por parte del público asistente. No faltó en las trovaciones de don Guillermo Velázquez alguna décima mencionando el suceso y de paso indicando que, pese a lo bienvenida que es siempre la lluvia en una población agrícola, al Señor ya se le había pasado la mano con las lluvias. Ahí yo recordé lo que siempre decía mi Madre: "El agua siempre deja más de lo que se lleva".

Luego de todas las inundaciones, las de los años setenta, noventa o de 2018, las puertas de las viviendas en las calles de Cortazar y Guerrero exhiben unos muros de tabique de cuarenta, sesenta o noventa centímetros, dependiendo del nivel de la terrible experiencia de los moradores de cada inmueble.  Estas protecciones llegan a permanecer años, si la temporada de lluvia siguiente es tan intensa como la previa.  Hoy, veinte años después de aquella inundación me pareció apropiado recordarla, más en la consonancia con el otro aniversario del 2 de octubre y sí, en Comonfort, el 2 de octubre no se olvida y el 3 tampoco.


La inundación de 1998
Un chamacuerense, gran estudioso de la historia de su pueblo, y cuyo nombre no tiene interés en que figure en estas páginas, me proporcionó el siguiente material, fruto de sus investigaciones sobre el tema. La descripción de nuestro municipio, alrededor del 1900 fue realizada por don Pedro González Gasca como parte de su obra "Geografía Local del Estado de Guanajuato", un trabajo que ha sido referente, o punto de partida, de muchas investigaciones, sobre muchas temáticas, sobre todo si corresponden  a la época en que se confeccionó ( finales del siglo XIX).  Ello no quiere decir, ni lejanamente, que todo lo que se menciona en esta obra sea exacto y certero. Pero, mucho antes de criticar a don Pedro González, hay que valorar el tremendo esfuerzo que debió significar, en aquella época y con los escasos recursos de comunicación existentes, redactar una obra donde se describía la totalidad de municipios de nuestro estado. 

Esta es la parte de su libro que habla de Chamacuero, después  de cada capítulo agregamos nuestras observaciones.



CAPÍTULO XIII
DISTRITO Y MUNICIPALIDAD DE CHAMACUERO DE COMONFORT
DESCRIPCIÓN FÍSICA
La Villa de Chamacuero de Comonfort, a 36 kilómetros al N. de Celaya, se supone situada a los 20° 43'22" de lat. N. y 1° 41' de Long. W. del Meridiano de México. Tiene 541 kilómetros de superficie territorial, 1,795 metros de altura, según los ingenieros del F. Carril Nacional, 17,775 habitantes y es de clima templado. Linda por el E.  con Querétaro, Apaseo y S. Miguel de Allende,  en un ángulo agudo que formó el lindero en el rancho de La Sierra; por el W. con Santacruz; por el N. con S. Miguel de Allende; por el S. con Celaya, y por el S.E. en una línea diagonal, con Apaseo.

CENSO

Lugares                                Población


CABECERA
Comonfort (Villa)………        5,404
PUEBLO
Neutla……………………….      1,881
HACIENDAS
Camacho y anexa…….           251 
Don Diego……………………..    356
Guadalupe……………………     445
Jalpilla………………………..      426
La Laguna…………………..       341
Landín y anexas…………..      351
Palmillo y anexas……………   358
Picacho y anexas……………  668
Soria……………………………  2,096

RANCHOS
Vallejo y anexas………..         521
Borunda y anexas……           450
Corrales y anexas……..      1,019
Los Hernández y anexas…   924


La mayor parte de la jurisdicción de Chamacuero es montañosa, y éstas pertenecen a la Sierra de Codornices, desde la hacienda de Don Diego, hasta la Cañada de la Virgen y arroyo de Talayotes, línea divisoria; cerros de Jalpilla y de Galvanes, de Soria, Virela y Nopalera.
El río de La Laja, formando el Cañón de S. Miguel, entra al Distrito por la congregación de la Huerta, pasa en Chamacuero limitando la población por el N y por el W, y por el S, se dirige hacia Soria y Guadalupe, entrando a Celaya por la hacienda de S. Juan. Los ríos o torrentes de Talayotes, Landín y de Neutla, así como los arroyos de Jalpilla, Chamacuero y de Esquiroz, son los principales afluentes del río ya nombrado. Se derivan las aguas del río por el Canal de Soria, empleándolas como potencia que da movimiento a esta fábrica; y del mismo punto parte el Canal Raigosa, cuyas aguas broncas se llevan para los terrenos de Celaya y de Santacruz, obra en que tomó gran participio  D. Catarino Barrera, práctico conocedor de la localidad.
Nada agregamos a los productos de la tierra en esta zona del Bajío, porque son idénticos a los descritos en los lugares comarcanos: pero las hortalizas, principalmente el cultivo de las limas, son excelentes en las huertas de la población. En las lomas de Don Diego y de Rincón de Centeno, se recoge alumbre en abundancia, cristalizándose por sistemas primitivos, no obstante la buena demanda de este sulfato.

Al leer esta descripción se hace necesario comparar los datos con la descripción de 1829 que compartimos en este espacio, los datos geográficos, salvo porque están expresados en  otras unidades tienen que ser, y son, similares. Los datos demográficos muestran un incremento del 350% en la población, lo cual parece lógico tras setenta y cinco años.  Llama mi atención que las aguas del Río,conducidas mediante canales proporcionen "potencia" a la fábrica de Soria. Respecto a los productos de la tierra que no menciona, en los apartados correspondientes de otros municipios, en este mismo libro, se mencionan cultivos de cebada, maíz, trigo, frijol, garbanzo, lenteja, tomate y jitomate. Por los datos que se detallan, el trigo era, destacadamente el producto de más volumen en esos tiempos.






Ordeña…………………….      522
Peña Colorada…………….     48
La Presa……………………….136
Providencia………………..   104
Rinconcillo……………………111
Pocitos……………………….  100
Rincón del Purgatorio…    335
San Isidro…………………..     86
San Jerónimo………………   79
San Juan……………………….45
San Bonifacio……………….  59
San Pablo……………………   39
San Pedro……………………104
La Soledad…………………… 19
Sorita……………………….    118
Trojes……………………….     26
Melgar………………………   132
Yerbabuena……………….  180
La Solórzano……………….  38
Suma                           17,775




 

DESCRIPCIÓN POLÍTICA
Población muy larga, algo irregular, dividida en cuatro cuarteles que contienen 5,260 habitantes; de la Fábrica de Soria, 1,918; 18 haciendas con 3, 481 y 45 ranchos con 4,812.

El jefe político del Distrito, 4 Regidores y 1 Síndico, 1 Juez municipal, dependiente del Juzgado de Letras de S. Miguel de Allende; el receptor de rentas a la vez Tesorero municipal, sujeto a la Administración de Celaya; el Juez del Registro civil, ahora refundida la oficina en la Jefatura, y la Agencia de Neutla, dependientes de la Inspección de San Miguel; el Administrador local de Correos, con su Agente en Soria, y la Administración del timbre, subalterna de la de Celaya, son las autoridades y oficinas públicas el Distrito.
Tiene la Receptoría las siguientes recaudaciones: por el Estado, $26,448; por el Municipio, $7,736; por la contribución federal, $8,617 y por el Registro civil, $973 y $386 de Neutla. Las dos últimas oficinas autorizaron, respectivamente, los actos siguientes; Nacimientos 453 y 232; Esponsales, 93 y 38; Matrimonios, 64 y 49, Defunciones 347 y 136.

Chamacuero pertenece al 11° Distrito electoral de Santacruz.

Para el servicio de policía tiene 1 Comandante, 3 cabos y 14 gendarmes, que dan seguridad al Distrito compuesto de 441 kilómetros cuadrados.

Es mayor el número de indios que hablan otomí en el Distrito, que los mestizos que poseen el castellano, y generalmente todos los habitantes son católicos; pero se es de reputarse por tales a los indios, que son aquí en extremo supersticiosos. El Curato es secular y pertenece al Arzobispado de Michoacán, lo mismo que la Vicaría anexa de Soria. La iglesia parroquial, antigua y vasta construcción de franciscanos, con magníficas pinturas de MURILLO, de Cabrera y de los Juárez, colocadas en el altar churrigueresco del crucero derecho, alguna que fue trasladada a Morelia por el finado Sr. Arzobispo Arciga, y los murales de la vida de la virgen, debieran conservarse cuidadosamente; pues mucho vale el cuadro del Apocalipsis y de no menos inestimable valor son los de S José, San Cristóbal, Santa Anta, S. Joaquín, El Salvador, La Dolorosa, Santo Domingo y San Nicolás. La Capilla del Santo Entierro que está en la plaza es pésima; pero no son malos los templos de los Remedios y Santuario de Guadalupe. No es de mencionarse la Capilla de S. Agustín, ni otras de su especie, así como muchos oratorios que tienen los indios frente a sus casas, lo que llama mucho la atención principalmente en los ranchos, como el de Rinconcillo, por ejemplo. En Soria, las dos capillas son bastante buenas e inmejorables las estatuas que contienen, como que el culto fue establecido por poderosas y piadosísimas señoras.
El Estado sostiene dos escuelas de ambos sexos en cada una de las poblaciones de Chamacuero y de Neutla,  y los dueños de la Fábrica de Soria tienen, a sus expensas, las que les corresponden; pero todas son lancasterianas; siendo la asistencia inferior a la que debieran tener.

Poco es el terreno de riego en el Distrito, regular la extensión del de temporal y más la cerril; pero la agricultura es la misma porque no hay variedad en los productos. Sin embargo, dignos de todo elogio son los pobres habitantes de la población, porque la tienen llena de huertas y de hortalizas, cultivos que hacen a mano elevando el agua a diez metros, valiéndose de guimbaletes y de otros medios primitivos, allí donde el agua corre por el rio y donde son ribereños; pero donde los españoles sostienen un inmoderado monopolio. Los indios de Chamacuero son los surtidores de legumbres de las plazas del contorno, principalmente de la de S. Miguel de Allende 350,661 kilogramos de trigo, cosecha la Municipalidad en sus 25 caballerías de tierra de riego; teniendo 363 de temporal, 783 de cerril y 140 de monte. Los enseres y ganados valen $177,734 y el valor total agrícola se eleva a $582,498; siendo 43 los propietarios que pagan contribución predial por $546,632, valor fiscal registrado.

La industria local se reduce a una pequeña fábrica de cantones, 1 molino de harina, 2 fábricas de jabón y velas y 3 tenerías. En Soria está la hermosa fábrica donde el algodón se introduce de fuera del Estado para convertirlo en hilados y tejidos, moviendo la flamante maquinaria con fuerzas alternadas de agua, de vapor y eléctrica, transportándose de la última 500 caballos, desde la instalación de Chamácuaro, en el Distrito de Acámbaro. Esta fábrica tiene manifestados 2,644 husos y su cotización para el pago del impuesto como giro industrial es de $150 mensuales, que percibe el Municipio. Solamente hay en la cabecera un motor de vapor, con 45 caballos y otro de menor potencia con una centrífuga, tanto así es de reducida la industria.

Se comprende que el comercio sea un poco mejor, en razón  de haber brazos para cultivar la tierra y para fomentar  la industrial fabril, aun cuando muchos obreros pasen los días feriados en las ciudades inmediatas. Los establecimientos comerciales de Chamacuero son: 1 tienda de primera clase, 4 de segunda y 33 tendajones; 1 botica, 8 carnicerías, 1 expendio de harina, 2 de jabón, 1 de aguardiente, 1 montepío, 3 panaderías, 3 mesones y un billar. El consumo es: 22,120 cuartillos de aguardiente, 1,008 @ de azúcar, 14 cargas de arroz, 6 de café, 396 de harina, 298 de piloncillo, 8,000 fanegas de maíz, 445 de frijol, 60 de garbanzo, 114 cargas de paja, 3,396 lb de hilaza, 164 cargas de sal, 66 @ de tabaco bueno y 37 de mije, ¿no se consumen vinos buenos!, 878 vigas, 6,242 cuartillos de mezcal, 325 reses, 645 carneros y chivos; 420 cerdos que pesaron 1,840 @. No hay datos seguros para apreciar el movimiento comercial de Soria, porque todo se explota por cuenta de la Fábrica, donde se tiene tienda de raya para los obreros y positivas dificultades para obtener datos estadísticos de la negociación.
La contribución de ventas se hace por el monto del valor de manifestaciones de los comerciantes, la que sube a la suma de  $38,131.
La Estación del Ferro-Carril, en los breves momentos de pasadas, es el único punto de recreo para el público; porque en el centro, sólo en los templos hay reuniones. Neutla es un pueblo pintoresco y fértil, por estar bañado por las aguas del arroyo de su nombre, que baja desde las vertientes de la hacienda de Don Diego y sus laterales; hay un bonito puente que da entrada a la Plaza y al templo; siendo el viaducto que conduce a las calles y a las huertas de árboles frutales.
La instalación, situación y vista de la Fábrica de Soria es interesante bajo todos conceptos y por tanto debe visitarse, lo mismo que las tomas de agua de ella y del Canal Raigosa, que están casi unidas.

Pasa por el Distrito el Ferro-Carril Nacional Mexicano, desde terrenos de Rinconcillo, en el Cañón de S. Miguel, hasta dejar los de la hacienda de Guadalupe. No hay oficina telegráfica  en el lugar: el aparato del teléfono del Estado, situado en la jefatura, hace fácil la rápida comunicación, no menos que los de particulares, que son: de Cahamacuero a la hacienda de La Laguna; de La Laguna a San Juan; de San Juan a Guadalupe, y de Guadalupe a Soria. Los caminos carreteros: Chamacuero a Celaya, 25 klms; a San Miguel, 32, con vía montañosa y descompuesta; a Santacruz, 38 klms y a Apaseo, 30 klms. Hay caminos de herradura, muy directos, a Santacruz, bajando por Valencia y a Dolores Hidalgo por Ojo Zarco; para aquel se recorren 50 klms y para éste 35.



Resulta curioso que la mitad de los cargos de administración pública dependieran de San Miguel y la otra mitad de Celaya.  Cuando el autor dice que es mayor el número de indios que hablan otomí que el de mestizos que hablan el castellano, apuntala la idea de que nuestro pueblo fue un "Pueblo de Indios", dicho en el sentido histórico demográfico del  concepto.  El hecho de que el autor regatee a dichos indios la religión católica evidencia su ignorancia respecto al sincretismo que los primeros misioneros de esta región encontraron sumamente útil para evangelizar a los naturales de estas tierras.  Esas prácticas sincréticas perviven hasta nuestros días, pero no pueden, en modo alguno, calificarse como supersticiones.  No se piense que yo quiero ser falsamente original y que puse el signo "@" para indicar arrobas de tabaco y otros productos, la unidad de medida y su símbolo son sumamente antiguos.  Me gustaría saber si alguna de las tiendas y tendajones que se enumeran corresponden aún con las negociaciones que se pueden ver en la serie de fotografías de 1910. Entonces, como hoy, visitar la Fábrica de Soria es toda una experiencia, con el añadido de que la fábrica de entonces, agraciadamente, no se diferencia mucho de la que el autor conoció a principios del siglo XX.  Al igual que en la descripción de 1829, Empalme Escobedo aún no existía, por lo que la referencia al paso del  Ferro-Carril por la estación es en la cabecera municipal y como lo describe, es fama que en muchísimos lugares el paso del tren de pasajeros era todo un acontecimiento en los pueblos, casi una fiesta de unos minutos que cortaba la monotonía del lugar.  También, al igual que en 1829 el camino hacia San Miguel era más tortuoso y difícil que el de Celaya.





DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
Probablemente el origen de los primeros pobladores de Chamacuero se remonte a la época troglodítica porque, porque hay cavernas que han sido alguna vez habitadas y aún abiertas a mano, costumbre todavía existente; pues se cavan  habitaciones principalmente en los bordes de los ríos. Sin duda, a continuación del paso de esos pueblos nómades se establecieron las tribus de chichimecas mejor civilizados, porque las yácatas que se ven encumbrando en los cerros de Virela y en los de Apaseo, son construcciones regulares según su especie, y los objetos que  en ellas se han descubierto, muy notables, acusan los adelantos del tiempo de los aztecas y de los tarascos, pueblos enemigos de los otimites, al grado de creerse que los artefactos son de las tribus michoacanas, aunque sin haberse explicado las notables diferencias que los distinguen.

Era común proceder de las naciones guerreras del Anáhuac, ocupar los lugares de los vencidos, llevarse prisioneros a los defensores para ser sacrificados en los altares de los dioses, e imponer nombres a los sitios ocupados, prohibiendo el uso de los que tenían en tiempo de los vencidos; a esta  costumbre se debe la existencia de nombres tarascos en terrenos de otomíes y al contrario, así como nombres pertenecientes a otras idiomas indios.  Chamacuero, voz del tarasco que significa lugar donde se cayó el cercado, ya existía cuando D. Francisco de Velasco, Caballero Comendador de la Orden de Santiago, hermano del Viso-rey don Luis, el Mozo, por comisión de éste fundó un presidio o Villa de españoles, el día 1° de Enero de 1,572; porque habiendo causado muchísimos daños  a las poblaciones recién establecidas el indio general de los chichimecas MAXORRO, se necesitaba hacer cesar sus continuas depredaciones.  Parece improbable la tradición de que la Sra. Marquesa de Jalpa hubiera cedido el terreno para la ubicación del pueblo, sencillamente porque no existía entonces dicha señora.
Se ignora cuándo se hizo la Parroquia, pero la terminación del templo de los Remedios fue en 1,775; el santuario en 1,891; el Santo Entierro, no se sabe y S. Agustín, parece que se reedificó en 1,805.

Lo primero que se ve de la jurisdicción de Chamacuero, después de pasar S. Juan de la Vega y la hacienda de igual nombre, antes de terminar el kilómetro 370 del F-C-Nacional, es el punto del asesinato del Sr. General D. Ignacio Comonfort, Ministro de la Guerra, por el guerrillero emisario del General reaccionario D. Tomás Mejía; habiendo muerto en la emboscada, además, trece personas, entre miembros de su comitiva, oficiales y tropa. El monumento consiste en una columna de seis metros de elevación, con dos lápidas de mármol negro en el pedestal, que ya se robaron arrancándolas, en las que se leía: EL ESTADO A LA MEMORIA DEL SR. GENERAL DON IGNACIO COMONFORT,- MUERTO EL 13 DE NOVIEMBRE DE 1863.
El título de Villa de Chamacuero de Comonfort, fue expedido por el V. Congreso del Estado el 9 de diciembre de 1,874, por iniciativa del Sr. Jefe político D. Ignacio Bernal del Río.

Soria queda en el kilómetro 371 de la vía ya nombrada: hay aquí establecidas por el español D. Eusebio González, casado con Doña Emeteria Valencia, hija del rico capitalista D. Patricio, de Salamanca, cuyo capital administró, heredó y luego fomentó dos fábricas de hilados de lana y algodón, y un molino de harina. La agradable perspectiva de los edificios es interesante, y los operarios viven en calles que tienen los nombres de los amigos de D. Eusebio, y de las personas que dejaron buena memoria a la negociación.

Doña Manuela Roxas Taboada, esposa de D. Mariano Abasolo, fue hija de la población. Lo fue igualmente el Sr. Don José M. Luis Mora, historiador, publicista y diplomático distinguidísimo, muerto en Paris el 14 de Julio de 1850, cuando regresaba de Londres como ministro plenipotenciario de la República. Hábil político y fecundo polemista, sus obras "México y sus Revoluciones",  Obras sueltas y multitud de artículos de periódico, le acarrearon su justa fama.
D. Antonio Taboada, el sacrificado por los franceses por defender a su patria contra la intervención, el primo del mismo Sr. Taboada, de igual nombre, reaccionario y traidor abandonado de los suyos y muerto en Paris de inanición. D. Antonio Vergara y D. Mucio López, muertos con el Sr. Comonfort, son las personas que se han hecho más notables en el lugar.

Este apartado de historia es para tomar poco en cuenta, tanto lo que menciona de los pueblos prehispánicos, donde mezcla los horizontes históricos, como lo que repite sobre la fundación de Chamacuero y que ya hemos comentado en bastantes artículos de este espacio electrónico.  Baste decir que don Luis de Velasco, el mozo, no fue virrey sino hasta 1590. Creo que en ambos temas don Pedro González, transcribe o sintetiza la información con que se contaba en su tiempo.  Más singular me parece la mención a dos chamacuerenses de nombre Antonio Taboada, no queda claro si ambos Taboada murieron durante la intervención francesa de 1838-39 o la de  1862-67. 

Notas :González, Pedro, Geografía local del Estado de Guanajuato, Tipográfica de la Escuela Industrial Militar J.O.G., Guanajuato, 1904, Pág. 267-273.


Hay un trabajo posterior del mismo autor, redactado en específico como libro de texto y, aunque es mucho más breve, aporta datos complementarios al texto anterior.

DISTRITO DE CHAMACUERO DE COMONFORT
Al E. N-E de Santacruz, como a 25 kilómetros, está la Villa de Chamacuero, cabecera del Distrito de igual nombre, con  6,000 habitantes y 18,000 todo el Municipio. La Plaza es cuadrada y la Parroquia, antiguo convento que fue de franciscanos, está en la Plazuela, viendo para el W. En este templo hay soberbias pinturas de reputadísimos pintores, en el altar churrigueresco del crucero derecho, y en él se tuvieron los cadáveres del Sr. Comonfort y Compañeros, que fueron asesinados cerca de Guadalupe, el año de 1863.
Fueron originarios de Chamacuero la esposa de D. Mariano Abasolo, Doña Manuela Rojas Taboada y el célebre Dr. José Luis Mora, gran historiador y diplomático. Se fundó el pueblo en 1561.
La fábrica de Soria, famosa por los artefactos que hace, está en la jurisdicción, y en el pueblo abundan los pequeños obradores donde se tejen telas de lana y algodón. Las labores del campo son igualmente notables, aunque no disfrutan de agua, por pertenecer la del Río de la Laja a Soria y al canal Raygosa, por donde se conduce para Celaya. En el pueblo hay muchas huertas de magníficas limas y otras frutas, así como de buenas verduras de hortaliza.
Todo el N. y el E. del Distrito es montañoso; pues su lindero alcanza hasta el de Jalpa, hacienda de S. Miguel de Allende, que colina con él y con los de Querétaro y Apaseo. Dentro de la llanura, sólo el cerrito de Soria existe; en los que hacen margen al Cañón de San Miguel, se ven preciosos coecillos, que conservan aún parte de su interesante antiquísima estructura.

Notas: González, Pedro,  Geografía Elemental del Estado de Guanajuato, Imprenta de Braulio Acosta, Guanajuato, 1905, Pág. 48-49.

Al margen de mis aclaraciones y comentarios, quizás ociosos, leer una descripción tan añeja de nuestro municipio necesariamente nos lleva a imaginarnos aquellos tiempos,  lamentando, solamente, que estas descripciones no hayan sido más extensas. Sin embargo, cualquier dato por breve que sea nos ayuda a estructurar el conocimiento sobre nuestro pasado y nuestra historia.



Chamacuero en 1904
 
Entre los documentos del Archivo Histórico Municipal encuentro uno que llamó mi atención no sólo por su contenido sino por su formato, es grande, comparado con los papeles "tamaño carta", o más pequeños, que conforman este acervo, mide cincuenta centímetros de ancho y ochenta de alto, a la letra empieza a decir lo siguiente:
Por la forma en que se va planteando el escrito, se percibe que es el resumen de varios documentos o de varias acciones que van colocándose en contexto para pasar a lo importante, se intuye por lo dicho en este documento que todos los ayuntamientos habían conformado su Milicia Nacional local, excepto el nuestro.   Cabe recordar que para julio de 1821 ya se había promulgado el plan de Iguala, aunque no se había consumado la Independencia de México. Para ese entonces, también, Anastasio Bustamante, quien conmina a la creación de la Milicia Nacional Local en Chamacuero, ya se había sumado al plan de Iguala. No hay modo de comprobarlo, pero no es aventurado decir que Bustamante se sumó a dicho plan antes que nadie.  Esta situación particular provoca la ambigüedad con que el documento expresa:  "Siendo más conforme a las actuales circunstancias, al servicio de la Patria, y al sistema que actualmente nos rige el establecimiento de la Milicia Nacional local…"   Parece haber una intención  de justificar la formación de la Milicia. Pero no se crea que el bando en cuestión fue emitido por Bustamante, el Bando a que se hace referencia fue la "Real orden del 24 de Abril de 1820 mandando que se establezca la Milicia nacional", publicado en España, esto hay que entenderlo como parte de los sucesos a partir de la reinstauración de la Constitución de Cádiz en la Metrópoli.
Llama la atención que se transcriban muchos artículos del bando, más no el primero, este decía:

"Artículo 1° Por ahora solo se establecerá la Milicia nacional local en las capitales de provincia y de partido, y en los demás pueblos cuyos ayuntamientos la pidan".
Ateniéndonos a lo dicho en el primer artículo, un poblado pequeño como el nuestro, que no era capital de provincia ni de partido, no estaba obligado a crear un cuerpo de Milicia Nacional local.  Ignoro si alguna disposición posterior contradecía este primer artículo, si así fue, se comprende que no se incluyera, pero yo malicio que Bustamante tenía un interés particular en la creación de esta milicia en todos los municipios del Estado.

Cuando en el segundo artículo se habla de "Todos Español, desde la edad de 18…", no debe pensarse que hace referencia a los nacidos en la península sino a éstos y a sus descendientes, así tuvieran ocho o diez generaciones en América.  Entre los documentos de la época que he podido leer, todavía no encuentro ninguno en donde se refieran a alguien como criollo. Todos eran, españoles, indios o castas.   En los registros parroquiales de la época colonial, en los libros de bautizaos,  se les llama españoles aún a los niños que se están bautizando y  que son hijos de otros también llamados españoles. Insisto, nunca se distingue si son peninsulares o criollos.

Por el tercer artículo nos percatamos que en nuestro pueblo no se habían conjuntado ni el mínimo de veinte milicianos para formar una Escuadra.

De esta parte de Obligaciones e Instrucción se comprende que la Milicia Nacional local eran un cuerpo municipal, prácticamente autogestivo, pues quien quisiera integrarse debía aportar su uniforme, los empleos de oficiales serían solventados por al ayuntamiento y se intuye que el resto de los milicianos no recibirían paga. 
Siendo así las condiciones no me sorprende que Chamacuero no se haya dado prisa en formar su Milicia Nacional local.

Previo a las normativas para la instrucción venía el siguiente párrafo ( dentro de este contexto independentista, se comprende que se haya suprimido):
"Por punto general en los pueblos donde haya gobernador militar con nombramiento Real, será este primer jefe nato de estos cuerpos"

El juramento también tiene un pequeño cambio, el original, de Abril de 1820 dice exactamente lo mismo, salvo que el documento nuestro agrega "Interin se establece la del imperio Mexicano; y el original agrega  "ser fieles al Rey, custodiar su persona…"     Es decir que, Bustamante no tuvo empacho en acomodar la Real orden, a su real conveniencia.

El hecho de jurar custodiar y defender la Persona del Rey no es de sorprender, El plan de Iguala muy claramente habla de

"4º…. Será su Emperador el Señor D. Fernando 7°. y no presentándose personalmente en México dentro del término que las Cortes señalaren a prestar el juramento, serán llamados en su caso el Serenísimo Señor Infante D. Carlos; El Señor D. Francisco de Paula, El Archiduque Carlos, u otro individuo de casa Reynante, que estime mas combeniente el Congreso. Establecer una monarquía encabezada por Fernando VII. 
Aunque como sabemos, el propio Miguel Hidalgo, aunque haya sido como estrategia, vitoreaba a Fernando VII.

En esta última parte debo confesar que me parece todo un enredo la provisión de armas para la futura milicia, se aclara que no se tiene constancia de haberlas recibido, pero a la vez se puntualiza  que esto no significa que las haya costeado el ayuntamiento de Chamacuero, no sin hacer una declaración más que socializante de que los bienes de la nación lo son de todos.
Pero antes es muy de llamar la atención cómo se menciona que se debe instalar la Milicia Nacional local, con arreglo a la constitución "Que hasta ahora debe adoptarse, siempre y cuando no se oponga a nuestra libertad y futura libertad".  

Entiendo yo que, como no nos hemos declarado independientes y, mucho menos elaborado nuestra propia constitución, seguiremos usando la que está vigente, siempre y cuando no vaya en contra de nuestra libertad y futura libertad.  Pese a todo me parece una excelente forma de no comprometer ni la futura independencia ni las presentes circunstancias. Sin embargo nos da una idea del periodo, un tanto ambiguo en que la independencia era inminente y se tomaban medidas acatando las disposiciones vigentes, pero considerando el cambio que ya se avecinaba.

Debo confesar que no sé si el asunto de los maíces se colocó para aprovechar el tamaño del pliego, porque mi intuición no alcanza a ligar dicho tema con la Milicia Nacional.

Por su tamaño este documento debió estar exhibido en alguna parte, conminando a los habitantes a integrarse a la Milicia Nacional Local.

En el mismo apartado donde está este documento hay otro más breve que parece ser el original transcrito al final del oficio que hemos comentado y que transcribimos abajo de estas líneas

En este momento no sé decirle, amable lector, si se formó la Milicia Nacional de San Francisco Chamacuero, pero dudo que así haya sido; en esa fecha faltaban unas cuantas semanas para la consumación de nuestra independencia y el plan de Iguala ya mencionaba la creación del Ejército de las Tres Garantías, lo cual, supongo, habrá dejado sin efecto la Real orden del 24 de abril de 1820.

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Bibliografía sobre el Municipio de Comonfort

Chamacuero en la época prehispánica


Don Francisco Velasco



Información y documentos sobre el Chamacuero virreinal


El paso del ejército insurgente


José Ignacio Camargo e Iriarte


Problemas entre Hidalgo y Allende
Llegada de los conquistadores al Valle de Chamacuero
El insurgente Pedro Taboada Camargo

Los familiares de los insurgentes de Chamacuero

Sobre el poblamiento europeo de Chamacuero
Merced de Tierras a doña Leonor de Alvarado

Reclamo de don Blas de la Cuesta
Primera parte, de los orígenes al movimiento independentista
Segunda Parte, del Chamacuero independiente al presente
Documento sobre el maltrato a los Naturales, 1716
 
La Gaceta Imperial de México fue una publicación de la época colonial que podría equivaler al Diario Oficial de la Federación, en la edición extraordinaria del 27 de noviembre de 1821, se detalla el proceso por el cual habría de elegirse el nuevo Congreso Constituyente del México Independiente, todavía con el gusto por la consumación de tan largo y significativo proceso y, sobre todo, sin presgiar cuan convulso habría de ser el siglo XIX para nuestro país, el documento da pautas precisas para el procedimiento de elección y además da las fechas en que se deberán celebrar estos procesos.  Para no transcribir toda la Gaceta, podemos resumir el proceso como sigue:

1.- El 16 de diciembre de 1821 se publica un bando en todos los pueblos que tengan ayuntamiento para que el 21, los habitantes acudan a nombrar electores.
2.-El 21 de diciembre se elige a electores, esto es, los habitantes emiten su voto hacia la persona que consideren debe ser seleccionada como elector.
3.-Los electores designados se reunen el dia 24 de diciembre y nombran entre ellos un nuevo ayuntamiento, el cual toma posesión de su cargo ese mismo día.
4.-El dia 27 el ayuntamiento nombra un elector de Partido.
5.-Este elector acude a la cabecera de partido y, junto con los demas electores de partido eligen un Elector Provincial el día 16 de enero de 1822.
6.-Los Electores Provinciales se reunen en la capital de la provincia el 28 de enero y nombran a los Diputados al Congreso.

Hay que destacar que si la junta provisional gobernó la nación a partir del 27 de septiembre de 1821, fue muy expedita en redactar este documento y distribuirlo a toda la nación. Además, el método descrito es bastante democrático y representativo.  Usted, amable lector,  se preguntará dos cosas: si este procedimiento se llevó a cabo  de manera tan organizada como se especificaba y por qué menciono un documento de carácter federal en este espacio.

Para responder ambas cuestiones debo decir que en el Archivo Histórico Municipal existe un documento que detalla cómo se llevó a cabo este proceso en nuestro pueblo. Aunque tiene el formato de un solo cuadernillo, consta de cuatro actas que a continuación transcribo y comento.


El acta nos permite intuir parte de los procedimientos electorales de aquel entonces, tanto el nombramiento de los escrutadores, la hora del cese de las votaciones y la reconvención a los republicanos nos facilitan imaginarnos el transcurso de aquel día. Por otra parte, el hecho de que quienes recibieran mayor número de votos fuesen los descendientes del hombre más acaudalado de la época es un reflejo muy interesante de la forma en que se consumó nuestra independencia, un gran cambio con la intención de que nada cambiara.
Los electores designados por el voto popular se reunieron el 24 de diciembre y prevaleció su deber cívico antes que el festejo navideño, si bien, hicieron una pausa para acudir a misa. Como era de preverse el puesto de alcalde recayó en don Antonio Rojas Taboada, llama mi atención el cargo de Síndico Personero designación que ha dejado de utilizarse hoy en día. Además del buen ambiente que reinaba, el acto debió terminar "con la mayor pas y armonía", porque como ya hemos dicho estaban a punto de celebrar la Navidad.
Debe haber sido emotivo el momento del repique de campanas y los abrazos que habrán estado llenos de buenos propósitos y nobles ideales. 
En esta última se detalla la elección del elector de Partido, sin embargo, por alguna razón los miembros del ayuntamiento debatieron sobre sí su elector debía acudir a la Cabecera de Partido (la ciudad de Celaya) o ir directamente a Guanajuato como elector provincial. Cumpliendo su deber y tratando de aclarar el punto, el secretario leyó varias veces el artículo tercero de la Gaceta Imperial Extraordinaria, mismo que reproduzco junto con el artículo cuarto
Esperando que no haya tenido usted que leerlo varias veces, le quedará claro que nuestras autoridades se extralimitaron un tanto, mandaron a nuestro Elector de Partido hasta Guanajuato, como si fuera un elector de Provincia. No he encontrado actas que nos refieran si el señor don Pedro Sánchez, se presentó en Guanajuato directamente, con el poco convincente argumento de que su ayuntamiento había votado y decidido que así debía ser.
Salvo esta situación, el proceso se llevó a cabo puntualmente como estaba indicado, respetando fechas y procedimientos.
Este documento me parece una especie de acta de Nacimiento del Chamacuero Independiente, o al menos de su administración. El espíritu incluyente de la convocatoria que  provocó este proceso es congruente con una idea de renovación muy propia de una patria que se juzga renacida. 

Horas más tarde de la sesión anterior se tomó Juramento a los integrantes del nuevo Ayuntamiento y estos tomaron posesión de sus cargos. Existen ciertas contradicciones en el manejo de la presencia del Alcalde primero Antonio Rojas Taboada, primero se menciona que permaneció en Méjico hasta principios "de este mes" ? después se menciona que se le recibió juramento y a final de todo, firma el acta. Creo que todo obedece a que las actas suelen redactarse, o pasarse en limpio tiempo después de celebrada la sesión, todo puede resumirse a que el 24 de diciembre de 1821, Antonio Rojas Taboada estaba fuera de Chamacuero.


Esta es una ampliación del acta anterior, con las firmas correspondientes, tanto en el acta anterior como en esta llamó mi atención el juramento de los funcionarios de "defender el Misterio de la Concepcion en gracia de Maria Santisima", algo que no menciona la multicitada Gaceta Imperial Extraordinaria, pero que fue añadido en nuestro pueblo y quizá en muchos otros.

Proceso electoral en el Chamacuero Independiente

Oficios de la Alcaldía del Chamacuero Independiente

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Oficio de Anastasio Bustamante
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Semblanza de José María Luis Mora
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Época Memorable (Epidemia de 1833)

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El funesto paso de Ignacio Comonfort
Empalme escobedo en el centenario de la Revolución

Historia de un busto de mármol

Listado de presidentes municipales desde 1932

Los Barrios de Chamacuero

El Gobernador Melchor Ortega Camarena
Atentado al Presidente Emilio Portes Gil
Efemérides de Chamacuero
Oficio dirigido a Agustín de Iturbide
El Dr. Mora a través de sus escritos

La inundación de 1998
Chamacuero en 1904
Chamacuero en 1829
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Oficio en las postrimerías de la Guerra de Independencia 1694
Artesanías
 
Ignacio Comonfort
EL REGRESO Y LA INTERVENCIÓN FRANCESA

El expresidente tuvo mucho tiempo para analizar las consecuencias de su conducta, habrá llegado a imaginar que por querer conciliar provocó una guerra más terrible que la que la aplicación de la Constitución hubiera provocado.

Comonfort radicó en Nueva York y, cuando consideró que su regreso a México era posible, se trasladó a Nueva Orleans; a mediados de 1859 ofreció a Juárez sus servicios como militar para apoyar la causa liberal. Juárez no tomó en cuenta su solicitud y, un tanto por el desencanto, el expresidente partió a Europa, regresó a Estados Unidos  a principios de 1860.

Terminada la Guerra de Reforma, en 1861  envió una carta al congreso que fue mal recibida por éste y cerró la posibilidad de su regreso a México por dicha vía.  Comonfort entró en comunicación con Santiago Vidaurri, en ese momento gobernador de Nuevo León, éste vio con simpatía el regreso del expresidente y le facilitó el acceso a su estado. El tránsito no estuvo exento de penalidades pues por todas partes había partidarios de apresarlo y llevarlo a Juicio, pero Vidaurri inició una serie de comunicados con el presidente Juárez donde uno insistía en la amnistía para el expresidente y otro en la necesidad de hacerlo prisionero.

Ante la inminencia de una invasión extranjera el Presidente optó por declarar la amnistía para Comonfort, no tanto por deferencia a éste sino para no crear un conflicto con el Gobernador de Nuevo León y comprometer su apoyo contra los invasores.  Comonfort fue designado Comandante de los Ejércitos del Norte, posteriormente fue nombrado Comandante del ejército del Centro que apoyaría al Ejército de Oriente, al mando de González Ortega quien tenía a su cargo la defensa de la ciudad de Puebla. Como sabemos la ubicación estratégica de Puebla la convertían, en aquellos años, en un punto clave para la defensa de la Ciudad de México. Luego de la célebre batalla del 5 de mayo de 1862, casi un año después los invasores atacaron nuevamente esta ciudad.  Aunque se rindió con honores y tras una resistencia heroica, González Ortega acusó a Comonfort de no haberle brindado el apoyo que requería.

Al margen de todas las interpretaciones y análisis históricos que puedan hacerse, lo cierto es que los propios franceses aseguran que no había nada que Comonfort pudiera hacer por González Ortega, desde el momento en que este último decidió atrincherarse en Puebla. El 8 de mayo de 1863, Comonfort enfrentó con su ejército a los franceses en San Lorenzo Almecatla, Pue., padeciendo, quizás, la única derrota en su larga carrera militar.  Pese a las críticas de González Ortega el presidente Juárez felicitó a Comonfort por su desempeño en combate, aunque le aceptó la renuncia como  Comandante del ejército del Centro.
Hoy regreso al personaje epónimo de nuestro pueblo y nuestro municipio. Perdón por la palabra dominguera, epónimo es un adjetivo que designa a quien da nombre a un lugar (o también una época).  El General Ignacio Comonfort es, como pocos personajes, un hombre al que se necesita estudiar bastante para valorar sus acciones con ecuanimidad. A muchos de los chamacuerenses/comonforenses nos parece un despropósito haberle añadido el nombre de Comonfort al pueblo que desde mediado del siglo XIV llevó el nombre de Chamacuero. Muy temprano, en nuestra infancia o adolescencia aprendemos que nuestro pueblo lleva el nombre de Comonfort debido a que en el siglo XIX este personaje fue asesinado en el territorio de este municipio. Crecemos sin entender si esta designación es un castigo impuesto desde afuera (por el gobierno estatal)  o una disculpa sugerida desde adentro (por el gobierno municipal). Como quiera que realmente haya sido no es ningún motivo de orgullo recordar que tuvo que ser aquí, en nuestro territorio, donde este hombre vino a perder la vida. Sobre todas estas reflexiones volveremos más adelante, por ahora convienen empezar por el principio.

NACIMIENTO

Algunas biografías aseguran que nació en Amozoc, Puebla, el 12 de marzo de 1812, otras fuentes afirman que nació en Puebla, pudiendo referirse al Estado o a la Ciudad Capital. A final de cuentas Amozoc dista escasos quince kilómetros del centro de  la ciudad de Puebla. Para más singularidad varias fuentes citan como documento original una copia certificada de su acta de nacimiento obtenida el 11 de mayo de 1864. ¿Para qué se obtuvo un acta de nacimiento cuando el General ya había muerto? y ¿Cómo existe un acta de nacimiento de un personaje nacido en 1812 cuando el Registro Civil se instituyó hasta 1857, curiosamente cuando Comonfort era Presidente de la República? Como para estas preguntas no tengo respuestas le comento amable lector que la fe de Bautismo de nuestro personaje no está en la parroquia de Santa María de la Asunción en Amozoc, sino en el archivo de la Parroquia del Sagrario Metropolitano de la ciudad de Puebla, en el libro de Bautizos de españoles y el registro correspondiente dice:


Al margen: José Ignacio Gregorio Comonfort
En la ciudad de los Ángeles a doce de marzo de mil ochocientos doce años. El presbítero D. Máximo Barragán con licencia de los señores curas del Sagrario de esta S.Y.C. Bautizó solemnemente a José Ignacio Gregorio que nació en el mismo día: hijo legítimo de don Mariano Comonfort, subteniente del Batallón de Izúcar; y de doña María Guadalupe Ríos; fue su padrino el Teniente Coronel don José Segundo López Cordero, todos españoles y vecinos de esta ciudad y feligresía  al cual hizo notorio el parentesco espiritual que contrajo y la obligación que tiene, y lo firmó con el teniente de Cura.
Máximo Barragán                                             Mariano Goya

Como es evidente, según este documento ambos padres y hasta el padrino eran vecinos de la ciudad de Los Ángeles, es decir Puebla. No se menciona Amozoc. No sé si soy demasiado suspicaz pero hay algo muy raro en este registro. Como habrán notado quien realiza la ceremonia del Bautizo es un sacerdote ajeno a la parroquia, que recibe el permiso de los curas de dicho Sagrario para realizar la ceremonia. Por ello inusualmente el registro está redactado en tercera persona.  Esto no era común, pues era propio de familias pudientes que, además tenían un pariente sacerdote. Lo que me parece inusual es que el sacerdote Máximo Barragán haya estado disponible el mismo día que nació el  infante José Ignacio Gregorio. Creo que la fecha de nacimiento es incorrecta, quizá nació unos cuantos días antes. O igualmente la familia Comonfort era muy activa y organizada y pudieron llevar a buen término el parto, conferenciar con el Sacerdote externo al sagrario y con el Padrino, que además era teniente coronel y conjuntarlo todo para realizar la ceremonia del bautismo el mismo día. No digo que sea imposible pero parece poco probable y con ese orden de sucesos más complejo sería hacer todo esto el mismo día si, además, el parto ocurrió en Amozoc.
Hablando con más seriedad, no dudo que existan documentos que demuestren que el General Comonfort nació en Amozoc, pero, por el momento no tengo conocimiento de los mismos.
PRIMEROS AÑOS

Se dice que el niño Ignacio pasó sus primeros años en la casa paterna en el centro de Puebla y la hacienda de la familia en Izúcar (otra vez se nos escapa Amozoc). Fue inscrito en el Colegio Carolino de Puebla, pero no pudo terminar una carrera debido al fallecimiento de su padre, acaecido en 1828.  Aunque administró con eficiencia los negocios familiares, en 1832 dio inicio a su carrera política, al sumarse a la rebelión de Antonio López de Santa Ana contra Anastasio Bustamante. Fue nombrado capitán de Caballería, obviamente del bando rebelde, y en tal grado participó destacadamente en el sitio de Puebla y en acciones en el entorno de la Ciudad de México.  Esto es relevante porque, en contraposición de todas las opiniones negativas que suelen hacerse acerca de Comonfort, es importante destacar que su desempeño como militar siempre fue sobresaliente. Terminado este movimiento, y ya depuesto Bustamante, Comonfort fue nombrado Comandante Militar en Izúcar, ahora sí por el gobierno en turno, pronto tuvo ocasión de entrar en acción: Mariano Arista se levantó en armas contra el nuevo gobierno e Ignacio Comonfort debió alistar la defensa de Izúcar. No obstante contar sólo con 300 hombres se dispuso a resistir e hizo frente a uno de los generales de Arista que contaba con 2,000 hombres; ante tal resolución el general desistió de su ataque a dicha plaza. Posteriormente, Comonfort acudió con su regimiento a la defensa de la ciudad de Puebla, el combate duró siete días pero Puebla no cayó en poder de los rebeldes.
LA REVOLUCIÓN DE AYUTLA
A pesar de la buena impresión que causan, o al menos me han causado a mí, las acciones de Comonfort hasta este momento, sería muy difícil que hubiera trascendido en la historia de nuestro país sólo con este desempeño.  Se puede decir que en este punto da inicio la parte más importante de su ejercicio público. 
Hacia principios de 1854 Santa Anna gobernaba el país por onceava ocasión y a nadie sorprenderá que su gobierno, no sólo ineficiente sino profundamente corrupto, generara un enorme descontento. En marzo de 1854 se proclamó el Plan de Ayutla en dicho lugar, este plan proclamaba la destitución de Santa Anna y diversas acciones tendientes a reorganizar el país.  En respuesta, Santa Anna se dirigió a Acapulco para sofocar la insurrección. Ignacio Comonfort se atrincheró en el fuerte de San Diego y resistió, con 600 hombres, los ataques del goernante. Siendo un hombre de probada honestidad, más fácil le fue resistir el cañonazo de  cien mil pesos con que el dictador pretendía sobornarlo para abandonar la lucha y traicionar a los demás rebeldes. Viendo Santa Anna la ineficiencia de sus ataques decidió regresar a la ciudad de México. En tanto, en el mes de junio Comonfort partió a los Estados Unidos, en busca de apoyos. Regresó a Acapulco en diciembre con muchos recursos en armas, municiones y dinero, dirigiéndose a Michoacán para extender el movimiento.  Desde mediados de 1855 sugirió a Benito Juárez, que en ese momento  se encontraba en Estados Unidos, a que se incorporara al Plan en Acapulco. Así sucedió y Juárez llegó a este puerto en Julio del mismo año.  La revolución se generalizó al grado que en agosto de 1855, el dictador renunció por última vez a la presidencia y en octubre fue nombrado presidente interino el General Juan Álvarez.  Con este movimiento llegaron al poder algunos de los más enconados liberales de aquella época junto con Ignacio Comonfort que, siendo liberal se destacaba más por su moderación y por su, ya mencionado, espíritu conciliatorio.



Durante su mandato se promulgó el Reglamento de la Libertad de Imprenta o Ley Lafragua, 29 de diciembre de 1955.

El decreto que suprimía la coacción civil de los votos religiosos, 26 de 1856.

El decreto que suprimió la Compañía de Jesús en México, 7 de junio de 1856.

Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas Propiedad de Corporaciones Civiles y Eclesiásticas o Ley Lerdo, 25 de junio de  1856.

Ley Orgánica del Registro del Estado Civil, 27 de enero de 1857.
Constitución Política de la República Mexicana, 5 de febrero de 1857.
Ley sobre derechos y obvenciones parroquiales o Ley Iglesias. Abril 11, 1857.

Como seguramente ya había usted notado, amable lector, la constitución de 1917 y  la de 1857 se promulgaron el mismo día.

Al hacer la mención de estas leyes no estoy asegurando, ni sugiriendo que todas se deban a la iniciativa ni al impulso de Ignacio Comonfort, pero si, como ha trascendido, hubiese sido pusilánime, tibio o, como algunos aseguran conservador, no hubiese permitido todos estos cambios en la legislación del país.

La entrada en vigor de estas leyes no fue un acontecimiento suave en modo alguno, los sectores que consideraron afectados sus intereses no dudaron en oponerse y en promover alzamientos, en particular en los estados de Puebla, Jalisco, Guanajuato y Oaxaca.  Comonfort respondió combatiendo a los alzados, sin embargo la benevolencia fue el sello distintivo de su respuesta militar.  Si aquí hubiese terminado su presidencia, hubiera trascendido como un gran presidente. Se destacarían como un mérito su capacidad conciliadora y el progreso que impulsó en el país, así como su apoyo a las reformas liberales y la Constitución de 1857. Pero…


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Sin embargo, en esos cambios de dirección tan propios de la época de Santa Ana, Comonfort apoyó un levantamiento en su contra, con la rendición vino la separación de su cargo como Comandante en Izúcar, lo que lo llevó a retomar los negocios familiares.

En 1838 fue nombrado Prefecto y Comandante de la región de Tlapa, hoy estado de Guerrero, pero en aquél entonces parte del estado de Puebla. Si usted, amable lector, buscando información sobre su municipio ha encontrado este lugar, probablemente se haya preguntado por qué una región del estado de Guerrero honra al expresidente Comonfort. Sin que yo haga uso de ninguna ironía, puedo afirmar que el agregado de su apellido a dicho municipio es sobradamente merecido.

Durante su administración como prefecto consiguió muchas mejoras para ese pueblo: escuelas, edificios públicos, el proyecto y buena parte de la construcción de una carretera hasta Ometepec, crucial por el aislamiento geográfico de Tlapa. Se dice que su administración fue tan eficiente y honrada que, por primera vez en su historia, hubo un sobrante en la tesorería del poblado. Cuatro años después, cuando consideró Tlapa encaminado al progreso renunció a su cargo.

Dos años estuvo retirado de la vida pública, sin embargo, por diferentes circunstancias, todas originadas en las constantes revueltas del periodo Santanista, los pobladores de Tlapa solicitaban insistentemente el regreso de Ignacio Comonfort a la administración de ese lugar.  Este aceptó por recomendación de Juan Álvarez y, aunque esta vez desempeñó su papel durante dos años, continúo las labores en beneficio de este poblado, posteriormente llamado Tlapa de Comonfort. 

Se considera que tuvo un papel digno durante la intervención de los Estados Unidos en nuestro país (1846-1848). Sin embargo, como ya sabemos, en esa negra etapa de nuestra historia todo, aún esfuerzos más heroicos, resultaron infructuosos. Aun así es de destacar que participó en las batallas de Chapultepec y Molino del Rey junto a Nicolás Bravo.

Desde su renuncia a la prefectura de Tlapa Comonfort había sido nombrado constituyente en un par de ocasiones, sin que llegara a desempeñar esas funciones. En el periodo que va de 1848 a 1853, desempeñó varios cargos y fue senador durante un periodo y diputado en otro, ahora sí entrando en funciones. Tenía fama de gran mediador y gran conciliador, en muchas ocasiones este talento fue utilizado por sus superiores para resolver conflictos.

En 1851 fue nombrado administrador de la Aduana de Acapulco, no sólo dirigió un estudio del Código de Señales Portuarias, colocó a personas honestas en los puestos más importantes y logró, nuevamente con su eficiente y honesta administración, que los ingresos de esta aduana, durante los tres años de su gestión pasaran de 60,000 a 200,000 pesos anuales.
EL AUTOGOLPE DE ESTADO

El presidente interino Ignacio Comonfort ganó las elecciones y fue declarado presidente electo el 13 de Julio de 1857,  asumió el cargo, ahora como Presidente Constitucional, el 1 de diciembre de 1857. Se dice que ganó con mucho margen las elecciones, esto habla, por supuesto de su buena gestión en la Presidencia. Muchos habrán pensado que, si como sustituto hizo muy buen papel, como Presidente Constitucional lo haría todavía mejor. Pese a lo anterior y a su innegable popularidad la situación en el país era extremadamente tensa, dada la entrada en vigor de la Constitución de 1857 el 16 de septiembre de dicho año.  Se rumoraba con insistencia sobre un inminente levantamiento de los sectores conservadores. Baste decir que la constitución había sido "excomulgada" y de paso aquellos que la juraran (muy al estilo de la excomunión de los primero insurgentes).
Sin embargo hacia principios de diciembre dicho levantamiento continuaba en rumores. Del mismo modo, se extendía la idea, promovida por ciertos sectores, de que la Constitución del 57 no era lo más apropiado para el país, no al menos en las circunstancias de ese momento. Se ha dicho que la intención de Comonfort era aplicar las reformas liberales de una forma muy gradual y que su desapego a la constitución era creciente. También se cree que temía que la aplicación irrestricta de la nueva legislación provocara sangrientos conflictos en todo el país. Ambas ideas, sin que se hayan demostrado, sí coinciden con su actuar siempre conciliador. 
A los oídos del Presidente llegó la noticia de un levantamiento orquestado, entre otros, por Manuel Payno, Juan José Báez y Félix Zuloaga. Fiel a su actitud conciliadora los mandó llamar, éstos, con franqueza casi cínica le expusieron la necesidad de derogar la Constitución, aduciendo que era imposible gobernar aplicando sus leyes. Dada la actitud de Comonfort, parece ser que, tras de mucho dudarlo, encontró útil la conspiración que le permitiera suspender la Constitución liberal de 1857 e hizo sugerencias a los futuros alzados para facilitar el éxito de la revuelta. El 17 de diciembre de 1857 Félix Zuloaga se pronunció con el que sería llamado Plan de Tacubaya; en este documento básicamente se desconocía la constitución de 1857 y se reconocía a Comonfort como presidente. No muy convencido y entre un mar de dudas, Comonfort se adhirió al plan el 19 de diciembre. Pero nada sucedió como él, en su afán de encontrar soluciones pacíficas, habrá imaginado para sumarse a semejante plan. Además, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia fue puesto en prisión.
Para el 11 de enero de 1858, Zuloaga modificaba el plan y desconocía a Comonfort como presidente, proclamándose a sí mismo como General en Jefe de los sublevados. El presidente quiso hacer frente a los rebeldes pero no tuvo éxito, salió de Palacio Nacional el 21 de enero, no sin antes haber liberado a Juárez de prisión y permitirle dirigirse a Guanajuato.  Como Presidente de la Suprema Corte de Justicia correspondía a Juárez asumir la presidencia, esto no fue aceptado ni permitido por los conservadores, quienes impusieron a Zuloaga como presidente de facto.  Comonfort se dirigió al exilio en los Estados Unidos y el país se sumió en lo que se conocería como la Guerra de Reforma. Ninguno de los que percibían  la inminencia de un conflicto armado entre liberales y conservadores imaginó que éste se prolongaría por tanto tiempo y resultaría tan enconado y sangriento.  Como se ha dicho, Comonfort necesitó muy poco tiempo para percatarse de su error y tuvo muchos años para arrepentirse y lamentarse de lo hecho, máxime si llegó a percibir la forma en que uno y otro bando le acusaban de ser el responsable de tan tremendo conflicto.

Se ha dicho, con cierta mofa, que la madre de Comonfort influyó en él para que renegara de la Constitución del 57, argumentándole su obligación hacia los preceptos religiosos; aunque así hubiera sido, la responsabilidad de sus actos compete solamente a Ignacio Comonfort y, hasta donde sabemos, así lo asumió siempre, no se sabe de escrito alguno en donde haya dicho: "Yo no quería rechazar la Constitución pero mi mamá me obligó". Siendo así, achacarle cualquier responsabilidad a la Señora Ríos o  la relación entre ambos, no es más que una malintencionada y bastante ruin conclusión tendiente a denostar al expresidente. Nadie puede justificar el autogolpe de Estado, y el peso de semejante error perseguirá la memoria de nuestro personaje para siempre pero ¿aporta algo inmiscuirnos en la relación del expresidente con su madre y el carácter de ésta?

MUERTE

Con la toma de la ciudad de Puebla, los franceses pudieron avanzar a la capital del país. El presidente Juárez movió su gobierno a la ciudad de San Luis Potosí, en este lugar Ignacio Comonfort fue nombrado Ministro de Guerra y jefe del Ejército de Operaciones, este último cargo le creaba la encomienda de organizar un ejército que operaría en el Bajío. Luego de conferenciar con el Presidente en San Luis Potosí, Comonfort partió hacia Querétaro; en uno de los últimos tramos murió de muchas maneras diferentes.  Bueno ya sé que esto no es posible pero hay demasiadas versiones acerca de lo ocurrido, en ellas varían tanto las circunstancias como los autores materiales, aunque más adelante transcribiremos estas versiones, por lo pronto compartimos la ilustración de un semanario francés llamado Le Monde Ilustré. No sólo la bien lograda ilustración hecha mano de la fantasía, la nota que acompaña la imagen también lo hace, en su edición del 9 de enero de 1864 nos dice:
Expedición de México

MUERTE DE COMONFORT
Las noticas que recibimos de México siguen siendo dolorosamente satisfactorias. Los progresos del general Bazaine son rápidos y los Indios, llenos del terror que les inspira el gobierno de Juarez, vienen a todas partes en ayuda delas tropas francomexicanas. Las contraguerrillas se organizan de todas partes para dar caza a los saqueadores, y el general Comonfort acaba de morir en una emboscada del orgulloso Tromoro  quien destruyó al mismo tiempo su escolta de caballería.

Los detalles que nos han llegado sobre la muerte del expresidente de México quien había sido uno de los más firmes aliados de Juárez, tienden a probar que la discordia existe entre los jefes mexicanos y que Comonfort representaba un partido que no conocíamos, porque su partida de San-Luis de Potosí, tuvo lugar con todos los síntomas de una ruptura entre él y Juárez.
Esto es lo que nos manda a este respecto nuestro corresponsal:

En la hoja de diligencia de San-Luis, número 118, todos los lugares habían sido reservados a nombre de E. Canedo; Comonfort y sus ayudantes de campo la llenaron.
En San-Miguel, ellos tomaron un vehículo particular que escoltaba un destacamento de 80 hombres. A la salida de Celaya, entre los molinos de Sarabia y Chamajuero, el vehículo fue rodeado por 200 partisanos emboscados y Comonfort cayó muerto en la primera descarga. M. Canedo solo pudo regresar a Celaya.
Se ha encontrado dentro del portafolio del general Comonfort tratados sobre Guanejato y Gueritaro por un valor de treinta mil piastras, papeles de gran importancia y un plan de campaña.

Otras versiones:

"Cuando Comonfort marchaba del pueblo de Chamacuero -que hoy lleva su nombre- a Querétaro, fue sorprendido por hombres al mando de los hermanos Troncoso que, aunque militaron bajo las órdenes del general conservador Tomás Mejía, saqueaban y robaban por su cuenta, y precioso botín debió parecerles el ministro de Guerra de Juárez al que atacaron, partiéndole la cabeza de un machetazo" (Comonfort y la intervención francesa).

"el 8 de noviembre salió de Querétaro rumbo a San Luis Potosí, en compañía de algunos oficiales, pero el 13 del mismo mes, en el camino a Celaya fue atacado por una guerrilla al mando de Sebastián Aguirre, donde Comonfort fue herido de muerte. Al día siguiente fue conducido al pueblo de Chamacuero, Gto., donde murió" (13 de noviembre de 1863, Fallece Ignacio Comonfort, SEDENA).

"Ignacio Comonfort falleció el 13 de noviembre de 1863 en Chamacuero. Murió a consecuencia de una herida mortal provocada por el ataque de una banda de malhechores de San Juan de la Vega en su camino a Santiago de Querétaro, ciudad a la que protegía. Fue sepultado en el panteón de San Fernando" (Puebla de Los Ángeles, Ignacio Comonfort).

"Morir en combate significaba su vindicación: el momento llegó en una emboscada el 13 de noviembre, cuando la filosa lanza de un guerrillero enemigo partió en dos su corazón.
El golpe fue tan violento que lo derribó del caballo. El frío metal atravesó su pecho. Agonizó con su espíritu en la más absoluta calma. La herida moral abierta desde 1857 cicatrizó al fin con su muerte. Camino de San Luis Potosí a Guanajuato, en el molino de Soria cerca de Chamacuero, la Patria lo había redimido" (Relatos e historias de México).


"Al hacer un recorrido, muy confiado y solamente con una escolta de cien soldados, yendo del Molino de Soria a Celaya el día 13 de noviembre de 1863, fue atacado por una numerosa partida de bandidos al mando de un tal Sebastián Aguirre que se decía conservador, y herido de muerte de una lanzada que según aseguraron le dio el propio Aguirre, cuando Comonfort se defendía con valor, el general, trasladado a Celaya rápidamente, expiró en el camino" (México Siglo XIX).

"En Chamacuero, Guanajuato, Comonfort y su pequeña escolta, fueron emboscados en el Molino de Soria por una partida de guerrilleros imperialistas al mando de Sebastián Aguirre. A pesar de que Comonfort era muy hábil jinete y sumamente diestro en el manejo de las armas, fue herido por una lanza y aunque logró escapar hacia Celaya, murió al día siguiente, el 13 de noviembre de 1863"
(Memoria política de México, Biografías).

"La zona estaba cruzada por pequeños riachuelos que eran franqueados por puentecillos
que hacían a zona estaba cruzada por pequeños riachuelos que eran franqueados por puentecillos
que hacían el camino muy angosto en tramos. Alrededor había árboles y arbustos en profusión que permitían que los gavilleros se escondieran fácilmente y que hacía difícil ver más allá de la vera del camino, lo cual era perfecto para las emboscadas. Al ver la comitiva, que no era pequeña, y saberse en desventaja trataron de hacer creer lo que decían los rumores, que eran como doscientos, para lo cual con ramas hicieron una gran cantidad de polvo mientras otros escondidos entre los árboles esperaban con los rifles cargados. Aunque la escolta de Comonfort se preparó para el ataque, al no ver a los bandidos de una manera franca, éstos tuvieron la ventaja de la sorpresa y fácilmente acabaron a balazos con los soldados que protegían al ministro. Comonfort iba dentro de su coche con otras dos personas de Chamacuero, don Antonio Vergara y don Mucio López; al verse rodeado de los bandidos y sin protección alguna salió de su coche para defenderse, pero en ese momento uno de los bandidos saltó de entre los demás y le hundió una lanza en el pecho causándole la muerte instantánea. Sus dos acompañantes corrieron la misma suerte" (Chamacuero Origen y destino).


Por más que queramos ser fieles al espíritu conciliador de nuestro personaje no podemos decir que Comonfort murió a consecuencia de sus heridas, una machetazo en la cabeza y un lanzazo en el pecho, un día después de morir instantáneamente por una cerrada descarga, rodeado de unos cuantos escoltas que sumaban más de cien. Los hermanos Troncoso, Beltrán, Tromoro y Tomás mejía son los autores, cada uno por su cuenta, del asesinato.

Por otra parte, a pesar de lo disparatado que resulta el itinerario que le achaca a Comonfort Le Monde Illustré creo que no debe subestimarse la información que aporta, pues es un artículo escrito muy poco después de ocurrido el ataque. Dicho sea de paso sí existe un lugar llamado Molino de Sarabia, pero, por supuesto debieron decir Molino de Soria.

Habiendo tal disparidad de información es imposible dar  por fidedigno cualquier dato, lo más que puede concluirse es que el expresidente Ignacio Comonfort murió, muy cerca del Molino de Soria, el 13 de noviembre de 1863.

Muestra del aprecio que el Gobierno Federal y el propio Juárez le tenían es el siguiente decreto, emitido al conocerse la trágica noticia.

DESPUÉS Y EN LA ACTUALIDAD

Como sabemos hacia mediados de 1867 terminó la guerra de Intervención y el llamado Segundo Imperio.  Unos años después, y no sé si por algún sentido de culpa, el todavía Jefe Político de Chamacuero, Ignacio Bernal, realizó una investigación acerca del lugar preciso del atentado y, concretamente, de dónde quedó el cuerpo del General Comonfort, el acta correspondiente, paleografiada por el Dr. Federico Groenewold,  nos dice:

En el Campo camino que conduce del Molino de Soria á San Juan de la Vega en el intermedio de dos puentes y terrenos del rancho de Sorita perteneciente al Molino de Soria espresado. El cinco de Setiembre de mil ochocientos setenta y cuatro, Yo el C. Ignacio Bernal, Comandante de Escuadrón y Jefe Político del Partido de Chamacuero, asesorado de el C Srio Rafael Aragón,
y los igualmente C. C. Lucio Cuello, Pánfilo Maldonado, "propietario del rancho de Sorita en la época de la catástrofe de que se va a hablar", Rafael Almanza, Guadalupe Chávez, Francisco de J Figueroa, Francisco de J Moreno, Vicente Anaya, Juan Salazar, Secundino Campos, Marcial Sanchez, Atanacio Lucas, Victoriano Ríos, Luis Calderón, Silvestre Morales, Atanacio García y José Ma Gallegos con objeto de esclarecer con toda precisión el punto del fallecimiento del Ilustre y memorable Gral Ignacio Comonfort, hechas las investigaciones más exactas por el testimonio uniforme de las cinco últimas personas que figuran en esta acta y confirmándolas el C Pánfilo Maldonado, todas cuyas personas son fidedignas y contemporáneas de la época del asesinato del digno varón que acabamos de hablar, y cuya venerable memoria jamás será suficientemente llorada por todo buen mejicano, apreciador del mérito, del valor y la ilustración; resultó que el teatro del acontecimiento está situado al Sur del Molino relacionado, a la distancia de noventa y cinco metros cuarenta centímetros del puente llamado "Toma del Río" en una pequeña prominencia distante del puente llamado "Malagón" catorce metros sesenta centímetros hacia la hizquierda del camino, viniendo del primero al segundo de tales puentes, siendo de advertir que como el punto preciso en que espiró está enteramente tangencial al camino se levantó en la prominencia dicha, y a la distancia de cuatro metros un promontorio de piedra en figura cuadrilátera que lo determine para no embarazar el tránsito demaciado angosto del camino, en el punto tantas veces repetido.- Y habiéndose dado lleno en cuanto cabe en la honrosa misión que se me confiere se suspendió esta acta á la una de la tarde de la fecha espresada, firmándola el C Jefe por ante mí, juntamente con las demás personas mencionadas que saben escribir. Doy fe. Ignacio Bernal. Lucio Cuello. Rafael Aragón Srio. Pánfilo Maldonado. Rafael Almanza. Guadalupe Chávez. Fco de J Figueroa. Fco de J Moreno. Vicente Anaya. Juan Salazar. Secundino Campos. Rúbricas.

En honor a la verdad hoy en día, este documento no nos dice nada pues las referencias desde las que se determinan las distancias han desaparecido.  Es preferible pensar que el monumento que hoy en día, milagrosamente se mantiene en pie, es la más fidedigna referencia del teatro de los acontecimientos.

Unos meses después de realizada esta investigación el Gobierno del Estado de Guanajuato emitió el decreto que no transcribo sino comparto en su imagen original.

Hasta aquí todo iba bien, he comentado, en alguna ocasión en este mismo espacio que fue una desmesura agregar el apellido de Comonfort a nuestro Pueblo. Más desatinado todavía fue quitarle el nombre de Chamacuero en los años treinta del siglo XX. Se pregunta uno ¿en qué les estorbaba el antiquísimo nombre de Chamacuero? Además fue una decisión muy inequitativa, no perdieron sus nombres primigenios para privilegiar a sus personajes epónimos Santa Cruz, San Miguel, Dolores, León o San José. Yo sé que cambiarle el nombre a un municipio no es tan sencillo, tampoco debe ser tan difícil si ya se lo cambiaron dos veces. Pero por alguna razón imagino que regresar al nombre de Chamacuero de Comonfort, debe ser un poco más sencillo.

Muchos Chamacuerenses pensamos que el Dr. José Ma. Luis Mora debiera ser el personaje epónimo de este municipio, por la doble razón de su enorme mérito como ideólogo y por haber nacido aquí.  Por el contrario, sin atrevernos a menospreciar la labor de Ignacio Comonfort que recién detallamos, el hecho de haber encontrado la muerte mientras iba pasando por aquí no parece razón suficiente, además si lo hubieran atacado medio kilómetro más adelante, habría muerto en el territorio de Celaya y dudo mucho que nadie hubiera sugerido cambiarle el nombre a dicha Ciudad o complementárselo.

Y ya que menciono al doctor Mora, hay una doble ironía en esto, muchos comonforenses lo único que saben del Dr. Mora es que nació aquí. Muchos otros, o los mismos, lo único que saben de Ignacio Comonfort es que murió aquí.

No por esta razón pero sí creo que, a lo largo de los años que llevamos realizando este espacio electrónico, hacía falta hablar del General  Ignacio Comonfort, termino transcribiendo esta certera síntesis de su persona, citada por Francisco Sosa:

"Comonfort jamás opinó contra ninguna indulgencia. Su físico revelaba al hombre observador, tenía la frente ancha y despejada, y su cara, picada de viruelas, era generalmente seria; usaba barba poblada, su cuerpo era alto y grueso; tenía el don de mando, valor y serenidad, y sus disposiciones fueron tan acertadas, hasta que dio el paso en falso, que sus tropas jamás sufrieron derrota alguna; le gustaba andar solo y era tan laborioso, que en el tiempo en que el Sr. Lerdo dejó el Ministerio de Hacienda, Comonfort lo despachó. Estaba dotado de grande benevolencia, nunca agotada por los desengaños más crueles, en su bello corazón vibraba muy alto la fibra de la humanidad; siempre estaba dispuesto a la reconciliación y cifraba su mayor ventura en perdonar y dar un fraternal abrazo a los que habían sido sus enemigos."

                                   Monumento en el sitio en que murió Ignacio Comonfort




Bibliografía

Brousard, Ray Francis, "Mocedades de Comonfort", Historia Mexicana, México, Vol. 13, Núm. 3, El Colegio de México, Enero-marzo-1964,

Broussard, Ray Francis,  "El Regreso de Comonfort del exilio." Historia Mexicana, México, Vol. 16, no. 4, El Colegio de México, 1967.

García, Genaro, Juárez refutación a don Francisco Bulnes, México, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 1904.

"Expédition du Mexique, Mort du Comonfort", Le Monde Illustré, Journal Hebdomadaire, France, 8e Anée, No. 352, 9 Janvier 1864.

Payno, Manuel, Memoria de la Revolución de diciembre de 1857 y enero de 1858, México, Imprenta de I. Cumplido, 1860.

Rodríguez Hernández, Rosaura, "Comonfort y la intervención Francesa"" Historia Mexicana, México, Vol. 13, No. 1, El colegio de México, 2012.

Sosa, Francisco, Biografías de Mexicanos Distinguidos, México, Ed. Secretaría de Fomento, 1884.

Taibo II, Paco Ignacio, La gloria y el el ensueño que nos dieron Patria, Vol. 2 1859-1863, México, Ed. Planeta, 2017.

Villegas Revueltas, Silvestre, El liberal Moderantismo durante el Gobierno de Ignacio Comonfort, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, 2018.

Villegas Revueltas, Silvestre, La Constitución de 1857 y el golpe de estado de Comonfort, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, México, No. 22, julio-diciembre 2001.


LAS PRESIDENCIAS
Para muchos historiadores y para muchos que no lo somos, las Leyes de Reforma representan un avance importantísimo en la legislación de nuestro país y un gran impulso para una sociedad más libre y menos atada al conservadurismo. Estas leyes y la constitución que las engloba no fueron promulgadas durante la presidencia de Benito Juárez, como suele creerse, sino durante la presidencia de Ignacio Comonfort.

El General Juan Álvarez renunció al mando como Presidente de la República y, por ese motivo y dado que era el Vicepresidente, el 11 de noviembre de 1855 Comonofort fue designado como Presidente Interino.  El título de Interino o substituto, como también se le designa, parece no haberle preocupado mucho, siguiendo su ya conocida eficiencia y honestidad, se dio  a promover la construcción del ferrocarril México-Veracruz. Fundó la dirección de Pesas y Medidas y estableció el uso del Sistema Métrico Decimal. fue un gran promotor de la educación: decretó la creación de la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela Normal, la Academia de Ciencias y Artes, la Nacional de Comercio, la Nacional de Agricultura y colegios para pobres. Decretó la creación de la Biblioteca Nacional. Inició el alumbrado de gas en la Ciudad de México. Hoy en día es difícil valorar la importancia de estas acciones, sin embargo hay que considerar que estamos hablando del México de hace ciento setenta años y de que es un país convulso que, desde el inicio de la Independencia no tuvo periodos importantes de paz y estabilidad.
Ignacio Comonfort
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Cuando se estudia la historia de la Conquista de México (1519-1521) es casi un lugar común el tema de la mortandad que las enfermedades infecciosas, en ese momento desconocidas en América, provocaron. La más mencionada, entre éstas, es la Viruela, quizá por su alta mortandad o porque el propio emperador Cuitláhuac falleció, junto con miles de mexicas, de este mal.  La viruela fue una enfermedad infecciosa sumamente grave que hoy en día,  tras históricas y prolongadas campañas de vacunación, se considera erradicada en el mundo entero.  Esta enfermedad acompañó a la humanidad desde sus más remotos orígenes.

Se atribuye la primera vacuna, no sólo contra la viruela sino contra cualquier enfermedad infecciosa, al inglés Edward Jenner quien, tras varios audaces experimentos, logró demostrar que quienes eran inoculados con el pus de las pústulas de vaca eran inmunes a la viruela; Jenner plasmó sus experiencias en un libro publicado en 1798.  Si la vacuna contra la viruela era un incipiente descubrimiento en 1798 me sorprendió encontrar varios oficios, fechados en 1830, relativos a la aplicación de una vacuna contra la viruela no en la ciudad de México sino en Chamacuero.  No sucedió que la técnica de Jenner se popularizara a nivel mundial con excesiva rapidez ni, mucho menos, que no haya tenido los opositores que no faltan nunca y que dan crédito a cualquier noticia falsa y se ciegan ante la evidencia más clara. Perdón, me exalté un poco. 

Tardó unos años para que la "vacunación" fuese una técnica no sólo aceptada sin recomendada y procurada por la propia población. Sin embargo,  apenas cinco años después el monarca español en turno, Carlos IV,  estaba tan convencido de las bondades de la vacuna  que decidió enviar una expedición humanitaria para aplicarla por todo el imperio. Dicha expedición fue encabezada por el médico Francisco Balmis quien, evidentemente, había sabido convencer al monarca de la utilidad de esta medida sanitaria. Dicho sea de paso, Balmis nacido en Alicante, España, previamente había ejercido la medicina en México y realizado interesantes investigaciones médicas en nuestro país.

La misión fue de un beneficio invaluable y, como estaba previsto, se extendió, no sin dificultades y  a lo largo de varios años,  a todos los territorios del imperio español, incluyendo las Filipinas.  Como dato de referencia, suele decirse que cuando Napoleón Bonaparte ordenó vacunar a toda su tropa, se dio la mayor muestra de aceptación de la vacuna de Jenner; la expedición de Balmis ocurrió tres años antes.

Aunque la enfermedad tardara dos siglos en erradicarse, luego de la invención de la vacuna, acciones como la expedición de Balmis contribuyeron en gran medida al control de la enfermedad y, con toda seguridad, evitó el padecimiento en todos los vacunados y muchos de quienes les rodeaban.  En varias ocasiones se manifestaron, en nuestro país,  brotes epidémicos de Viruela durante el siglo XIX. Muy probablemente, el primer escrito que a continuación transcribimos hace referencia a uno de esos brotes. Es, por lo que se intuye, un exhorto para la vacunación, nótese que hace mención de la aplicación a infantes y que, por la naturalidad con que se habla de este procedimiento, no era una novedad, como lo habrá sido cuando la incursión del doctor Balmis.

Vacunación en Chamacuero en 1830

El siguiente documento es una recomendación que, para mayor comprensión debo comentar que el método de Jenner, utilizado desde la expedición de Balmis, consistía en extraer el pus de una persona previamente vacunada e inyectarlo en el brazo de un nuevo individuo. Al margen del volumen de pus producido por cada vacunado, éste no era útil más allá de unos cuantos días. Por eso, además de procurar que la población se vacunara, era necesario que, cuando les apareciera el pus, éste se recobrara para continuar con la vacunación, a este procedimiento se le denominaba transmisión brazo a brazo.  Lo cual no quiere decir que los brazos entraran en contacto, sino que el agente a inocular se mantenía vivo al irlo pasando de un paciente a otro.  Cabe destacar que las reacciones a la aplicación de la vacuna, si bien podían ser molestas, no eran comparables a padecer la temible enfermedad.
Como podemos inferir la vacunación no detuvo la enfermedad ni las defunciones. Menos aún si una parte muy significativa de la población era renuente a la medida de prevención. Téngase por seguro, sin embargo, que la vacuna, por pocos que hubieren sido vacunados,  contribuyó a que los efectos de este brote fueran menos graves.

La referencia a los tiempos actuales, no epidémicos sino pandémicos y el inicio, en este arranque de 2021, de la vacunación contra esta globalizada enfermedad, me motivaron a compartir estos documentos. Debo agregar que los detalles de la expedición humanitaria de 1803, me han parecido extremadamente interesantes y admirables, lamentablemente son poco conocidos, pese al enorme beneficio que trajeron en todos los países que pertenecían al imperio español en ese momento.
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Como lo dice el documento precedente, el encargado de enviar a los infantes para la recolección del pus parece no haberlo hecho en el momento propicio.  Por el siguiente documento nos percatamos que sí hubo niños vacunados, pero el comentario de quien lo envía pone en evidencia que la importancia prestada por la población a la prevención es poca. No me extraña el hecho de que pocos hayan acudido a vacunarse, no tengo información de qué tanto aprecio se tenía por estos métodos de prevención, pero se me hace difícil creer que el pensamiento científico hubiera permeado tanto en una población rural de principios del siglo XIX. Por lo mismo me sorprende positivamente el hecho de que algún número indeterminado de infantes chamacuerenses hayan recibido la vacuna y contribuido a la erradicación de esta enfermedad.
Meses después de los oficios precedentes, se recibió el comunicado siguiente:
Vacunación en Chamacuero en 1830

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De entre la buena cantidad de documentos que integran el Archivo Histórico Municipal, un grupo de éstos, fechados en enero de 1838, nos hablan de un proceso electoral para relevar autoridades municipales.  Conviene aclarar que este tipo de elecciones no utilizaban un sistema de sufragio universal directo, sino un sistema de al menos una elección primaria y una secundaria.

Como es evidente, los documentos que se conservan son, en su mayoría los documentos que se recibían en la administración municipal, no he tenido la suerte de ver alguno que fuera remitido por nuestras autoridades (en sentido estricto, no tendría por qué permanecer en nuestro archivo un documento remitido desde aquí,  pero en ocasiones se guardaba copia de los documentos enviados).  Esta circunstancia obliga a que imaginemos las respuestas que nuestras autoridades proporcionaban pero, de cualquier manera, sólo contamos con la mitad de las "conversaciones".

El primer documento de esta serie nos da una idea muy clara de lo sucedido en este proceso, el Sr. Pérez Gayón, desde la ciudad de Celaya, envía copia de un documento emitido por el Gobernador del estado:

Elecciones en Chamacuero en 1838
El oficio anterior es bastante claro en cuanto a los motivos que hacen inválidas las elecciones en tres municipios: Acámbaro, Apaseo y Chamacuero. No les llama inválidas, las declara insubsistentes, que viene a significar que no pueden ser tomadas en cuenta, aunque por un proceso semántico mucho más complejo.  Las irregularidades se refieren, principalmente, al hecho de que el número de compromisarios es muy inferior al que las leyes respectivas, en aquella fecha, indicaban. Concretamente, Chamacuero debió nombrar dieciocho compromisarios, en lugar de seis. Debo confesar que es la primera vez que escucho el término "compromisario" y, en consecuencia, que no sé lo que significa, aunque su sentido parezca evidente. El diccionario nos da dos acepciones: 

Dicho de una persona: Que recibe la delegación de otras para que concierte, resuelva o efectúe algo.

Representante de los electores primarios para votar en elecciones de segundo o ulterior grado.

Por la forma en que se determina que las autoridades vigentes hasta el 31 de diciembre deben seguir en funciones, podría uno pensar que se trata de la primera acepción, es decir que eran empleados administrativos en general, sin embargo el hecho de que los tres municipios enumerados eligieran menos permisionarios de los que, en concordancia con las leyes, les correspondía, nos habla de que no eran puestos habituales en la administración pública de dichos municipios.  Como dijimos al principio, las elecciones no partían de un esquema de sufragio universal y directo, sino de, al menos un par de elecciones, en la elección primaria los ciudadanos en general  seleccionaban a un grupo de representantes (los compromisarios)  los cuales votarían y serían votados para el cargo en cuestión.  Digamos que la población en general seleccionaba a una o dos docenas de ciudadanos, después estos se reunían y, votando en secreto, seleccionaban, de entre ellos mismos, a quienes obtendrían los cargos en cuestión. 

El motivo de rechazo de las elecciones en los tres municipios es que no se eligieron suficientes compromisarios y, en el caso particular de nuestro pueblo, en vez de que las autoridades se seleccionaran, en las elecciones secundarias, en un grupo de dieciocho ciudadanos, se eligieron en un grupo de seis.

Menos explícito, pero consecuencia del anterior documento es el siguiente:

Parece ser que las autoridades electorales, o en concreto los compromisarios elegidos  el día domingo 7 de enero de 1838, no realizaron bien su elección el jueves 11, pues incurrieron en las faltas que describe el oficio y en muchas más que el oficio insinúa pero no describe.  Por lo mismo, y por segunda ocasión, los funcionarios que para gusto suyo o no, ya se consideraban ajenos al cargo, debieron regresar a sus funciones a la espera de una nueva elección secundaria la cual, dada la respuesta del siguiente oficio debo imaginar que fueron realizadas de manera ejemplar y en total apego a las reglamentaciones vigentes.
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Fechado el 7 de enero de 1838, trata de insubsistentes a los funcionarios que creían estar ejerciendo los cargos correspondientes.  Por lo tanto el señor Pérez Gayón, pide que le manden un oficio, nuevamente, pero realizado por los funcionarios del periodo anterior, los cuales se ven obligados a continuar en sus puestos. 

No sé por qué la insistencia del señor Pérez Gayón, si fecha su oficio justamente el día en que, según el documento previo, se estarían realizando en Chamacuero, nuevamente las elecciones primarias. Las cuales se llevaron a cabo, esta vez, eligiendo el número correcto de compromisarios, sin embargo las elecciones secundarias, no fueron del agrado del señor Pérez Gayón por lo que dice en el siguiente oficio:
El cambio de actitud del remitente es más que evidente, qué bueno que todo aquello que consideraron irregular se subsanara, no es que los chamacuerenses de 1838 no fueran personas capaces, pero es muy dificil, y más en aquellos tiempos, con tan parcas comunicaciones, entender en su totalidad los procesos elecorales que, además de todo, se iban modificando casi en cada periodo electoral. Finalmente la elección se realizó en apego "a todas las solemnidades".
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Elecciones en Chamacuero en 1838