Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
Tradiciones
Fiestas



Seis de Enero

La Candelaria

Fiesta de María Auxiliadora, en Empalme Escobedo


Carnaval

Semana Santa
Corpus Christi



La fiesta de San Antonio




La fiesta de Santiago Apostol





La primera fiesta de los Remedios





La fiesta de San Franciso





La segunda fiesta de los Remedios





31 de diciembre





Artesanías



Piedra de molcajete



Carrizo

Bronce y Aluminio


Cerámica





Sellos para estampar tortillas





Pirotecnia


Resina
Otras tradiciones


Rodajas de quiote
La guitarra séptima

El barrio de la rinconada


Fiestas



Seis de Enero

EL SEIS DE ENERO
Los Magos llegaron del Oriente para adorar al Niño Dios, portaban presentes de Oro, Incienso y Mirra para ofrecerle en su triple condición de Dios, Rey y Hombre. Esta acción, dicha de manera tan simple, está cargada de simbolismos profundos y  se conoce en el mundo Cristiano como la Epifanía, en realidad la palabra es utilizada para referirse a una "Revelación", en este caso la revelación de Jesús ante el mundo y, aunque la Epifanía que más se recuerda es la adoración de los Reyes Magos, hay otros dos momentos en la vida de Jesús que son considerados como tal.  Como estas cuestiones profundas están muy lejos de las intenciones de estos comentarios y, sobre todo, muy lejos de la capacidad de este cronista, nos referiremos a la celebración popular del Día de Reyes. Por algún fenómeno especial que no debemos dilucidar a profundidad, dado el gran número de infantes que seguramente leen estos comentarios,  la mañana del 6 de Enero los niños encuentran, bajo sus camas, junto al nacimiento o en algún lugar especial, hermosos presentes que les tenían ilusionados desde semanas atrás, los cuales fueron solicitados a los Reyes Magos con la antelación correspondiente. Con la misma sabiduría con que aquellos personajes acudieron regocijados a adorar al Niño Dios, encuentran la forma precisa de complacer, en parte, las ilusiones de los pequeños. Y como los papás no reciben presentes, el día anterior arman unas terribles romerías con música, puestos, golosinas y antojitos, baste para constatarlo la animada fiesta que, pese al frío de la noche, se vivió en el jardín principal en estos días. Para los niños esta fiesta está ligada a las ilusiones propias de la infancia; es conmovedor que algunos pequeños escriban una carta y encuentren ingeniosas formas de hacerlas llegar a los destinatarios, por ejemplo, atarlas en un globo de helio, echarlas al buzón o dejarlas en algún lugar especial de la casa; igualmente bello es que su inocencia los mueva a  dejar alguna sencilla ofrenda de frutas, agua o galletas para los Reyes o  para sus animales: un caballo, un camello y un elefante según las creencias más difundidas.
Un elemento importante de este día este día es la Rosca de Reyes, una tradición antiquísima con raíces en los rituales paganos del Imperio romano,  llegada a México desde el Siglo XVI. La rosca está adornada con azúcar y frutas secas, en el interior de la masa del pan hay uno o varios muñequitos, antiguamente de cerámica y hoy de plástico. La mejor forma de acompañarla es con un espumoso chocolate. Cada comensal parte su porción de rosca y si en ella aparece el muñequito,  tendrá el placer de ofrecer tamales a los presentes para el  dos de febrero, día de la Candelaria. Cada elementos de la rosca de Reyes, desde su forma y los adornos tienen un simbolismo que varía de región en región, solamente diremos que el muñequito representa al Niño Dios al momento de ser escondido por la persecución de infantes que terminó en la matanza de los Santos Inocentes. Cabe destacar que en nuestra localidad  varias personas preparan, a nivel doméstico, deliciosas Roscas de Reyes muy superiores a las que pueden conseguirse en los grandes almacenes y generalmente a un mejor precio.   Sobre esta fecha y todo lo que la rodea, la mayoría de nosotros guardamos anécdotas gozosas y, a veces, algunas que son todo lo contrario. Ojalá que si usted está en una edad en la que no espera mayores presentes de Los Reyes Magos sí haya podido constatar la alegría de sus hijos, nietos o infantes conocidos y con ello obtener un regocijo necesariamente mayor.

























Como viene a cuento (y lo es) les invito a leer una colaboración de nuestro más asiduo lector (que necesariamente soy yo)  Hacer click

LA FIESTA DE LA CANDELARIA
Aunque la fiesta de  la Candelaria es, como muchas de nuestras festividades, una celebración con raíces más allá de la era cristiana,  en la actualidad conmemora la visita de la virgen María al templo, cuarenta días después del nacimiento del Niño Jesús, para cumplir con el ritual de purificación después del parto y de presentación del Infante. La purificación está simbolizada con el fuego, de ahí el nombre de Candelaria y el simbolismo de las velas para esta celebración.
Del mismo modo en que, con su visita, María finalizó los rituales del nacimiento de Jesús, también las festividades navideñas vienen a terminar el dos de febrero con la fiesta de La Candelaria, por ello la tradición de llevar a bendecir al templo a la figura de Niño Dios que se colocó en el Pesebre el día de Navidad, y deben llevarlo aquellos que lo arrullaron, pues se crea una forma de compadrazgo entre éstos y los propietarios de la figura; de este modo, los padrinos del Niño Dios no sólo son responsables de presentarlo en el templo, también deben proveerle la vestimenta e incluso, hay quien asegura que este compromiso debe observarse durante tres años consecutivos.
También en esta fecha, aquellos que tuvieron la suerte, la fortuna y el honor de encontrar una figurita en su porción de  rosca de reyes, deben invitar los tamales y el atole a los comensales de la rosca en que resultaron agraciados. Y lo menciono así porque habrá quien comió rosca con su familia, sus amigos, en su trabajo, escuela,  etc. Sí, ya sé que no todos toman con entusiasmo pagar su compromiso por la figurita de la rosca, pero es algo lo suficientemente simbólico para pasar por alto el desembolso. Deben invitarse   tamales y no otro platillo, nada de hamburguesas o tacos al pastor; tamales,  pues es una reminiscencia de tiempos prehispánicos en que se consumían durante diferentes rituales relacionados con los ciclos agrícolas.
Todas estas formas de celebración están extendidas a nivel nacional e internacional, en muchas ciudades esta fiesta es la más importante de todo el año.  En nuestro municipio la fiesta de la Candelaria tiene mayor relevancia en el barrio del mismo nombre, ubicado al sur de la cabecera municipal, donde hay un templo muy antiguo dedicado a la Virgen María en esta advocación.  A este lugar acuden peregrinaciones, principalmente de campesinos que llevan a bendecir las semillas para el próximo ciclo agrícola y con ello propiciar la prosperidad de los sembradíos. En el templo se realizan misas y por la noche, en el exterior se celebra la fiesta con música y juegos pirotécnicos entre los que destaca la quema del Castillo. Sobre las particularidades de la fiesta en nuestro municipio, hablaremos más adelante. Y, como dijimos antes, esta celebración cierra el ciclo de las festividades navideñas y, de alguna manera, de todo el año,  no hay que olvidar que el antiguo calendario romano terminaba en febrero. Pero, una vez cerrado el ciclo no queda más opción que volverlo a comenzar.


Carnaval
Carnaval
Por extraño que parezca, la celebración lúdica, libertina y desenfrenada del carnaval está ligada al ritual cristiano de la cuaresma. De hecho una probable etimología de la palabra carnaval dice que viene de Carne-vale, la carne que se va en alusión a la inminente cuaresma, el martes de carnaval es el martes anterior al miércoles de ceniza con el que da inicio la cuaresma que termina en el viernes santo. De alguna manera se ve a la cuaresma como la última oportunidad para el desenfreno de todo lo desenfrenable, justo antes de entrar en el período de abstinencias de la cuaresma. En Comonfort el desenfreno no es altamente notable y, además de algunos desfiles con creativos disfraces, por la noche del lunes y martes, en algunas plazas los muchachos y los niños se persiguen para romperse sobre la cabeza cascarones de huevos previamente pintados y rellenados con confeti , harina o en algunos casos diamantina, pintura vegetal, oro musivo o mistión de platano.


Semana Santa
En realidad la semana Santa no es una fiesta, en principio es todo lo contrario, una celebración luctuosa, no obstante que millones de mexicanos, muchos de ellos de los más fervientes católicos, tomen estos días con inusitada alegría y recorran todos los espacios turísticos de la república. La celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo da inicio desde el domingo de ramos, cuando se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, aunque en realidad podemos ubicar el inicio en el viernes de dolores.

Viernes de Dolores

El viernes de Dolores es el viernes anterior al Viernes Santo. Muchas personas colocan un altar en sus casas, preferentemente en la banqueta o en algún espacio con acceso desde la calle, el altar está adornado con papel picado, flores, frutas y la imagen de La Dolorosa. La gente visita los diferentes altares y en muchos de ellos suele obsequiárseles un vaso de agua fresca que simboliza las lágrimas de la Virgen María presagiando el dolor por la aprensión y muerte de su hijo Jesús. Aunque no existe un parámetro para medir el arraigo de esta tradición, no deja uno de regocijarse por el gran número de altares diseminados por todas las calles.

































Semana Santa en Empalme Escobedo


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Las Nieves de doña Mago


Remuda de la fiesta de los Remedios





El Quince y Seca


Fruta de Horno


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Pirotecnia II



La procesión de las cruces
El martes de la Semana Santa se realiza una procesión en la que muchas personas participan portando sus crucifijos o sus cruces, todas ellas adornadas con listones morados, símbolo de luto. Algunos crucifijos son pequeños, otros medianos y varios de ellos deben ser llevados en un vehículo para poder trasladarlos, el cual también va adornado con cintas de color morado y algunos con niños en indumentaria de ángeles. Algunas de las cruces tienen varias generaciones con una misma familia, otras provienen de algún templo o capilla.



Domingo de Ramos

El domingo anterior a la Semana Santa se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando fue recibido por la población con ramas y palmas como se acostumbraba hacer con los reyes. En nuestra localidad se realiza una peregrinación por las calles del pueblo, donde un grupo de personas portan palmas, en realidad bellos adornos hechos con palmas diestramente entretejidas, acompañado a un joven caracterizado de Jesús que, como debe ser, va montado en un borrico. Las calles por donde pasa la procesión son adornadas con grandes hojas de palma. La gente acuda a misa con sus ramos  y estos son bendecidas al término de la misma, la costumbre es colocarlas en la parte posterior de las puertas de los hogares. Llama la atención la gran cantidad de adornos hechos con fibras naturales, ya sean, efectivamente, palmas u otras especies, siendo esta artesanía característica de nuestra región no debe sorprendernos su abundancia y bella manufactura.

















Jueves Santo

El jueves Santo se hace una representación de la aprehensión de Jesús en el huerto de los Olivos, para ello, el patio del claustro del templo de San Francisco es ambientado como un huerto, con una gran profusión de plantas y árboles frutales. En una sección aguarda una imagen en tamaño natural de Jesús, la cual, en la parte culminante del ritual será maniatada, vendada de los ojos y, con una soga al cuello, llevada en procesión por las calles del centro, la imagen es llevada en andas por los fieles, escoltados por varios centuriones, tras ellos un hombre representa a Judas Iscariote, sonriente y agitando un saco de monedas tintineantes, no imaginando aún el terrible remordimiento que le aguarda.

Viernes Santo

El viernes santo es el día más importante de la Semana Santa, es el día de la pasión y muerte de Jesús. En varios lugares del municipio tienen lugar diferentes representaciones de la pasión, en la cabecera municipal se montan carros alegóricos con cada una de las estaciones del viacrucis, catorce en total, como ya sabemos. Sobre la plataforma de un camión se dispone la escenografía correspondiente, algunos objetos para ambientar la escena y los personajes necesarios, encarnados por gente de la localidad. Cada carro es responsabilidad de un "Carguero Mayor" y están asignados desde hace muchos años, algunos desde 1968 cuando se realizaron por primera vez. A
veces se trasmiten de padres a hijos o a familiares, llegado el caso que, por alguna circunstancia especial -y ha llegado a suceder-, algún cargo queda vacante, el consejo parroquial busca o asigna el cargo a los interesados. Aunque hay algunos carros asignados a particulares, como el caso de la Señorita Antonia Paloblanco o el profesor Isidro Flores, la mayoría de ellos  están asignados a asociaciones o grupos religiosos.
El "Carguero Mayor" en cada caso es el responsable de la organización de su carro, de conseguir o sufragar el gasto del el vehículo, de proporcionar, cuidar y preservar el vestuario, de designar o conseguir a los voluntarios que encarnaran a cada personaje, de brindar un almuerzo ligero a los participantes, de pagar o conseguir los elementos del adorno y de acomodarlo en la plataforma del camión (muchos de los personajes de cada estación participan activamente en arreglar el carro). El carguero también paga el sonido que acompaña a su carro y consigue quien lea lo relativo a su estación durante el recorrido.
Los personajes participan por el gusto de integrarse a la tradición o por el pago de una manda por un favor recibido o solicitado, pero para la mayoría de ellos es una expresión de carácter religioso, tan es así que sus asociaciones les dan pláticas para que comprendan el simbolismo que esta procesión y su participación en ella encierran.
Ha llegado a suceder que el "Carguero Mayor" pida ayuda para encontrar un personaje pero eso es raro, máxime que muchos de los personajes tienen años participando.
Los vehículos recorren las calles de la ciudad seguidos de multitud de fieles, un mar de sombrillas acompaña cada vehículo. Cabe hacer notar que en la estación número XII "Jesús es clavado en la cruz" se recurre a una imagen de madera para representar al Cristo, ya que es muy arduo y peligroso representarlo con una persona.
Hasta hace tres años el trayecto partía de la plazuela de Galeana, seguía por Rayón, Juárez, Abasolo, Pípila, Ocampo, Guerrero, Magisterio, Juárez, Abasolo y Cortazar, donde concluía en un singular cerrito totalmente urbanizado, de unos diez metros de altura y al cual, quizá por esta misma razón llamamos "El Calvario". En El Calvario termina el recorrido de los carros. A raíz de la remodelación de las calles del centro, es imposible el paso de los vehículos grandes y el recorrido ha sido recortado a menos de la mitad de su trayecto original. Si bien podría pensarse en utilizar vehículos más pequeños, ello desluciría mucho el aspecto de los mismos y su razón de ser.


Por la noche, tan pronto oscurece, una solemne procesión recorre las calles en sentido inverso al recorrido de los carros alegóricos. Es encabezada por un grupo de niñas ataviadas de ángeles, las más grandes de ellas portan antorchas encendidas, les sigue un grupo de muchachas que con el lúgubre ritmo de una cadena sobre un madero y tambores ponen el único sonido propio de este recorrido, el cual por lo demás se realiza en absoluto silencio, las mujeres de los tambores llevan atuendos negros y la cabeza cubierta con una mantilla que también impide distinguir su rostro, marchan descalzas. Vestidas del mismo modo les siguen un grupo de mujeres que marchan de una en una portando cada uno de los elementos de la pasión: la corona de espinas, los clavos, el martillo, la escalera, etc. Tras ellas vienen los penitentes, con un hábito negro y blanco, descalzos, el rostro cubierto por una capucha puntiaguda, portando enormes cruces cuya base van arrastrando sobre el pavimento y con cadenas en los pies. Algunas personas consideran controvertida esta parte del ritual dado que la penitencia no tiene por qué ser un castigo físico, quienes realizan este sacrificio tienen sus propias motivaciones para participar de esta manera. Algunos de los penitentes son prácticamente niños, esto a juzgar por su estatura y su complexión, pero también cargan su cruz y aunque es más pequeña, el esfuerzo debe ser igual o mayor que el de los penitentes adultos. Dijimos que la procesión se realizaba en silencio, no tendría mérito de parte de los participantes, también el público guarda un notorio y respetuoso silencio, se percibe fácilmente el ruido de las cadenas que arrastran los penitentes. A continuación varias decenas de caballeros portan la imagen del Santo Entierro, un elaborado féretro de cristal con molduras con la imagen, en tamaño natural del Cristo descendido de la cruz. La imagen en su conjunto es tan pesada que los porteadores se van alternando, todos ellos portan guantes de algodón para que el sudor de las manos no vaya deteriorando el féretro. A esta imagen le sigue la Dolorosa, ataviada de luto y llevada en andas por varias mujeres vestidas de negro. Toda la procesión termina en el templo donde se depositan las imágenes y se reza un rosario. A partir de ese momento los fieles se retiran y esperan, cada cual en la medida de su fe, el milagro de la resurrección para el domingo siguiente.


Carrera de burros, en Empalme Escobedo


Carrera de burros en Empalme Escobedo

El equus africanus ansinus es una especie animal bastante común en nuestro país, pero por alguna razón su imagen y su presencia siempre están ligadas a la burla y al ridículo.  Sin embargo, cuando el señor José Luis Revilla me invitó a las "Carreras de burros en Empalme Escobedo",  luego de advertirle que no estaba yo en condición física para competir con nadie y luego que el me aclaró que él tampoco pensaba participar sino acudir como espectador, mi primer pensamiento fue que no debía de haber ya muchos burros en nuestro municipio.  Ahora con tantas camionetas, motonetas y otros artefactos mecanizados de transporte, el uso de tan versátiles y aguantadores animales de carga debía ser muy reducido.  Recuerdo que hace varias décadas muchos de los clientes en la tienda de mi padre sí llegaban montando caballos o burros y los amarraban en unos maderos que exprofeso estaban colocados en la calle. 
Las "Carreras de burros de Empalme Escobedo" se realizan desde hace diez años, con lo cual se van acercando a ser una tradición y se efectúan en el marco de las festividades en honor de María Auxiliadora patrona de esta población.  En la cancha de futbol, ubicada al término de la calle 1ª. de mayo, dos gruesas líneas de cal a la altura del área chica definen la longitud del improvisado  oenódromo, (fina palabra de origen griego que me acabo de inventar).  Para mi sorpresa y gusto, la cantidad de  burros participantes superó lo que había imaginado, ello significa que este animal sigue siendo ampliamente utilizado en el agro chamacuerense. No olvidar que el burro entra donde no pasa ninguna camioneta, puede con grandes cargas y amerita menos cuidados que un caballo, además de comer menos. Claro, a la hora de fachosear, no es lo mismo ira a ver a una chamaca montando un alazán retinto que un borrico.  Para acceder a las carreras el público debía cubrir una módica cuota de recuperación, ello no impidió que la cantidad de asistentes fuera bastante elevada.
Los animales llegaron de varias comunidades, me consta que algunos fueron transportados en camioneta y otros llegaron trotando.  Más de algún animal decidió no llegar a la meta y tomó por otro camino pese a las maniobras de su jinete. Incluso un animal reparó lo suficiente para derribar a su montador, el cual, aunque cayó de pie salió conrriendo tras de su animal como para no hacer caso de todas las burlas que le llegaban de las gradas.
Del lado norte se formaban los participantes de cada carrera eliminatoria, al banderazo de salida  partían a todo galope hasta la meta situada ochenta metros más adelante.   Unos segundos de emoción tras varios minutos de espera. Cabe destacar que algunos animales eran controlados con dificultad entre varios jóvenes para que no partieran antes de tiempo.

La combinación entre las propiedades del animal y la destreza del jinete acabó por perfilar a los finalistas y definir al ganador.
El banderero oficial me contó que para obtener un ganador hubieron de realizarse casi veinticinco carreras para beneplácito de los asistentes. Incluso debió intervenir cuando algunos participantes quisieron substituir un animal por otro más fresco diciendo que era el mismo.  Ojalá ningún animal haya sido motivado a consumir esteroides. 



Es difícil hablar con seriedad de una carrera de burros, pero es necesario decir que los organizadores han tenido el buen tino de realizar este evento desde hace diez años, la gran participación del público es un claro indicador de que van por buen camino.

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Carrera de burros en Empalme Escobedo

Guacamole estilo Chamacuero


 
LA CANDELARIA II

En los retablos barrocos del templo parroquial de San Francisco, aquí en Cahamacuero, hay dos pinturas que hacen referencia a los orígenes de la fiesta de la Candelaria, cuando debí investigar sobre el tema encontré que ambas nos refieren a la ley mosaica (de Moisés, es decir la ley del antiguo pueblo de Israel) en donde se dice que Toda mujer que dé a Luz un niño permanecerá cuarenta días purificándose de su sangre y si da a luz una niña serán ochenta; al término de este periodo acudirá al templo con un cordero y una tórtola, pero si no puede adquirir el primero puede llevar dos tórtolas. Los animales se entregan al sacerdote y éste realiza los rituales por los que la mujer queda purificada. Nótese que no se menciona al hijo o  a la hija. Sin embargo, la ley también dice que Todo primogénito será dedicado a Dios, ello obligaba a un ritual en el cual el primogénito era ofrecido y recuperado, por este motivo esta celebración es conocida como "La presentación de Jesús en el templo". Pero será la tradición, el gusto y sobre todo la devoción particular de cada quién lo que determine qué significa fiesta para cada creyente. Finalmente fueron rituales celebrados casi simultáneamente aunque por mandatos de la ley mosaica diferentes.

En las iconografías de la virgen de la Candelaria, la Virgen sostiene al Niño en una mano y en la otra una vela encendida, pueden figurar, también, las dos tórtolas, o un recipiente que las contiene. Siendo mucho menos frecuente que aparezcan las tórtolas, su presencia se explica más fácilmente que las velas que nunca, o casi nunca  faltan.  Si faltaran, la fiesta, y más aún la advocación de María no hubiera recibido el nombre de  "La Candelaria". Quizá, contra lo que acabo de decir, existen demasiadas explicaciones al por qué de las velas o del fuego. En dos pinturas de los retablos de Chamacuero que mencioné anteriormente hacían referencia al origen de esta fiesta,  la "Purificación de Santa Ana" y la "Presentación de Jesús en el templo", un ayudante en segundo plano sostiene un cirio, el cual es símbolo de la purificación por la que se acude al templo, además, una de las tórtolas ofrecidas era consumida por el fuego.  Por otra parte, cuando Jesús es presentado en el templo, el anciano Simeón, le califica como "Luz que alumbrará a los gentiles". También se dice que durante esta celebración se bendicen las velas que habrán de utilizarse en los hogares de los creyentes durante todo el año. Finalmente también se considera que una procesión de antorchas y candelas substituyó, por mandato papal en el siglo V, la celebración pagana de "Las lupernales" celebradas en el mes de febrero.

Yo siempre aclaro que estos temas salen mucho de la intención de esta página y del alcance de este cronista, pero siempre me han parecido interesantes.  El pasado dos de febrero quise constatar cuán vigente es la tradición de presentar al Niño Dios en el templo, varias imágenes hermosamente ataviadas y, la mayoría de ellas en su respectivo moisés, iban y venían del templo parroquial.
Sin embargo, hube de constatar que, por evidentes razones, la mayor afluencia se daba en el barrio y templo de La Candelaria. Niños Dios pequeñitos, grandes, en moisés, en trono, en un canasto, solos, acompañados de otros Niños, en carreolas, en brazos de sus amorosos propietarios acudieron a ser presentados en el templo, "aprovechando" la fiesta que con castillo, música y danzantes, se da por aquellos rumbos  y de la cual, como ya hemos dicho, hablaremos más adelante.
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Fiesta de María Auxiliadora en Empalme Escobedo


FIESTA DE MARÍA AUXILIADORA EN EMPALME ESCOBEDO


Empalme Escobedo es, después de la cabecera municipal, la población más grande del municipio de Comonfort, fue fundada hace poco más de cien años, a consecuencia de la construcción y operación del empalme ferrocarrilero. Cuando este medio de transporte tenía el auge y la importancia que nunca debió perder, muchos podían decir que Escobedo era más importante que Chamacuero. El edificio de la estación es una construcción monumental y bella, así mismo lo es su templo principal, dedicado a María Auxiliadora. Es muy raro que en una población pequeña, exista un templo que, a pesar de ser muy reciente, sea tan hermoso.  Con un estilo propio, sobrio, gris oscuro por fuera y luminoso por dentro. Por lo mismo lamento que alguien tuviera la "genial" idea de circular su atrio y colocar una portada totalmente ajena a la arquitectura del templo.
La historia de este poblado es muy interesante, recomiendo ampliamente visitar la excelente página sobre el mismo en http://mx.geocities.com/empalmeescobedogto/

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El 24 de mayo se celebra la fiesta más importante de la localidad, la dedicada a la patrona del pueblo, la virgen María Auxiliadora. Días antes de la fecha mencionada ya han dado inicio los festejos, en cada uno de los días  previos se realizan peregrinaciones, en las que participan diferentes sectores de la población en cada uno de los  días, pero, por evidentes razones la peregrinación más concurrida es la que corresponde a los ferrocarrileros, la cual recorre varias calles de la población para terminar en el templo. Muchas de las calles del trayecto son adornadas esmeradamente por los vecinos, predominando el uso de los colores azul y rosa, mismos que tiene en su vestimenta  la imagen de la virgen María Auxiliadora.






La peregrinación de los ferrocarrileros es muy concurrida, no sólo por la gente que asiste a presenciarla, sino por la enorme cantidad de personas que hacen el recorrido, muchos, por no decir que todos,  lucen sus paliacates rojos en el cuello o, en menor proporción sus gorras altas a rayas, incluso, algunos niños portan  sus lámparas de petróleo, objetos todos, símbolos del trabajo ferroviario. Y es un gusto constatar el orgullo con que  los habitantes de  Empalme Escobedo asumen su origen y su identidad,  no obstante lo mermada -injustamente mermada- que se encuentra la actividad de los ferrocarriles desde hace varios años. Muchas personas portan ramos de gladiolas rosas, solamente rosas. En la parte medular de la peregrinación viene la imagen de la virgen, llevada en andas por cuatro  personas que van turnándose a lo largo del recorrido.
También hay participación de bandas de guerra y bandas de viento, estas últimas interpretan con insistencia la añeja melodía de "La Rielera"
En un pueblo ferrocarrilero como éste, es menester cruzar las vías en algún momento del recorrido, lo cual, lejos de resultar un inconveniente, es motivo para darle un realce especial al mismo. Los ferrocarrileros colocan dos locomotora en el punto de cruce,  a  unos cien metros de distancia una de otra y fijan petardos sobre las vías, a intervalos regulares. Cuando los peregrinos se acercan a este punto, ambas máquinas hacen sonar sus silbatos y avanzan lentamente, detonando los petardos a su paso, los últimos peregrinos cruzan la vía con las locomotoras a unos  metros de distancia. Cabe destacar lo mucho que llama la atención de la concurrencia este ritual de los petardos, mucha gente se congrega en este punto, no obstante  el ruido de los silbatos y las detonaciones.























La fiesta en honor de la virgen María Auxiliadora tiene muchos otros elementos que le dan singularidad y significativo, en esta ocasión nos hemos referido (y muy brevemente) a la peregrinación de los ferrocarrileros. Por lo mismo le invito a que el próximo mes de mayo se de una vuelta por Empalme Escobedo, donde podrá haber disminuido el tráfico de los trenes y haber desaparecido el de los viajeros provenientes de toda la república, pero no por ello sus habitantes han dejado de asumirse como orgullosos ferrocarrileros.
Bien por ellos.
Como todo acto humano que se repite esta representación ha ido evolucionando. Es más acertado decir ha ido perfeccionándose en todos  sentidos.  Sin embargo don Federico todavía recuerda que, aunque hoy en día tenga que dedicarle muchas horas de trabajo,  en sus inicios sus esfuerzos eran mucho mayores. Como dato anecdótico, más de una vez anduvo el solo acarreando objetos desde el lugar del Teatro El Nigromante  hasta su casa (unas diez cuadras), ya pasada la medianoche. Pero nunca se desanimó y nunca, desde hace cuarenta y dos años, ha dejado de llevar a cabo la representación.

Cuando le preguntamos cuál era su mayor y más recurrente dificultad, nos comentó que la única es el desembolso económico. Todo lo demás se remedia con trabajo y energía y de ambos  nunca ha carecido. Hoy en día sus hijos y nietos le brindan una ayuda sumamente valiosa. Del mismo modo el uso inteligente de los recursos y donaciones que colecta le ha permitido confeccionar un vestuario excelso y el equipo suficiente para que la puesta en escena se escuche y luzca acorde al gran esfuerzo de todos los involucrados.
Lo anterior no lo digo por  el aprecio hacia  el trabajo que encabeza don Federico y la entusiasta participación de sus actores y técnicos. Si usted ha presenciado esta representación coincidirá conmigo en que es sumamente bien lograda.  Si nunca ha asistido puede esperar el próximo Jueves Santo por la noche. En el teatro al aire libre "El Nigromante" se escenificará la primera parte del drama, ésta tiene una duración aproximada de dos horas.  El viernes al medio día, en el mismo lugar, continúa la representación con una duración similar de dos horas. En ambos días el espacio disponible es copado por el público asistente.

Entrevista a don Federico  Aquí
Además del compendio de anécdotas que se han colectado a lo largo de estos cuarenta y dos años el consenso general de los organizadores es que un actor no debe hacer un papel muchos años consecutivos porque va perdiendo el brío en su actuación.  Sin embargo el señor Beto ha sido el narrador desde el primer año, él ayudó a pasar en limpio y a poner puntos y comas al actual libreto, mismo que aún sufre muy pequeñas modificaciones.  Cada vez que se realiza la presentación don Federico acude caracterizado, a pesar de no tener a su cargo ningún papel. Esto lo hace porque, como se sabe de memoria los parlamentos de todos los personajes, puede, en caso de cualquier emergencia substituir a cualquier actor, menos, nos aclaró, a Jesús de Nazareth.

Cuando termina la  puesta en escena del viernes,  los actores parten hacia un cerro cercano, convenientemente ubicado a 1,700 metros, lo que permite ir desarrollando las estaciones del viacrucis en todo este recorrido.  Si durante las presentaciones en el  teatro El Nigromante, el audio es de una alta calidad, éste no disminuye a lo largo del recorrido y hasta en el punto del cerro donde se ubican las cruces las palabra de Dimas, Gestas o Jesús son perfectamente audibles para los asistentes, mismos que colman todas las calles del recorrido y prácticamente todo el cerro. La crucifixión es la parte culminante de toda esta puesta en escena, la pericia y la maestría de los involucrados hace que el complicado procedimiento técnico de clavar a tres actores en una cruz e izarlos en alto sea realizado de manera expedita y convincente. Don Federico nos platicó que un detalle que añadieron los interpretes del papel de Judas es que, en el momento crítico de su arrepentimiento, su desesperación le hace caer por una pendiente muy pronunciada de al menos veinte metros de largo, este detalle, aunque intrascendente en el desarrollo de la historia,  llama mucho la atención del público asistente.

Aunque el lugar ha sido acondicionado, no pierde su valor como un escenario natural casi perfecto y si, como este año, en el momento mismo de la muerte de Jesús se desata una pequeña lluvia y unos relámpagos adornan el firmamento, el efecto es conmovedor. No le garantizo que estos fenómenos naturales se vuelvan a sincronizar tan impactantemente, pero sí le garantizo que el esfuerzo sostenido de don Federico Pérez Ayala y su equipo le impresionará y le conmoverá como ha sucedido en Empalme Escobedo desde hace más de cuatro décadas.
El título de este artículo es demasiado ambicioso, en realidad sólo nos referiremos a la representación de la Pasión y Muerte de Cristo que desde hace más de cuarenta años se realiza en esta población.  Sin embargo no es poca cosa esta actividad dada la cantidad de personas involucradas en ella y el gran número que acuden a presenciarla. Todo comenzó cuando don Federico Pérez Ayala  (véase una entrevista a don Federico en esta misma página) acudió a un "Cursillo de cristiandad" en los años setenta, luego de asistir le encomendaron que todo lo que había aprendido y asimilado no se quedara nada más en sí mismo. Así que se dio a la tarea de escribir un Drama sobre la Pasión de Cristo para representarla en la Semana Santa. Don Federico reconoce haberse basado en el libro "El mártir del Gólgota del  escritor español Enrique Pérez Escrich. Sin embargo, no es fácil adaptar una novela de 400 páginas a un drama, aunque este tenga una duración de más de cuatro horas, no obstante, la pieza que resultó  es admirable.
 
El más antiguo Carro Alegórico en Semana Santa
Cuando describí los rituales de Semana Santa en la cabecera municipal cometí un omisión grave, peor porque ni siquiera fu intencional sino producto de mi ignorancia.   Muchos más años antes de que los carros alegóricos circularan por la ciudad, una figura de Jesús, por demás antigua, era llevada en procesión, escenificando, en la medida de lo posible, las catorce estaciones de la pasión. Este ritual sigue llevándose a cabo, de manera paralela y conjunta con la procesión de los carros. El Cristo en cuestión permanece, durante el resto del año en la capilla del Santísimo en el templo parroquial, aunque su vestimenta puede ser cambiada en cualquier momento; el Domingo de Ramos se lleva a la sacristía, ahí se le cambian los ropajes, se le descubre la cabeza y se le coloca otra peluca, se limpian sus manos y su rostro con un líquido exprofeso. Cambiar el ropaje de la figura es un ceremonial realizado con el mayor respeto y solemnidad. Incluso la presencia de quien pueda participar o atestiguar este evento tiene cierta restricción. La figura tiene el mismo grado de detalle en las manos y rostro que en el resto del cuerpo incluso, conmueve la veracidad de las heridas y la fineza de las costillas que se delinean en su torso.
El miércoles siguiente, alrededor del mediodía se inicia el arreglo del claustro parroquial, para ambientarlo como el huerto delos olivos, esto incluye el acarreo de auténticos olivos que son cuidados durante el resto del año en un recipiente apropiado para su traslado, también hay gran cantidad de otras especies vegetales, algunas en macetas y otras más efímeras que fueron cortadas para este fin, yerbas de olor y unos troncos que necesitan el concurso de ocho personas para desplazarlos. Todo este arreglo continúa hasta las siete de la noche y se continúa el jueves por la mañana. 
El mismo miércoles la figura del cristo es llevado de la sacristía al claustro, donde es sujeta a una base cuadrada.
La figura del Cristo, ya con su ropaje blanco es colocada al centro del claustro hacia las seis de la tarde, la gente visita el claustro y ofrece una limosna para recibir "reliquias", que pueden ser sencillos listones o estambres.

Alrededor de las nueve de la noche llega una treintena de centuriones romanos bien caracterizados, acompañados por Judas. Mientras los soldados rodean el patio, éste se acerca a Jesús y le besa en la mejilla, después proceden a maniatarlo, vendarle los ojos y ponerle una soga en el cuello. En ese momento salen con la estatua en andas y hacen un pequeño recorrido por las calles del centro. Al cabo de unos veinticinco minutos regresan al templo parroquial. En ese breve lapso el huerto de los Olivos es rápidamente desarmado.  Sólo queda en el claustro una rústica jaula de madera donde el señor es colocado. Cuando se ha retirado la gente, la imagen es trasladada a la sacristía, donde se le pone la vestimenta que llevará el viernes.
El viernes por la mañana la figura es colocada en un singular carro de madera y cuatro ruedas.   Este carro es el resultado de añadirle ruedas a una plataforma que anteriormente era cargada por unos catorce fieles de un lado y catorce del otro. Todavía están presentes las argollas por entre las cuales se pasaban dos enormes maderos para levantar la plataforma. Por motivos prácticos se le agregaron las ruedas y la consiguiente estructura complementaria hace unos treinta y cinco años. El carro mide unos dos por cuatro metros y queda a un metro y medio del suelo. Su rústica estructura de madera se cubre con paños de color morado (color de penitencia y duelo) y muchas plantas que aportan un cierto verde a su superficie. A  pesar de que ya no es lo mismo cargar en andas la plataforma, se requiere el concurso de una docena de señores para impulsar el carro a lo largo de todo su recorrido: Al frente de todos, un caballero  mueve la palanca que permite guiar el vehículo y lo jala, los otros once lo empujan de los lados y de la parte posterior.  A su redor van un buen número de centuriones romanos sujetando una cuerda que permite mantener cierta distancia entre el público y entre los fieles que se suman al recorrido, esto data de los tiempos en que la plataforma se cargaba en andas, cuando era muy incómodo y peligroso el tener que esquivar gente al avanzar. Además, hasta hace poco la cuerda trazaba un rectángulo en torno al carro, ahora son dos tramos largos paralelos.

La figura del cristo va sujeta al carro, para que no se mueva ni corra el riesgo de caerse.  A lo largo del recorrido, mismo que ya mencionamos, están colocados los  trece carros alegóricos de cada una de las estaciones del viacrucis. Claro que las estaciones son catorce pero la decimocuarta no la representa un carro sino un montaje fijo en la parte alta del calvario. La procesión da inicio en la plazuela de Galeana, cuando la figura de Cristo llega junto al carro de la primera estación, a la vez que los sacerdotes que acompañan el recorrido hacen un rezo y una reflexión, se efectúa, cuando es posible la acción que la estación describe.  En la segunda estación: "Jesús es cargado con la cruz", se le coloca a la figura de Jesús una cruz, con tan buen ingenio y aditamentos que  ésta se sostiene, no obstante que ambas manos sean colocadas pendiendo de la cruz, aunque dan la apariencia de estarla sosteniendo.  En cada una de las caídas se hace uso de un ingenioso mecanismo que permite que la superficie sobre la que descansa la figura se incline y regrese a sus lugar, se inclina unos cuantos grados, pero la acción se corresponde con lo descrito en la tercera, séptima y novena estaciones . Para la estación cuarta: "Jesús encuentra a su madre", una hermosa figura de la virgen en su advocación de la dolorosa, que es cargada en andas por un grupo bien organizado de señoritas, se coloca, por unos momentos frente a la plataforma del cristo, después toma su lugar detrás de ésta y continúa así durante todo el recorrido.
En la quinta estación un joven, caracterizado como el Cirineo, toma su lugar tras la figura de Jesús y le ayuda a cargar la cruz.  Para subir hasta la plataforma, se vale de una escalera que otro caballero carga por todo el recorrido, este "cargo" lo tomó la misma persona desde hace muchos años. Aquí empieza a ser un poco más pesado el carro.  Cuando "La Verónica enjuga el rostro del Señor", en la siguiente estación, una muchacha caracterizada como la Verónica enjuga el rostro de la escultura y, tras colocarse de rodillas en el frente de la plataforma, muestra un pañuelo con el rostro de Jesús.  En la novena estación, las mujeres piadosas suben al vehículo y se hincan también junto al señor. Los esforzados caballeros que mueven el conjunto continúan su labor y hacen funcionar el mecanismo para la tercera caída. Para las siguientes estaciones no se realiza una acción específica para la figura. Sólo se continúa el recorrido escuchando los rezos y la reflexión sobre cada una de las estaciones.

Cabe destacar que todos los participantes son vecinos o conocidos del encargado y todos se suman al ritual con gusto, al influjo de sus motivaciones particulares,  por supuesto nadie recibe pago alguno por su participación, por el contrario la mayoría participa de los gastos, hasta el agua fresca que se reparte en el recorrido es solventada por los participantes. Tampoco es problema si algún personaje programado no pudiera asistir ese día, habrá sobrinos, primos, hijos o nietos de alguien para suplirlo. Cuando este recorrido termina, alrededor de las tres de la tarde, descienden todos los personajes y la figura del Cristo es llevada de regreso al templo parroquial. En el claustro se ha dispuesto un lecho mortuorio, profusa pero discretamente adornado, donde es tendida la figura, se le coloca una sábana mortuoria, una venda en los ojos, muchas flores y los correspondientes cuatro cirios. Los visitantes acuden y cuando los últimos se retiran es desarmado el lecho y la figura colocada en la sacristía, el sábado el tradicional carrito es guardado en el diezmo, a la figura del cristo se le cambia su vestimenta y es llevado a la capilla, a la espera de continuar la tradición durante muchos, muchos, años más.

Agradezco al Sr. Javier García la información proporcionada para la elaboración de este artículo, así como las facilidades para tomar las fotografías correspondientes el día de la procesión.  

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Semana Santa en Empalme Escobedo
El más angtiguo carro alegórico en Semana Santa
La candelaria

La candelaria II

Semana Santa
 
La Fiesta de María Auxiliadora en Empalme Escobedo


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En este mismo espacio hablamos, en un artículo anterior, sobre la Peregrinación Ferrocarrilera durante la fiesta de María Auxiliadora, como lo comentamos en ese entonces, la fiesta no se limita, en ningún modo, a esta peregrinación, para tener un panorama más completo de la fiesta y de su historia acudí a platicar con el Sr. Javier Camacho y su esposa la Sra.  Ma. Guadalupe Meléndez quienes, amable y generosamente me proporcionaron mucha información sobre la fiesta, misma que conocen al haber sido participes de la organización de la fiesta durante muchos años.
Las fotos con que ilustramos este artículo las tomamos de la página de facebook de la Parroquia de Empalme Escobedo.

La fiesta patronal del pueblo está ligada también a la construcción del templo, misma que se inició en 1946. Años antes la actual imagen de María Auxiliadora había sido donada por un benefactor de la comunidad de Palmillas y resguardada en la capilla de Soria, en tanto se definía la ubicación del templo. De Soria la imagen fue llevada a una capilla en el Colegio Cristóbal Colón y después a su actual ubicación, cuando se inicia la construcción del actual templo parroquial, ya que la donación fue exprofeso para este fin.

En esas fechas no existía aún la diócesis de Celaya, por lo que la parroquia de Empalme Escobedo pertenecía a la diócesis de Morelia.  En una primera etapa se levantaron los muros perimetrales del templo. El padre José Villagómez fue el primer sacerdote en Empalme Escobedo y quien llevó a cabo dicha construcción inicial.  En ese espacio sin techumbre se oficiaba misa, hubo un momento en que el coro fue construido y, en el espacio techado que se lograba, se colocó la imagen de la Virgen, es decir que, por un tiempo el templo funcionó en sentido inverso a su actual instalación. Cuando la parroquia estuvo a cargo del padre Nicolás García se colocó la techumbre de todo el templo. Unos años más tarde se construyó la torre. Se cuenta que en esos años la gente se iba al cerro y traía piedras, Adultos y niños acudían a las riberas del Laja y acarreaban arena, era un trabajo de participación colectiva. Además, en uno de los barrios una actividad recurrente era la fabricación de cal a la manera tradicional, se le conocía como el barrio calero; ellos aportaron la cal necesaria para la construcción de la torre; se utilizó solamente cal, no era común el uso del cemento para los morteros. Los tabiques de los muros también provinieron de donaciones en especie que hacían los feligreses. No solamente el techo data de esta época, el retablo con placas de ónix y el piso de mármol son contemporáneos a la techumbre.  Destaca que, en su afán de terminar la construcción, el padre Nicolás García estuvo endeudado con algunos proveedores, al grado que llegó a evadirlos en algunas ocasiones; a final de cuentas liquidó todos los adeudos.  El ónix vino de Puebla y el mármol de la zona de Vizarrón en Querétaro.

Cuando el sr. Obispo tiene  oportunidad de asistir, también le proporcionan su gorra y su paliacate y, en alguna ocasión, como viene de la ciudad de Celaya, le han sugerido subirse a la locomotora en San Juan de la Vega. Cercano a esta población está el límite del patio del Empalme, desde ahí abordan la máquina para asistir a la celebración. El señor Javier Camacho tuvo oportunidad de abordar la máquina con las personalidades invitadas, nos contó que en una ocasión el ya fallecido obispo Lázaro Pérez abordó la máquina en este punto, debido a su carácter abierto venía preguntándole al maquinista muchos detalles sobre la operación de la locomotora, con la misma apertura el maquinista le ofreció conducir él mismo en el trayecto y, pese a la insistencia, el señor obispo se negó argumentando: "No, porque ahorita tú me vas a permitir manejar esta máquina, pero al rato que me toque decir misa, vas a querer que te permita estar oficiando a ti, y no es posible" . EL actual obispo, Benjamín Castillo sí tuvo a bien conducir un rato la locomotora, hasta la localidad de Guadalupe, ya de ahí, el trayecto lento para detonar los petardos lo realizó el maquinista. Este recorrido se permite a personalidades especiales, no necesariamente obispos, algunos sacerdotes participan de esta distinción. Por circunstancias propias de esta población y por ser lugar de origen de algunos sacerdotes, ha habido fiestas patronales en que han concurrido tres obispos.

Cuando la virgen regresa al templo la fiesta se prolonga, hay juegos pirotécnicos y bandas de viento. Sin embargo, en los últimos años, la organización de bailes con motivos comerciales, distrae la participación de los habitantes hacia la fiesta, propiamente dicha. Estos bailes no tienen en realidad nada que ver con la fiesta patronal, por más concurridos que sean, solamente aprovechan la fecha y la consiguiente afluencia de visitantes.

El día principal de la fiesta, el día 24 de mayo, se inicia con las mañanitas a la Virgen, muy temprano, desde las seis  de la mañana. Hay personas que rezaron los cuarenta y seis rosarios en la parroquia y ellos regalan el desayuno de ese día: tamales y atole, a todos quienes asisten a las mañanitas. Hay misas todo el día y la gente acude con sus imágenes para que éstas sean bendecidas. Previamente, ocho días antes,  ya tuvieron lugar las primeras comuniones, las confirmaciones y los matrimonios comunitarios. Mismos que, por razones prácticas, no se realizan el mismo día 24 de mayo, pues sería imposible ubicar a toda la gente que se congregaría conjuntando todas estas realizaciones. A lo largo de todo el día, además de música de banda, participan grupos de Danzantes y, por la noche, los juegos pirotécnicos y la actuación de algún grupo musical o banda de mayor renombre. Desde varios días, previos a la fiesta, en las inmediaciones del templo se colocan juegos mecánicos y puestos ambulantes con diferentes mercancías.  El día 24 termina toda la celebración, a la espera de un nuevo ciclo al año siguiente, pues esta fiesta no tiene una remuda para renovación de cargos.  Es de comentar que hay un grupo de danza azteca en Empalme Escobedo que participan a lo largo de esta y otras festividades de la población y, como es costumbre, asisten a las festividades de comunidades vecinas. Ésta como otras danzas tiene sus rituales propios, necesarios para la integración armónica de sus participantes y el sentido profundo que les pertenece.
Las tradiciones siempre tienden a depurarse sabiamente con el paso del tiempo, es una evolución necesaria y deseable que las mantiene vivas y vigentes, es de admirarse que esta fiesta haya cambiado tan poco a lo largo ya de setenta años, tanto como lo es la sabia  forma en que su estructura permite a cada rumbo de la población ser partícipe, directamente de la fiesta y, al mismo tiempo otorgarle mayor relevancia.

Agradezco, nuevamente al Sr. Javier Camacho y a la Sra. Lupita Meléndez su amabilidad y la extensa y prolija información que me proporcionaron, ojalá podamos seguir contando con su conocimiento para seguir enriqueciendo esta página.
La fiesta se estructura con una novena, con celebraciones en cada uno de los días. El pueblo se divide en nueve sectores, el día 15 de mayo corresponde a un sector, el 16 a otro, y así hasta el día 23, cuando es la peregrinación ferrocarrilera y el 24 la fiesta, propiamente dicha, de María Auxiliadora. Los sectores en que está dividida la población para este festejo, son los mismos, prácticamente, desde los inicios de la celebración. El único cambio relevante es que el día 15, primer día de la novena, la celebración le correspondía al barrio de San Isidro, pero como el 15 de mayo también es la fiesta de San Isidro Labrador, resultaba complicado a las personas de este sector estar al pendiente de ambas celebraciones, por este motivo se movió para el día 16 hace unos años. Actualmente, y al margen de la precisión con que se organiza la fiesta año con año y los participantes propios de cada día,  los sectores y las fechas de la festividad que les corresponden pueden enumerarse de la siguiente manera:

15 de mayo   Calle Sol
16 de mayo  Calle Acapulco
17 de mayo  Calle Acámbaro sur
18 de mayo Comunidad de San Nicolás y Tres puentes
19 de mayo Colonia MIR
20 de mayo Colonia Remero Trovador
21 de mayo Calle  18 de Marzo
22 de mayo Calle Ocampo
23 de mayo Colonia Manuel R. Palacios (Peregrinación Ferrocarrilera)

Esta enumeración es un resumen de los sectores participantes, para cada sector que menciono hay más personas, calles, colonias  o asociaciones involucradas; del mismo modo las velaciones tienen asignado un responsable cada una de ellas.

La celebración es, por su puesto, un día de fiesta para el sector designado cada uno de los días. Las personas del sector correspondiente acuden desde un día antes, digamos que  a quienes les toca el día 15, acuden al templo el día 14 a recibir la imagen de María Auxiliadora. Dado que dicha imagen tienen un peso considerable se procede a transportarla en una camioneta, misma que es previamente adornada.  En el trayecto la imagen suele ser acompañada por la banda de guerra en combinación con música de banda, danzantes o mariachis, de acuerdo a lo decidido por los vecinos. Al llegar al sector correspondiente la imagen es depositada en un lugar adornado exprofeso para dar más relevancia a la presencia de la imagen en el sitio.  En ese entorno, durante el resto del día y toda la noche, los vecinos se organizan para tener música. Incluso, por la noche, le ofrecen de cenar a los presentes. En el aspecto propiamente religioso, durante esta velación se reza el Rosario y se pide por los miembros de esta comunidad, por los jóvenes, los niños, las personas ya fallecidas; si hay alguna necesidad especial, también se hace ese pedimento. Se puede decir que para la gente de cada sector, el día que les visita la Virgen ya da inicio la fiesta. Antes del mediodía la imagen es llevada, con la misma solemnidad, al templo y entregada para la misa de ese día. Terminada la misa el sector siguiente acude por la imagen para iniciar el mismo ciclo en su colonia.  La gente adorna sus calles para el día en que les  corresponde recibir la imagen.  En los adornos predominan los colores azul y rosa dado que son los usuales de la advocación de María Auxiliadora: rosa para la túnica y azul para el manto.

El hecho de que la peregrinación ferrocarrilera sea  una peregrinación de toda la población, no significa que no tenga lugar una velación la noche que va del día 22 al día 23. La imagen se lleva al andén del ferrocarril y es depositada por un rato, más adelante se le lleva al parque, a la colonia Manuel R. Palacios que es de donde sale la peregrinación.   En este lugar la fiesta y la velación tienen proporciones un poco más grandes que en los demás sectores, incluso llegan a organizar un programa de actividades con muchos eventos para ese día.  Este es el recorrido con más público, quizá no el más largo en distancia, pero es, también,  el que tiene más  participantes y en el que más calles son adornadas para el paso de la procesión.  El sentido "ferrocarrilero" de los participantes es muy evidente, es muy común ver personas con su paliacate al cuello, su gorra de ferrocarrilero o su linterna, incluso niños ataviados con estos elementos. Antiguamente, el ferrocarril proveía pantalones de pechera, gorras y paliacates a sus trabajadores activos y jubilados para que participaran en la procesión, esta indumentaria era típica de los años de mayor auge de este transporte. Esto, lamentablemente va mermando poco a poco, en parte porque el ferrocarril actual ocupa muy poco personal y el personal  suele ser foráneo. Aún así, Kansas City Southern,( ya no Ferrocarriles Nacionales de México),  provee algunas camisetas, con su logotipo, para la celebración. También presta sus máquinas para el ritual impresionante cuando la imagen cruza las vías:   A unos 200 metros del cruce de la calle Madero con la vía del tren, de cada lado, se colocan sendas s locomotoras. En el momento en que la peregrinación comienza a cruzar por este punto, las máquinas hacen sonar sus silbatos mientras avanzan, en su trayecto se han colocado petardos sobre los rieles a ciertos intervalos.  Conforme las máquinas se van acercando al cruce, cada una por su lado, se van sucediendo las detonaciones de los petardos. 
 
Hace más de un año, el joven Luis Felipe Rodríguez  me hizo notar que la segunda fiesta en importancia, en Empalme Escobedo, era la dedicada a San Isidro Labrador, celebración que, me comentó, era mucho más trascendente que una carrera de burros, misma que ya había yo documentado en este espacio (la carrera). Atendiendo a su amable sugerencia acudí al siguiente 15 de mayo, tomé fotografías y recabé algunos testimonios sobre la fiesta. Unos mese después acudí a platicar con la señora Ma. Guadalupe Sánchez quien no sólo me proporcionó amablemente la mayoría de la información que aquí comparto, sino que resultó ser la mamá del joven Luis Felipe Rodríguez a quien en ese momento conocí en persona y el cual, viendo que tomaba yo en cuenta su sugerencia, me permitió utilizar las fotos de su página de Facebook: Barrio de San Isidro Labrador, para ilustrar este artículo. Las fotos que tienen un pequeño círculo de color son de esta procedencia, las demás son de un servidor.


San Isidro Labrador nació en Madrid en 1082, fue labrador de oficio, hijo y compañero de labradores, lo cual debe entenderse que hacía producir tierras ajenas (en plena edad media y en España no podía ser de otra manera). Encontraba el modo de dedicar largas horas a la oración y asistir a misa todos los días, pese a lo demandante de su labor agrícola. Cuando falleció, se cree que en 1172, había ganado fama de hombre piadoso y devoto.  Su culto comenzó poco después de su muerte, pues además se le atribuyeron varios milagros.  Por este motivo no es de extrañar que su culto en México llegara con los primeros misioneros, encontrando -nunca mejor dicho- suelo fértil para su veneración en las zonas de producción agrícola de nuestro país, aunque  su canonización se concretó hasta 1622.
Hoy en día San Isidro Labrador es venerado en muchísimos lugares del mundo y de México, culto siempre asociado al campo, en sus símbolos y en sus devotos. 

En nuestro municipio se destacan las celebraciones en Empalme Escobedo, San Isidro la Loma, la Tapona, Nopalera y otras comunidades hacia el norte y oriente del municipio. En estas comunidades la fiesta puede celebrarse antes o después del 15 de mayo, porque se compagina con las festividades en honor de la Santa Cruz.
Sin embargo, en esta ocasión y, a reserva de documentar las demás fiestas que enumeré, hablaremos de la fiesta de San Isidro Labrador en Empalme Escobedo.

Como ya hemos mencionado, la celebración de mayor importancia es la fiesta parroquial de María Auxiliadora, sin embargo, y pese a la cercanía de las fechas, la fiesta de San Isidro puede considerarse siguiente en importancia en el poblado. 
Tan antiguo como Empalme Escobedo mismo es el culto a San Isidro, la imagen original fue donada por un vecino de las calles donde, actualmente, se encuentra su capilla. Para dicha imagen se construyó un nicho muy sencillo, pero a raíz de que un vendaval se llevó todas las láminas que lo protegían (bueno, casi todas, la que cubría la imagen no se la llevó el viento) los vecinos ubicaron un terreno y construyeron una capilla donde se le rinde culto hasta hoy en día.  Aunque en ese entonces el lugar era muy pequeño, la ampliación a las dimensiones actuales de la capilla data de los años setenta.
No es de sorprender que la veneración a este personaje arraigara fácilmente en Empalme Escobedo,  a pesar de su origen ferrocarrilero, la actividad agrícola, en la comunidad en sí y en las comunidades vecinas sigue siendo muy importante, desde luego más lo era hace 60 o 70 años.

La figura que hoy se venera no es la original que provocó esta veneración. Un sacerdote del templo de Empalme Escobedo convenció a los cargueros de que le entregaran la imagen para substituirla por otra, dado que la imagen primigenia estaba de pie y San Isidro "Debe tener una rodilla en tierra". Con este singular motivo, una imagen más antigua y de mayor valor artístico fue substituida por una imagen más reciente y de menor mérito. Claro que los habitantes de Empalme Escobedo veneran la vida piadosa, las acciones y milagros de un hombre bondadoso, no una figurilla de Yeso, pero ello no justifica la substitución realizada. Se conserva una fotografía de la imagen original, la incluímos junto a la imagen actual.






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La fiesta ha evolucionado poco desde hace tantos años, más ha evolucionado el pequeño templo que, gracias a la acción concertada de todos los vecinos y de aquellos que toman a su cargo presidir esta acción, está cada día más bello y presenta un aspecto más digno del uso a que es destinado.

Como muchas festividades religiosas, esta celebración se estructura con un novenario, previo a la fiesta propiamente dicha, se realiza del 5 al 13 de mayo. En cada uno de esos días la imagen "visita" las calles aledañas al templo, los vecinos de la calle correspondiente se organizan para disponer un altar en donde la figura es venerada,  este 2016 las calles que integraron el novenario fueron:
5 de mayo:  Prolongación Niño Perdido
6 de mayo: 16 de Septiembre
7 de mayo: Luis Cortazar
8 de mayo: Niño Perdido
9 de mayo: Melchor Ocampo
10 de mayo: Juan Aldama
11 de mayo: Josefa Ortiz de Domínguez
12 de mayo: Pípila
13 de mayo: Sol

Esta distribución de calles y días ha permanecido con pocas alteraciones a lo largo de los años, se va haciendo una tradición el día que le corresponde a cada calle, aunque por motivos prácticos puede llegar a producirse un cambio.

Es importante mencionar que la figura principal de San Isidro Labrador permanece siempre en su capilla, existe una segunda imagen, colocada en una urna, convenientemente adaptada para el transporte, que es la que se lleva a las visitas del novenario. Curiosamente, esta  es una imagen de pie y la acompaña un ángel con su yunta.  Cuando no se está realizando el novenario la urna con las figuras permanece a la entrada de la capilla.

El primer día del novenario, en este caso los vecinos de la calle Prolongación Niño Perdido, acuden por la tarde a la Capilla y Reciben la imagen en la urna, regresan con ella y la depositan en el altar que, adornado con flores, mantos y otros elementos,  habrán dispuesto para este fin, la intención del altar es darle un marco solemne a la presencia de  San Isidro;  además, como no es raro que suceda, también protege a la urna de la lluvia. En cada calle del novenario se realiza una celebración eucarística. Es frecuento que haya  música en estos lugares, tradicionalmente banda de viento. También, en la medida de lo posible se ofrece algún alimento a los visitantes. La imagen se vela hasta las doce de la noche, en ese momento se le resguarda en la casa de algún vecino, en un espació  también arreglado con cierta solemnidad.  A las cinco de la tarde del día siguiente las personas de la calle 16 de septiembre acuden al domicilio donde se resguardo la urna y la llevan con ellos, este ciclo continua durante los días del novenario, en que la imagen regresa al templo.




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La fiesta propiamente dicha da inicio el día 14 a las 5 de la tarde en que se recibe la banda, esta permanece tocando en las afueras de la capilla hasta cerca de las ocho de la noche. También suele participar el grupo de Danzantes de la comunidad  a partir de las ocho de la noche.

El día 14 la música  está presente desde muy temprano y permanece hasta las cuatro de la tarde en que se lleva a cabo la actividad de los pollos.  Unos días antes los organizadores colectan pollos entre los vecinos de la zona e incluso de otras comunidades cercanas.  En el lugar seleccionado se coloca una canasta suspendida a cierta altura de una soga, varios jinetes, de pie sobre sus monturas intentan alcanzar dicha canasta, el que lo logra recibe un pollo como premio.

El día 15 desde muy temprano se llevan mañanitas a la capilla, hacia el mediodía es la celebración eucarística, después se hace un recorrido por la comunidad con la imagen de San Isidro, este recorrido tiene la correspondiente solemnidad y relevancia; termina alrededor de las tres de la tarde.

Durante buena parte del día 15 un grupo de jóvenes se viste, esmeradamente, de mujer y recorren la población bailando y sacando a bailar a muchos de los presentes, aquél que es sacado a bailar, no sólo debe hacerlo, sino pagar una pequeña cuota por ese motivo. Todo lo recaudado se destina al beneficio de la fiesta. Aunque esta actividad no es tan antigua como la fiesta misma, sí tiene muchos años que se observa, se considera que rememora la costumbre antigua de robarse a las muchachas a caballo.
A partir de las cuatro se realizan las "Yuntas". Para que éstas puedan realizarse, algunos vecinos se ofrecen a colaborar "vistiendo" una yunta, lo cual consiste en adornarla, colocándole flores de papel, listones y, sobre todo, algunos bienes (frutas, botanas, cervezas, conservas, refrescos, etc.).  La yunta, además de su aspecto vistoso será arriada por el campo cuando la actividad inicie, en ese momento un grupo de jinetes (los ladrones) tratará de apoderarse de los bienes que penden de la yunta, sin embargo, otro grupo de jinetes (la policía) tratará de apresarlos. Los ladrones conservan los bienes que puedan sustraer, pero si son apresados deben pagar una cantidad (10, 15 pesos) para poder volver a perseguir las yuntas,  todo lo recaudado por este concepto se entrega para beneficio de la fiesta. Como es de suponerse el evento debe realizarse en tierra de cultivo, de otro modo no hay forma que la yunta avance. Afortunadamente muy cerca de la capilla hay un terreno enorme, aun sin urbanizar. En este lugar, durante un buen rato los ladrones persiguen las yuntas, los policías persiguen a los ladrones y los espectadores se regocijan con las peripecias de los tres grupos.  Todos los que participan son, por decirlo así, gente de campo, muy cercana a las labores agrícolas durante toda la temporada, quizá por ello su interés en la fiesta y en participar en las Yuntas. Los yunteros en particular son propietarios de estos aperos, tienen sus parcelas de cultivo y, aunque tengan maquinaria, conservan su yunta porque a los cultivos de frijol, zanahoria, jícama o cebolla es más conveniente trabajarlos a la antigua.  Las Yuntas se realizan en otras comunidades que, como mencionamos arriba, también celebran festividades en honor de San Isidro Labrador.  Se cree que el origen de esta actividad viene de tiempos antiguos, cuando depredar a los agricultores podía ser una práctica común.

Al anochecer se celebra un baile en la calle, y  rumbo a las 10 de la noche se quema el castillo o los juegos pirotécnicos  contratados para ese día. 

Además de las recaudaciones ya mencionadas la fiesta se solventa con la participación de 25 "cargueros", mismos que en la fiesta del año pasado sellaron su compromiso de aportar su cuota recibiendo un pan y una botella del parande que, para tal efecto, se coloca en las afueras de la capilla. A diferencia de otras fiestas, esta "remuda" ocurre durante la propia fiesta, no en una festividad diferente.

También es interesante resaltar que la festividad de la Santa Cruz se compagina de una manera muy particular, la Santa Cruz de El Picahco llega a empalme Escobedo y es venerada, el propio día 15, en la festividad de San Isidro. De esta conjunción y los rituales asociados a la Santa Cruz de El picacho hablaremos en otros artículos.

Agradezco a la Sra. Lupita Sánchez la información proporcionada para este artículo, al joven Luis Felipe Rodríguez su sugerencia para escribir sobre esta festividad, así como las fotografías de su página.

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Fiesta de San Isidro Labrador, en Empalme Escobedo


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En diferentes lugares de nuestro municipio se realizan celebraciones  de Semana Santa, de diferentes niveles de participación y antigüedad.  En este espacio apenas hemos reseñado unas cuántas, por lo que en esta ocasión hablaremos del Viacrucis del Barrio de los Remedios.  
Esta celebración se realizó por primera vez por iniciativa del Sacerdote Pablo Figueroa Lugo,  hace 23 años, siendo la primera representación en 1995. Luego de los primeros años la idea  fue bien aceptada y se arraigó en el barrio con la fuerza suficiente para pervivir hasta este momento y con el necesario entusiasmo de los organizadores para prever su continuidad durante mucho tiempo.
Durante los dos primeros años la encargada fue la Srta. Rosario Hernández Olalde, a partir de entonces la organización ha corrido a cargo del  señor Gerardo Hernández Platanero, quien además es el autor del libreto y de los parlamentos de la representación.  Para su desarrollo tomó referencias de cuatro biblias: Paulina, de Jerusalén, Guadalupana y de las Américas.

Como es de suponerse los participantes han cambiado a lo largo de los años, no siendo raro que una misma persona desempeñe un papel durante varios años o que al cabo de éstos le sea asignado otro personaje.  No obstante que alguien haya representado un papel varias veces, los organizadores no dejan, en caso necesario, de hacerle observaciones tendientes a pulir su desempeño y lograr, con ello, ir perfeccionando la representación, año con año. Aunque la mayoría de los participantes son del Barrio de los Remedios no hay particularidad alguna en que participe alguien "de acá abajo".
Se ensaya desde un mes antes, aproximadamente, aunque el primer viernes de cuaresma  se define a quienes se integraran en ese año.
Cada participante sean romanos, fariseos, judíos, etc., solventan su propio vestuario, siendo éste muy esmerado y dedicado en cada uno de los participantes. El resto de los gastos que pudieran derivarse de la representación son solventados por la gente del barrio o por algunos de los participantes.

La representación da inicio el día jueves. Los diferentes niveles del atrio, ayudan a organizar más fácilmente las escenas. Como sabemos, los sucesos de este día, propician que la participación de los actores sea más larga, así como los parlamentos de los mismos.
El día viernes se representan las catorce estaciones del viacrucis, la primera estación dentro del atrio y desde la segunda hasta la novena en una procesión en la periferia del barrio, saliendo por la puerta de éste y caminando hacia el oriente y de ahí dando una vuelta completa hasta ingresar al atrio por el lado opuesto, un recorrido de 1,200 mts. Aunque esta procesión es encabezada por Jesús y los centuriones que lo custodian (y lo azotan) más atrás vienen todos los involucrados en estas representaciones aunque, históricamente, no hayan participado den el viacrucis, (Anás, Caifás, Pilato, etc). En cada una de estas  estaciones se hace una pausa en la marcha y se leen algunos textos y se hacen reflexiones sobre estos temas. Evidentemente se representa la acción correspondiente a cada estación.  A lo largo de todo el recorrido,  hay uno o varios cantores que, mediante un equipo de sonido van cantando las piezas tradicionales y características en estas celebraciones, mismas que son también entonadas por muchos de los asistentes.

De la décima a la decimocuarta estación se representan en el interior del atrio. Aquí es una secuencia continua con la interacción de todos los personajes involucrados y, para quien desconozca cada una de las estaciones le será difícil identificar el paso de una a la siguiente.
No obstante lo largo del recorrido y la dedicación de los organizadores y participantes, es proporcionalmente poca la gente que llega a presenciar esta celebración. Quizá  por la simultaneidad con otras celebraciones del municipio. Cierto que la gente que habita a lo largo del recorrido sale con entusiasmo a ver la procesión, pero considero que, siendo tan cercanas esta celebración con la del centro de la población, valdría la pena que ajustaran un poco sus horarios para que el público pudiera asistir a ambas.  La calidad de este viacrucis amerita que mucha más gente del municipio y de la región la conozca y la valore.


Hacia finales del siglo XX un acontecimiento trágico hizo llamar la atención sobre este viacrucis: el actor que encarnaba el papel de Judas murió al colgarse. El señor Gerardo Hernández nos comenta que este joven omitió mencionarles que padecía de una deficiencia respiratoria, quizá porque no consideró que pudiera ser relevante. La combinación de este padecimiento con el estar suspendido del arnés durante unos minutos llevaron al trágico desenlace.  Pudo comprobarse que no fue un error en el dispositivo que permite la suspensión desde el arnés y que la cuerda es ornamental y no puede soportar ningún peso. Aún así durante algunos años se omitió esta escena. Poco tiempo después los participantes y los siguientes actores que encarnaron a Judas lograron la autorización del sacerdote responsable para volver a realizar este simbólico momento.  A partir de entonces se extremaron las precauciones para evitar una situación semejante.
Del mismo modo se tiene mucho cuidado en que nadie se lastime, ni siquiera un poco en todo el evento. Los centuriones usan cintas diseñadas especialmente para que no hieran al azotado y saben cómo provocar con éstas ruido sin causar daño en el flagelado. Quizás el riesgo mayor es la insolación o la deshidratación, pero durante todo el trayecto se provee de agua a los participantes. Ojalá más adelante consigan algunos recipientes màs ortodoxos para no romper el efecto que conjunta todas las acciones con las estrechas e inclinadas callejuelas del barrio.

Agradezco a los Señores J Reyes Ramírez y Gerardo Hernández Platanero la información que amablemente nos proporcionaron para este artículo.
El Viacrucis del Barrio de Los Remedios
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Este artículo podría llamarse también: la antigua Procesión del Santo Entierro o   La Tradición de los Nopales.  Evidentemente porque todo lo mencionado está involucrado.  Pero el título es lo de menos, la tradición es sumamente singular y no tan conocida como otras en nuestro municipio.
La comunidad de Orduña de Abajo se localiza al Norte del Municipio de Comonfort, en la ribera  derecha del Río Laja. En esta comunidad, desde hace muchos años,  se veneraba la imagen del Señor en su Santo Entierro, comúnmente conocida como El Santo Entierro.  El señor Antonio Landín, quien actualmente tiene ochenta y dos años, me relató que cuando  él era niño la tradición tenía ya muchos años de llevarse a cabo,   tan es así que los primeras veces que la atestiguó ésta se celebraba en la Capilla Antigua (una hermosa y bastante bien conservada construcción que probablemente data del siglo XVIII). El día lunes de la semana Santa, un grupo de personas, no de Orduña, sino de Comonfort, acudían por la imagen del Señor en su Santo Entierro y la llevaban, en hombros,  al templo parroquial (unos cinco kilómetros). El día martes esta imagen se integraba a la procesión de las Cruces que se celebra el martes de la Semana Santa en la cabecera municipal.  El jueves por la tarde la imagen se llevaba de regreso a la comunidad, con toda la solemnidad que ello ameritaba y se depositaba en la capilla.  Luego de recibir la imagen, se celebraba la misa del Jueves Santo (la de la Institución de la Eucaristía y el Lavatorio de los pies). Al término de la ceremonia religiosa las familias de la comunidad obsequiaban a los presentes nopales con camarones, acompañados con las célebres tortillas estampadas (célebres hoy día, hasta hace poco no eran tan conocidas) mismas que tenían símbolos religiosos (porque eran tortillas ceremoniales, no como ahora que le ponemos el logotipo de su empresa, para que sean una curiosidad en sus reventones).
Jueves Santo en Orduña de Abajo
Decía yo, antes de ponerme venenoso, que las familias obsequiaban nopales con camarones y, si el oferente tenía recursos, también obsequiaba Conserva, que es la calabaza cocida en dulce. Si bien todos los presentes alcanzaban a recibir, sobradamente estos alimentos, a quienes habían traído la imagen y a quienes el año venidero obsequiarían los alimentos se les entregaban éstos como una pequeña ofrenda, muy bien dispuesta en una charola (o en una canasta de carrizo, para hacer honor a la tradición artesanal de esta población) y acompañada de flores o algún otro adorno. Los alimentos se entregaban y consumían en el exterior de la Capilla, con mucho orden, no siendo raro que en todo tipo de recipientes, los presentes llevaran a su casa una buena dotación de nopales y tortillas. El génesis de esta ofrenda es el agradecimiento a las personas que, no siendo de la comunidad, realizaban el esfuerzo de llevar y traer la imagen. Al señor Jesús Paloblanco se le recuerda como una de las personas que durante muchos años fue el encargado de este traslado.  (En algún punto de esta narración debe existir una imprecisión, dado que, según se sabe, la tradición de las Cruces data de los años sesentas y, como hemos mencionado, la tradición es mucho más antigua).   Es conveniente insistir en que no eran las mismas  familias, año con año, quienes ofrecían los alimentos; Se tenía una lista de quienes estaban dispuestos a sumarse. Siguiendo esa lista se iban designando, año tras año, grupos de quince personas o familias, de modo que a cada familia le correspondía la ofrenda una vez cada varios años.
Esta veneración a la imagen del Señor en su Santo Entierro era tal que los vecinos de Orduña  construyeron un templo, en la plaza 5 de Febrero de la Cabecera  Municipal, para acomodar la imagen en esos cuatro días.  En algún momento algo sucedió y la imagen del Señor en Su Santo Entierro no regresó a Orduña, tampoco a su templo, el cuál cambió su advocación a la de San Antonio de Padua. No obstante, la tradición siguió, a partir de ahí no con una imagen del Santo Entierro sino con el Cristo que se colocó en el ábside de la nueva Capilla: una construcción mucho mayor, que dista unos doscientos metros de la original, sobre la misma calle y cuyos cimientos se iniciaron en 1925, pero estuvo en condiciones de recibir a los feligreses hacia los años cincuenta, aunque muy lejos de terminarse en su totalidad.  Este Cristo es llamado por algunas personas "El Señor de los Milagros", aunque no corresponde con la iconografía de esta denominación. También por la substitución de la imagen,  durante muchos años, algunos jóvenes creían que éste Cristo era la imagen del Santo Entierro.  Este Cristo era retirado del ábside y entregado a las personas que lo transportaban al templo parroquial, pero allá por 1971, el señor Landín, en ese momento encargado del templo, notó que la imagen presentaba una fractura, digamos que del hombro derecho hacia el costado izquierdo. Lo comunicó al señor Cura en turno: el sacerdote Francisco Nambo Calderón, quien, en su debido momento lo mandó restaurar. Sin embargo, por el temor a que la escultura volviera a dañarse, al siguiente año entregaron, para el traslado, una imagen del Señor de los Milagros.  Esto no pareció ser del agrado de quienes fueron por la imagen pero, en vez de molestarse, se organizaron y compraron un Cristo en tamaño natural, con el que ahora se realiza este añejo ritual y que, en apego a la tradición , permanece casi todo el año en la Capilla de Orduña de Abajo.  Pero los habitantes de Orduña saben y reconocen que ese Cristo no es suyo, está generosamente prestado. Cuando este Cristo llega al templo, el día jueves,  es colocado, en un hermoso lecho, profusamente acondicionado con plantas y flores en el atrio. Apenas hace un año este mismo lecho se ubicaba en el crucero, del lado del Evangelio.
Esta tradición pervive hasta hoy en día, con ciertas diferencias, siendo la más notable la que ya describimos sobre las imágenes utilizadas, pero también el número de familias que proporcionan los alimentos es de cuarenta, sin embargo, a cada uno de ellos le sigue correspondiendo hacerlo una vez en varios años.  Las ofrendas a los "transportadores" y a los oferentes del próximo año siguen teniendo su carácter preponderante.  La misa del jueves, a veces,  se celebra al exterior de la capilla.  Previo a la celebración eucarística ya se han colocado, en los muros laterales del atrio las personas que entregarán los alimentos, acomodados con sus ollas enormes,  repletas de nopales y tortas de camarón, que se sumergen en un delicioso caldillo de chile cascabel (o eso me informaron).

Una vez terminada la misa, y con expectación de los oferentes y los presentes, el sacerdote bendice los alimentos y esto es como la señal de arranque para repartir la comida. No hay una división notoria entre las mesas que soportan tinas y recipientes y el público, de un lado y de otro todos parecen coordinados en el mismo objetivo, los recipientes de plástico fluyen vacíos y retornan llenos y en equilibrio. Parece una actividad tumultuosa, pero el buen orden prevalece, con una sabiduría sólo atribuible al peso de la tradición, la cantidad de familias que ofrecen alimentos, la cantidad de alimentos que preparan y el número de visitantes, están tan armoniosamente diseñados que nadie se va con las manos vacías y nadie regresa sin entregar, en su totalidad,  los alimentos que ha preparado. Perdón si la observación tiende a idealizar el suceso, pero es como si todos los asistentes sintieran una discreta dicha por fabricar un eslabón año con año, unas veces como oferentes, otras como receptores para extender, hacia el pasado y hacia el futuro, el gusto y el sentido de pertenencia hacia su comunidad en la forma en  que lo heredaron de sus padres o sus  abuelos.

Hoy en día, como son muchas las personas que llegan, casi no se consumen los alimentos en el atrio, proliferan las cubetas de plástico de un galón, son como un aditamento generalizado para recibir la comida. Pero no es raro ver personas yendo y viniendo con ollas de barro o aluminio, ni es raro ver personas acomodadas en algún rinconcito consumiendo, de una vez, sus nopales o sus tortas de camarón.

Actualmente, además, no sólo se ofrecen alimentos a los "transportadores" al momento de llegar, también cuando van por el Cristo, el día lunes,  se les ofrece una comida.  Esto fue iniciativa de un nieto de don Antonio Landín, hace unos diez años; esta muestra de hospitalidad complementaria  motivó, según se dice,  que ahora sean más las personas que se suman a ir por la imagen. Esperamos, en posteriores artículos hablar de el traslado de la misma, complemento indisoluble de esta tradición y que también tiene sus particularidades y aspectos de sumo interés.

Atestiguar el momento en que se condensa la generosidad y devoción de esta comunidad es emotivo y conmovedor, pero no es el único día que esto sucede, el día veinticuatro de diciembre los buñuelos van y vienen por el atrio, pero esa, por supuesto es otra historia. No deje de ver el video de la sección de videos de esta página, ahí se aprecia el mágico ir y venir de las cubetas y el resplandor rojo del guiso. Más hermoso, aún, es el enorme de número de personas que alzaron la vista para dedicarle un saludo o una sonrisa a nuestra "cámara voladora".
Agradezco al señor Antonio Landín Valle, su amabilidad y toda la información que me proporcionó durante varias horas de muy interesante charla. Agradezco también a la maestra Rosario Landín Moya por complementar esta información.

Jueves Santo en Orduña de Abajo
El viacrucis del Barrio de Los Remedios


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Fiesta de San Isidro Labrador en Empalme Escobedo
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