Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
LA SEGUNDA FIESTA DE LOS REMEDIOS

Para la fiesta de noviembre no hay "pollos", el martes y miércoles previos al último sábado del mes, se "pela cucharilla", esta actividad consiste en extraer de cierta especie de maguey un elemento ornamental con el que el día jueves se arman sendos cruceros, uno dedicada a la Virgen y otro a las ánimas.









Ocho días después de terminada la segunda Fiesta de los Remedios se realiza otra actividad que tiene todo el aspecto de ser la misma festividad pero en proporciones menores, esto puede parecer así para el observador poco informado y si su curiosidad le lleva a preguntar qué se está celebrando, cualquier amable asistente le responderá que es La Remuda de la fiesta de los Remedios. El mismo asistente poco informado creerá que La Remuda es una especie de recalentado de la fiesta o un ritual para poder terminar con la fiesta gradualmente.  La palabra remuda (acción y efecto del poco utilizado verbo "remudar") significa remplazar una persona u objeto por otro.  Ese es el motivo de esta celebración, cambiar a los responsables de la fiesta o renovarlos o reafirmarlos en sus responsabilidades.  Por lo tanto la fiesta de la Remuda, más que un punto final de la festividad que sucedió ocho días atrás, es el inicio de la fiesta del próximo año, aunque algunas actividades no dejan de darle ese sabor a despedida de la fiesta del presente año.  En esta ocasión los días de celebración son el sábado y el domingo, siendo este último el de mayor relevancia.  Antes de detallar la fiesta conviene comentar que todas las celebraciones populares, como ésta, necesariamente generan una serie de gastos que deben ser solventados de alguna manera, claro que la mayor parte de las actividades que tanto lucimiento dan al festejo, provienen de la actividad no remunerada de los participantes, caso concreto de los integrantes de cada danza. Pero ¿quién paga a los músicos de las danzas, las bandas de viento, los castillos, los cuetes, la comida de los danzantes?




Quizá llame la atención el hecho de que se realicen dos fiestas, cuando la principal actividad económica de la población era la agricultura, la época posterior a la cosecha de maíz era un momento de relativa prosperidad que permitía realizar erogaciones mayores para realizar la fiesta, aunque hoy día las actividades económicas de la población se han diversificado, esta razón sigue siendo muy válida y la tradición obliga a que se realicen dos fiestas.
Los rituales que acompañan a la festividad son muchos y muy complejos, muchos de ellos están ligados a la participación de danzas rituales que tienen lugar en las plataformas del atrio durante los días de fiesta.


El viernes los tenanches y otras personas del la comunidad y del barrio recorren, prácticamente, todos los templos de la parroquia, en una caminata que les ocupa desde la siete de la mañana hasta que anochece.
El sábado se realiza la peregrinación solemne, la imagen de la virgen sale de su templo y es llevada al templo parroquial, de ahí es llevada por sacerdotes, diáconos, acólitos, tenanches, bandas de música y todas las danzas. En varios puntos del recorrido hay altares donde la peregrinación detiene su marcha, se reza y se habla sobre la Virgen.


Luego de varias horas, la peregrinación regresa al templo de Los Remedios y, después de la misa en el atrio, la imagen de la virgen regresa a su lugar.
Es una experiencia enervante subir la rampa del atrio y ver y escuchar la conjunción de bandas, danzantes, música, devotos, visitantes. Escuchar cada uno de los sones, de las tonadas de las danzas, que de alguna manera habitan en la memoria de los que somos testigos de estos rituales desde hace muchos años. En las terrazas de más abajo suelen acomodarse las danzas aztecas,  en el lado izquierdo según se asciende al templo. La tercer terraza la ocupa la danza de La Sonaja, danza para varones. En las siguientes terrazas de ese mismo lado pueden acomodarse, indistintamente, las danzas de apaches o las danzas de Indios y Franceses.   La terraza más baja del lado derecho tiene una especie de tapanco donde se colocan enormes bandas de viento, un poco más arriba está el lugar de la danza del torito, en la que participan niñas y niños. En la terraza superior se dispone la danza de las rosas, muy tradiconal para las muchachas, aunque también participan niñas muy pequeñas.


Otras personas, sin ser necesariamente danzantes, hacen recorridos similares, incluso ayudados por acompañantes que van colocando piezas de cartón a su paso para que el trayecto se más tolerable.   Cuando los danzantes salen del templo, sea que entraran caminando o de rodillas, terminan su participación por este ciclo, a la espera de la nueva fiesta para la que, paralelamente a sus danzas se pactaron los acuerdos y compromisos necesarios.  Es como haber sembrado la semilla de una nueva planta mientras la anterior aún está presente, un eslabón bien afianzado con el siguiente, un ritual de renovación que asegura la pervivencia de esta compleja y rica festividad.

Sin que tenga yo información precisa ni detallada de quién paga cada cosa, le puedo decir que toda la organización de la festividad se estructura en base a una docena de responsables a los que, por tener el cargo de realizar cierta actividad, se les conoce como cargueros. Si la palabra no está en el léxico habitual que usted utiliza, amable lector, no piense en un barco mercante, piense en una persona que, por tradición, por devoción, por gusto, por compromiso, asume la responsabilidad de organizar y dirigir una danza, de proveer los fuegos pirotécnicos de cierto día, de llevar una banda de música en la madrugada, etc.  Aunque debo aclarar que  este responsable es el carguero mayor, porque para cumplir con su "cargo" tiene el auxilio de sus cargueros, los cuales, en el menor de los casos aportan una cantidad en efectivo.  Ejemplificando un poco digamos que, por determinados motivos, usted acepta ser el "carguero mayor" del "castillo de la remuda" (y no es un cargo que me esté inventando, es real),  usted debe, por lo tanto, averiguar quién le puede suministrar un castillo, investigar el costo, contratar al cuetero seleccionado y, por supuesto, pagarle sus servicios. Un castillo, por pequeño que sea anda sobre los quince mil pesos, y los castillos de la fiesta son enormes.  Aquí entran en función sus cargueros, al margen de que alguno le acompañe en las negociaciones o investigaciones, o lo asesore, los demás pondrán su cooperación en el debido momento.  La festividad de La Remuda tienen como principal objetivo concretar dichos compromisos.  Cuando el compromiso de ayudar al carguero mayor se pacte, sus colaboradores pueden jactarse de ser "Cargueros de la Fiesta de los Remedios". 


Pero veamos con más detalle el ritual de esta celebración.  Sigamos con el ejemplo, amable lector, de que usted, a lo largo de este artículo, es el "Carguero mayor de la castillo de la Remuda": el día domingo de la Remuda, en su casa, usted o un grupo de gente muy diestra en estos menesteres, confeccionarán una armazón de carrizo, madera o perfiles tubulares que mide seis o siete metros de largo por un metro veinte o un metro cincuenta de ancho.  En esta armazón se colocan unos panes hermosos  y unas botellas de vino, principalmente. Los panes (unas "conchas" de treinta centímetros  de diámetro) van en bolsas de polietileno para preservarlos del polvo y que sigan siendo comestibles, las botellas de vino a veces se cambian por paquetes de cerveza o por botellas de refresco. Pero no se imagine usted un amontonadero de panes y botellas sin ningún orden, se procura que el acomodo tenga, además de todo una innegable belleza, por lo que es común recurrir a listones, flores de papel,  papel picado, globos y hasta a luces de colores.  Como muchos saben, estas armazones son conocidas como Parandes, espero encontrar algún día la etimología correspondiente. Cuando su parande tenga todos los panes, las botellas, los globos, las flores, y, si su creatividad le dio para tanto, las series de luces fuertemente sujetos, coloque un letrero muy legible que en su caso dirá "Parande del castillo de la remuda", entonces un grupo de robustos caballeros lo levantaran en vilo (al parande) y, con todo el jolgorio y la alegría concebibles, lo llevaran al atrio del templo. El hecho de que estos caballeros carguen el parande hasta el templo, no es razón suficiente para llamarlos cargueros, no confundirse, puede o no que también sean cargueros.  Al llegar al templo el parande debe ser colocado casi vertical (se acuerda que le dije que todo debía estar bien sujeto). Y aquí entra en función esta armazón, usted, como carguero mayor se sienta junto a su parande, bien armado de una libreta y una pluma. Al poco rato se acercarán sus conocidos  o algunos que su parande o el motivo del mismo les haya despertado interés y le preguntarán "de a cómo es"  usted, como sucedió este 2012, dirá que de ochocientos pesos, aquellos que preguntaron probablemente le pidan que los anote o de alguna manera más solemne le harán saber que quieren ser sus cargueros. En teoría, usted debería tomar un Pan y una botella de su parande, o dos panes y una botella, o dos botellas y un pan, o la combinación que considere y entregarlo a su nuevo carguero, esa acción, la de recibir y entregar las ofrendas del parande, es la que sella el compromiso. Su carguero tiene un año para recabar, en este caso, los ochocientos pesos acordados. Ya serán cosas de orden práctico si le van dando mensualidades, si le dan todo al año justo, etc., etc. 


En la realidad los cargueros mayores ya conocen, de antemano y desde muchos años atrás,  a las personas que aceptan gustosas este compromiso, aunque no es extraño que en la fiesta misma de la remuda alguien decida convertirse en carguero.  Para muchas personas es un orgullo ser partícipes de la fiesta. Los cargueros mayores con los que platiqué este año me comentaron que tienen cargueros que están en los Estados Unidos y desde allá aceptan y cumplen su compromiso.  A muchos les mueve la devoción hacia la Virgen, otros son cargueros para cumplir una manda. También me contaron que es muy raro que un carguero les quede mal. Que sí sucede pero no es común.  Puede ser que, hacia el final de la fiesta, el parande sea desarmado y sus ofrendas repartidas entre los cargueros presentes, con lo que se sellará el compromiso. Más comúnmente, en los días subsecuentes el carguero mayor visita a sus colaboradores en sus domicilios y les hace entrega de sus panes y sus botellas.  Debo decir que el tamaño de los parandes me pareció espectacular, muy superiores a los que he podido ver en otras celebraciones de la región, pero no se trata de competir, todos los parandes son bellos, sobre todo por el alto valor simbólico que conllevan y el motivo que los origina.  También debo decir que la palabra Parande, hasta donde pude averiguar, es de uso muy localizando en esta región, digamos del centro del país.  Todas las fiestas realizadas en nuestro municipio se organizan y financian de manera similar con cargueros y cargos, aunque  ninguna Remuda tiene la magnificencia de ésta.


En tanto el carguero mayor espera por sus cargueros, las danzas continúan con sus celebraciones, en muchas de las danzas se tiene la costumbre de arrojar dulces a la concurrencia; durante mucho rato una voladero de dulces cruzará la explanada en que la danza se desarrolle. Algunos danzantes portan ramos de flores al mismo tiempo.  Antiguamente se arrojaba también fruta, pero como podía llegar a lastimarse quien recibiera un cañazo o un mandarinazo, se acordó arrojar nada más dulces al público asistente.  Terminados los dulces los danzantes salen del atrio,  y se dirigen a un lugar entre el templo de los remedios y el templo parroquial, desde ahí algunos de los integrantes de la danza que así lo hayan ofrecido y por convicciones muy propias de cada quien, recorrerán de rodillas el trayecto hasta el templo de los remedios.  Sus compañeros los acompañan a pie y, a veces, con música muy leve. Puede suceder que alguna danza inicie este trayecto a unos cien metros del templo, pero alguno de sus integrantes, por decisión propia, se remontará más atrás o hasta el templo parroquial (un total aproximado a los setecientos metros).

































31 DE DICIEMBRE

Todas las actividades humanas que ameritan de un esfuerzo colectivo para realizarse, tienen en común un arraigo muy profundo entre las personas que participan en ellas; esto viene a colación, porque en algún  31 de diciembre tuve oportunidad de platicar con algunos comonforenses que afanosamente colocaban los adornos de sus calles para la procesión que las recorrería unas horas después.

Para quien no esté familiarizado con esta tradición, diremos que el día 31 de diciembre una procesión religiosa recorre, con toda solemnidad, algunas calles del pueblo. Esto reviste una importancia especial, más allá de las creencias de cada persona, porque los vecinos de las calles por donde ha de transitar dicha procesión, se dan a la tarea de adornarlas profusa y prolijamente. El recorrido parte del templo parroquial, recorre la calle Juárez, da vuelta en la calle Matamoros, retorna por la calle Luis Cortazar y llega de regreso al punto de partida.



En total son 1,300 metros de recorrido, de los cuales 1,200 están realzados con adornos.
El día 31 de enero de 2008, queriendo rastrear los orígenes de esta tradición, platicamos con varios vecinos que afanosamente participaban en una u otra labor de ornato.
La conclusión es clara y contundente (como dijera Alberto Cortez): Todos los entrevistados aseguran que el arreglo de sus calles se realiza desde que tienen memoria…  Por lo tanto  buscamos alguien mejor informado, la señora Lidia Rangel nos contó que en el año de 1957, ella personalmente le sugirió al entonces cura párroco Sr.Luis Guerrero, que promoviera la realización de una procesión por las calles del pueblo, como una acción de gracias, el día 31 de diciembre.


A partir de ese año, dicha procesión se llevó a cabo y los vecinos de las calles involucradas, tuvieron a bien adornar los frentes de sus casas.  El arreglo de las fachadas -nos cuenta la señora Lidia- era muy sencillo en los primeros años, un poco después se tuvo la idea de tender  algún elemento de un lado al otro de la calle, lo cual le dio mucho realce al ornato, el interés de los pobladores fue creando ornamentos cada vez más elaborados. En alguna ocasión, hace unos veinte años, alguien sugirió colocar tapetes de aserrín pintado. Esto es, teñir varios metros cúbicos de aserrín y tenderlo sobre el piso, para posteriormente colocar dibujos en otro color, valiéndose de un molde de madera, un poco de ingenio y mucha dedicación. En el curso de una tarde, todo queda listo, 1,200 metros de calles, adornadas en sus pavimentos, sus muros y hasta en sus "cielos" (si consideramos los elementos que cruzan la calle de una fachada a otra), además de media docena de altares, que son parte fundamental de la procesión. 
Cabe mencionar -y así me lo hicieron saber los entrevistados- que no todos los vecinos participan y no todos con el mismo entusiasmo, de cualquier manera el resultado es sumamente hermoso y es producto  -además de la devoción o las creencias religiosas de cada persona- del  gusto popular, del sentimiento de pertenencia y hasta del hilo invisible de la tradición. Cuando vemos que esa amalgama de causas  lleva a los vecinos de cada calle a organizarse, a cumplir con la encomienda pactada,  a poner su esfuerzo, su tiempo y sus recursos para conseguir este resultado, no puede uno dejar de conmoverse al constatar que en este mundo cada vez más ajeno a los valores y las tradiciones, una gran cantidad de personas se avocan a continuar algo que aunque efímero,  les queda en el corazón durante muchos años (y de paso nos hacen sentir orgullosos a todos los demás que ni siquiera participamos en el trabajo extenuante de ese día). Ojalá  que esta participación e interés continúen por muchos años, aún después del momento en que todos tengamos la certeza  de que esta tradición se practica  desde que  tenemos memoria.

 
DANZAS DE COMONFORT

Hace unos días me solicitaron información sobre las Danzas del municipio de Comonfort, por los tiempos con que se manejó esta solicitud el resultado no es, ni con mucho, total ni exahustivo. En realidad está centrado en la cabecera municipal, pero nos daremos a la tarea de hacer, al menos un exahustivo catálogo de las Danzas (entiendase Danza como grupo de danzantes) del municipio. Porque toda manifestación cultural es importante, aunque no congregue multitudes o aunque sea poco conocidad por los demás.

Transcribo el escrito que presenté por dicha solicitud:



Dada la intención con que este escrito es solicitado, me abstengo de mencionar antecedentes del municipio y de las danzas en nuestro país y en nuestro estado.
Todas las danzas que se practican en nuestro municipio son de carácter ritual, es decir que la danza es una ofrenda para una figura religiosa; se baila para homenajear y a la vez demostrar aprecio y veneración hacia dicha figura. Por este motivo las Danzas se circunscriben a las festividades religiosas propias de cada comunidad. Siendo las más destacadas las de la cabecera municipal:

2 de febrero: Día de la Candelaria
28 de agosto: San Agustín
3 de mayo: La Santa Cruz
1 de septiembre: Nuestra Señora de los Remedios (1ª fiesta)
4 de octubre: San Francisco
Última semana de noviembre: Nuestra Señora de Los Remedios (2ª. Fiesta)
Primera semana de diciembre: Remuda de la Fiesta de Los Remedios
12 de diciembre: Nuestra Señora de Guadalupe

Hay danzantes en las fiestas de la mayoría de las comunidades del municipio, destacándose:

24 de mayo: María Auxiliadora en Empalme Escobedo
25 de julio: Santiago Apóstol en Neutla

Muchas de las Danzas son creadas para su participación en una festividad específica, lo cual no impide que asistan a otras festividades, inclusive en otros municipios. Sin embargo, no hay Danzas creadas exprofeso para todas las fiestas en cada una de las comunidades, siendo común que la participación de los Danzantes sea cubierta con agrupaciones provenientes de las comunidades más grandes.
No cuento con un catálogo detallado de cada Danza existente en el municipio, pero el análisis de las Danzas que participan en las festividades más importantes, nos dará un panorama muy amplio sobre esta actividad en nuestro municipio.

La principal festividad en todo Comonfort es la que se realiza en honor a la Virgen de Los Remedios, la devoción de los comonforenses le ha otorgado esta prominencia. Además, el enorme atrio con que el templo cuenta lo hace idóneo para las expresiones dancísticas.

Cabe mencionar que las agrupaciones de danzantes solventan los gastos de la música y la comida para los danzantes. Los danzantes cubren el costo de sus vestuarios, que para algunas danzas son cinco o seis diferentes.
Podemos considerar que hay cinco tipos de Agrupaciones para esta festividad:

Danzas prehispánicas
Danzas de sonaja
Danzas de apaches contra franceses
Danzas de apaches
Danzas de "salón"

Las Danzas prehispánicas comprenden aquellas que utilizan elementos asociados a la cultura mexica, tanto en su dotación instrumental como en su indumentaria, por supuesto en la concepción de su coreografía y su razón de ser.
Hay muchos grupos de este tipo en el centro del país y hay al menos dos agrupaciones en nuestro municipio.
A lo largo de los años de desarrollo de estas Danzas se han creado vertientes, unas con la idea de recuperar lo realmente mexica, incluso se denominan Danzas Aztecas, y las más antiguas que utilizan elementos como la guitarra con concha de armadillo, misma que utilizan para cantar alabanzas. Al margen de estas vertientes y de las intrincadas discusiones que pueden hacerse para considerar cuál es más auténtica, los grupos de Danza en nuestro municipio tienen como dotación instrumental la siguiente:

El principal instrumento es el huehuetl, un tambor vertical, por motivos prácticos elaborado de lámina y percutido con diferentes tipos de baquetas, destacando por su ligereza, eficiencia y heterodoxia los tubos de polipropileno. Puede usarse un solo huehuetl o varios simultáneamente, este instrumento lleva, no solo el ritmo, sino el control completo de las ejecuciones dancísticas. Algunos grupos utilizan la guitarra conchera, no necesariamente elaborada con conchas de Armadillo; se recurre a este instrumento para cantar alabanzas, en conjunción con la mandolina. Los danzantes complementan la instrumentación portando sonajas de guaje, de lámina o elaboradas mediante un sartal de cáscaras secas obtenidas del fruto de un árbol, llamado ayoyote(cascabela thevetioides), y que son perfectamente conocidos como huesos de fraile. Los huesos de fraile son más común y generalizadamente utilizados atados en la parte inferior de la pierna, casi en contacto con el pie. También se usan trompetas hechas con caparazón de caracol marino.

La indumentaria de las mujeres consiste en un huipil (vestido) y en los hombres taparrabos y, dependiendo de su jerarquía dentro de la propia danza pueden usar capa, chaleco o pectoral, todos estos elementos son de muy diferentes colores y materiales, con adornos también muy diversos: pintura, telas sintéticas o bordados de hilo o de lentejuela. Hombres y mujeres utilizan penachos de plumas de faisán, pavorreal, avestruz y otras especies. Pueden bailar descalzos o portar huaraches de piel. Algunos danzantes han elaborado atuendos inspirados en los códices mexicas: Guerreros águila, guerreros tigre. Pero son muy pocos casos. Hombres y mujeres, según su gusto, pueden o no pintar adornos en sus caras.
Las danzas prehispánicas se ejecutan en círculo, siendo los participantes de mayor jerarquía quienes bailen más cercanos al centro.

Danzas de sonaja

Hay dos Danzas de Sonaja en nuestro municipio: Una para hombres y otra para mujeres, la de hombres se conoce así, como Danza de Sonaja y es más antigua que la de las mujeres.
Los músicos de esta agrupación utilizan guitarra, violín y saxofón. Su repertorio es de una docena de piezas.
La indumentaria consiste en pantalón, camisa que puede ser de diferentes colores (todos usan el mismo color en cada ocasión), delantal bordado con lentejuelas y sombrero cuya copa y ala están totalmente cubiertos con flores de papel, mismas que conforman una semiesfera; de la parte posterior del ala penden listones de muchos colores que llegan hasta las corvas del danzante. Usan durante la danza una pequeña sonaja de madera torneada, que sujetan a su muñeca con uno o varios listones.
Para danzar se alinean por estatura, del más alto al más bajo y, en ese orden se desplazan por la explanada con diferentes evoluciones.

La Danza de Sonaja de las mujeres se llama "Danza de las Rosas" y fue creada por la maestra "Raquel Elías" en el año 1960. Creada en todos sentidos: tuvo la iniciativa de formarla, diseñó el vestuario, las coreografías y, en conjunto con sus hermanos Rafael y Nicolás, escribió las piezas musicales.
La Danza de la Rosas comenzó con 16 muchachas, hoy son más de un centenar y, evidentemente, es exclusiva de nuestro municipio.
Los músicos de este conjunto utilizan Saxofón, Violín, Guitarra y Bajo Eléctrico (o Guitarrón).
El atuendo de las Danzantes consiste en blusa blanca, falda, (que puede ser de diferentes colores) "chaleco" y un delantal blanco, los tres bordados con lentejuelas, más profusamente bordada la falda, del cual hay varias versiones: negro, rojo, azul, verde, naranja; evidentemente todas usan el mismo color en cada ocasión. El atuendo se complementa con calcetas blancas y zapatos negros, así como una sonaja de madera torneada de la que penden listones delgados de diferentes colores.
Cada pieza tiene una coreografía diferente, con evoluciones propias de cada una de ellas, algunas de éstas incluso hacen uso de los listones de las sonajas.

Danzas de apaches y franceses

Las Danzas de apaches y franceses son una evocación de la batalla del 5 de mayo de 1862, considerando la destacada participación de los indios zacapoaxltas, por este motivo esta danza tiene dos bandos con indumentarias claramente diferenciadas. El hecho de que de zacapoaxtlas contra franceses haya evolucionado a Apaches y franceses, nos da una idea de su antigüedad, al grado tal de que, de no ser por la bandera francesa, no sería fácil ubicar el conflicto bélico que inspiró esta danza.

Los músicos de estas agrupaciones utilizan trompeta, violín, tarolas y tambora.
La indumentaria del bando de los apaches incluye pantalón y camisa en tela de un mismo color, o con inclusión de motivos de piel animal, taparrabos sobre el pantalón, botas de gamuza, unas cuantas plumas sujetas con una cinta que ciñe la cabeza y diferentes accesorios bélicos como machetes, lanzas con punta de piedra, escudos, arcos, etc.
Hasta hace poco esta danza era exclusiva de varones, pero en la actualidad las mujeres pueden incorporarse a cualquiera de los bandos, aunque casi todas ellas eligen ser mujeres apaches antes que mujeres francesas. Es característico de esta danza el uso de canutos de madera cocidos a las prendas en hileras cerradas o espaciadas, al ir sujetos por el extremo superior y libres por el inferior, percuten y producen un sonido característico durante el baile. También es común que hombre y mujeres se pinten en la cara con motivos elaborados y extensos o muy sencillos.
El atuendo del bando de los franceses consiste en chaquetón con charreteras doradas, botones y galones también dorados, quepí alto, pantalón con vivos dorados y botas negras. Portan rifles de madera y/o machetes. El color más usual es el azul oscuro, pero también puede ser negro, guinda, café, verde, etc.

Las banderas de México y Francia son llevadas en su asta por alguno de los danzantes de cada bando, éstos danzan portando la bandera consigo.
Danzantes caracterizando a la muerte, el diablo y otros por el estilo, suelen integrarse a estas danzas, sin que su participación le agregue algún sentido especial a éstas.
La agrupación "Auténtica danza de apaches de la rinconada" sigue siendo exclusivamente para hombres y en ocasiones los apaches llevan el torso desnudo, pudiendo llevar pecheras de canutos de madera.
Los danzantes de uno y otro bando se acomodan por estaturas y en ese orden realizan sus evoluciones, en la mayoría de éstas cada danzante se va confrontando con los del bando contrario, incluso en algún momento llegan a chocar sus machetes por el lado romo.

Danzas de apaches

Como sabemos los apaches son un conjunto de naciones indígenas asentadas en el sur de Estados Unidos y el Norte de México, así que están muy lejos de Comonfort, pero bajo este nombre se clasifica a las danzas inspiradas en culturas indígenas, diferentes a las danzas de ascendencia mexica. Conceptualmente no es algo tan lejano, partiendo de que en esta zona las tribus chichimecas fueron tan rebeldes y aguerridas como los auténticos apaches en sus regiones. La apariencia actual de estos danzantes recuerda más los estereotipos de indios que veíamos en las películas de vaqueros de finales del siglo XX. Tal vez esa haya sido la fuente original para crear diseños propios, pero en la actualidad algunos grupos, y algunos danzantes en específico, han encontrado inspiración en otras culturas indígenas y, aunque la creatividad está en función de cada participante, los conjuntos presentan cierta y necesaria homogeneidad.
Aunque las danzas apaches eran originalmente para hombres, se han ido integrando las mujeres poco a poco, no siendo raro que en algunas agrupaciones participen más mujeres que hombres.
La danza "Chiricahuas", es, por sus características, casi una danza de apaches y franceses, pero sin franceses.
Coincide su dotación instrumental y la indumentaria de los apaches, con la salvedad de que, en lugar de camisa, utilizan chaleco, bajo el cual pueden o no, portar una camiseta blanca. Las mujeres pueden llevar falda en lugar de pantalón.

Las demás danzas de apaches utilizan, casi con exclusividad el huehuetl, este detalle y el uso de "huesos de fraile" puede sugerir que evolucionaron a partir de grupos de danzas prehispánicas.
Loa integrantes de la danza "Lobos Guerreros" del barrio de La Palma utilizan vestuarios muy elaborados, consistentes en pantalón, camisa, botas de gamuza, pecheras de cuentas o canutos; penachos de plumas dispuestas en hileras decrecientes (los más conocidos) o con plumas en arreglo radial, es decir que convergen a un punto central, en ambos casos muy vistosos. Pantalón y camisa pueden tener bordados. Portan accesorios bélicos: Lanzas, arcos, escudos, etc. En general el atuendo de cada danzante es polícromo y la conjunción de todos ellos presenta un aspecto muy heterogéneo.
El grupo "Usages" de la comunidad de las trojes tiene un vestuario todavía más elaborado, similar al grupo anterior, pero con un uso casi exclusivo de penachos radiales o penachos con fibras de colores, además de un elemento a base de plumas que se coloca en la espalda, más propio de los indios navajos. La pintura en sus rostros puede llegar a cubrirlos por completo.
Los grupos "Pames" y "Guamares" pretenden representar a los antiguos pobladores de estas regiones; aunque la escasez de documentos hace imposible esta labor, los grupos han desarrollado un estilo propio en sus atuendos, los cuales, a pesar de dar muestra de una desbordada creatividad, son bastante homogéneos. Siendo común el uso extensivo de huesos de fraile en las piernas, cráneos de animales en los penachos, pieles de animales sobre el torso, pintura ampliamente aplicada en rostro y cuerpo. Los accesorios también son a base de cuernos o huesos de animales. Recientemente, los "Guamares" han añadido otros tambores a su dotación instrumental.

Danzas de "Salón"

Los músicos de estas agrupaciones interpretan piezas que suelen bailarse fuera del contexto de la danza ritual: danzones, valses, polkas, pasodobles, etc.
La danza del torito fue creada en 1962 y agrupa a exclusivamente a niños y niñas. Como su nombre lo indica está inspirada en la tauromaquia, su repertorio se compone de pasodobles. Sus músicos utilizan trompetas, saxofones, trombones, batería.

Los niños utilizan un traje de luces simplificado con su correspondiente montera; Con menos frecuencia usan un traje típico andaluz, con taleguilla corta, faja, pantalón con abertura inferior y sombrero cordobés. Las niñas llevan vestido largo con holanes y peinados con altas peinetas y flores en el pelo; como accesorio utilizan un pandero adornado con listones que penden de sus aros y un abanico, aunque no los utilizan simultáneamente. Alguno de los niños lleva un torito de cartón (papel maché) a la altura de la cintura.
Como otros grupos, se acomodan de mayor a menor para sus evoluciones, cada una de las piezas interpretadas tiene su coreografía propia.

La danza "de Valse" estuvo presente en la fiesta de Los Remedios durante muchos años, actualmente se realiza en el barrio de San Agustín, durante su fiesta patronal.
La dotación instrumental es la misma que en la danza del "torito", participan también niños y niñas. Los niños visten camisa de manga larga y pantalón. Las niñas vestido de fiesta, liso o con holanes. Se procura que la camisa de los niños y el vestido de las niñas sean del mismo color.
Como ya se dijo en esta danza se interpretan diferentes géneros musicales y se bailan procurando aplicar los pasos propios de cada género.

Comentario final
Esta breve descripción es necesariamente incompleta, además de los grupos que existan en las comunidades y que solo participen en éstas, durante la fiesta de Los Remedios de septiembre, asisten varios grupos de otros municipios y participan danzando y realizando otros ceremoniales, tienen una presencia importante, pero no son originarios de Comonfort, ateniéndome al interés de esta solicitud me abstengo de enumerarlos.

Peregrinación ciclista del Bajío al Tepeyac
Hay manifestaciones religiosas que evolucionan hacia formas que pudieran parecer lúdicas, pero nunca pierden el carácter devoto que las originó. Lo menciono porque me ha sorprendido la intensa alegría con que los integrantes de la peregrinación ciclista se lanzan a los caminos. Claro que la alegría no quita el esfuerzo necesario para recorrer en bicicleta tanta distancia, pero, sin lugar a dudas que, en determinado momento, hará más ligero el discurrir de los kilómetros.
Para quien no esté familiarizado con estas celebraciones le comento que, en particular, la Peregrinación del Bajío al Tepeyac, consiste en recorrer en bicicleta la distancia que media, entre las comunidades de origen de los participantes, hasta la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Entre trescientos y cuatrocientos kilómetros, según el punto de partida. El grupo que más distancia recorre es el que parte de Dolores Hidalgo, este grupo se incorpora al contingente en Comonfort y de ahí parten hacia Celaya. Si bien hay un grupo de la Cabecera Municipal, aquí mismo se suman los grupos provenientes de Neutla, Jalpilla y San Agustín. Más adelante, pero el mismo día, se unen los grupos de Empalme Escobedo y Soria. Al día siguiente los grupos de Apaseo. 
No es atípico que los familiares acompañen a despedir al peregrino, el cual se identifica, entre el grupo familiar, por su llamativo uniforme, del mismo modo, algunos niños portan la misma vestimenta, incluso unos pocos más acompañan a los adultos en un pequeño tramo del recorrido, pedaleando sus propias bicicletas.

 
Habiendo salido, en esta ocasión el día 6 de octubre, su llegada a la Ciudad de México está programada para el día 10, es decir, deberán pernoctar cuatro veces a lo largo del camino.  Esto se facilita porque en cada punto donde llegan les disponen algún sitio, no digamos que cómodo, pero sí apropiado para descansar y recuperar energía. Además, porque a cada grupo le acompaña uno o varios camiones que transportan sus equipajes. También, y lógicamente al final, viene un vehículo etiquetado como "Carro escoba"; los encargados me explicaron que, aunque por supuesto no son competencias, sí hay un límite para la duración del recorrido, si este vehículo, que viene al final, encuentra peregrinos que van ya muy lentos, por cansancio o cualquiera otra circunstancia, deben subirlos a bordo y llevarlos hasta el término del recorrido de ese día.  No solo los camiones brindan ayuda a los participantes, también hay un grupo de motociclistas que colaboran en el buen discurrir del trayecto, sobre todo laborando por la seguridad de los participantes. Uno de estos motociclistas me comentó que, pese al nutrido número de participantes, los incidentes se reducen a caídas, golpes, o enfermedades, mismos que pueden provocar que los afectados abandonen el recorrido. Lamentablemente, en una ocasión el imprudente conductor de un vehículo automotriz se impactó contra los participantes, provocando el deceso de dos de ellos.
Esta de 2018 es la edición número cincuenta y ocho o, más correctamente dicho, la quincuagésima octava Peregrinación del Bajío al Tepeyac. Con semejante antigüedad es fácil imaginar cómo esta actividad forma parte de la memoria colectica de los chamacuerenses (por supuesto, también de las demás poblaciones que participan). Más aún, como toda actividad que se remonte tanto tiempo atrás, resulta un factor de cohesión social, aunque nunca haya sido esa la intención para su desarrollo. La experiencia acumulada contribuye, de un modo u otro, a que la organización sea muy completa y eficiente. Se puede decir que más de un 10% de los participantes cumplen alguna función dentro del desarrollo del evento, ya sea que también viajen en bicicleta, en motocicleta o en los vehículos que apoyan en el trayecto.

Cada participante debe portar un uniforme, que en el caso de los peregrinos de Comonfort, tiene una combinación llamativa de naranja y amarillo. El equipo de seguridad no es obligatorio; ojalá llegue a serlo. El participante también  debe registrarse y  pagar una cuota, recibe un gafete, que debe portar en todo momento, y una etiqueta para su bicicleta. Con esto se evitan malentendidos sobre la propiedad de las correspondientes bicicletas. Entre tantas personas, que se conjuntan en un mismo momento, pueden ocurrir esos incidentes, pero el ambiente en general es de camaradería; del mismo modo que los organizadores, y la mayoría de los participantes, promueven una actitud juiciosa y de respeto a los demás participantes y hacia los habitantes de las poblaciones que se visitan. El consumo de alcohol está prohibido y puede provocar un castigo, no sólo para el infractor sino para todo el grupo al que pertenece.   En cada grupo hay participantes que, siendo ciclistas y peregrinos, cumplen una función de orientación, apoyo y vigilancia hacia los demás. Su uniforme les permite ser fácilmente identificados. Como es de suponerse, son elegidos de entre los participantes con mayor experiencia.
La motivación general de los participantes es siempre su devoción, ya sea por cumplir una manda, es decir por corresponder a algún favor recibido, o en agradecimiento a la forma en que su existencia en lo general se ha desarrollado. Quienes acuden cada año agradecen, como corresponde, por lo acontecido desde la última peregrinación hasta este momento.

En cada lugar en que se hace una pausa hay personas que ofrecen alimentos a los peregrinos, lo mismo que personas que venden refrigerios; por este motivo ningún ciclista necesita viajar con alimentos.
Ya he mencionado tres veces el número de participantes, algunos de los organizadores hablan de que son miles, uno de ellos estima el número de los que llegan a la Ciudad de México en quince mil y a éstos se suman los peregrinos que partieron a pie hace unos días y que llegarán el mismo día 10 para conjuntarse, de alguna forma, con los ciclistas.  No sé qué tan certeras sean estas cifras, pero quince mil, diez mil o cinco mil, son muchísimos participantes y, como ya lo mencioné, la logística necesaria obliga a una organización esmerada y eficiente. 

Trato de imaginarme la emoción que debe revestir llegar a un sitio tan especial y significativo, luego de pedalear cientos de kilómetros. Sea por esa profunda recompensa o por el gusto de realizar cada parte del trayecto,  la mayoría de los participantes tiene lustros, o décadas,  asistiendo a la cita anual de la Peregrinación Ciclista.

Agradezco a todos los peregrinos y organizadores que, no sólo amable sino animadamente,  me compartieron sus testimonios, ello me permitió asimilar, un poco más, el por qué a su paso la gente les despide, les grita palabras de aliento y les desea, con solidaridad y entusiasmo, que lleguen con bien y que Dios los bendiga.

 
 
 
Alrededor de la celebración anual de la Fiesta de "Nuestra Señora de Los Remedios" en Comonfort, tanto de la fiesta de septiembre, como de la de noviembre, hay una serie de rituales que, aun siendo fundamentales, son poco conocidos, sobre todo por los comonforenses que no radican en el barrio de "Los Remedios" y aunque digo que están alrededor de la fiesta, son parte de la fiesta misma y contribuyen a darle un sentido mucho más profundo y significativo. Uno de ellos son las Velaciones que se realizan en los días previos a la fiesta, la cual, en sentido estricto, va de jueves a domingo solamente, aunque los rituales previos abarquen más de quince días antes.
Además de la velación que, en un día particular realiza cada una de las danzas participantes, hay dos velaciones en las que participan todas éstas: La Velación de las Ánimas y la Velación del Novenario. El día sábado se considera como el día principal de la Fiesta, no obstante que tenga una fecha móvil. Entre la velación del novenario y el sábado de la Fiesta debe haber, evidentemente, nueve días, para la realización de dicho novenario. Por lo tanto, La Velación de la Novena se realiza el miércoles de la semana previa a la de la Fiesta.  Para quienes no estén familiarizados con el término, Tenanche, al menos en esta celebración, es el nombre con que se designa a los integrantes de un Comité Ceremonial que lleva a cabo casi todos los rituales asociados a la fiesta, lo integran seis personas: Un sahumador, que porta un incensario, el estandarte que, además de portar éste distintivo también tañe una pequeña campana que le añade a los rituales un aire más solemne todavía, dos persona que portan ramilletes y dos más que llevan carbón, uno,  y copal el otro. Esta actividad es un cargo, una responsabilidad aceptada para todo el año siguiente, cargo que puede o no renovarse, siendo común que una persona lo ejerza durante varios años consecutivos. Y siendo también común que renueven su cargo, pero en otra función, por ejemplo: quien fue sahumador unos años después porta el estandarte.
El ritual asociado a cada velación indica que los Tenanches reciben a las danzas participantes en el atrio del Templo. Los danzantes y sus cargueros, es decir los responsables de cada danza (sea que dancen o no), aguardan formados en la calle, hasta que los Tenanches acuden a persignarlas para permitirles el acceso al atrio. El ceremonial de persignarlos se realiza hacia los cuatro puntos cardinales (hacia los cuatro vientos, se dice también, correctamente) y los tenanches y los danzantes  van girando hacia cada una de estas direcciones. Dependiendo de la actitud de cada Sahumador, puede hablar en voz alta o para sí mismo pero debe invocar a los Santos que recuerde se ubican, hacia cada punto; no hablamos de rumbos geográficos precisos, hablamos de realizar el ritual al frente, hacia atrás y hacia cada lado, en el caso concreto de la entrada al atrio, en el momento en que el comité acude a recibirlos,  hacia el frente del Sahumador quedan, por así decirlo: San Francisco, Guadalupe, Santiaguito, al lado opuesto: Nuestra Señora de Los Remedios, La Santa Cruz, El Señor de la Misericordia, La Santa Cruz de La Rinconada; hacia el lado derecho del templo: San Jerónimo, San Pedro, San Pablo, San Miguel Arcángel y hacia el lado opuesto: San Agustín, La Candelaria, La Santa Cruz de La Palma, etc. Esto puede interpretarse como una especie de permiso para que den inicio a su danza, es como encomendarlos a las personalidades invocadas. Una vez persignados entran al atrio, alguno de los integrantes de la danza porta una "Demanda" que es una urna con la imagen, en este caso, de la Virgen de Los Remedios; cada participante porta también una ofrenda que puede ser una veladora, un ramo de flores o una "parafina". Sin embargo, los cargueros de la Danza deben llevar su "jícara", que es una charola donde, en un acomodo esmerado, portan flores, cigarros, cerillos, hinojo y unas velitas de cebo.


Como sabemos, en el medio del atrio, a un lado de la rampa hay una cruz sobre un nicho, a este elemento se le conoce como El Calvarito y en torno a éste se efectúa el mismo ritual que también se repite hacia los cuatro puntos cardinales. Una observación: aunque tanto los tenanches como los demás participantes giran hacia los Cuatro Vientos, quien porte la Demanda permanece de frente a la Cruz del Calvarito.  Una vez terminado el ritual, el grupo, siempre encabezado por los Tenanches, entra en el templo y realiza el mismo ceremonial en el interior, nuevamente girando hacia las direcciones correspondientes. Dependiendo del número de participantes, éstos pueden salir del templo caminando hacia atrás, por no dar la espalda a la imagen de la Virgen. Esto cuando no son muchas personas las que entraron al templo. Si, por el contrario, el número es considerable, de manera más práctica, salen por una puerta situada en el crucero, del lado del Evangelio. Pasan frente a la puerta y llegan a la Capilla que está en el otro lado del templo. A esta capilla le llaman "El Portal". En este lugar, al pie del altar existente, se reciben las ofrendas que portan los participantes, se les persigna con dichas ofrendas o se sahúman éstas, o ambas cosas. Las flores se colocan a un lado del altar y todo lo demás: las demandas, las veladoras, las ceras, los cigarros, se colocan sobre el altar. Más adelante comentaremos sobre el uso de estos objetos.  
En el caso específico de la velación del Novenario este ritual de entrada se repite con cada una de las danzas participantes, pues todas las danzas participan en esta velación, no solamente accediendo mediante el ritual descrito, sino aportando su ofrenda y bailando un rato en las terrazas, sin embargo no llevan ningún atuendo. Bueno, no quiero decir que anden desnudos (hace mucho frío en noviembre) sino que bailan con su ropa de todos los día. Evidentemente, el comité ceremonial subirá y bajará la rampa del templo en cada una de las ocasiones en que accedan las Danzas, pero, al final "Irá por la Rosa".  En una calle, en la periferia del Templo, es decir en pleno Barrio de Los Remedios, los vecinos de la calle que ese año haya sido designada para este ritual, colocan un Altar, donde la figura central es, evidentemente, una imagen de La Virgen de Los Remedios, en su demanda correspondiente, otros cuerpos del altar están adornados con ramos de flores, veladoras, cirios, un par de floreros y un par de candeleros que se toman prestados del templo. Están presentes, además los dos Súchiles, de los que hablaremos más adelante y dos cañas para los bastones. También se colocan unos lienzos en los colores azul y blanco, para que hagan un bello fondo al conjunto. No son raros los adornos de paramento a paramento de la calle. Todo dispuesto de manera esmerada con una evidente y bien lograda solemnidad.  Este conjunto está listo hacia las once de la mañana de ese miércoles. Cada año cambia el grupo de personas encargadas de este altar. Los organizadores dividen el barrio procurando que unas cuarenta personas participen cada año, participar no sólo es estar presente sino cooperar con el trabajo necesario y aportar los recursos para comprar las flores, los cohetes y todo lo que se requiera.  Más o menos cada cinco años le vuelve a tocar la organización al mismo grupo de vecinos. Lógicamente la ubicación del altar varía en función de los vecinos que van siendo encargados.  Pero no sólo eso, cada vecino que participa, confecciona una ofrenda donde, sobre una charola dispone flores de cempasúchil, ramos de hinojo, alguna cajetillas de cigarros, una veladora. Pueden ser todos o solo algunos de estos elementos. Esta ofrenda es "La Rosa" y cada participante coloca su Rosa, al pie del altar ordenandos en sendas hileras que añaden solemnidad y belleza a todo el conjunto. Cerca del altar, también hay un grupo de músicos que, tocando mandolinas, guitarras de concha y hasta un bello banjo, interpretan cantos de alabanza del corte de los utilizados por los grupos de danzantes concheros.   Durante el rato que se aguarda la llegada de los tenanches, no sólo la música está presente, los vecinos esperan sentados o de pie en torno de las ofrendas, ofrecen café y pan a los presentes.

Una aclaración sobre los súchiles, en el caso concreto de nuestra fiesta los súchiles son dos elementos de madera, de forma circular de unos cincuenta centímetros de diámetro con elementos radiales, además de una base y un pedestal. Es más fácil imaginarlos si los comparamos con una Custodia de las utilizadas para exponer el Santísimo.  Si ni mi descripción ni mi comparación le ayudan para hacerse una idea, aquí a un ladito colocamos una foto, de paso ilustramos lo que es una Demanda con la imagen de la Virgen.  En otras fiestas de la región, le llaman súchiles a lo que nosotros llamamos cruceros. Esto no significa que unos u otros cometamos un error, son formas particulares de llamarle a estos elementos.  Si el común denominador de unos y otros es que se adornan con flores y, además, con toda seguridad su nombre deriva de la palabra náhuatl Xóchitl (flor), no es raro que se designe con este nombre a elementos diferentes.  Para esta fiesta existen dos de estas estructuras de madera, una es para el Súchil de las Ánimas y otra para el Súchil de la Virgen. Pero además no hay que imaginar que, en cada velación, cada participante utiliza sus propias armazones, existen solo dos, que se resguardan en el templo y que se despojan de flores para volverlas a vestir en cada ritual.  Caso contrario de los bastones, que son compañeros rituales de los Súchiles, por así decirlo, que se fabrican a partir de una caña, por lo que hay tantos pares de bastones como velaciones se efectúen. Es importante mencionar que solamente para esta velación y la velación de La Música del Alba los Súchiles salen del templo. Los bastones se atan a la Cruz del Calvarito, no siendo raro que, en determinando momento la Cruz luzca varios pares de estos elementos.
Una vez hecha la aclaración regresemos por "La Rosa" (porque además hay pan y cafecito): Los tenanches llegan y se colocan cerca del altar, luego de unos minutos, sahúman el altar y proceden a persignar a cada uno de los oferentes que se acercan portando su ofrenda, su Rosa. No solamente cada una de las ofrendas que engalanaron el altar durante un rato son portadas por sus oferentes, la demanda de La Virgen, los cirios, los floreros, las cañas y los súchiles son retirados del altar y llevados por algún vecino, ya sea que tenga dicho encargo o se le solicite en el momento.  Todas estas personas integran un contingente que encabezan los tenanches, les siguen las demandas, los floreros, los súchiles y los cirios, después vienen los músicos y luego todos los oferentes portando su Rosa. Este contingente regresa al templo, accede por la rampa del atrio  y en "El Calvarito", los Tenanches  realizan un ritual más prolongado en el que incluso se sahúman la cruz y el nicho por su cuatro costados.  Durante ese lapso los participantes aguardan sosteniendo sus ofrendas hasta que se reanuda el trayecto hacia el templo, ahí, como en el caso de las danzas se repite el ritual hacia los cuatro puntos cardinales y se sale por la puerta lateral, para dirigirse al Portal. Nuevamente, pero durante un rato más largo, pues son muchos los participantes, éstos son persignados con sus Rosas y los objetos que contenían son acomodados a un costado del altar o en el altar mismo. Las charolas que sostenían las ofrendas son devueltas a sus propietarios.

Con las flores recibidas se visten los Súchiles, también es correcto decir "se hacen los súchiles", y se fabrican los bastones, igual sucede durante la velación de una danza o durante la velación de las ánimas o del novenario. Como se comprenderá los Súchiles fueron llevados al Altar en el Barrio, portando las flores del ritual previo, el cual pudo ocurrir hace un día o hace unos meses. Al conjunto de los cuatro elementos, dos Súchiles y dos Bastones, suele llamárseles Custodias. Hacer estos elementos involucra también un ritual, pero éstos no son realizados por los tenanches, sino por personas especializadas en estas confecciones. Muchas veces pueden ser contratados con un pago o ser parte de la danza correspondiente, incluso una de las danzas hace sus custodias con la participación de todos sus integrantes. Para realizar las custodias, los encargados hacen su "Mesa". Contra lo que el nombre indica, esta se arma sobre el piso de El Portal, hacen una cruz con las flores y los ramos de hinojos y forman otra más pequeñas con los cigarros ya sueltos; las velitas de cebo se colocan a los lados. El resto de la confección del súchil también involucra proceder de manera ritual. La hechura, básicamente consiste en adornar con flores las estructuras de los súchiles y de los bastones, una vez retiradas las flores con que llegaron. Es decir, se desvisten y se les vuelve a vestir. El Súchil de las ánimas lleva flores de Cempasúchil; el Súchil de la Virgen, de cualquier tipo de flores. Justo antes de que los encargados procedan con la hechura, se ponen de acuerdo con los organizadores de la velación sobre la hora a la que terminaran la labor. Esto es importante porque a esa hora retornaran los organizadores con una ingente cantidad de tamales y atole. También llega gente de la periferia, incluso portando sus cubetas o sus recipientes.  Luego de que las Custodias sean entregadas a los organizadores, siguiendo un ritual en el que, ahora sí participan los tenanches, se procede a la repartición de los alimentos a los presentes. Éstos, los presentes, ya se habrán formado, ordenadamente en la terraza más cercana al Portal.  Con esta repartición termina la velación. De la misma manera terminan las otras velaciones ya mencionadas. Hasta hace unos años estas velaciones podían terminar a las tres o cuatro de la mañana. En estos tiempos, para no poner en entredicho la seguridad de ningún participante, las velaciones no deben terminar más allá de las doce de la noche. Como son muchas las flores ofrecidas, las sobrantes se acomodan con mucho tino como adorno del propio templo.
Esta es la última velación,  a partir de ahí comienza el novenario y al término de éste, aunque un poco traslapado con otras celebraciones, llega el día principal de la fiesta.  Este ritual, aparentemente simple ilustra la complejidad de esta Fiesta y la cantidad de elementos que pasan desapercibidos para quienes no forman o han formado parte de la organización de estas celebraciones. Creo fundamental conocer y asimilar que las celebraciones entre más complejas demuestran mayor arraigo, no solo en el tiempo sino en el significado que tienen para sus participantes.
Agradezco a la Sra. Lucía Bárcenas Olalde, también conocida como doña Nati, toda la información proporcionada para este artículo, así como su buena disposición  y amabilidad.
 
Los cruceros son elementos rituales, con un alto simbolismo, en la Fiesta de Nuestra Señora de Los Remedios. Si usted no reconoce el término, evidentemente no piense en unos barcos fiesteros, ni en la intersección de dos avenidas. Imagínese, mejor, dos altas estructuras con armaduras de madera y carrizo, sabiamente entretejidas y que en su elaborado diseño ostentan una Cruz como motivo central y una Cruz, más pequeña que los corona. De ahí el nombre. En nuestra fiesta se construyen dos: uno dedicado a Las Ánimas (de los conquistadores) y otro dedicado a La Virgen (en su advocación de Nuestra Señora de Los Remedios). Su importancia es tal, que algunos de los organizadores aseguran categóricos: "Si no hay Cruceros no hay Fiesta". Estas estructuras son muy utilizadas en varios estados de la República y en muchas otras fiestas del Municipio de Comonfort. En ciertas regiones se les llama Arcos porque, siendo elementos muy similares a nuestros cruceros, están diseñados y colocados para acceder a través de ellos; también en algunas partes les llaman súchiles, como ya mencionamos alguna vez.
Sin embargo, conviene conocer con más detalle el proceso de elaboración de estos elementos, porque no es algo tan simple como encargarlo a unos especialistas, cada elemento que se va a integrar lleva un proceso donde la constante es la participación de la comunidad.
El domingo previo a la semana de la Fiesta, a las cinco de la mañana, un grupo de jóvenes y señores se alistan para ir por la Cucharilla. Ellos, como todos los que participan en alguna porción de la Fiesta, tienen sus motivaciones particulares, incluidos, quizás, el pago de una manda, la oferta anticipada de la misma, el gusto o la tradición.  A esa hora los Tenanches realizan un breve ritual en la puerta del atrio y proceden a "persignar" los vehículos en que se transportaran los participantes, trazando una cruz con el incensario al frente, en la parte posterior y en el lugar del conductor. Esto, me explicaron, es una forma de encomendarlos a La Virgen para que vayan y regresen con bien. Mientras regresan, le comento que le llamamos Cucharilla, tanto a un elemento ornamental muy vistoso, como a la planta de que se obtiene. La planta, por si no la conoce, ayudará que le diga que imagine un maguey, pero que en lugar de tener unas docena de pencas gruesas, tienen cientos de hojas largas, de unos 50 cm. y un centímetro de ancho que tienen espinas en ambos cantos. Estas hojas van saliendo radialmente, sujetas a un tallo central,  al desgajar las hojas del tallo, éstas salen con una porción blanca y brillante que para mayor particularidad presenta una ligera curva, de ahí el nombre de cucharilla. Se dice que esta planta, científicamente llamada Dasylirion acrotrichum, ha sido sometida a la sobreexplotación, dado su uso generalizado en estos cruceros y en otros adornos.  Además su crecimiento es lento.
Cuando las personas que acudieron por la Cucharilla regresan, los Tenanches los esperan a la puerta del atrio. Los participantes se forman, cargando una o varias Cucharillas y, hasta ser persignados, acceden al atrio. En el nicho central (el Calvarito) se repite el ritual y se repite en la Capilla lateral del templo (El Portal). Una vez terminados los rituales las Cucharillas se depositan ahí mismo, en el Portal. Para su transporte y para fines prácticos las hojas de estas plantas se amarran por su parte superior. En este momento los Tenanches ofrecen algún refrigerio a los señores que trajeron la Cucharilla.

El día siguiente, lunes, otros señores (pero algunos pueden ser los mismos) acuden a traer el carrizo. Me siento medio ridículo diciendo que el carrizo es una planta de tallo largo, científicamente llamada Arundo donax, y que es habitual en riberas y zonas húmedas, pero no puedo asegurar que todos los amables lectores lo conocen.  Dada su abundancia,  estas personas no van muy lejos por el carrizo, si bien ello no demerita el esfuerzo de acudir a cortarlo y llevarlo al templo.  En esta ocasión el Portal ya está abierto, por lo que los voluntarios, ya provistos de sus machetes, acudan a la ceremonia que efectúan los Tenanches, quienes les entregan una Demanda (una urna portátil con la imagen de la Virgen), misma que llevan con ellos al lugar de extracción. El ceremonial se repite al interior del Templo y en el Calvarito. También se "persignan" los vehículos, como cuando fueron por la Cucharilla.  Cuando, unas horas después, los señores regresan con varias docenas de largas varas de carrizo, se forman a la entrada del atrio, cargando, entre dos o tres personas un atado de carrizos de cinco o seis metros. Los tenanches les persignan y entran al atrio para repetir el ritual en el Calvarito.  No sería raro que algún voluntario tocara las campanas para darle mayor solemnidad al ritual. Los señores depositan los atados en la primera terraza del atrio, digamos la que está frente al Portal y los Tenanches finalizan todo el ritual en el interior, reintegrando la demanda que se había entregado a los señores que trajeron el carrizo. Nuevamente, los Tenanches les ofrecen un almuerzo a su llegada, bueno, una vez finalizados los rituales.
El jueves, muy temprano, a las ocho llegan las personas que participarán en la etapa final de la fabricación de los Cruceros, también están ya presentes los Tenanches. En el Portal dan inicio al ritual, pero esta vez no sólo con el sonido de la campanilla del Tenanche Estandarte, sino por un dueto de flauta y tambor, sus integrantes me dijeron que les llaman Tambureros, estos Tambureros suman su interpretación a cada uno de los siguientes rituales. Por supuesto, también participan quienes acabarán los cruceros, portando dos o tres manojos de cucharillas.  Luego del ritual en el Portal, el grupo pasa al Templo y al Calvarito, donde el ritual se repite, después el grupo, encabezado por los Tambureros caminan en torno a los Cruceros y, luego de varias vueltas, el sahumador persigna algunos manojos de cucharillas y los deposita en la parte inferior del Crucero de la Virgen, después persigna otros manojos o coronas de cucharillas y los coloca en la parte superior y repite el proceso para colocar cucharillas en un costado y en el opuesto. Este proceso se repite, posteriormente, para el Crucero de las Ánimas. Después se gira, ahora en sentido contrario en torno de los Cruceros. La Demanda es colocada en una mesa cercana colocada exprofeso.
En este punto dan inicio dos procesos complementarios, los encargados y los voluntarios comienzan a colocar las cucharillas en los entramados de los Cruceros. No se utiliza nada para fijarla, sólo con la rigidez de la cucharilla y la forma de colocarla ésta se mantiene en su lugar. Para darnos una idea de la labor, diremos que una superficie de 50 x 40 cm, requiere de medio centenar de cucharillas.  Mientras los diestros fabricantes las van colocando, las personas del Barrio acuden a entregar una serie de ofrendas: mandarinas, plátanos, naranjas, limas, tortillas, alguna cerveza. Los tenanches reciben tras un breve ritual cada ofrenda y la dividen equitativamente para uno y otro crucero.  Hoy en día las frutas se colocan en bolsas de plástico cerradas con un cordel. Las tortillas se perforan y atan en grupos de cuatro o cinco.  Hacia la una de la tarde las ofrendas han copado la mesa original y una más, al mismo tiempo que han sido clasificadas y  empacadas.  Para ese momento los encargados, una docena por  Estructura, casi han terminado de colocar cientos de cucharillas, entretejidas con flores de cempasúchil y proceden a colocar y sujetar  las ofrendas en toda la superficie de los Cruceros.  Un poquito antes se les habrá ofrecido un almuerzo a los presentes. Sobre todo si están entrándole a la labor.  Cuando se considera que ambos Cruceros están terminados, los Tenanches circulan alrededor del conjunto, van persignándolos en cada uno de sus lados y se apartan un poco para que los señores procedan con el izado. 
El crucero de la Virgen debe ser llevado a una terraza en el otro lado del atrio. Una veintena de diestros caballeros, sea que también participaran en la confección o no, se organiza para llevar en hombros la Estructura hasta su lugar y, posteriormente, con la dirección coordinada de todos, jalando de un lado, empujando de otro, tensando una cuerda, aflojándola, tras un proceso que no deja de tener su espectacularidad, al margen del profundo simbolismo que posee, el Crucero de la Virgen queda fijo en su lugar. Hace unos años que se colocaron tres columnas de concreto para simplificar la labor y garantizar la estabilidad de las Estructuras y la seguridad de los asistentes.  El esforzado proceso se repite, está por demás decir que se genera mucha expectación entre los que no están cargando, jalando o amarrando. Pero con un aire de triunfo y tras muchas horas y días de labor colectiva, ambos Cruceros presiden el Atrio, para que, con la bendición de Nuestra Señora de Los Remedios, la Fiesta pueda comenzar.

El martes y el miércoles se "pela cucharilla". Un grupo de muchachos, incluso niños, muchachas, señoras y algunos señores, comienzan a desgajar las Cucharillas,  a quitar las espinas a cada hoja que se obtiene y a trozarla para dejarle un "tallo" de unos veinte centímetros. Esta tarea aparentemente sencilla es laboriosa y amerita un cierto conocimiento del proceso. No es difícil espinarse las manos. Cuando se tiene una cierta cantidad de cucharillas y aquí hablamos de la hoja sin espinas y con su parte blanca y brillante, se colocan  siguiendo su curvatura natural, y se atan provisionalmente para almacenarlas. Aunque no es la intención, este atado tiene, también un bonito aspecto como si de una flor de muchos pétalos blancos se tratara. También se tejen unas formas cilíndricas de unos cuarenta centímetros con cucharillas dispuestas en forma radial.
El mismo miércoles, o tal vez desde el martes, otras personas comienzan a formar la estructura de los Cruceros,  dos morillos (troncos de pino) paralelos y algunos maderos transversales, atados diestramente, configuran el armazón principal. Con carrizos y algunas varas de pirul  se conforman estructuras secundarias y se delinean las formas principales del Crucero, sobre estos elementos, todavía se colocan, en sentido opuesto trozos de carrizo seccionados en cuatro o cinco partes de su diámetro.  Esta armazón debiera estar lista el miércoles para el trabajo del jueves, aunque a veces le falta un poquito.  Cabe mencionar que uno de los cruceros (el de las Ánimas) es realizado por personas que recibirán una paga por ello, el otro (el de la Virgen) es realizado por las personas del Barrio sin percibir ninguna remuneración. Por este motivo se le suele decir también el Crucero del Barrio.

Entre las celebraciones que componen la Fiesta de Los Remedios en Comonfort, El Alba (también llamado El recorrido del Alba o La Música del Alba) es una de las más singulares y, quizás, menos conocidas. Este Recorrido se realiza el viernes de la semana de la Fiesta y, como su nombre lo indica, da inicio al amanecer, este año 2018 a las siete de la mañana se conjuntaron el Comité Ceremonial de los Tenanches, la Banda de Viento, los Tambureros (dueto de flauta y tambor), el Carguero Mayor de la Música del Alba y un grupo de personas que a lo largo del recorrido ayudan en diversos detalles de las celebraciones. 
Como se sabe, o lo habremos comentado, el Carguero es el responsable de alguna de las actividades de la fiesta y, sobre todo, de solventar dicha actividad, con todos los gastos que ello implique, no obstante que cuente con la colaboración de sus cargueros que, en su momento habrán aportado una cantidad previamente acordada para este fin.
En términos generales esta ritual consiste en la visita de muchos de los espacios religiosos que componen la parroquia a la que pertenece el Templo de Los Remedios.  El hecho de que se comprendan los espacios de la zona Sur indica no sólo su antigüedad, también nos da un indicio de dónde estaban los lugares más poblados en la época en que este ritual dio inicio y, a falta de algún testimonio que nos lo confirme, especulamos que puede tener sus doscientos años de realizarse. Al hablar de visitas no solamente se trata de hacer acto de presencia en estos lugares, sino de realizar una serie de rituales tanto en los "Calvaritos" como en el altar principal de dicho espacio, mismo  que puede ser un templo o una capilla o alguna  imagen religiosa colocada en una plaza.  EL término "Calvarito" hace referencia a un pequeño espacio, en ocasiones un nicho, en otras una construcción un poco más grande pero siempre con un vano muy pequeño y una altura reducida. Hágase de cuenta un horno para pan, perdonando la comparación. Estos Calvaritos no están presentes en todos los templos, se considera que son propios de las capillas de zonas de gran presencia indígena.  Una hipótesis, muy interesante, al respecto de su origen nos dice que en este lugar solían colocarse las cenizas de los pobladores indígenas que no fueron bautizados, dado que por este motivo no podían depositarse en el templo, el uso del Calvarito era como una solución intermedia, al estar éste en el Atrio de algún modo estaban dentro del templo sin estarlo totalmente. Al margen del motivo de su origen, hoy en día son un espacio donde se realizan rituales previos o complementarios a los realizados en el templo.
Como es frecuente, el primer ritual se realiza en el Portal del templo, ahí se persigna hacia los cuatro vientos y se parte hacia el Calvarito, portando una Demanda de la Virgen de Los Remedios y los Súchiles que, en la velación del día anterior, específica para El Alba, han sido vestidos de flores nuevamente.  Uno de ellos, el de las ánimas, con profusión de flores de cempasúchil. También en la misma velación se han fabricado dos bastones. 
En el Calvarito se persigna nuevamente y los bastones son atados  a la Cruz de éste.  Entonces se pasa al templo donde, tras persignar hacia los cuatro vientos se colocan los súchiles junto al altar.

Aquí da inicio el recorrido, dirigiéndose el grupo hacia el templo parroquial de San Francisco de Asís
Aunque las acciones realizadas en cada uno de los espacios presentan variantes de todo tipo, y a lo largo de los veinte espacios visitados, éstos tienen características propias tanto en su arquitectura como en su feligresía, una descripción de una vista que involucre todos los elementos sería la siguiente.
El grupo visitante es encabezado por los coheteros, seguido por los  Tambureros,  los Tenanches, el Carguero, la gente que se ha sumado al recorrido y, cerrando la procesión, la Banda de Viento.
A las afueras del templo  a visitar, los tenanches de dicho lugar salen a la calle a recibir a los visitantes, procediendo el sahumador a persignarlos. Cabe mencionar que hay una evidente cordialidad y empatía entre ambos grupos. Una vez realizado este recibimiento el grupo accede al atrio, encabezado por los Tenanches que visitan y realizan el ritual de persignación en el Calvarito, colocando en éste  una pequeña veladora y un ramillete de flores. Se pasa al interior del templo y se realiza el mismo ritual, dejando también una pequeña veladora y un ramillete a los pies del altar. Aunque estos rituales los realiza el grupo de Tenanches que visita, los portadores del Estandarte de todos los grupos de tenanches hace sonar la campanilla que también portan. Luego de una breve permanencia en el templo se sale al atrio para un pequeño descanso, al pie de una mesa, colocada exprofeso en el atrio, hay una serie de ofrendas para los visitantes: refrescos, fruta, alguna botella de vino. Sobre esta mesa se colocan las demandas de los Tenanches visitantes y anfitriones y en su redor los demás objetos rituales: ramilletes, estandartes, campanillas y sahumadores. Las ofrendas son consumidas por los presentes, actividad que también propicia un pequeño descanso amenizado por la Banda de Viento, si el ánimo de los presentes lo amerita y las piezas interpretadas lo favorecen, puede suceder que algunos de los presentes se den al baile. Poco antes de continuar el camino hacia el siguiente sitio, se ofrece a los anfitriones  algunas piezas de la Banda a su elección.  Los tenanches que fungieron como anfitriones se incorporan al grupo y continúan durante el resto del recorrido. Lógicamente hacia el final del día la mesa en el atrio recibe media docena de Demandas y otro tanto de Estandartes y Campanillas.  En al menos tres lugares, gracias a la buena labor del Carguero y la generosidad de sus colaboradores se ofrecen los alimentos del día a todos los participantes. 
Como es de suponer, en algunos sitios (unos pocos) no hay la ofrenda correspondiente, otros no cuentan con Calvarito y sólo en cinco de ellos se incorporan los Tenanches o acuden a recibir a los visitantes. En otros lugares, suele agregarse al recibimiento  un prolongado repique de campanas.

Los sitios que comprenden este recorrido son los siguientes:

Templo de Nuestra Señora de Los Remedios
Templo parroquial de San Francisco de Asís
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
Capilla del Señor en su Santo Entierro en la calle Arista
Capilla de San Pedro en la calle Cortazar, en el Calvario
Nicho con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en la Plazuela de Galeana
Nichos con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y el Divino Niño en la confluencia de las calles Mina y Juárez
Templo de La Candelaria
Capilla de San Isidro en la calle Juárez
Capilla de la Santa Cruz de Montecillo
Capilla del Ecce Homo en Melgarito
Templo Parroquial de San Agustín
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en Los Florencio
Templo de La Santa Cruz de la Palma
Capilla de Rey Justo Juez en la calle de "Los Mexicanos"
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Álvaro Obregón
Capilla de Rey Justo Juez en domicilio particular de la calle Arista
Capilla de la Santa Cruz de la Placita
Capilla de San Pedrito en la calle Órganos
Capilla del Leoncito en la calle Maclovio Herrero
Templo de Nuestra Señora de Los Remedios

No podemos decir que en todo momento, porque se dan pequeños descansos, pero la presencia de la música de la Banda es constante, además de altamente disfrutable, es parte de la esencia de este largo ritual. Siendo como son las bandas de viento capaces de interpretar casi cualquier melodía de cualquier género, algo muy usual son las tradicionales Mañanitas las cuales interpretan al llegar al templo o capilla respectivo incluso, con tal destreza que si vienen ejecutando otra melodía ni siquiera hacen una pausa y ligan armoniosamente dicha pieza con las Mañanitas.  Si el templo o capilla está dedicado a la Virgen de Guadalupe llegan a interpretar "La Guadalupana" con letra o versión instrumental.  Pero  ni durante el traslado ni en los atrios se toca exclusivamente música con un carácter religioso, muy recurridas son las polkas de trombón,  en algunas de sus variantes y cualquiera otra pieza que soliciten las personas del lugar que se visita, destacadamente la melodía "Mi gusto es".

Una singularidad en este recorrido es que el Cura Párroco de San Agustín acude a recibir y dar la bienvenida a los visitantes a nombre de su Parroquia. Otra lo es que, en la Capilla del  Leoncito, don Chemito, nonagenario personaje del Barrio de Los Remedios, recibe a los visitantes y tañe personalmente su campana, misma que no pende en una torre sino que descansa sobre una mesa.
Justamente esta capilla es la penúltima etapa del recorrido que, para este momento ya se realiza en pleno anochecer.

Para la riqueza y el simbolismo que este ritual conlleva llama la atención que sean, proporcionalmente, pocos los participantes y que no sea tan conocido, esto no debe preocuparnos, el ritual se realiza por motivaciones muy profundas, profundas histórica y espiritualmente, no son un ritual para el lucimiento de nadie, ni para la promoción turística de nada, dicho sea con todo respeto para el turismo. Las tradiciones viven y evolucionan al ritmo que sus protagonistas determinan, totalmente al margen de cualquier intención de difusión y promoción que, difícilmente, aportan algo a su desarrollo.

El siguiente punto debiera ser el Templo de Los Remedios, pero el Carguero del Alba determina, por motivos prácticos, que se debe ir a cenar, es decir el grupo debe ir a cenar, no el carguero solo, como se iba a ver: "Espérense en lo que ceno". La cena es ofrecida en lo alto de la Calle de la Cruz, lo cual implica, para los no acostumbrados a la pendiente de esta vialidad, un esfuerzo especial.  Luego de cenar y brindar algunas piezas de la Banda a los anfitriones, la procesión se dirige al templo, accediendo por el atrio y, por supuesto, repitiendo el ritual en el Calvarito. Para este momento en ambos lados de la rampa hay danzas en toda la plenitud de sus ejecuciones. Finalmente, tras más de doce horas de peregrinar, el recorrido termina al pie del altar de Nuestra Señora de Los Remedios, a la espera de que todas estas voluntades y el peso inefable de la tradición se conjunten, el próximo año, para repetir este simbólico y antiguo ritual, y todos sus protagonistas se den cita muy temprano, Al Alba, como manda la tradición.


Agradezco a la Sra. Lucía Bárcenas Olalde; doña Naty, a los Tenanches del Templo de Los Remedios y al Carguero del Alba su amabilidad y atenciones durante todo este recorrido y el haberme permitido atestiguarlo, para embeleso y regocijo de mi propia pasión por esta Fiesta.

Hay pocas celebraciones religiosas tan extendidas y generalizadas en nuestro país como la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.  Además de los muchos templos en los que esta advocación de la Virgen María es la tutelar, en muchos otros suelen existir retablos dedicados también a la guadalupana, por no hablar de estas mismas imágenes en muchos templos por todo el mundo.  Por este motivo es poco común que haya un flujo de visitantes de una comunidad a otra o de un pueblo a otro, dado que, como ya mencionamos, hay templos, capillas o altares dedicados a la Virgen de Guadalupe, en todo el país.  Por lo mismo es difícil que alguna fiesta en algún poblado sea muy diferente a las que se realizan en los poblados aledaños o que sea especial en alguna forma. No obstante, para nosotros los chamacuarenses, nuestra fiesta de Guadalupe es especial porque es la nuestra, aunque ese día se celebren otras cien mil en todo México (y no exagero).

No obstante que no tengo empacho en narrar lo que pudiera parecer obvio, ahora sí permítame omitir lo referente al origen del culto guadalupano en México y no por otro motivo sino porque si trato de ser muy breve me quedaré corto en mi explicación, pero si trato de ser muy extenso también me quedaré corto.  Atípicamente demos por hecho que todos conocemos la hermosa historia del origen del culto a Nuestra Señora de Guadalupe.

Hablando en específico de nuestro pueblo, el templo, el santuario dedicado a la Virgen de Guadalupe se localiza en la calle Matamoros, en la salida hacia Neutla y muy cercano al Río de la Laja. Este templo, comparado con otros en nuestro municipio es, relativamente, reciente, aunque hay poca información, podemos conjeturar -pero lo aclararemos en otra parte de este espacio- que el templo fue construido a finales del siglo XIX, sin embargo, luego de diferentes situaciones, permaneció en abandono y no fue sino hasta la restauración que promovió el sacerdote Jesús Franco, en los años cuarenta, que la fiesta volvió a realizarse en este espacio. Me platicó el sr. Moisés Calixto que, por esos años (1947-48), uno de quienes retomaron o promovieron  la fiesta con mayor entusiasmo y dedicación fue el Sr. José Arroyo, del rumbo de Guaní quien también convenció a algunos de sus conocidos de sumarse a la fiesta e incluso de asumir un Cargo, entre otros el señor Eustasio Téllez y el Sr. Laguna (Padre del Prof. Isidro) y unos años más tarde fue delegando su participación a los hermanos Luis, Jesús y Antonio Ríos.
 
A partir del día 3 de diciembre se celebra el novenario de la fiesta, también, aunque éste ritual ya se realiza en el templo, cada día le corresponde también a alguna familia,  pudiendo o no esta familia también participar en los cuarenta y seis rosarios.  La misa del novenario se celebra por la tarde, precedida por un rosario que da inicio a las cinco de la tarde. La familia a quien le corresponde ese día del novenario, no sólo asiste  y participa en la misa sino que, si faltar el adorno de flores en el altar, y está en sus posibilidades, se encarga de comprar el adorno necesario para la correspondiente solemnidad del novenario.  En estos nueve días novenario también se da el ritual al que se le llama  "Los inditos", una tradición tan arraigada como antigua, que consiste en vestir a niños y niñas con indumentarias tradicionales que rememoran la vestimenta de las poblaciones indígenas, aunque en este caso rememoran específicamente a Juan Diego.  Los niños así ataviados asisten a ofrecerle flores a la virgen en cada uno de los días del novenario, terminando el Rosario de ese día  Por motivos prácticos depositan sus ofrendas en la ermita que está en el atrio. Hoy en día los niños que participan tendrán de seis años hacia abajo, pero anteriormente eran mayores, llegaban a rondar los diez años.

En algunas otras ciudades  este ritual se celebra sólo un día y en otras dicho día es el 12 de enero. Pero en Chamacuero los "inditos" acuden con sus ofrendas los nueve días del novenario.
La tradición de los inditos es sumamente antigua, digamos que se practicaba en otras poblaciones cuando aún no existía el Santuario de Guadalupe en Chamacuero. en contraposición hay una solemnidad que, de unos años a la fecha , se practica el día 11 de diciembre por la tarde. La imagen tutelar del Santuario, la imagen principal es bajada del altar y llevada en solemne procesión por las calles de la periferia del templo.  La solemnidad se acentúa por la participación de bandas de viento, danzantes y el adorno de las calles, de uno a otro paramento, unos cordeles sostienen adornos tricolores. La imagen es transportada en un carro con una ornamentación esmerada. Cuando la procesión retorna al templo se celebra la misa, generalmente con la participación del Sr. Obispo.


Y aquí debemos hablar de la remuda de la fiesta, a reserva de hacerlo más extensamente en otra ocasión, pero antes convienen  mencionar que esta fiesta tiene otra singularidad, el 12 de octubre y el 12 de noviembre se llevan a cabo dos celebraciones que podemos considera que se derivan dela fiesta del doce de diciembre. En el primer caso, el del 12 de octubre hay que recordar que en 1905 el  papa Pío X, proclamó a la Virgen de Guadalupe Patrona de América Latina, este nombramiento tiene concordancia con una fecha como el 12 de octubre, también es importante recordar que un 12 de octubre de 1895 se llevó a cabo la Coronación de la imagen original que se venera en la Basílica de la Ciudad de México.  De manera un tanto similar y, dado que la Corona de la Imagen de nuestro santuario había sido sustraída unos años antes, el 12 de noviembre de 1981, se realizó la "Recoronación" de la Imagen de la Virgen de Guadalupe, en un acto solemne que se realizó en la plaza Dr. Mora y en que participó el Sr. Obispo Victorino Álvarez y el Sr. Cura Francisco Nambo .   En ambas celebraciones además de la misa correspondiente, hay música por la tarde y un castillo, aunque, en los últimos años el castillo del 12 de noviembre ya no se ha instalado. Siendo así, se festeja a la Virgen el doce de octubre, el 12 de noviembre y el 12 de diciembre. Los días doce del resto del año se celebra una misa por dicho motivo, pero no hay otras actividades.  Sobre la calle matamoros, en las cercanías del templo se colocan muchos puestos de comida durante los días en que se  celebran las tres fiestas.

Ahora sí, en relación a la remuda, es necesario decir que ésta no se realiza a los ocho días exactos de la fiesta, dependiendo del día en que haya caído el doce de diciembre, la celebración de la remuda suele  anticiparse unos cuántos días, con la intención de que no se  empalme con la celebración de las primeras posadas.   Como ya hemos comentado, en relación a otras fiestas, aunque parezca que la Remuda es una reedición breve de la fiesta que recién se celebró, pero en realidad es la primera actividad de la fiesta del próximo año. Su intención es renovar o asumir los cargos de todos aquellos participantes.   En el caso particular de esta fiesta, una banda está presente desde muy temprano, alrededor de las seis de la mañana,  y toca en el atrio durante todo el día, también participan los danzantes y también se quema un castillo. Lo que sí es único y propio de esta fiesta son los Parandes. Parndes de todos los cargos de las fiestas de octubre, noviembre y diciembre. No sé si usted comparta esta impresión pero cuándo un grupo de cargadores y cargueros entra con su parande al atrio, parece haber una discreta pero intensa sensación de júbilo y de orgullo, aquellos que vienen cargando el parande o acompañándolos parecen decir "Aquí estamos y de nuestra cuenta correrá que la fiesta se celebre el próximo año".

Esta descripción se corresponde a los usos actuales de la fiesta, pero, como toda tradición viva ha evolucionado con el transcurrir del tiempo y lo seguirá haciendo, siempre es interesante conocer los cambios que dicha evolución produce, pero es también importante conocer cómo es una tradición en el momento presente, aunque algunas de las actividades tengan poco tiempo de realizarse y otras lleguen a no realizarse. A la par de estas hay otras tan arraigadas que da la impresión de que nunca podrán faltar, pero tanto unas como otras son parte de la fiesta.
Agradezco mucho los testimonios , información y orientación de los señores Cristóbal Aguilera, Luis Rios y Moisés Calixto, de la señora Carolina Camacho y de otras personas de las cercanías del templo que, por modestia,  prefieren que no se les mencione.

Aunque no son pocos los setenta y tantos años que la fiesta tiene realizándose en su templo, tampoco la antigüedad es un factor determinante para valorar una celebración como esta, tiene, por supuesto su importancia, pero lo más importante es siempre, que la fiesta se sigue realizando año con año, en el ciclo de todas las fiestas, se celebra y se renueva para afianzar su pervivencia hacia el futuro.    Bueno, para no seguir amontonando bonitas palabras le comento, amable lector, que la fiesta, como es de imaginarse es precedida por un novenario, pero antes de comentarle lo que éste comprende, debemos remontar el origen de la fiesta a cuarenta y seis  días previos.  Una tradición más reciente, probablemente de fines del siglo XIX lleva a los fieles a rezar cuarenta y seis rosarios, uno cada día desde el 28 de octubre hasta el 12 de diciembre; un rosario por cada una de las estrellas que la imagen de la Virgen presenta en su manto.  Siempre hemos dicho en este espacio que las tradiciones, además de su belleza y su antigüedad son un enorme vínculo de cohesión social y lo menciono por lo siguiente, el día 28 de octubre, se celebra una misa por la tarde y una imagen de la Virgen de Guadalupe, se lleva al domicilio de alguna familia de la zona, digamos del calle Matamoros o de la calle Morelos.  Por supuesto no es la imagen principal que está en el altar, pero sus dimensiones son muy similares, esto, por supuesto le confiere mayor solemnidad a este ritual. Al llegar la imagen al domicilio en cuestión, los presentes proceden a rezar el Rosario, la imagen permanece en este domicilio hasta el día siguiente por la tarde en que es llevada nuevamente al templo para la celebración de la misa, terminada esta se le lleva a un nuevo domicilio donde el proceso se repite, día con día hasta el propio doce de diciembre.  Para las familias que "reciben" a la Virgen, la visita es una ocasión especial y disponen con cierta solemnidad y adorno un lugar para colocar la imagen, preferentemente, además que sea visible desde la calle.  Luego del Rosario las familias ofrecen algún alimento a los presentes, no están obligadas a ello, pero lo hacen, casi siempre y con mucha devoción y generosidad, máxime que de manera voluntaria se anotan para recibir a la Virgen en alguno de los cuarenta y seis días. Hace unos años que la imagen utilizada para este ritual se rifa, el último día, entre las familia participantes por lo que cada año es una imagen nueva la que recorre las calles del barrio, llevada por la devoción de sus habitantes.


Terminado todo lo que le precede, la fiesta del día doce da inicio muy temprano, con las mañanitas, a las 0:00 horas de ese día, la música es enmarcada por la tronería de los cuetes que nos indican que ha empezado la fiesta, estas mañanitas de las 0:00 horas son con mariachi, pero son breves, aunque son con mariachi. A partir de la 1:00 am y hasta alrededor de la 4:00 am hay otras mañanitas que en los últimos años realiza el señor Girón en algunas ocasiones, en otras es algún grupo o un solista con pistas grabadas.  Alrededor de las 5:00 de la mañana, desde un altar colocado a las afueras de la Escuela Manuela Taboada, sale un grupo de gente, provenientes del Barrio de Los Remedios, vienen con un mariachi tocando en el trayecto y llegan poco antes de las 6:00 am. Propiamente en el templo cantan un rato breve, pues a las 6:00 es la primera misa de ese día. A las 10:00 hay otra celebración eucarística y a las 12:00 la misa en intención de los enfermos, se procura o se invita a las personas con algún padecimiento o problema de salud a asistir, cuando así les es posible, el sacerdote los unge y, terminada la celebración, les invita un pequeño refrigerio. Por supuesto la intención de la misa es por todos los enfermos, sea que estén presentes o que no hayan podido asistir.

Las danzas están presentes durante todo el día, tradicionalmente participan las danzas de la Fiesta de Los Remedios, mismas que, como ya se sabe, hacen una pausa mientras se celebran las misas. También, pos supuesto, hacen pausas para sus alimentos, pero su presencia es constante hasta las once de la noche, hora en que, precisamente, da comienzo la quema del castillo. Pero no es este el final de la fiesta, pues un conjunto musical de grandes dimensiones, de esos que montan su propio y enorme escenario, continua tocando hasta las doce de la noche o un poco más. Y como solemos decir, el silencio suele ser la mayor evidencia de que, por este año, la fiesta ha llegado a su fin. 
  
Anteriormente durante esta fiesta se realizaba un recorrido de "El Alba", sin embargo, al fallecer el responsable, el "Carguero", esta práctica terminó por ya no realizarse. Y si bien era homólogo a otros recorridos de "El Alba" en el caso de esta fiesta  La banda llegaba desde el día 10, el día 11 realizaba propiamente el recorrido del alba y el día 12 tocaba todo el día en el atrio.

No es que yo me considere ninguna clase de experto sobre la Fiesta de los Remedios de Chamacuero no obstante que, en 2018, haya procurado asistir a todas las celebraciones y actividades de la misma. Por ello me sorprendió que se me hubiera pasado por alto la ceremonia mediante la cual los Parandes llegan al atrio del Templo.
Para no reiterar lo dicho no haremos una larga explicación de la fiesta de la Remuda, pero si algún amable lector no sabe muy bien de qué estamos hablando lo remitimos con gusto al artículo sobre ese tema que figura en este mismo espacio electrónico.

Como dijimos entonces, los Parandes son unos tableros muy grandes sobre los que se colocan de manera esmerada, y pródiga en adornos, una serie de panes y botellas (de vino o de cerveza), mediante los cuales se pacta el compromiso de la fiesta para el próximo año.   Cada uno de los Parandes se arma en el lugar conveniente para el carguero correspondiente, dadas las dimensiones de los Parandes (unos seis o siete metros de largo) es conveniente disponer de un lugar muy amplio.

 
Lo que yo no sabía, y habrán de disculpar mi ignorancia, es que el mismo comité ceremonial de los Tenanches, que preside todas las ceremonias de la Fiesta, también acude por cada uno de los Parandes, mismos que se disponen en las calles aledañas al templo. Aunque no se crea que están muy cerca.  El orden en que se acude por cada uno de estos elementos obedece a motivos prácticos.    En este año 2019, el ritual dio inicio con el parande de la música de mañanitas del día 1 de septiembre, entre otros motivos porque ahí mismo, en un predio de la calle 20 de Noviembre,  se dio una comida previa al inicio del ritual, esta comida, aunque deleitosa, no es parte integrante de los rituales, pero igual acabará por serlo.  Terminada la comida, misma a la que asisten los Tenanches, la banda de viento y los cargueros de la música de mañanitas, se realiza un ceremonial, es decir que se persigna el parande. En este caso particular y dado que las circunstancias así lo permiten, se coloca el tablero  sobre una camioneta para llevarlo al templo.  En el momento acordado, toda la comitiva de música, tenanches, cargueros y acompañantes parte hacia el templo, con la algarabía de la música de banda acompasada con la solemnidad de la campanilla de los Tenanches y la correspondiente tronería (los cohetes), continuando hasta la calle Maclovio Herrera.  Muy cerca de la intersección está dispuesto el Parande de la Música de la Remuda y de Reyes, la lógica indica que aquí debía iniciar el primer recorrido, dado que es el parande de la música de la remuda, pero esto implicaría hacer recorridos innecesarios y, en honor a la verdad, los parandes  pesan lo suficiente como para que cualquier decisión que acorte las distancias sea bien recibida.
Ya con ambos elementos juntos, se continúa hacia el templo, el comité de los Tenanches y la Banda no entran, sino que una vez que han entrado los cargueros se dirigen hacia la calle Netzahualcóyotl que está frente al campo deportivo. En ese punto está el parande de la música del Domingo de la Fiesta. Luego del ritual en que los tenanches persignan el tablero caminando a su alrededor se torna al templo. En este punto me comentan que debía de habérseles unido aquí la danza de las Rosas, pero como su Parande está más lejos este año, van a llegar por su cuenta. No sé si es porque las danzas traen su propia música, pero al menos este año no veo el traslado del parande de ninguna de ellas, incluso, cuando el tablero de La Música del Domingo de la Fiesta va en camino, se cruza con el de la Danza de Apaches y Franceses.

Una vez que ambos grupos entran al atrio, la comitiva se encamina a la calle de los Aztecas donde están ya dispuestos tres parandes: el de La tronería  de Septiembre, el del Grupo Musical de Noviembre y el de los propios Tenanches, aunque este último no está montado en un tablero.


En este sitio, los tenanches ofrecen un refresco a los participantes de la comitiva y la banda toca algunas melodías al gusto de los presentes, no falta quien baile animosamente.  En este momento le pregunto a doña Nati, una de las Tenanches si también tienen cargueros, me aclara que no y me regala uno de los panes de su parande,lo cual me resulta tan emotivo como inmerecido, pero lo guardo en mi mochila congratulándome de que, por la razón que fuere, una persona tan cercana a la fiesta me dé un pretexto, aunque sea inmerecido, para sentirme integrado a ésta.

Luego de ese rato la comitiva parte hacia el templo y, aunque ya no irán por más parandes, en la parte posterior (y superior) del atrio están dispuestos el Parande de la Danza de los Locos y uno más que no tiene letrero y no puedo identificar. Ambos son llevados al atrio y colocados junto con otros parandes.  La fiesta va a continuar hasta la medianoche, quizá todavía llegue otro parande, pero en las terrazas del atrio ya lucen sus adornos, sus flores  y hasta sus luces de colores.  Como ya sabemos cada parande simboliza una serie de compromisos que hoy se pactan y que aseguran que el próximo año la fiesta ha de llevarse a cabo.  Cuando llego  a mi casa saco el pan que me regaló doña Nati y, acompañado de mis seres queridos, no diría que con solemnidad ni ceremonia, pero sí con una emoción muy profunda procedemos a degustarlo.
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La Fiesta del Barrio de La Candelaria

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Fiesta de María Auxiliadora, en Empalme Escobedo II


La Fiesta de Corpus Christi



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La fiesta de Santiago Apostol





La primera fiesta de Nuestra Señora de los Remedios





La fiesta de San Francisco





Fiestas, parte tres
La Procesión del Jueves de Corpus



La Procesión de Corpus de 2020
La Fiesta del Barrio de San Agustín
La Remuda de la Fiesta del Barrio de San Agustín
La segunda fiesta de Nuestra Señora de  los Remedios





Fiestas, parte cuatro
Peregrinación Ciclista del Bajío al Tepeyc





Tres artículos sobre la Fiesta de Los Remedios




   La Velación del Novenario

   La Música del Alba
   Los Cruceros
La Remuda de la Fiesta de Los Remedios
Vámonos por los Parandes
La Procesión del Santísimo el 31 de diciembre
Las Fiestas del Santuario de Guadalupe
Danzas de Comonfort
Fiestas, parte dos
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Tres artículos sobre la Fiesta de Los Remedios




   La Velación del Novenario

   La Música del Alba
   Los Cruceros
La Remuda de la Fiesta de Los Remedios
Vámonos por los Parandes
La Procesión del Santísimo el 31 de diciembre
Las Fiestas del Santuario de Guadalupe
Danzas de Comonfort
En nuestro país, desde hace varios siglos, existen lugares que son punto de destino para los creyentes, especialmente en los días de su festividad. Sin embargo es muy diferente acudir a visitar el templo de una imagen religiosa en particular a participar en una peregrinación. El hecho de participar en una peregrinación implica cierto esfuerzo, cierto sacrificio, de ahí que éstas se realicen a pie, en bicicleta o a caballo, pero no existen peregrinaciones en camioneta o en autobús, por más devotos que fueran los participantes. Del mismo modo, hay sitios que son hermosos en sí y realizan fiestas de muy bella factura, por este motivo reciben muchos visitantes que acuden por el gusto de participar en la festividad, por devoción a la imagen venerada o por ambas cosas.  Para no verme regionalista puedo ponerle el ejemplo de la Fiesta de la Candelaria en Tlacotalpan, Ver. Sin embargo, algunas de estas fiestas no atraen la peregrinación de los devotos o sus peregrinaciones son pocas o muy discretas. Hay otros sitios en los que las celebraciones mismas de la fiesta llegan a pasar un tanto a segundo término por la cantidad y volumen de las peregrinaciones que hasta ellos llegan. Los ejemplos más evidentes son la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México,  San Juan de los Lagos o Fresnillo, Zacatecas. ¿Qué determina que una imagen religiosa sea objeto de estas peregrinaciones? Generalmente su fama como buenos intercesores de causas complicadas, entiéndase su fama de milagreros se va extendiendo, de boca en boca y de generación en generación. No obstante, sorprende que una población tan pequeña como San Martín de Terreros, que tiene menos de setecientos habitantes, cuente con una imagen que es objeto de una veneración tal que, durante los quince o dieciséis días que dura la festividad recibe miles de visitantes y, sobre todo, miles de peregrinos.
Pese a lo fascinante que este pode de convocatoria resulta, no es mi intención extenderme al respecto de esta festividad, dado que me salgo del tema primigenio de esta sección, circunscrita al municipio de Comonfort. No obstante, vale la pena recordar que esta población se localiza al sur del territorio del municipio de Dolores Hidalgo. También vale la pena recordar que San Martín de Tours  fue un personaje del siglo IV, que fue obispo en la ciudad francesa de Tours, sin embrago, su acción más celebre, que consistió en partir su capa para compartirla con un mendigo, sucedió cuando ni siquiera se había convertido al cristianismo y era un militar del imperio romano. Esta escena es, casi exclusivamente, la utilizada en su iconografía. Generalmente se le representa, acertadamente, como un centurión del ejército romano. Sin embargo, la imagen venerada en el santuario de San Martín de Terreros es un poco diferente, al dotarlo de una armadura de cuerpo entero y un yelmo adornado con grandes plumas. La imagen tiene una inscripción que la fecha el 15 de mayo de 1776. La antigüedad de la imagen, aunque no afirmo que desde entonces esté a la veneración pública en este poblado,  nos da una pista sobre la actual devoción de que es objeto  en la región.
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La Peregrinación a "Terreros"
El artículo precedente lo redacté, en noviembre de 2018, por solicitud de un medio impreso en el que colaboré algún tiempo, probablemente por el hecho de que la fiesta ocurre en otro municipio no lo incluí en este espacio electrónico, sin embargo, al conocer que las personas que coordinan una gran parte de este proceso son de nuestro municipio, me pareció más que apropiado hablar un poco de esta celebración. El sábado 7 de noviembre de este 2020 platiqué con el Sr. Javier Pérez quien, además de honrarme con su amistad, me ha platicado acerca de muchas tradiciones de nuestro municipio en las que él, también, tiene una actividad muy destacada. Todas las imágenes con que se ilustra este apartado son de la fiesta de 2018.

Yo tendré cuarenta y siete años yendo a Terreros, empecé muy chiquillo.
Algunas personas ya grandes, como el difunto Chorreao, un jicamero de la calle Juárez, me platicaba que de muy niño iba a la peregrinación. Este señor falleció hace unos quince años y murió de más de setenta. O sea que al menos hace ochenta y cinco ya había gente yendo a Terreros. Él me contaba que  todo el peregrino llegaba con un piedrita de acuerdo a como pudiera con ella. Era para la construcción del templo.  Contaba que el templo era un cuartito de adobe, pequeñito, con techo de tejas, medía unos dos por dos metros según sus recuerdos de niño. Poco después fue cuando se empezó a usar que cada quien arrimara una piedra, que no éramos muchos, pero cada quien cargaba una, la misma gente del rancho les decía: "Llévense una piedrita, como manda, como devoción o como ayuda, tómenlo como quieran, pero ayúdennos a cargar una piedrita". En parte gracias a eso es que ahí está el templo.
Allá en Terreros no hay otras celebraciones alrededor de la fiesta, no hay danzantes, no hay otras cosas. Es que no se puede, es demasiada gente. Hay un castillo, que por cierto lo lleva alguien de Comonfort, aunque este año no va a haber.

A nuestra organización, la que maneja todo esto, nosotros le llamamos Celaduría General Diocesana.  Hay un presidente de la Celaduría, pero no se moviliza, él vive donde es el cuartel general que es Roque. Roque es el cuartel general porque hace entre ochenta y cinco y noventa y cinco años que ahí se inició la peregrinación para Terreros. Yo respeto eso aunque el presidente no me ayude.
Este año cumpliría yo cuarenta años en la Mesa Directiva. Cuando empecé nada más había presidente y secretario. No éramos tantos en la Mesa Directiva porque entonces manejábamos seiscientos de caballería. Hace veinticinco años ya bajábamos cuatro mil de aquí del Bajío. Hace diez años se disparó todo. Se debió a que se divulgó la Peregrinación, se corrió la voz Cuando vimos que cada año venía más caballería y más gente, tuvimos que poner más gente en la mesa directiva.  Entonces el Presidente siguió como Presidente yo subí a Vicepresidente y agregamos un Secretario General de toda la caballería, es un abogado. También tenemos un Subsecretario y el Tesorero, somos cinco. Esos cinco miembros manejamos todo.
Los acuerdos siempre los llevo yo a cabo, de todo a todo. Soy el que asisto a las reuniones; se hace una reunión en el ayuntamiento de Dolores Hidalgo a la que acude mucho Gobierno, viene el Delgado de Tránsito del Estado; Bomberos y Protección Civil de Dolores Hidalgo. Como a los quince días de esa reunión hacemos otra, en San Miguel Allende; nuevamente vuelve a venir Tránsito del Estado con su delegado; han acudido miembros del ejército para analizar  y dialogar con nosotros en qué parte uno necesita más  apoyo de ellos, porque parte de los problemas se deben a que muchas gentes  van libres, no están afiliados a ninguna peregrinación.

Además de las credenciales que damos, llevo un registro con datos y fotos de todos los celadores.
Las credenciales de los Celadores son rojas, las de los Vigilantes son verdes y las de la Mesa Directiva son Azules, mi distintivo tiene una estrella de bronce que dice "Mayor". En una ocasión estábamos en San José Agua Azul, se juntó mucha gente y unas personas que estaban ahí nos vieron y dijeron: "Pues aquí hay cuatro estrellados,  pero no le hallo caso a tantas personas con estrellas". Y en palabras llanas preguntó: "¿Aquí quién es el fregón, o qué? Y le contesté: "Aquí somos todos iguales, nadie es más que nadie. Únicamente los que portan una estrella como esta somos los que dirigimos todo lo que es caballería". E insistió: "Pero debe de haber uno que sea el fregón". Le dije: "Fíjese bien en las estrellas", se fijó y me dijo: "Ah caray, entonces usted es el fregón". "No, no me siento más que los demás. Soy igual que todos, únicamente que debe de haber una persona que lleve las riendas de todos, con la ayuda de todos estos demás compañeros que son celadores. Por ejemplo: ellos son jefes de grupo, yo me dirijo con ellos y ellos con los demás. Pero aquí nadie es más que nadie. Sí debe de haber quien dirija un poquito en lo que acaba esto, porque es mucha la tropa, mucha la gente que manejamos y si nadie dirigiera sería un desorden. Repito: aquí todos somos iguales y por decisiones del destino aquí están las estrellas". Ya con esa explicación no hizo comentarios y entendió nuestras razones.

El desarrollo de la Peregrinación más o menos es así: yo espero gente aquí que viene desde San Juan del Río que es lo más lejos; se juntan con Jurica, Querétaro y de ahí todos los Ranchos hasta Santa Rosa Jauregui y se extiende hasta la parte de arriba de Apaseo. Por el sur abarca hasta Tarimoro, Salvatierra.
El día ocho espero un promedio de mil quinientas personas con sus caballos, los acomodamos aquí y en otros predios de por este rumbo.  La misa es a las tres y media de la mañana, para esas horas ya hay cerca de dos mil quinientos; para  cuando la misa termina  ya vamos un promedio de tres mil. Cuando se estira la caballería de aquí al centro de Comonfort la punta irá en el libramiento cuando está saliendo la cola aquí, a medio camino de Comonfort a Jalpilla. Y eso que les dice uno que agarren línea, deben ir de a dos, pero van hasta de a seis, por eso no se extiende más el contingente, si no llegaría de aquí a Neutla.

Cuando ellos empiezan a llegar aquí es el día ocho, a las tres de la tarde van llegando unos tras otros. Se van acomodando todos, por aquí en todas las casas hay espacios. Cada celador agarra su aposento de cada año, hay unos grupos que traen su camioneta cargada de paja; aquí se les abastece de agua a los caballos y si algunos no traen pastura, aquí hay pastura. La gente arrima rastrojo para los caballos que no saben comer alfalfa porque, desgraciadamente, hay muchos caballos que no la conocen.
Un poco antes voy yo al Municipio para sacar el permiso de paso de tres mil quinientos caballos. Voy a la JAPAC [Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Comonfort] a decirles que, por favor, ese día no nos corten el agua sino hasta las diez de la noche que es cuando llega todo lo fuerte de la caballería; me hacen caso.  También la gente del Municipio me colocan un reflector que ilumina casi toda el área,  así la gente tiene acceso a entrar, salir o llegar a las pilas de agua. En todas las casas de por aquí la gente les da agua a los caballos, inclusive hay mucha gente que les da cafecito (a los peregrinos). También me preguntan los taqueros si hay inconveniente en que vengan a poner algún puesto por aquí cerca,  claro que se les permite que hagan su negocio; como a las once levantan el puesto porque es cuando ya está dormida la tropa. Se duermen temprano porque a las tres y media es la Misa y la mera salida es a las cuatro treinta, para llegar a San José de los Allendes entre dos y media y tres de la tarde.

San José de los Allendes está sobre la carretera que va de Juventino Rosas a la Sauceda, por ahí por donde entronca con la que baja de la presa Allende, queda a cuatro kilómetro y medio rumbo a Juventino. Pero ya para llegar allí no son exactamente los que salimos de aquí, ya para las tres de la tarde hemos de ser entre cuatro mil quinientos y cinco mil cabalgadores,  que es lo mero grueso de la tropa. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, llegan unos seis mil que son de los que se van de un solo jalón porque van de más cerca: de Escobedo,  Neutla, San Jerónimo, La tapona, Nopalera, Las Orduñas, Morales, los San Pedros, Calderón. Ya cuando se reúne todo el contingente estamos hablando de unos veintidós mil de a caballo. Ahí llegan cuatro peregrinaciones más chicas, porque estamos hablando de veintidós mil caballos, que es lo que yo manejo de este lado, pero me llegan otras cuatro peregrinaciones y estoy manejando otra chiquita, de aquí de Landín, un promedio de dos mil  caballos y mil de infantería; esa la manejo con el Celador Mayor de ese lugar, las otras son de quinientos, seiscientos. Pero para entonces ya tengo acampado a Irapuato en la Loma del Perdón, Irapuato también me corresponde y son sobre dos mil quinientos caballos y tres mil quinientos de a pie. Para ese momento Acámbaro ya ha bajado, ya está descansando, son tres mil caballos. Me doy cuenta porque se me pasa todo el comunicado de las peregrinaciones  La otra peregrinación que manejo es la que viene de Dolores, San Felipe, Ojuelos, Jaral de Berrio, un promedio, entre infantería  y caballería de veinticinco mil. La que no manejo es la que viene del lado  San Miguel de allende, San José Iturbide, San Luis de la Paz, ellos están afiliados y nosotros les damos sus credenciales, pero no la manejamos directamente como manejar esta del Bajío o la de Dolores Hidalgo, inclusive mis compañeros no se meten con el manejo de allá ni con el manejo de aquí, yo soy el que me encargo de los conectes.

Toda la caballería duerme en Los Allendes, yo me voy a vigilar en la Loma del Perdón, ahí está grande el pedazo, estamos protegiendo la llegada de la infantería y la caballería, cuidamos el espacio porque si no se llena de carros y camiones. Ese es uno de los grandes problemas que siempre debemos resolver. Para brincar esa cantidad de caballos en la mañana hacemos uso de las Autoridades Estatales que nos vienen a auxiliar en lo que brincamos la carretera. Yo me pongo de acuerdo con ellos, pero para esto tengo unos cuarenta celadores auxiliándome, detenemos a toda la gente y dejamos pasar los carros. Viene una peregrinación, esperamos a que llegue al borde de la carretera, ya que llega checamos cuánto mide la peregrinación, detenemos el flujo y los cruzamos en media hora o cuarenta y cinco minutos. Pero cuando llega la mera grande, la peregrinación de nosotros, es hora y media para cruzar la carretera. También es hora y media cuando toda la caballería se acomoda en la entrada del templo, todos acomodados línea por línea hasta que dejan la pura entrada por la que va a acceder la infantería. La Infantería también dilata otro tanto, van unas cuatro bandas de música acompañando a los de a pie, todo ese rato está montada la Caballería. 

De Comonfort acude, por supuesto mucha gente, sea por las motivaciones religiosas propias de cada quien, sea por el gusto de participar o, inclusive, porque es una tradición familiar la participación. Los peregrinos que viajan a pie salen el día ocho, por la mañana y pernoctan en varios lugares para llegar el día diez a su destino. Una vez cumplida su visita retornan en autobús. Incluso, como un río que va  recibiendo afluentes, a los peregrinos que de Comonfort parten el día ocho, se unen otros peregrinos que partieron con antelación del rumbo de Querétaro.
Un poco más singular y más propio de la veneración de San Martín de Tours (venerado como San Martín Caballero), son las peregrinaciones a caballo desde distintos puntos de la región. Si con un compás trazáramos un círculo con el centro en el poblado de Terreros, de los 360 grados que dibujáramos provendría una peregrinación hacia este punto.  No debe pensarse que realizar este trayecto a caballo es mucho más descansado que realizarlo caminando, cabalgar durante jornadas tan largas también cobra una cuota grande de agotamiento físico además de que, como veremos, muchas peregrinaciones efectúan el regreso por el mismo medio.

En Comonfort hace más de cincuenta años, y tal vez muchos más,  que un nutrido grupo de cabalgadores, bien organizados, se dirigen a San Martín de Terreros. Parten el día 9 de noviembre, a las cinco de la mañana, del rumbo de la Calle 20 de noviembre,  sin más solemnidad que los estandartes que portan los jinetes que encabezan el contingente y sin más sonido que el acompasado golpeteo de las herraduras sobre el pavimento. Debo confesar que la singularidad de la escena, a esa hora y en las calles tan desiertas me impresionó, tal vez a los jinetes les haya sorprendido ver a un tipo tomándoles fotos a esas horas, pero muchos de ellos espontáneamente me saludaban con un amable Buenos Días. En un número indeterminado, pero que ronda los trescientos participantes, se encaminan al poniente del municipio. Como es de suponerse, las peregrinaciones a caballo, no van por la cinta asfáltica de las carreteras, se puede decir que van cortando camino para hacer más recto su derrotero.  Incluso, cuando alguna de las muchas peregrinaciones ecuestres sigue el rumbo de alguna carretera, viajan por los senderos que suelen correr paralelos a la cinta asfáltica, algo que agradecemos todos, incluso los propios caballos.

La peregrinación ecuestre de Comonfort a Terreros pernocta el día nueve en un punto intermedio y parten, muy de mañana el día diez para llegar a su destino a las doce del mediodía. Ahí serán como una gota en el océano, bueno, no tanto: como una gota en un garrafón porque se estima que, de todos los rumbos, como ya mencioné, acuden en un número que ronda los diez mil cabalgadores.  Los peregrinos a caballo entran montados en su animal hasta el atrio del templo, quizás, pese a los conflictos para entrada y salida de tantos peregrinos que esto conlleva, esa sea la esencia de esta peregrinación y así se ha observado desde hace muchos años. Muchos de estos jinetes emprenden su regreso en camioneta, misma que lleva un remolque en donde transportan sus animales. Así que, si usted visita esa población en los días de fiesta, tan común como ver peregrinos a caballo será ver remolques para transportar equinos, lo mismo que autobuses que parecen muy lejanos a sus rutas habituales. El grupo de peregrinos de Comonfort permanecen en Terreros hasta el día siguiente, bueno es un decir, porque descansan el día diez y emprenden el regreso a las doce de la noche, para llegar a Comonfort el día once por la mañana. Como un detalle práctico, los estandartes, para esta jornada del regreso, suelen enviarlos en alguna camioneta, pues es muy complicado cabalgar de noche con el añadido de portar dichos distintivos.  Entre los peregrinos a pie y los peregrinos a Caballo que parten de Comonfort, se consigue que algunas de las calles luzcan inusualmente desiertas, dado que buen número de vecinos están en tránsito de su peregrinar. Ojalá que unos y otros acudan durante muchos años a tan singular lugar, no sólo por la devoción propia de cada uno, sino por el innegable valor social que conlleva una actividad con tal poder de convocatoria.

La asociación únicamente distribuye dos mil cuatrocientos distintivos para los peregrinos, en parte porque llegan a falsificar estas credenciales, las hacen en otro lado y se ven idénticas a las que mandamos a hacer. Anteriormente eran más pequeñas y también los distintivos de los peregrinos.   Un celador de Apaseo el Alto empezó a falsificar las credenciales y entonces decidimos hacerlas grandes para que salieran las firmas de varios de nosotros.  Antes las credenciales eran de infantería y caballería, pero hace unos cinco años la infantería decidió separarse. Ahora se organiza cada quien por su parte, con sus recursos y sus aportaciones por separado.   A los celadores se les vende su credencial en cincuenta pesos, pero si los sacerdotes encargados duran varios años, la misma credencial les sirve todo ese tiempo. Las de los peregrinos sí se cambian cada año. Con lo recabado se mandan a hacer las credenciales, las pancartas, las lonas, aunque mucho de eso se vende a los participantes. Con lo que se sigue juntando compramos un equipo funerario y lo hemos puesto a disposición de los deudos de algún compañero que fallece en la peregrinación.  No puedo decir que nunca se accidenta nadie, pero a pesar de la cantidad de gente que va y viene, cuando se toman todas las precauciones que deben tomarse, no pasa nada, no es tan común que fallezca alguien en algún accidente, ha habido años y llegaron a ser dieciocho seguidos en que no había estos percances.  También han pasado accidentes en los campamentos. Ya otro tema es si hay una riña o un pleito.

En el año tengo reuniones con los Celadores. Por ejemplo:  a los del rumbo de Dolores, yo les pongo un día, los cito a reunión en el Templo de los Remedios, acuden de Dolores Hidalgo, Jurica, San Juan del Río y todo lo que es Querétaro. Los Apaseos no porque luego yo me traslado para allá, para La Labor y hacemos la junta. Pero esta de Comonfort es la mera importante, la hacemos en el templo para que ubiquen fácilmente el lugar los que vienen de fuera. Ahí ocupamos uno de los patios, donde toca la música; si considero caber con toda mi gente arriba, nos vamos arriba y si no, hacemos la junta abajo.

Durante el año hay misas para la comunidad de peregrino, por ejemplo acá en San Pedro; me pongo de acuerdo con el sacerdote, traemos el carro capilla y nos dice la Santa Misa para estos  grupos.  Hay otra misa que es para acá arriba, se juntan otros mil de a caballo y dos mil de infantería.  Me preguntan a mí y yo coordino que se diga la misa. Ya tengo una programada para el 27 de diciembre de Orduña, va mucha gente, van de siete comunidades. El año pasado el señor encargado mató tres puercos, al último a cada directivo nos dio un bonche como de dos kilos, "Yo esperaba más gente", nos decía.   La gente queda tan agradecida que, donde ellos soliciten una misa, yo veré como le hago, porque nosotros como encargados de toda esta romería estamos para servir no para que nos sirvan. Es la obligación de nosotros, servir, ayudar, auxiliarlos. Yo he regañado celadores, les digo: "Un celador no se gana su credencial porque está güero, porque está prieto o porque tenga el apellido fulano de tal. No, la credencial se gana de acuerdo al trabajo que desempeña uno dentro de los grupos, dentro de la peregrinación y dentro de los días de peregrinar.  Además, todos y cada uno de ustedes, inclusive yo, cuando nos piden información debemos darla, así sea el hombre más rico de la peregrinación, como si la información me la pide el más pobrecito. Le tengo que dar la misma atención a uno que a otro, aquí no se discrimina a nadie, a toda la gente se le trata igual. Eso es lo que les he enseñado, a que no maltraten a la gente y la información la den igual al que tiene como al que no. Lo comento, porque hay celadores que son muy déspotas, por es les enseño que no debemos trata mal a nadie.

Las misas son porque a la gente le da gusto tener la oportunidad de reunirse y asistir a misa, convivir en el año. También hago yo una junta para acá, para estas comunidades y dialogo con ellos. Igual, si me piden otra voy y platico con ellos, si tienen un problema voy y platico y lo arreglo de la mejor manera posible. Cuando me hablan de San Juan del Río, les digo: "No puedo ir hasta allá, pónganmela en los Tlacotes, se me facilita la ida, inviten a todas las comunidades y dialogamos".  Cruzamos lo bueno y lo malo para que todo sea bueno. Si hay algún problema en los Apaseos agarro la comunidad a donde pueda acudir más gente (Apaseo, San Miguel Octopan), y realizamos estos diálogos, intercambiamos ideas, para poder llevar un mejor caminar, un mejor peregrinar. Así es como lo trabajamos nosotros, todo lo arreglamos antes, no podríamos hacer planeaciones el mero día.
No todo el de caballo entra al templo, nada más ciertas peregrinaciones debido a tanta gente de a pie, nosotros entorpecemos mucho a los de a pie, pero mientras estén entrando los de a pie nosotros los debemos de proteger, tapamos callecitas, unas y otras como desde ciento cincuenta metros, tapando las bajadas a lo largo de cinco calles; en cada bocacalle pongo hasta  nueve, o cuatro o cinco jinetes según el ancho de la bocacalle y todo para que no entre el raterismo, esos carteristas son los que entran y fastidian mucho al peregrino de a pie.
Los peregrinos no entran al atrio en caballo, deben formarse afuera y entrar en grupos pequeños; si es un grupo de veinte, diez hacen la visita, regresan, entran los otros diez. Si traen taco se ponen a calentar y se preparan para el regreso, su jefe de grupo les advierte, si se van a ir a echar una cerveza: "Los quiero a tal hora aquí para la vuelta".
También viene la peregrinación del lado de Jalisco, de ese rumbo  entra mucha tropa también, para llegar a terreros el día 10. Hacia las doce del día entramos nosotros al templo y somos los últimos que entramos a caballo (a los patios, no al interior del templo).

El año pasado fueron, según el reporte, setenta y un mil setecientos cincuenta y algo,  de pura tropa; de infantería se considera que son más de doscientos mil contando los visitantes y las peregrinaciones que llegan de a pie.

Es muchísima la cantidad de gente que va allá son unos veinticinco o treinta tantos de la gente que viene a la Fiesta de los Remedios.  La caballería se extiende mucho, muchísimo y los carros no se diga; en ocasiones, cuando hemos llegado a allá en domingo, hay tantísimos carros que la gente, sin saber, toma el camión en Terreros a la una de la tarde, a las siete de la noche apenas está tocando carretera y esa distancia son tres y medio kilómetro. Así se pone de feo. 

El regreso es en un solo día, a caballo también. La gran mayoría. Los que van más lejos sí hacen una escala, por ejemplo los de Mompaní se quedan aquí en Comonfort y al día siguiente llegan a su pueblo.
Todo lo que es Querétaro, Jurica, manejan Torton, y los que tienen traila llevan sus trailas.  Los de Jurica son sesenta y todos se regresan en Torton.
En cuanto a los de a pie, Querétaro y San Juan del Río salen el día 7 para estar allá el día 10, de Comonfort salen el día 8 y se quedan en San José de los Allendes, pero un día antes de la caballería.
Todos los de a pie se regresan en camión o en su carro si los van a esperar.

Hoy en día  muchos lo siguen tomando como una devoción, pero muchos lo toman como unos días de recreo. Van porque les gusta andar a caballo. No está específicamente prohibido el alcohol, pero la obligación es que cada celador tenga que ver por sus peregrinos. Se les habla, se les explica, se les recomienda, pero el que la riega mucho es el que va libre y se quieren alinear, precisamente porque van ellos en otra cosa, porque parte de los problemas se deben a que muchas gentes  van libres, es decir no están afiliados, no llevan distintivo, pero llegan a todas las quedadas de nosotros, buscando el amparo y la protección para sus caballos; no los puede uno correr, aunque no estén afiliados a la peregrinación, no es dueño uno de decirles "Aquí no cabes"; todos vamos a lo mismo y vamos al mismo lugar. Pero si ellos no quieren agarrar la línea y aceptar las disposiciones de seguridad no hay mucho modo de cuidarlos.

Las mujeres suelen ir más en infantería, aunque de un ranchito que se llama San Miguel, cerca de Jurica, son como doscientos caballos y vienen como sesenta mujeres.  Hasta hace unos veinticinco años eran puros varones. Un día vinieron conmigo y me pidieron permiso, me explicaron que había unas muchachas que debían una manda a caballo a Terreros y que ya tenían tres años sin cumplirla porque no había permiso.  Yo les dije: "Si estas mujeres deben una manda tráiganselas, no hay inconveniente, si el cabalgador puede ir y venir, adelante". Y me dijeron: "Huy, de haber sabido, pensábamos que no". Participan, en caballería las mujeres que quieran participar, pero la verdad es que son muy, muy pocas
Este año,  debido a esta contingencia, hace un mes que empecé a mandar grupos, querían irse grupitos de a veinte, les dije que se fueran por lo menos cien o doscientos y con los Celadores controlándolos. Ayer me llegó Jurica: setenta caballos, dieron agua aquí en la pila. Pasó Mompaní con muy poca gente, dialogué tantito con ellos, pasaron y se fueron. Pero como le digo todos salen del pueblo en la madrugada, en esta ocasión Jurica salió a las tres de las tarde, entonces los organicé,  salimos por la Estación, calle Ocampo, por atrás del mercado y los dejé en el Santuario, agradecieron el acompañamiento y se fueron muy contentos. Ya ahorita ellos deben ir llegando a la carretera de Juventino.

Todo el mes de noviembre el templo, allá en Terreros, va a permanecer cerrado, el primero de diciembre se va a abrir otra vez y es cuando voy a ir yo con mi tropa, bueno, los grupos que me siguen, de por aquí. Yo les digo: "No se desesperen".

En la última junta que se hizo con el gobierno se determinó que a partir del día primero de noviembre no van a dejar entrar a nadie. El templo va a permanecer cerrado, desde la puerta del atrio; únicamente va a entrar y salir gente del rancho con identificación. Va a haber un cordón de soldados alrededor del templo, un anillo,  otro anillo alrededor del rancho para no dejar gente de a pie.  Porque entre la gente de a pie hay gente muy necia, yo ya hablé con muchachos que dicen: "Yo me voy el día fulano de tal", les explico que va a estar cerrado y resguardado y me dicen: "No importa, yo me voy".  Yo ya les avisé a Infantería y Caballería, les dije: "Si van no me culpen a mí".  Uno cumple con avisar. En esa misma reunión se trató que en la Loma del Perdón, donde se ha hecho una misa para treinta mil gentes que se quedan ahí, va a haber campamento militar, otro campamento militar abajo, donde está el crucero, otro en santa Catarina rumbo a San Miguel Allende, uno más en la mera entrada a Terreros desde la carretera. Del lado norte hay otras tres entradas, en cada una va a haber un campamento. Debido a la cantidad de gente que acude, va a andar un helicóptero de la Zona Militar rondando y avisando de dónde y por dónde va avanzando la gente, para que los de abajo los regresen, para no dejar llegar a nadie.

Este año nos dijo un coronel: "A la caballería no le tengo miedo de que se amontone, el mismo caballo les va guardando la distancia entre la gentes, a la infantería sí le tengo miedo porque van todos pegados como borreguitos, todos hechos bola, mientras más se hacen bola como que más les gusta. Estas restricciones  de este año son, finalmente, para evitar el aglomeramiento de la infantería.  En la caballería el mismo animal mantiene la distancia. Yo a todos les he recomendado, y les sigo recomendando, que lleven cubrebocas y no uno, varios. Si se les cae, se les vuela o se les ensucia, traen otro.

Todo esto sí es un proceso demasiado pesado porque es estresante.

Pero hacerlo es, por supuesto, un gusto, una satisfacción. Me preguntan: "¿Cómo le haces para trabajar con tanta gente? Estoy acostumbrado a trabajar con mucha gente, no con poquita.

Yo duro tres noches sin dormir, salimos a las tres de la mañana, y antes debo preparar muchas cosas, la segunda noche debo vigilar en la Loma del Perdón para que no entren carros y la última noche es ensillar a las once y media para salir a las doce, de allá para acá. Llego, dejo encargadas varias cosas y me voy a dormir, eso sí muy contento del esfuerzo y de sus resultados.


Video "Hacia Terreros"

Grabado el 9 de noviembre de 2018, muy de madrugada en el centro de Chamacuero. Coincidentemente, don Javier Pérez, quien nos obsequió este muy interesante testimonio, cambia unas palabras conmigo en ese momento. Por esa singularidad decidimos  incluir este video.



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